Los Racionamientos en la Postguerra y otras historias.

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Cartilla de racionamiento  1946

La Guerra Civil ha terminado y  Arbeteta,  al igual que otros pueblos, va recobrando poco a poco su rutina. En todo el país se había establecido el racionamiento, y Arbeteta no iba a ser  distinta.

En este post vamos a contaros  un suceso relacionado con el racionamiento del pan, ocurrido en febrero de 1952.  Un mes más tarde , el 22 de marzo de ese año, el Consejo de Ministros anunciaba  el fin del racionamiento que venía funcionando desde mayo de 1939. Con ello se inicia una liberalización de la economía. Desde entonces todas las personas incluidas en el régimen de racionamiento ordinario podían adquirir libremente, y sin necesidad de cortar el cupón, la cantidad de pan que deseen.

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Cartilla del Servicio Nacional del Trigo. Arbeteta  Ministerio de Agricultura. 1950

Hasta esa fecha, todos los labradores debían tener la cartilla del Servicio Nacional del Trigo, en la que se declaraba la superficie cultivada y lo cosechado. De ahí se estimaba lo que podía consumir la familia, y el resto se vendía al Servicio Nacional del Trigo con un precio fijado previamente. Cada vecino debía anotar en la cartilla el grano que llevaba a moler al molino. En todo ello siempre había sus trampas, que no trataremos en este momento. No todos los vecinos eran productores de cereal, y era preciso abastecerles de pan procedente del racionamiento. Estos vecinos eran las familias de la Guardia Civil, médico, veterinario, pastores, etc.

Para suministrar pan a este grupo de vecinos de Arbeteta,  Pedro Alonso Martínez (el tío Periquillo) traía la harina del racionamiento de la fábrica que los Ochaíta tenían en Trillo. El transporte lo solía realizar en un carro de mulas: iba un día y cargaba, quedándose esa noche en Trillo, en casa de su cuñada Baltasara López, natural de Arbeteta, para al día siguiente temprano emprender el viaje de vuelta a Arbeteta, lo que le llevaba todo el día. Su mujer, María López, amasaba la harina ejerciendo de panadera y cociendo el pan en el horno de Ángela Cortés (la tía Chusca).

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Racionamiento y normas para su distribución y precio. 13 de mayo de 1948

Ahora trataremos de otro singular personaje: el ordinario. Éste era un personaje que no era nada ordinario, era amable y servicial. El ordinario traía los “mandaos” que le encargaban. Era el recadero, al que algunos le llamaban “recaredo”, convirtiéndole en un nuevo rey godo. Este oficio lo desempeñaba a principios de los años 50  «Valeriano Martínez Alonso» natural de Arbeteta y vecino de Madrid. Transportaba los géneros que le encargaban desde Madrid hasta Zaorejas, con los pueblos comprendidos entre ambas localidades. Para el transporte se había comprado de segunda mano un camión marca Dodge, modelo K del año 1934, con matrícula CA-4642, y puesto a nombre de su mujer, Juana Tornero Criado.

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Camión Dodge Modelo-K, 1934. Como el de Valeriano

 El camión Dodge era uno de los camiones habituales de las carreteras de postguerra. También circulaban los Chevrolet, GMC, y Ford, todos ellos americanos. Todavía no había aparecido el primer Pegaso, al que cariñosamente se le denominaría “mofletes”. Pero en los casos que vamos a tratar, serán los Dodge los protagonistas. Sus conductores se consideraban los emperadores de la carretera, hasta tal punto que llevaban un ayudante de chófer.

Pero vamos a volver con  el protagonista de nuestra historia, » El Valeriano « , hombre servicial y un trabajador incansable.   Para ayudarle en el transporte contaba con el chófer Andrés de la Peña Sánchez,  natural de Madrid.

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Fabrica de harina de Trillo. Carretera CN-2115 de Gargoles de Abajo a Villanueva de Alcorón. Km 21,600

Nos encontramos en el viernes  22 de febrero de 1952, festividad de santa Leonor. Francisco Montón (el tío Manchao) había contactado previamente con Valeriano para llevar ese día el trigo sobrante de su cosecha, y el de otros vecinos, al Servicio Nacional del Trigo en Cifuentes. Con Valeriano y el conductor viajaban Esteban del Amo López (el Chete), que trabajaba como jornalero para  Francisco Montón, y Máximo Montón Montón,  propietario de parte de la carga. Realizaron el transporte de ida a Cifuentes  sin novedad.

Para aprovechar el viaje de vuelta cargan en la fábrica de harinas de Trillo 480 kilos de harina para Pedro Alonso Martínez. Suben al camión su hijo Benito Alonso López y su yerno Daniel Costero Cerrato. El camión sube renqueando por las curvas de Azañón y Solana. Son las 9 de la noche. Daniel y Esteban viajan en la caja arropados con sus mantas, los otros cuatro van en la cabina. Cuando entran en término de Peralveche circulan a 30 kilómetros por hora. Cerca de la cueva del Cerezo, a  la altura del kilómetro 16,800 y saliendo de una curva cerrada, (actualmente p.k 21,600, y no hay curva),  Andrés el conductor nota que el volante se encuentra loco, sin responder al giro, por lo que el Dodge se sale de la carretera, y dando varias vueltas cae al arroyo Solana.

Aquí los recuerdos nunca se desvanecen, siempre les acompañará el accidente, que milagrosamente no terminó en tragedia. Para narrar lo sucedido veamos los testimonios de todos ellos. Testimonios ante el Juez de Cifuentes  que llevará el sumario: para leerlo  es preciso pinchar sobre las dos páginas adjuntas de los testimonios.

DECLARACIONES DE LOS TESTIGOS ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE GUADALAJARA. J-524

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Camión Dodge. 1940, Como el del Tío Pepe

Cuatro años después, el 18 de marzo de 1956, sobre las dos de la tarde, sucede un accidente a otro personaje entrañable y muy conocido en Arbeteta: José Ayllón Palomino, “el tío Pepe” de Sacedón, suministrador durante muchos años de vino y enseres de agricultor a los vecinos de Arbeteta. El hecho sucedió en las proximidades de Villanueva de Alcorón, cuando su camión, también Dodge, en que viajaba, matrícula GU-2021, (del año 1940), le sorprendió una gran tormenta de nieve con mucha ventisca que tapó los parabrisas, y en una curva cerrada se deslizó fuera de la carretera, dando una vuelta completa y causándose desperfectos en el vehículo  y derramándose el vino que transportaba, pero milagrosamente no resultó herido ninguno de los tres pasajeros. El camión era conducido por su chófer habitual Faustino Salvador Romo, y viajaban con él José Ayllón, el propietario, y el pasajero Santiago Andrea García. El camión lo tenían asegurado en la Caja de Previsión y Socorro de Guadalajara, por  lo que la reparación se pudo efectuar con prontitud, y el tío Pepe pudo seguir suministrando el vino a Arbeteta muchos  años, como pueden recordar los mayores.

Con estos relatos  queremos que las historias de las  gentes  de nuestra tierra no queden en el olvido.

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Los Arrieros en el siglo XVIII

En este nuevo  post vamos a hablar de   «Los Arrieros»,  hombres decididos  y valientes que practicaban un oficio  ya perdido, conducían bestias de carga  y trajinaban de un lugar a otro.  Un oficio  de los de antaño de nuestras gentes, de nuestros pueblos.   Reza el dicho popular  «Arrieros somos y en el camino nos encontraremos».

¿Pero que sabemos ahora en el siglo XXI de este oficio?.  La palabra arriería, según define el Diccionario de la Lengua Española, se deriva del vocablo ‘arría’, que significa recua o conjunto de animales destinados al transporte de mercaderías;  a su vez, esta voz proviene, de la interjección ¡arre!, que se empleaba para avivar el paso de las bestias.

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Herrando los animales

En Arbeteta en el siglo XVIII  la arriería era el segundo sector profesional, el primero era la agricultura.

Según el Catastro de Ensenada, en Arbeteta la arriería tenía una producción anual de 84.395 reales de vellón, frente a los 240.700 de los labradores, teniendo en cuenta que muchos labradores simultaneaban ambos oficios. Las mercancías eran diversas , como podemos ver en los cuadros adjuntos confeccionados con los datos del Catastro de Ensenada de 1752. Para comparar el poder adquisitivo, hemos de tener en cuenta que un jornalero o pastor a duras penas llegaba a tener 400 reales de vellón al año.  El arriero solía quintuplicar esos ingresos. Ello hacía que algunos vecinos pudieran vivir de una manera más desahogada.

*Juan Luis López Alonso realizó estos cuadros con los datos del Catastro de Ensenada de 1752.

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Arrieros (1)

Transportando mercancías

 

 

 

 

 

Las mercancías que se transportaban eran, principalmente, vidrios de las fábricas de Arbeteta,  de Vindel y de las del Recuenco, lana merina de toda la sierra de Cuenca, sedas de Pastrana, géneros de botica y aceite de la Alcarria. De vuelta traían pescado cecial o en escabeche, cuero vacuno, frutos secos, queso, barrilla, etc.

Los arrieros solían salir de Arbeteta en pequeños grupos, con el fin de tener siempre un apoyo en caso de necesidad y también para mitigar la soledad del viaje. La lejanía del hogar suponía una dureza añadida, que hoy difícilmente podemos imaginar. Las posadas del camino servían para el alojamiento de hombres, animales y cargas.  En el camino coincidían con otros compañeros de los pueblos cercanos con los que reinaba  un gran compañerismo, sobre todo al verse en tierras lejanas. En ocasiones eran portadores de noticias a las familias de las incidencias ocurridas en el viaje. Los viajes  duraban   de 30 a 60 días, dependiendo del destino,  por ejemplo ir a Galicia  duraba  60 días la ida y la vuelta. Vamos a contaros un caso que les sucedió en el  mes de enero de 1722-1723 a tres arrieros de nuestro pueblo  en la Villa de Haro[1], hoy Comunidad de La Rioja.

Estos hechos se extraen del  protocolo que se denomina “Manuel de Toro, José del Amo y Julián López Martínez[2], vecinos de Arbeteta, con José Manuel de Quevedo, Recaudador General de la Renta de Tabaco de la provincia de Valladolid, sobre fraude y denuncia de tabaco.”

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Arrieros en el camino. Grabado

 A pesar de que era el mes de enero no fue de fríos extremos y además las labores del campo estaban paralizadas.  Así que nuestros paisanos  Manuel de Toro, José del Amo y Julián López Martínez se reúnen a finales de enero para  comenzar un viaje a Bilbao. Transportarán  lana o vidrio con 8 mulas, realizando el viaje de ida sin novedad. La ruta que han  seguido es la habitual: Arbeteta, Oter, Canrredondo, Medinaceli, Almazán, Soria, Logroño, Haro, Vitoria y Bilbao. Lógicamente no pasan por Burgos, como indica la moderna Ruta de la Lana. Para el viaje de vuelta cargan en Bilbao pescado escabechado en barriles o cubetos. Los días de finales de febrero  son más largos. La jornada se alarga y se hacen más leguas de camino.

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Puente sobre el río Tirón en Haro- (Logroño)

Antes de llegar a Haro se une a ellos Antonio Jiménez, natural del Reino de Aragón, con un mulo y un burro, cargados de barriles similares a los que transportaban los arrieros de Arbeteta.

Antes de entrar en Haro tienen que pasar por el puente sobre el río Tirón. La Administración y Gobierno de la Renta General es la encargada de la vigilancia de las mercancías que pasan por él. El control lo realizan los Guardas de la Renta de Tabacos. Al ver a los guardas a lo lejos, Antonio Jiménez  abandona las caballerías en manos de nuestros arrieros y se da a la fuga, acogiéndose a sagrado en una iglesia de Haro.  Mientras, los Guardas juntan todas las caballerías y registran las cargas, encontrando en los barriles de Antonio Jiménez,  tabaco simulado en barriles de escabeche. Detienen y acusan a los arrieros, les incautan las caballerías con su carga, y les encarcelan. Es el día de san Gabino, 19 de febrero de 1723.

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Caballerías descansando

La Justicia de Haro comprueba que se han detenido 9 caballerías mayores y 1 menor. 8 mulas van cargadas con barriles de escabeche, pertenecientes a los vecinos de Arbeteta; la otra mula y el burro cargados de tabaco, son los propios de Antonio Jiménez.   Nuestros arrieros pasan los días encarcelados, hasta que la Justicia descubre la verdad, y el Juez determina su libertad, lo que ocurre el 28 de marzo de ese año. El Juez declara inocentes a los arrieros y condena a Francisco Antonio García de Obregón, como responsable de los Guardias del puente, por la negligencia de juntar las caballerías, y le multa con 100 reales, con los que se indemnizaran  a nuestros arrieros en razón de daños.

Se realiza la cuenta: son 37 días de cárcel, a 3 reales el día, suman 15.096 maravedís, que se pagan a los arrieros. A esa cantidad se añaden 29.713 maravedís que les habían costado las costas procesales, y que se las tienen que reintegrar.

En la sentencia el juez aprovecha para dar un tirón de orejas a los arrieros: “.…que en adelante atiendan más cuidadosos y vigilantes a saber y enterarse de las penas a los que conducen géneros prohibidos, y de mala entrada en los encuentros y ocurrencias que se les ofrecieren, así en los caminos, como en las entradas de los puertos, para que en otra forma, y siendo aprehendidos con ellos, serán castigados.”

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Arrieros en el camino

Desconocemos cuando pudo salir de la iglesia y el destino del contrabandista aragonés. Nuestros arrieros reanudaron su viaje a Arbeteta  con su escabeche el 4 de abril, día de san Isidoro de  Sevilla. Probablemente la noticia de su detención llegaría a Arbeteta antes que ellos, ya que en las posadas y mesones del trayecto coincidían arrieros de distintos pueblos que se conocían entre sí y hacían correr las noticias por todo el Reino. Pese a ello, nos imaginamos la preocupación de las familias por la tardanza. En este caso viajaban 3 arrieros con una recua, y entre ellos pueden solucionar los problemas que les van surgiendo en el trayecto.  No ocurre así cuando viaja uno solo, que aprovecha para unirse a otros arrieros para hacer juntos el camino, como veremos en el siguiente caso, con lo ocurrido al padre de Julián López Martínez, uno de nuestros tres arrieros.

Vamos a retroceder en el tiempo, estamos en 1710 en la ciudad de Guadalajara. Corren tiempos duros  por   la Guerra de Sucesión. Las tropas portuguesas y angloholandesas, partidarias del Archiduque de Austria, asolan Castilla y  Juan López  arriero de oficio y   vecino de Arbeteta, viene de León con un macho de 4 años y una carga de hilo, pero esta carga ni nuestro paisano llegarán  a Arbeteta.   El 27 de marzo de 1.710, festividad de san Ruperto, se encuentra enfermo en la cama de una posada de Guadalajara “de la enfermedad que Dios Nuestro Señor quiso servir dejarme”. Se siente con el pie en el estribo (que le llega la muerte), y sabe que ya no volverá a Arbeteta.  Por eso lejos de su casa  decide hacer testamento, nombrando herederos universales a sus pequeños hijos María y Julián, uno de nuestros arrieros protagonistas de la historia anterior, y tutora de ellos a su mujer Isabel Martínez.  Como albacea nombra a su suegro León Martínez. Entre las mandas destaca su deseo de ser enterrado en la iglesia de San Gil de Guadalajara y amortajado con el hábito de franciscano. Las demás mandas son las habituales en los testamentos de la época. El testamento se realiza en presencia del escribano de Guadalajara, Pedro Sánchez de Montoya, ante los testigos Gaspar Alonso, de Fuentelaencina,  Andrés Muñoz y José del Rincón, ambos de Guadalajara.

Esperamos con estos relatos que sirva para hacer ver al curioso lector la dureza de la arriería, en una época en que no había teléfonos móviles, y los caminos solían ser, en gran parte, de herradura, a lo que se agregaba la lejanía del hogar. A ellos y a su sacrificio se les debe en gran parte la prosperidad de Arbeteta en  el siglo XVIII.

[1] AHN. Consejos. Leg. 37652, exp.1820

[2] Julián López Martínez: Vamos a contar en la siguiente historia  como su padre,  murió en Guadalajara.  Julián tomaría la profesión del padre y continuaría muchos años con la arriería. En el Catastro de Ensenada de 1.752, figura como arriero, que con tres machos realiza 4 viajes anuales a Galicia, empleando 60 días en cada viaje, y sacando 960 reales por viaje. Prototipo de hombre laborioso de la época. En 1772 será uno de los testigos que aporte  Baltasar Carrillo para conseguir su Privilegio de Hidalguía.

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Ecos de Sociedad y Crónicas en la prensa del Siglo XX

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En este nuevo post nuestros  personajes  no son los famosos de  las portadas de las revistas del corazón, pero  si  lo suficiente importantes  para salir  en los ecos de sociedad de los periódicos y revistas de la provincia de principios y  mediados del … Seguir leyendo →

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Médicos, Cirujanos, Veterinarios y Boticarios

En esta  entrada queremos  contaros como era  la sanidad en Arbeteta en los siglos XVIII, XIX y principios del XX,  así como las historias y los nombres de estos profesionales que dan titulo a este nuevo post.

Pascal-Adolphe-Jean-Dagnan-Bouveret - An Accident, 1879

Pascal-Adolphe-Jean-Dagnan-Bouveret – An Accident, 1879

La sanidad  era muy distinta de  la que conocemos en la actualidad, sobre todo en el mundo rural que era ciertamente  precaria. Se encontraba basada en estos profesionales: médicos, cirujanos, veterinarios y boticarios. El  Ayuntamiento era el encargado de realizar los contratos y daba potestad  a una comisión de vecinos para elegir a un médico de otros lugares. La contratación se aprobaba  por mayoría en reunión del Concejo. Hubo tiempos en los que se hacía sin la presencia del público, dado que estos Concejos llegaron a ser tumultuosos, y hubo de recurrirse a que el acuerdo lo tomaran la Comisión.

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Anuncio del Boletín Oficial de la Provincia de una plaza vacante en la Villa de Arbeteta y su remuneración. 20 de julio de 1879

El sistema garantizaba que el sanitario se mantuviese en la villa durante el tiempo establecido en el contrato, que solía ser de 4 años, renovables con acuerdo entre las partes. Por parte del médico se realizaba una Escritura de Obligación ante un escribano. En esa Escritura se ponían una serie de condiciones a las que se encontraba obligado el médico, estipulando la paga del facultativo y el modo de cobrarla. De manera similar se hacía Escritura de Obligación con cirujano, veterinario y boticario. El pago de estos profesionales se realizaba con fondos de Propios y Arbitrios, y por repartimiento vecinal.  El Ayuntamiento pagaba directamente por los vecinos declarados formalmente “pobres de solemnidad”. El resto de los vecinos pagaban directamente en la era en grano, una vez realizada la trilla.

Las Escrituras de Obligación del médico solían presentar como mínimo estas condiciones:

  • Debía visitar diariamente a los enfermos en sus domicilios.
  • No podía pasar la noche fuera de la villa sin permiso del Concejo.
  • Estaba libre de cargas, gabelas, adras, etc., no entrando en los repartos vecinales.
  • El Ayuntamiento le conseguía casa o le pagaba el alquiler.
  • Tiene asiento en el Ayuntamiento.
  • Si está enfermo más de 15 días, debe buscar un sustituto de satisfacción del Ayuntamiento.
  • Debe avisar al Ayuntamiento dos meses antes de trasladarse.
  • Se estipula el dinero y el grano que debe cobrar.

Durante el siglo XVIII hay constancia oficial de la figura del médico titular como profesional que trabaja en exclusiva para la Villa como funcionario facultativo. Sus obligaciones consistían en «asistir a los enfermos y enfermas vecinos, naturales y habitantes que les llamen de día o de noche» cobrando por cada visita, a excepción de los pobres, y donde procediera. En 1754 tenemos ejerciendo a Ramón Torres. Su hijo Carlos, del que hablaremos en otra ocasión, nació en Arbeteta. En 1.770 se encontraba ejerciendo en Jadraque.el-nino-enfermo-1896

Médico importante para el pueblo en el futuro fue Vicente Blasco Aparicio, natural de Romanos (Zaragoza). Ejerció su oficio en torno a 1.780 y se casó con Teresa López, de Arbeteta. Después ejerció en Valdeolivas y Yélamos de Arriba. De su matrimonio nacieron varios hijos que han traspasado el apellido Blasco en Arbeteta hasta la actualidad. Uno de ellos, Ramón Blasco López fue teniente en la guerra de la Independencia, actuando en 4 campañas y 20 acciones de guerra contra los franceses, siempre en las tropas que comandaba D. Juan Martín, El Empecinado.

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En esa época también hubo médicos naturales de Arbeteta, entre los que destaca Manuel Bayo Arribas. Para conocer algo de él, veamos lo que dice en 1.759 D. Francisco de Borja Toledo y Briones, Rector de la Universidad de Alcalá y Estudio General: “Que conoce a Manuel Bayo, médico de la Ciudad de Guadalajara, mediante la vista y trato desde hace 16 años. Es natural de Arbeteta, de la Diócesis de Cuenca, y que es de edad de 35 años, poco más o menos (…) es mozo honesto y recogido, de buena vida y costumbres, nada torpe ni escandaloso, por lo que contemplo tiene mérito de recibir en esta Universidad el Grado de Licenciado que pretende, en la Facultad de Medicina”. Con posterioridad recibe el Auto de Aprobación: “…habiendo visto las informaciones de gente moribus de vista y otras cualidades del bachiller D. Manuel Bayo, natural de Arbeteta, de la Diócesis de Cuenca, y médico en la Ciudad de Guadalajara, dijo que aprobaba y aprobó (…) y mandó que los originales se pongan donde toca, y lo firmó su Señoría.” El testigo Santiago López dijo de él: “…es sujeto honesto y recogido, de buena vida y costumbres y de mucha habilidad en su facultad, por el mucho acierto en las enfermedades, lo que es público y notorio en la Ciudad de Guadalajara donde ejerce.”

Ya en el siglo XIX encontramos otro paisano natural de Arbeteta, José Doroteo Martínez Gutiérrez, alumno del Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos, en Madrid. Es cirujano de 3ª clase y ejerce en Madrid. Su Expediente (1.835-37). (AHN. UNIVERSIDADES, 1225, Exp 47).

En Arbeteta ejercerá otro insigne médico, D. Blas Gallego, entre los años 1.827-1.835, aproximadamente. Era natural de Atienza y se casó con Mª Isabel Molina, de Arbeteta. En nuestro pueblo tuvieron varios hijos: Marcelina (1.828), Ramón Nonato (1.830)[1], Saturnina Gregoria (1.832) y Daniel (1.835). Después de ejercer en Arbeteta se trasladó a Jadraque, donde continuó ejerciendo hasta la década de 1870, dejando su apellido a generaciones de habitantes de dicho pueblo.

En 1.850 el cirujano titular de Arbeteta tenía una dotación anual de 400 reales y 200 fanegas de trigo. De la dotación del médico tenemos noticias que en 1.880 el Ayuntamiento pagaba por la asistencia de las familias pobres 75 pesetas, que solían ser de 8 a 10. El resto de los vecinos, unos 140, se ajustaban con el médico a razón de 15 celemines anuales por vecino, que se pagaban en la propia era. Además de los vecinos, había una farmacia y cuartel de la Guardia Civil con sus familias, que también requerían ajuste para su atención médica.

En la circunferencia del pueblo había otros pueblos a menos de dos leguas que no contaban con médico y se tenían que ajustar con el de Arbeteta. El caso del veterinario era similar. Cobraba en la era 12 celemines por cada par de mulas, y tres celemines por cada caballería menor. Se podía contratar con los pueblos limítrofes: El Recuenco, Villanueva, Armallones y Valtablado del Río.

Pero también vamos a hablaros de otros profesionales relacionados con la salud: los comerciantes y trajinantes en géneros de botica. El sector de la arriería era muy importante en Arbeteta, veamos algunos ejemplos:

En el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1.752, nos encontramos a Gerónimo García Molina que con un macho se dedica a la compra-venta de géneros de botica, con una ganancia de 1.440 reales anuales. En ese mismo Catastro encontramos a Julián Martínez Blanco, Manuel Costero y Francisco Molina, que se dedicaban al mismo tráfico, llegando con sus géneros en sus machos, incluso hasta Galicia.

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Localidades a las que se suministraba género de botica. Castilla-León. Siglo XVIII

Anexado al testamento de Tiburcio Mazarío e Isabel Molina, naturales y vecinos de Arbeteta, en 1.770, se encuentra una relación de pueblos, todos de Castilla la Vieja y León, a cuyos boticarios les era suministrado los géneros de botica.

Enumeraremos, a modo de ejemplo algunos de ellos: bálsamo de perubión, esperma de ballena, tártaro vitriolo, coca, cinabrio, quina, raíz de Bejunquillo, leche de Michoacán, sal de Saturno, díctamo de Creta, raíz de China (ginseng)  y flor de azufre (para la sarna).

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Géneros de bótica

Durante la Guerra de la Independencia es boticario de Arbeteta con Real Aprobación José Terraza. Presenta recibos de las medicinas suministradas a las tropas provinciales  ante la Junta Superior de Armamento, Gobierno y Defensa de Guadalajara. La Junta determina el 10 de octubre de 1.811 que se pasen los recibos a contaduría para que se legitimen y se libre la cantidad por la tesorería.

En 1.780 el boticario de Arbeteta se llama Antonio Julián. Después de llevar más de 20 años de boticario en la villa, el Ayuntamiento no le renueva el contrato,  no  avisándole con el tiempo suficiente para encontrar otro municipio. Por ello demanda al Ayuntamiento y exige el pago debido (AHN CONSEJOS 31376, exp4).

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Anuncio el el Boletín Oficial de la Provincia de una vacante de Boticario . Año 1919

En 1.879 nos encontramos regentando la farmacia de Arbeteta a Juan Antonio García. Seguirá más de 20 años y ocupará como vecino cargos en el Ayuntamiento. En 1904 le sustituye Segundo Batanero, natural de Trillo, hermano de D. Valentín Batanero, cura de Trillo. Continúa hasta 1.919. En ese año el Alcalde de Arbeteta, Salvador Pérez (el Tío Salvador), publica en el Boletín Oficial de la Provincia de Guadalajara, la vacante de la plaza de farmacéutico. No tenemos conocimiento de otros farmacéuticos posteriores.

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Copia del homenaje que recibió Félix Mañas en 1.934 por F. Gordón Ordás,   y que publica La Semana Veterinaria.

La plaza de veterinario la ocupa en 1.879 Eusebio Cucharero. En 1.884 encontramos a un ilustre veterinario, Félix Mañas Alonso, que permanecerá unos 40 años en Arbeteta, curando mulos y sanando ovejas. Tuvo tres hijos en Arbeteta. Uno de ellos, Anastasio Mañas Gil, fue maestro herrador en diversos regimientos de Zaragoza. Los mozos de Arbeteta que hacían la mili en Zaragoza siempre le tenían que agradecer su buen trato y atención. Fuera el mozo que fuera del pueblo, él los buscaba y procuraba colocarlo, y que sus paisanos estuviesen bien atendidos (“era divino”, comenta uno de ellos), llegándoles a ofrecer su casa. Los mozos le visitaban en su casa como si fuese un familiar más que tenían en Zaragoza. Los mozos de los años 50 no olvidarán a Anastasio ni a doña Julia, su mujer. A su padre Félix Mañas lo encontramos todavía ejerciendo en Nombreca (Toledo), en 1933.

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Anuncio el el Boletín Oficial de la Provincia de una vacante de Veterinario . Año 1884

Durante la Guerra Civil y en los años 40 estuvo ejerciendo de veterinario, Daniel Viana, de Peralveche  para sucederle en los años 50  Antonio Borreguero   que fue el último veterinario que ocupo la plaza en Arbeteta.

Para terminar vamos a a enumerar a los últimos médicos que vivieron en Arbeteta. En este periodo los médicos estaban  menos tiempo, cambiando a una plaza mejor retribuida. En 1.883 encontramos a Leandro Uruñuela. Al año siguiente se encuentra Felipe García, que seguirá hasta 1.888. Le sucede el 1.897 Santiago Mazarío, que estará hasta 1.901. Hasta 1.904 estará Julián Herráiz. Desde ese año ejercerá Juan Béjar, que lo sigue haciendo en 1.911. En los primeros años de la Segunda República llega el cordobés Gabriel Medina Morillo, de ideas izquierdistas, que deja el pueblo sobre 1.935 tras algunos enfrentamientos. Le sustituye Paulino de la Guardia, natural de Miedes de Atienza,  y que tiene que abandonar Arbeteta en los primeros días de la guerra para salvar la vida. No volverá, se instalará en Jadraque, donde ejercerá. Durante un tiempo ejerció un familiar de Toribio Martínez Rojo “el Tío Toribio” de El Recuenco, llamado Pedro, que atendía Arbeteta desde ese pueblo. En los años 40 ejercieron:

Julio Nieto Veloso, nació en 1896 en la localidad de Tábara (Zamora). Ejerció de médico en Arbeteta en los años 1943-44. Denunció al cabo primero jefe de puesto de la Guardia Civil de Arbeteta, Sustituto Sedeño Martínez, por malos tratos a un vecino . Por este caso, y otra denuncia por injurias al cabo Sedeño, tuvo problemas al ser acusado por denuncia falsa y ser detenido por la Guardia Civil, que le tenían controlado: “…aunque no se puede precisar el partido político a que pertenece, de los antecedentes que obran en este puesto, se determina de una manera clara, es de ideas socialistas, completamente ateo, y al parecer capitanea a la totalidad de los elementos marxistas de los pueblos que visita.”

El sistema de «igualas», fue  muy popular en España, facilitó el desarrollo, a finales del siglo XIX y principios del XX, de pequeñas mutuas y «cajas de enfermedades», siguiendo el ejemplo del sistema alemán desarrollado por Bismarck y basado en la contribución, mediante cuotas mensuales a cargo de empresarios y trabajadores. Estas mutuas fueron el germen de la evolución posterior.

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Contrato de iguala 1947

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Iguala médica.- 1949

Después de la guerra civil, el gobierno estableció, en el año 1942, El Seguro Obligatorio de Enfermedad (SOE) , con una filosofía derivada directamente de las antiguas cajas de enfermedad, centradas  principalmente en la curación de los trabajadores, sin tener en cuenta ni la medicina preventiva ni la sanidad ambiental.   En el SOE los profesionales sanitarios se regían a nivel retributivo por el método clásico de las igualas;  los médicos cobraban según un cupo definido de «familias», según las «cartillas» que tuvieran adscritas; dichas cartillas eran el documento en el que constaban los beneficiarios, el trabajador y su familia,  atendiendo en un primer momento en su propio domicilio a los pacientes (médico de familia), para posteriormente desarrollarse una red de consultorios públicos.

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Consultorio médico en la actualidad 2015

En los años 50 tenemos a Federico Bachiller, natural de Pastrana. Terminamos en los 60 con José María Madrigal Fernández-Roldán que fue el último médico que vivió en Arbeteta. Los médicos que ha habido con posterioridad en la villa tenían y tienen  su residencia en otros pueblos.

Siempre hay historias humanas detrás de cada facultativo, que no tenemos espacio para contar, otros  no hemos nombrado por desconocimiento. Sólo nos queda agradecer la atención que todos ellos dispensaron a nuestros antepasados.

[1] Expediente académico de Ramón Nonato Gallego Molina, (1850-1858), alumno de la Facultad de Farmacia de la Universidad Central. Natural de Arbeteta (Guadalajara). Licenciado en Farmacia. Documentos anejos: Partida de bautismo. Certificación académica. Certificado de prácticas. Correspondencia. Certificado médico. (AHN.  UNIVERSIDADES, 1059, Exp.3).

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Los Mayos

Con la llegada del mes de Mayo  nada más apropiado en esta nueva entrada que hablemos de una tradición  muy popular en el mundo rural, llamada   «Los Mayos» .  Una fiesta ancestral vinculada a la llegada de la primavera. Muchos de nosotros solo hemos oído hablar de ella a nuestros mayores,  porque  esta fiesta  cayó en declive en Arbeteta  a partir de los años 50.   Esperamos que  sea de vuestro agrado.

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El Mayo. Francisco de Goya.

A  modo ilustrativo  El mayo, según el diccionario de la RAE en su octava edición (1.837), es “el árbol o palo alto adornado de cintas, frutas y otras cosas que se pone en los pueblos en algún lugar público, adonde durante el mes de mayo concurren los mozos y mozas a divertirse con bailes y festejos”. En toda la península y Europa es una fiesta muy extendida, denominada Maypole en el Reino Unido, y Maibaum en Alemania, con ligeras variantes que desaparecen en la noche de los tiempos.

En Arbeteta no tenemos noticia de la plantación del mayo, pero sí de su festividad. A la hora de indagar en un posible origen surgen opiniones para todos los gustos. La mayoría vincula su celebración con teorías mágicas de épocas prehistóricas. También hay quienes lo asocian con la religiosidad de los pueblos celtas. Otros defienden una procedencia de las antiguas civilizaciones, fenicias y griegas, que adoraban a sus divinidades y lo que estas significaban en su devenir vital. Se cree que la tradición pasó a la civilización romana con la adoración de Maya, la diosa de la fertilidad y, de hecho, el mes de mayo toma su nombre en honor a ella en la mayoría de idiomas.

Los Mayos fueron un claro ejemplo de  transformación de las fiestas paganas convirtiéndolas  con el cristianismo en celebraciones religiosas , en este caso  en honor a la Virgen María.

Abajo  os presentamos los mayos  dedicados  a la Virgen   que nos legó nuestro paisano Jenaro Alonso en los primeros años del siglo XX . Cuando envió los versos al periódico era un mozo de corta edad.

MAYOS DE LA VIRGEN  escritos por  JENARO ALONSO    24 de mayo de 1903  

Pinchar sobre ellos para agrandarlos y poderlos leer

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Para que todos conozcamos a este mocito que con tan  corta edad era  tan devoto de la virgen os diremos que  se llamaba Jenaro Alonso y  había nacido en Arbeteta  a finales del siglo XIX,  la fecha no la sabemos con exactitud, lo que si sabemos es que era de profesión zapatero . En otra época se le hubiera denominado “maestro de obra prima”, pero en la actualidad simplemente sería zapatero remendón. Era cojo por un accidente de juventud, pero  no esto no le impidió ir a segar en ocasiones para Pedro Alonso Martínez el “tío Periquillo”, y lo hacía con soltura y  habilidad, a pesar de su tara física. Se mantenía con su trabajo y con la ayuda de un  pequeño huerto.  Eran tiempos difíciles.

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VIVÍA ENFRENTE DE LA CASA DE MARIANO DEL AMO COSTERO  “EL COSCOLÍN”

Trabajaba en el portal de su casa donde en invierno tenía una estufa, y como es de suponer, no le faltaría compañía para conversar y para calentarse. Según testigos que le conocieron era “un hombre de fiar”, lo que dice mucho de nuestro bardo.

Arreglaba zapatos y sandalias con maestría, que no eran tiempos de tirar. Al terminar la guerra civil como abundaban los neumáticos con habilidad los reciclaba y los convertía en abarcas.

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Abarcas

Estuvo casado dos veces: de la primera mujer desconocemos el nombre, se apellidaba Fernández (hermana del “tío Molinero”). Con ella tuvo cuatro hijos: Florencia (+- 1916), Jesús (+- 1917), Mariano (+- 1919) y Teodora (+- 1920). Los años de nacimiento son aproximados. Enviudó y se casó con  Victoria López de “los Gallinas”, hermana de Quiterio. Con ella tuvo una hija, Valentina (+-1930), que murió siendo moza. Los hijos parece que emigraron a Barcelona.

En Arbeteta la organización de la fiesta de Los Mayos,  desde tiempos inmemoriales la hacían  los mozos (a los 15 años se pagaban 2 reales para poder entrar a pertenecer a la comunidad de mozos), encabezados por el  alcalde y los alguaciles, cada año nombraban  un presidente y un secretario, que serían los encargados de dirigir el festejo.

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Letra de Los Mayos a Las Mayas

La fiesta comenzaba  el 30 de abril al anochecer,  todo el pueblo iba a la iglesia y cantaban los mayos a la Virgen con gran devoción , cuando se terminaba en la iglesia, el alcalde y alguaciles de mozos, encabezando  la rondalla, a la que acudía tradicionalmente el Tío Bruno con su laúd, y algunos mozos con guitarras, comenzaban la ronda casa por casa, deteniéndose en todas las que había mozas solteras, incluidas las niñas pequeñas. Se les cantaban los mayos una a una, y de la cabeza a los pies.

Cuando terminaba el mayo de cada moza se procedía a la subasta en cuartillos , convertibles en dinero. Había sobrepuja con el objeto de que el interesado tuviera que pagar más, especialmente los novios. Había casas en que había varias mozas y se seguía igualmente el mismo proceder. A las niñas pequeñas se las quedaban sus familiares más allegados. A la ronda y acompañamiento sacaban las madres las tradicionales hojuelas , que habían hecho para la ocasión.

Hojuelas Castellanas

Hojuelas

Al día siguiente el 1 de mayo, si el tiempo lo permitía, los mozos se subían  a los muros del castillo,  las mozas se ponían en El Picazo y a pesar de la distancia y el peligro  los mozos volvían a cantar los mayos a las mozas  y así terminaba  la subasta.

Con el dinero obtenido los mozos , con el presidente y  el secretario compraban unos cabritos y hacían una comida, generalmente en casa de la Tía Quila, y siempre amenizado por la rondalla. Por la tarde se hacía el baile en el salón de la Tía Quila, o de la Tía Chirina (Inés García Alonso). Cada moza bailaba con el mozo que le había tocado, y al que tenía derecho por el pago efectuado. Con el baile se concluía la fiesta por ese día.

El día 2 se continuaba la fiesta con el laúd del Tío Bruno y sus compañeros guitarristas, a los que se les pagaba y se les daba de comer. Ese día se gastaban los restos de lo sacado para la fiesta.

El día 3, fiesta de la Cruz, se procedía a la bendición de los campos, dándose por concluidos los días de fiesta. La gente volvía  a sus tareas diarias  esperando con nostalgia   el regreso de la  fiesta del  próximo año.

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Arbeteta y los accidentes laborales en los siglos XIX Y XX

Con esta nueva entrada nos vamos a trasladar a una Arbeteta no tan apacible como os hemos  contado otras veces. Vamos a hablar de una Arbeteta donde en ocasiones estuvo sobresaltada por accidentes considerados laborales, que supusieron tragedias entre los familiares, vecinos, conocidos, en fin, para todo el pueblo.

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Albañil herido. Francisco de Goya – 1786-1787

En el siglo XIX el  ritmo de la vida que tenían nuestros antepasados dependía  de las horas de luz, el tiempo era medido por el reloj de la torre y las campanas de la iglesia . La instalación del reloj en la torre tuvo lugar a finales del siglo XVIII.  El toque del Ángelus a mediodía señalaba un punto en torno al cual podían estructurarse los quehaceres diarios. Con la salida del sol daba inicio a la jornada laboral, que concluía con la puesta del mismo, siendo más larga en verano que en invierno.

Los vecinos de Arbeteta  se dedicaban mayoritariamente a  labores agrícolas y ganaderas, una vez que se cerró la fábrica de vidrio  a mediados del siglo XIX . La mitad de pueblo de una manera o de otra trabajaban para la fabrica , unos con exclusividad  y otros compaginando esta actividad con sus tierras y ganado.

Por lo general, si exceptuamos los arrieros, los vecinos de Arbeteta no habían salido de su pueblo o de los pueblos  limítrofes. El no recorrer largas distancias favorecía el conocimiento del terreno que les rodeaba, con plena integración en la naturaleza . La climatología era temida no sólo cuando mostraba su cara más dura sino que, hechos que hoy en día no suponen un problema, para ellos podía llegar a ser una cuestión de supervivencia, como veremos en dos de los casos que presentamos.

De estos accidentes laborales, en donde los errores suponían  la muerte trataremos hoy. De algunos habréis oído hablar; otros os serán desconocidos. Seguro que hubo más accidentes, pero su conocimiento no ha llegado a nosotros. Trataremos de ponerlos cronológicamente. A las noticias les adjuntamos el recorte de prensa  de la época

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Recorte de los periódicos La Opinión y el País del Asesinato de Inocencio Rodriguez. Año 1887. Recorte del Boletín Oficial de la provincia con el encausamiento de Anselmo Herraíz. Año 1904

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El   17 de agosto de 1887  fue asesinado Inocente Rodríguez Martínez , era de noche y estaba en la era custodiando el grano,  había sido alcalde de Arbeteta entre 1883 a 1885.  Era la época de la trilla, no sabemos los motivos que pudieron llevar a este asesinato, si fue por  robo o quizás por alguna venganza personal . En el recorte de arriba  se desconoce según la guardia civil quien fue el autor de los hechos, pero nosotros indagando  hemos descubierto  que 17 años después aparece  encausado en  la muerte del anterior, Anselmo Herràiz, vecino también de Arbeteta y según el recorte que adjuntamos  del Boletín Oficial de la Provincia, está en  paradero desconocido. Juzgado de Instrucción de Cifuentes.

Hundimiento en la  mina de cielo abierto en la  Solana del Santo y en la Cabeza del Yeso

Los accidentes en las minas  eran de todos conocidos, aunque fueran al aire libre.  En la noticia de periódico Flores y Abejas  y La Región nos cuenta como el 22 de abril de 1902 y el 17 de noviembre de 1907  fallecen Manuel del Amo en la Solana del Santo  y Clemente López en el lugar denominado Cabeza del Yeso, al  ser sepultados por un desprendimiento de un terraplen.  La curiosidad de estas dos noticias es que en estos dos accidentes estuvo Pedro del Amo, que consiguió salvarse en ambos.

Se han conocido resto de hornos al sureste de la cabeza del yeso. La cabeza del yeso es un lugar de paso en el antiguo camino de Armallones,  también llamado «Camino de los Serranos».

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 Ahogamiento de un ganchero en el Rio Tajo a su paso por el termino de Arbeteta

 El  30 de mayo de 1915:  Manuel Cosín, de oficio ganchero, muere ahogado en el río Tajo a su paso por Arbeteta   cuando trabajaba en la conducción de maderas por el río.  La zona de todos conocida del río Tajo por su paso por el término de Arbeteta es la Cueva del Pajar.

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Noticia de la muerte de un ganchero.1915

¿Pero quien eran los gancheros? Los gancheros eran  hombres fuertes, robustos, con un oficio ya desaparecido y peligroso  que consistía  en el transporte de troncos de madera por los ríos. Sin más lazos que la obediencia, dentro del deber y con una organización extraordinaria ya que de ello dependía   su vida.

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Herramienta utilizada por los gancheros llamado «bichero»

Al frente de la ganchería se encontraba el «maestro de río», quien dirigía a todo el grupo de gancheros, compuesto fundamentalmente por tres compañías: la delantera, la de en medio y la zaga. Todos ellos llevaban como única herramienta un bichero.   La pericia del ganchero y su conocimiento del río eran de vital importancia para entregar la mercancía en su destino sin percances.

Los gancheros fueron durante siglos los responsables del transporte fluvial de maderas. Este oficio terminó cuando se desarrolló el transporte terrestre por carretera y ferrocarril, ya bien entrado el siglo XX, pero  durante siglos convirtieron nuestros ríos en verdaderas autopistas de mercancías, tanto por velocidad como por volumen de madera transportada.   Estos transportes fluviales no solo se daban en el Tajo, también tenían sus rutas el río Turía hacia Valéncia, el río Gállego en el Pirineo Aragonés y el río Segre en el Catalán.

Las expediciones en el río Tajo comenzaban en el curso alto del río, en la provincia de Cuenca, donde se cortaban árboles que tuviesen unas dimensiones mínimas,  y concluían en Aranjuez.

Tenemos una anécdota  del año 1908 de la abuela materna de Juan Luis Lòpez Alonso, Leonor Rojo Costero,  fue por primera vez a Aranjuez  siendo una muchacha de 14 años . Iba con su padre Bartolomé , un par de mulas y  otros vecinos de Arbeteta, como habitualmente hacían para trabajar en lo que se denominaba «la saca» . Este trabajo consistía en extraer   con las mulas los pinos que habían llevado los gancheros . Mientras lo hombres trabajaban,  ella cocinaba preparando el rancho.  Cuando terminaron la temporada subieron todos para Arbeteta y como recuerdo de aquellas tierras, se trajo unas plantas de fresas que plantó en el huerto.  Todos los años daban su pequeña cosecha para delicia de toda su familia.

Muerto de frío por temporal de nieve

Según la noticia que adjuntamos del periòdico El Liberal , el  2 de febrero de 1919,  día de la Candelaria, Toribio Escamilla de 28 años de edad, de profesión peón caminero, había bajado a Arbeteta para aprovisionarse de víveres ,  al regresar a la residencia donde vivia con  su familia en la casilla del Pozo Miga, en el  término de El Recuenco, el temporal de nieve lo enterró apareciendo su cadáver  días después con el deshielo. Dramático suceso ya que apareció 400 m cerca de la casilla donde vivía.

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 Muerto haciendo leña

El  27 de octubre de 1929  Andrés López Alonso fallece al arrancar  una mata de sabina y despeñarse desde una altura de 15 metros. Este Joven era  hijo único de el «tío Patas»,   Andrés López Herráiz, y de su  mujer Gregoria Alonso ( hija de Antonio Alonso de la Llana, el «tío Lechuguino»)muerto_haciendo_le_a_1_

Gregoria Alonso había estado casada en primeras nupcias, hasta que enviudó, con Lázaro Alonso. De éste primer matrimonio  Gregoria tuvo  a Purificación , «la tía Pura» y «la tía Ángela» , casadas con los hermanos Dionisio y Emilio López, abuelos de varias lectores de estas páginas.

El riesgo del cobrador

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Noticia de la agresión de un auxiliar de Recaudación por un vecino de Arbeteta. Año 1931

Las agresiones siempre han estado presente a lo largo de todos los tiempos  sobre todo cuando se trata de embargar y cobrar , sino que se lo digan a este pobre empleado de Recaudaciòn de Brihuega , aunque en este caso se libró con unos golpes según nos cuenta la noticia del periódico Flores y Abejas.

El día  26 de abril de 1931: Mariano Costero, vecino de Arbeteta agrede al auxiliar de la Recaudación de Contribuciones, por haber embargado días antes a su padre.

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Este accidente lo tenemos todos de alguna manera más reciente  en la memoria, no porque lo hayamos vivido por la fechas en que ocurrió, sino porque fue impactante para toda Arbeteta .   Ocurrió el 7 de mayo del 1951 cuando Félix López Alonso, hijo de Emilio y Ángela, de 19 años y de oficio pastor.  Fallece por chispa eléctrica cuando se encontraba refugiado de la tormenta debajo de un pino junto con Ángel Navarro Huete, también pastor de 27 años y vecino de Arbeteta que resultó gravemente herido, estaban en Los LLanos del Ontolmo.

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Informe de un testigo ante el juez de paz. 9 de mayo 1951

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Las carreteras de la Casilla y de Valtablado. El Puente de la Fuente de los Caños y el Teléfono

 

LA CARRETERA DE LA CASILLA 

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Carretera de la Casilla a Arbeteta

Para todos los que vamos a Arbeteta la carretera de la Casilla y el antiguo  coche de linea de Flora Villa  ha sido  una referencia en cualquier conversación,  no porque sea el  único sitio por el que podemos ir sino porque cuando cogemos el desvío  nos convertimos en otras personas , personas más felices porque vamos a nuestro pueblo. Cuando nos vamos comprobamos que nuestras congojas se han evaporado por obra y gracia de Arbeteta. Y desde atrás nos llega un imperceptible, agradecido y sincero eco de las palabras murmuradas: «Hasta pronto…»

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Adjudicación a a la empresa Flora Villa del transporte de pasajeros de Trillo a Zaorejas pasando por la Casilla de Peralveche. Año.1927

Pero esto no siempre ha sido así , la llegada del coche de linea y la parada en la casilla para  nuestros padres  fue  un gran progreso.  A partir de los años 50  hubo un gran éxodo a  las grandes ciudades  (Madrid, Barcelona) debido a la falta de trabajo por la industrialización de las tareas del campo.    Cuando la gente volvía al pueblo  en las  vacaciones  es cuando cogían el coche de linea, los familiares les iban a buscar al principio en caballerías, más tarde era el coche del «Pollero»  el único que había  y que  hacía de taxi.  El coche de linea «Flora Villa» al final se quedo subvencionado por la Diputación de Guadalajara hasta que al final desapareció en  el  año 2007 por falta de medios y pasajeros.

Pero volviendo al tema que queremos contaros  en este post, » La construcción de la carretera desde la casilla a Arbeteta» ,  os diremos que   se aprobó el  presupuesto de gastos para  su  estudio  el 23 de octubre de 1920 y el importe fue de  3.070 pesetas ,  se construyó   en 1924, siendo el contratista Federico Herráiz, «El tío Federico», padre de Valentina, Pedro, Gregoria, Concepción, Faustina, Vene y Gregorio  «el Moreno».  La construcción de las alcantarillas corrió a cargo del cantero “Tío Linos” de La Puerta, que también construyó como contamos mas adelante el Puente que va a Fuente de los Caños.

Hay una anécdota  en torno a 1926 relacionada con la construcción de la carretera  de la Casilla que terminó en tragedia.   Cuando se terminó la obra se juntaron los miembros del Ayuntamiento, de la Administración, el contratista, el capataz, el forestal «Mariano Gonzalez Polo», de Zaorejas, para  celebrar el fin de las obras.

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Noticia en el periódico Flores y Abejas de la adjudicación y precio de la obra de la carretera de Arbeteta a la Casilla de Peralveche. Año 1920

 Así que decidieron comerse unos corderos en la orilla del Tajo,  después de la merienda, algunos participantes decidieron pescar en el río con dinamita, algo muy común en la zona.   Para ello hay que utilizarla con la mecha muy corta, de modo que al capataz de las obras no le dio tiempo de arrojarla y le explotó, resultando muerto. El secretario del Ayuntamiento, Pedro López (padre de Esperanza, mujer de Agustín Aguado «El Canela»), realizó las gestiones oportunas   para  solucionar el accidente sin  perjuicio para los interesados. De otro modo lo que comenzó siendo una celebración   hubiera terminado  en la cárcel.

Antes de la construcción de la carreteras como las conocemos ahora  había varios tipos de caminos los llamados «Caminos de Herradura» que servían para comunicar Arbeteta con los pueblos limítrofes: Valtablado, Armallones, Villanueva, El Recuenco, Peralveche, y Morillejo etc. también estaban los » Caminos de Paso«: como el de Carrascosa a Valtablado, el » Camino de los Serranos«, que unía Morillejo con Armallones y por último estaban «los Caminos carreteros», todos eran de tierra . La topografía de Arbeteta en algunos sitios es bastante escarpada así que las caballerías encontrarían situaciones muy complicadas para ir de un pueblo a otro.

En la casilla, llamada anteriormente por  algunos como Casilla «de la Rosa» vivió Nicolás Balcones como peón caminero, y después como capataz de obras de la carretera. El último habitante de la casilla fue Santiago García del Amo «El Patano», natural de Arbeteta,   eso fue en los años 50. «El Patano»   era hijo de Romualdo García y de Victoria del Amo también de Arbeteta. Se casó con  una moza  de Armallones, llamada Inés  y dejó la casilla cuando agruparon a los camineros, y a él lo destinaron A Villanueva de Alcorón. No ha vivido nadie después.

  LA CARRETERA DE VALTABLADO 

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Carretera de Arbeteta a Valtablado del Rio.

Sé construyó  en los años 1943-1944, formando un tramo de la carretera que unía Sigüenza con Arbeteta. Otros tramos se habían realizado en los años 20 y 30, pero la obra se paralizó por la guerra. En esta obra trabajaron muchos vecinos del pueblo, cobrando un jornal de 9 pesetas por una jornada de 8 horas,  de lunes a sábado. El encargado se llamaba Mariano, y era de Priego. Para el transporte del material y el acarreo de la piedra, participaron unas cuadrillas de burreros toledanos. Los puentes de la Cuesta de la Arena y el de La Rambla los hizo el cantero de El Recuenco con 2 de sus hijos que trabajaron con él en el puente: el menor se llamaba Cleto, que se casó con una moza natural de Arbeteta, hija de Juan López «el tío Navajillas», que años antes había cambiado el domicilio de Arbeteta y se había avecindado en El Recuenco.

EL PUENTE DE LA FUENTE DE LOS CAÑOS

Puente Fuente delos Caños. Año 1931

Inscripción Puente Fuente de los Caños. Año 1931

Inscripción Puente Fuente de los Caños. Año 1931

En la inscripción que  aparece arriba en la foto  pone: «Se hizo siendo  alcalde Venancio Costero. Año 1931 .

¿Pero quien era Venancio Costero?,  era  el padre de   Pablo, Crispín, Blasa, Concepción y Paulino. Abuelos y tíos  de muchos de nosotros . El cantero fue el “Tío Linos” de La Puerta  y estuvo trabajando con Federico Herráiz   también  en la construcción de las alcantarillas de la carretera a la Casilla .  Construyeron mucho puente para tan poco arroyo. Hemos encontrado que este riachuelo aparece con el nombre de» El Saz» . El paso por el puente solo lo hacían  caballerías y personas , no cabían carruajes.

  EL TELÉFONO

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Noticia de la inaguración del teléfono. por el Gobernador Civil. 1959

La  llegado del primer teléfono al pueblo el  20 de marzo de 1.959 fue acogida con gran alegría por todos los vecinos del pueblo. Fue inaugurada la centralita por el Gobernador Civil Sr.  Pardo Gayoso y por el presidente de la Diputación Sr. Delgado Rollán.

Hacían   contratos a una familia entera y así tenían cubierto el servicio  las 24 horas del día, habitualmente era la mujer la que se encargaba del teléfono. En Arbeteta estaba situada la centralita en el edificio del Posito que pertenecía al Ayuntamiento.   Al frente de la centralita siempre estuvieron Antonina Costero Martínez y su marido Vicente Alonso del Amo.

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Todos  nos hemos hecho alguna vez esta pregunta  ¿en que año  llegó la luz al pueblo?, ¿quien fue el que se encargó de llevarla?,  ¿qué utilizaban  nuestros abuelos antes de tener las bombillas que nosotros conocemos ?.

En esta nueva entrada    vamos  a contestar a todas estas preguntas,   además contaremos anécdotas de sus protagonistas,  así como noticias relacionadas que salieron publicadas en los periódicos del momento en la Provincia.  Muchos de estos personajes  los hemos conocido y aunque ya  no están con nosotros, todavía los llevamos  en nuestros corazones . Hemos rescatado parte de  esta información gracias a la gran memoria de  Fabriciano, padre de Juan Luís López.   Espero que disfrutéis con esta nueva retrospección en el tiempo.

La luz llego  por primera vez a Arbeteta   en el año 1926. En este  año  el régimen político que había en España era     la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). La política económica llevada   a cabo por  Primo de Rivera se hizo más patente en las obras públicas, desde las obras hidráulicas —para cuyo aprovechamiento integral (energético, de riegos y de transporte) se crearon las Confederaciones Hidrográficas— a las carreteras (en 1926 se fundó el Circuito Nacional de Firmes Especiales que realizó unos 7.000 kilómetros de carreteras) y los ferrocarriles y  se llevó la electricidad al mundo rural .

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Publicación en el Boletín Oficial de la provincial de la autorización de D. Ignacio Roca para la instalación de las líneas del fluido eléctrico. 1926

La luz llegaba  desde la central de Carrascosa de Tajo  y era propiedad de   D. Ignacio Roca Picazo,  apodado «El Tío Roca» .   La central estaba ubicada   en el río Tajo y el molinero se encargaba de todo: del molino, de  la barca y de la central eléctrica. Desde esta central se suministraba la  luz a los pueblos de Carrascosa, Morillejo y Arbeteta.

D. Ignacio Roca Picazo (1884-1932) , era natural de Gargoles de Abajo  y  muere asesinado a manos de un   desconocido supuestamente  por una venganza familiar.

En el periódico se hace  una descripción detallada de los hechos; el día del suceso   vino un individuo que no era conocido de Ignacio Roca y que le solicitó  que le pasara en la barca al otro lado del río, cuando ambos se encontraban en la embarcación le soltó a bocajarro un disparo en la nuca saliendo el proyectil por el ojo derecho .  Parece ser que «El tío Roca»   se había  separado  de su esposa para irse    a vivir con  una chica de  Azañon , de 24 años de edad,  llamada María García Rodrigo. Estas circunstancias familiares hacen que  tanto su hijo como su yerno (que luego fue el que ocupó su puesto de barquero), tuvieran  varios altercados con él. Por lo que   esta publicación,  aparece abajo escaneada, hace recaer la sospecha en el entorno familiar.

NOTICIA  » MOLINERO ASESINADO 1932″

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Noticia y descripción de los hechos de la muerte por asesinato de D. Ignacio Roca «Tio Roca» .18 de diciembre de 1932

Periódico Literario «Flores y Abejas»,   fue el semanario más emblemático de la prensa de Guadalajara y también el más longevo. Editó su primer número en 1894, hubo una parada en 1936 por la guerra civil,  y volvió a reaparecer en 1958.  Cada viernes hacía su publicación.

A.H.N. Sección Fondos Contemporáneos Causa GeneralSubdirección General de los Archivos EstatalesMinisterio de Cultura.España

Descripción del asesinato de Nicasio del Amo Moreno, barquero y electricista de profesión . Marzo 1938 Archivo Histórico Nacional. Fiscalía del Tribunal Supremo, Causa General.

Durante la guerra civil española  (1936-1939) ,  el electricista y barquero  era Nicasio del Amo Moreno, yerno del «Tío Roca»,  y por esos  avatares del destino también fue asesinado. En el documento que adjuntamos del Archivo Histórico Nacional describe como  en  un día de marzo de 1938 llegaron unos pasajeros a la barca  y  le asesinaron.

Su cadáver apareció aguas abajo, en término de Azañón. No se localizó a los asesinos, aunque se sospechó de unos guerrilleros acantonados en Solana y los Baños de Trillo.

Los postes que sujetaban   los cables que llevaban   el fluido eléctrico  a  Arbeteta algunos eran de pino de  sabina y mayoritariamente de olmo, pequeños y de  muy mala calidad. Llevaban una tensión de 6.000 voltios y venían por el molino de Azagrón, Peñavieja, el Llanillo y bajaban por las Cuevas para subir  al Picazo donde se encontraba el transformador.

Los encargados del mantenimiento en el pueblo fueron Antonio del Amo  «el Forrajes», el Tío Molinero e Hilario Téllez López, “el Perchos”. Estos paisanos, abuelos o tíos   de muchos amigos,   se encontraron con la dificultad  de algo nuevo, algo que nunca antes habían visto.  Así  que nos  podemos imaginar   los apuros que tuvieron que pasar en muchos momentos y lo habilidosos que eran.

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Bombilla con una M de resistencia

En casi todas las casas había una sola bombilla de 15 vatios que iba con  un cable alargador y  generalmente se encontraba en la cocina, que era el  lugar donde se reunían  las familias.  Las bombillas eran alargadas con una M como resistencia.   El propietario se solía quejar de que le robaban luz, porque algunos vecinos ponían bombillas con más potencia. En las esquinas de las calles también  se ponía una bombilla para el alumbrado de los vecinos.

Después de la guerra civil la central fue propiedad de Antonio Escribano, suministrando en los años 50 también a Azañón. Los  vecinos de este pueblo solicitaron que pusieran contadores,  pero el propietario se negaba porque cobraba por bombillas.  Recurrieron  a la Delegación de Industria de Guadalajara, que sentenció que había que poner contadores. Hasta 1960, aproximadamente,   estuvo el suministro en Carrascosa , después de esta fecha  se realizó mediante  la actual red.

Hay una anécdota que ocurrió en  el invierno de 1954:  Fidel del Amo iba  por las Cuevas hacia el Llanillo a ver sus   colmenas, a primera hora de la mañana,  antes de amanecer, montado en un macho y tapado con una   manta porque hacía mucho frío y muy mal tiempo . Debido a la tormenta al pasar bajo la línea de la luz había  un cable descolgado que le dio en la manta, eso es  lo que le salvo la vida, no tuvo tanta suerte el macho que le dio en la orejas y murió en el acto. Hubo juicio en Carrascosa de Tajo ante el juez de paz y que resolvió que le pagasen el valor del macho,  suponemos que al propietario de la luz le resultó más económico  que proseguir el pleito a instancias superiores.

candil de aceite

Candil de aceite

Antes de la luz: se iluminaban con candiles de aceite,  faroles (de dos clases: con torcida y aceite, o con vela),  quinqués de petróleo y velas (se hacían en casa con la cera de las colmenas, e incluso con sebo). En las habitaciones se solían poner lamparillas (en un vaso se ponía agua, encima aceite, y sobre él una cartulina con la mecha). En las palmatorias se ponían pequeñas velas hechas al propósito, o de los trozos restantes de las que las vecinas ponían en sus bancos de la iglesia. Finalmente llegaron las primeras linternas de petaca

La obra que no fue: El Ferrocarril

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Descripción y ruta de los pueblos por donde iba a pasar el ferrocarril de Cifuentes- hasta Monreal . 1917

Este proyecto era de 1.915, con una variación posterior de 1.917 (ver recorte prensa con la ruta y los pueblos).  La línea férrea debía unir Orusco– Cifuentes  a  Monreal del Campo  y subiría  por el valle del Tajo, pasando así por todos los pueblo limítrofes de su cuenca , como os podéis imaginar entre ellos estaba Arbeteta,  con un censo en 1917  de 573 vecinos .

Todos los vecinos sabían de este proyecto y la creencia era que pasaría por la Cueva del Pajar. Nuestros abuelos estarían muy contentos de que el tren fuese  a pasar tan cerca del pueblo.  Una pena que no llegase a realizarse. 

Continuará ………………………………………

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Navidad 2014

ANUNCIACION-LIBRO-HORAS-ENRIQUE-VIII

Anunciación a los pastores. Libro de Horas de Enrique VIII. año 1500

Si tienes un sueño incumplido, tendrás una meta por alcanzar. La felicidad es la mezcla de sueños y realidades. Que el nuevo año multiplique tú capacidad para soñar.

Os deseamos Feliz Navidad y un maravilloso año 2015

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I.- El Ilustre Hidalgo de la Villa D. Baltasar Carrillo Sicilia (1732-1805)

En esta nueva entrada  vamos  hablar de un personaje ilustre para nuestro pueblo,  y el único hidalgo que tenemos en la segunda mitad del siglo XVIII. Así que bien merece varios capítulos  para que conozcamos realmente quien era.

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Nave central de la Iglesia de San Nicolás de Bari. Arbeteta

El primer contacto que tomamos con el nombre de D. Baltasar Carrillo es un contacto visual,  cuando miramos a la única lápida que encontramos en los brazos del crucero, delante del altar mayor en la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari,  en Arbeteta  que dice:

«Esta sepultura la dotaron D. Baltasar Carrillo y D. Brígida Lozano su mujer natural de Campisabalos  para sí y sus herederos.  Año 1774″

SEPULTURA

Lapida de Baltasar Carrillo y Brigida Lozano. Iglesia de Arbeteta

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Partida de bautismo de Baltasar Carrillo y de su hermano gemelo Gaspar muerto prematuramente. Año 1732

El nombre de Baltasar Carrillo ha aparecido   en casi todos las entradas que periódicamente hemos publicado, por eso creemos oportuno explicar varios puntos. El primero,  será diferenciar  a nuestro personaje «Baltasar Antonio Carrillo Sicilia», (1732-1805), natural y vecino de Arbeteta, y enterrado en su iglesia ,  con la figura también importante de su hijo «Baltasar Mariano Carrillo Lozano Sicilia Manrique» (1770-1848) que aunque nace en Arbeteta,   se traslada a Atienza y Campisábalos en su juventud. Con el tiempo se irá quitando apellidos, primero el Sicilia, al no tener privilegio de hidalguía; más tarde se quita el Lozano; para quedarse en la Guerra de la Independencia y hasta el final de sus días, como «Baltasar  Carrillo Manrique.»  Le dedicamos el capitulo anterior de «Arbeteta en la guerra de la Independencia Española». Año 1811

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Testimonio de Juan Rojo, vecino de Arbeteta.

Antes de proseguir con la vida de nuestro protagonista  debemos aclarar también dos puntos que erróneamente circulan por la red.  Uno de ellos que afirma  que Baltasar Carrillo desciende de los Carrillo de finales del siglo XV  y que fueron Alcaides del Castillo de Arbeteta,  y paniaguados del primer Duque de Medinaceli.  Pero esto no es cierto porque entre estos Carrillo y nuestro  personaje no hay ninguna relación, ya que el  tercer abuelo de Baltasar, José Carrillo de Albornoz  llega a Arbeteta desde Cuenca, tenemos  un testimonio de un vecino que así lo  atestigua, como  también menciona la fabrica de vidrio de la que es dueño nuestro protagonista  y que más adelante dedicaremos  un capitulo entero. Se casa con Ana Alonso,  que sí era vecina de Arbeteta,  como se observa en la partida de matrimonio y el  árbol genealógico que adjuntamos.

ARBOL GENEALÓGICO DE BALTASAR

Árbol genealógico de la familia Carrillo

MATRIMONIO JOSÉ CARRILLO

Acta de matrimonio de Jose Carrillo con una vecina de Arbeteta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otro error que debemos aclarar es el que afirma que los Carrillo fueron desde el siglo XV los señores de Arbeteta. A ello hay que responder que Arbeteta, salvo el periodo de 1469 a 1502 (perteneció al Ducado de Medinaceli), nunca fue lugar de señorío, sino lugar de realengo, y como tal no pudo tener más Señor que  su Rey.

Los hidalgos  se encontraban a caballo entre la alta nobleza, que los rechaza por causas económicas y políticas,  y    el grupo denominado estado llano ,  con el que encajaba mejor su situación económica pero al que aborrecía por considerarlo inferior. Para ellos el trabajar para subsistir era motivo de descalificación social. Los hidalgos fueron un estamento privilegiado de la sociedad española desde los inicios de la edad moderna hasta su desaparición en el siglo XIX.

*TESTIMONIO DE LA REAL EJECUTORIA DE HIDALGUÍA.  AÑO 1783

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ESCUDO SEPULTURA

Escudo cuartelado en cruz, o escudo dimidiado. Son los apellidos Carrillo y Albornoz repetidos. Sepultura de Baltasar  Carrillo en la iglesia de San Nicolás de Bari en Arbeteta.

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Escudo policromado:  En una parte tenemos un  castillo de oro sobre gules, que corresponde a los Carrillo; en la otra parte una banda de Sinope sobre oro, correspondiente a los Albornoz. Catedral de Cuenca

El escudo que se encuentra esgrafiado sobre la tumba de Baltasar y su esposa corresponde al apellido Carrillo Albornoz de su tercer abuelo.

 

 

 

El escudo de un hidalgo tenía un yelmo sin corona y con plumas  en la parte superior del escudo. En Arbeteta el único escudo con yelmo  se encuentra en la casa de Aniceta, por lo que no cabe duda que esa es la localización del solar de los Carrillo.  A ello se añade que la puerta principal de esa vivienda es la casa que se ha denominado de “los Briones”.  D. José Briones era el yerno de Baltasar Antonio Carrillo. En el Amillaramiento de 1863 dicha casa figuran como propietarios los herederos de D. José  Briones.

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Casa Carrillo. C/ Socorro – Arbeteta

ESCUDO CASA

Escudo de la familia Carrillo.

Pero,  ¿por qué está picado ese escudo? Me inclino a pensar que fue picado por los franceses durante la incursión y saqueo a que sometieron a Arbeteta el 27 de noviembre de 1811. El único hijo de Baltasar, con igual nombre que el padre, había sido uno de los vocales más activos de la Junta Superior de Armamento, Gobierno y Defensa de Guadalajara, y el que había traído al Empecinado a la provincia de Guadalajara. Tenían motivos suficientes los franceses para vengarse en el escudo y lo que representaba.

Continuaremos en el próximo capitulo…………………………..

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