El cerdo: crianza y engorde

Empezamos este año 2020 con un post en el que os vamos a contar  con todo lujo de detalle la crianza, el engorde y la matanza del cerdo.  El cerdo es un animal que ha estado muy unido  a nuestros antepasados. Por lo extenso del tema lo vamos vamos a dividir en dos post.

El cerdo ha sido, hasta fechas muy recientes, un animal esencial en la economía doméstica de los vecinos de Arbeteta. Se fue convirtiendo del animal impuro de la antigüedad a ser el mejor amigo del hombre. La fecundidad de la especie hizo siempre fácil su multiplicación, no había vecino que no pudiera criar un cerdo cada año, procurándose de este modo un alimento suculento, nutritivo y poco costoso, ya que sin tocino, manteca ni carne, estarían condenados a comer gachas y pan seco.

Comienzan los fríos de finales de otoño y con ellos una de las actividades más importantes del invierno en el pueblo: la matanza. Decimos importante porque era el principal aporte de proteínas y calorías a la despensa de la casa. “A todo cerdo le llega su san Martín” (11 de noviembre). Era la fecha en que comenzaban las matanzas, siempre en función del tiempo, que requería frío, hielo, escarcha y poca humedad.

Pero vayamos al principio, a la adquisición del cerdo para su engorde. La compra tenía lugar en los meses de septiembre y octubre, por tanto, a la hora del sacrificio el cerdo tenía  14 meses .  En estos meses  llegaban al pueblo los gorrineros con su camión repleto de pequeños cerdos “morellanos”; los cerdos de Morella eran muy apreciados, era una raza actualmente extinguida, familia del conocido cerdo ibérico.

Antes de la guerra , los gorrineros y sus piaras se alojaban en la posada y las cuadras  de la tía Consolación. Después de la guerra los vecinos solían acudir para su adquisición a Cifuentes,  a  la feria ganadera del 23 de octubre. El vecino que disponía de más recursos podía comprar hasta dos cerdos, aunque lo habitual era comprar uno, en cualquier caso, era preciso tener corte donde alojarlos y alimento con que engordarlos.  La corte era un habitáculo pequeño y bajo , donde el cerdo vivía  tranquilamente los siguientes meses, esperando su  comida  y  limpieza diaria,  esto último lo hacían los chicos de la casa y se llamaba “sacar la corte”,  se le echaba paja limpia para que pudiera tumbarse. La  única función que tenían era comer y dormir de ahí la expresión tienes “la vida del cerdo”.

Hemos de decir que, al igual que otras pesadas cargas, el cuidado del cerdo corría a cargo de la mujer: Algunas de nuestras vecinas tenían hembras reproductoras ( yo he visto la que tenía la tía Isidora Costero , con sus lechones blancos y negros).  Las últimas cerdas las tuvieron “la tía Julia ( Julia Alonso) , Cipriana Costero, que tenía 3 o 4 cerdas, la tía Ignacia , la Eusebia y su marido Juan Aguado “el Juanillo”  ; el verraco lo tenía Feliciana Alonso. Se calculaba cuando convenía que pariese la cerda para llevarla al verraco. A los chicos les hubiese gustado supervisar esta operación , pero las mujeres se encargaban de echarlos.  La cerda cuando queda preñada se la separa del verraco y se pone en una corte sola, limpia y bien alimentada. Después de 16-18 semanas pare, por lo que puede tener dos partos en un año. Recién parida convenía alimentarla bien para que no se comiese sus propias crías. A los 15 días a los lechones  ya se les permitía salir de la corte a pasearse por el corral. Para el destete se les daba harina desleída en agua, con un mes  se les empezaba a dar comida normal apartados de otros cerdos.

Los vecinos de Arbeteta cuidaban muy bien a sus cerdos, sembraban algunos alimentos exclusivamente para ellos. Les sembraban calabazas, en los barbechos, recordamos que las calabazas ya se ponían con velas dentro antes de que apareciera  halloween. Con la carne de calabaza y restos de miel se elaboraban los “cachos” ( niño, no comas más, que luego te duele la tripa- nos decían). También  sembraban remolachas; de las patatas sembradas se usaban las pequeñas, llamadas “gorrineras”. Al cerdo también se le echaban las mondas de las patatas y toda fruta o verdura que sobrara.

Diariamente el ama de casa ponía un caldero en el fuego de la cocina para cocer el alimento del cerdo, después de cocido lo vertía en la gamella, le añadía una porción de salvado y lo machacaba todo con un mazo, mezclándolo bien. A los niños nos gustaba el olor del guiso, especialmente si nos daban una pequeña patata. Cuando la comida estaba lista, se soltaba al cerdo, que acudía con ansiedad. A los muchachos también nos mandaban en primavera a coger gamones tiernos, que también terminaban en el caldero. El modo de engordar el cerdo es uno de los puntos más importantes del régimen económico del animal, pues de él dependerá  el beneficio que sacará el vecino.

En  Arbeteta la “porcá”, o dula de cerdos,  nos consta que la hubo hace muchos años.  El sistema era el mismo que la dula de las cabras. Se soltaban diariamente los cerdos y algunas vecinas por turnos los bajaban al río, donde pasaban el día comiendo ortigas y lombrices y dándose baños de barro antes de volver a su corte.

Con el fin de que engordara el cerdo y la carne cogiera buen sabor era preciso caparlo, y así el tocino “cogía gusto”.   A los pocos días de su compra sonaba por las calles de Arbeteta un chiflo similar al del afilador, pero con otra melodía: era el capador. “El que más chifle, capador”, decía el refrán. La pequeña operación duraba unos segundos. El capador sujetaba al cerdo y con su cuchilla especial, ¡zas! Se desinfectaba en un principio con agua y sal , a  las hembras también se las capaba. En los años 40 el capador cobraba en Arbeteta 1 peseta por cada macho y 1’5 por cada hembra, porque era más dificultoso. Los capadores que iban a Arbeteta antes de la guerra y en la posguerra venían de Salmerón. Primero vino Mariano, y luego Domingo. Cada uno venía por su cuenta, y ambos llegaban montados en un caballo.

Cuando los niños del pueblo oían el chiflo del capador les entraba el miedo, procuraban esconderse y no aparecían hasta que se iba. Para los chicos era un personaje tenebroso, porque los mayores les bromeaban con que les iban a hacer lo mismo que a los cerdos. Los capadores de Salmerón también hacían su labor con mulos y caballos. Para carneros o machos cabríos, en Arbeteta se encargaba con habilidad el tío Paulino (Paulino Costero), que de joven estuvo de pastor con el ganado de su padre, Venancio Costero, alcalde de Arbeteta en 1931, aparece su nombre en el  puente de la fuente de los Caños. Antes lo hacía Félix Mañas, el veterinario que vivía en Arbeteta, y al que ya hemos visto en otro capítulo de este blog.

Cada casa ha criado, hasta los años 50-60 del siglo pasado, los cerdos de manera artesanal. Sólo a partir del decenio siguiente, con el despoblamiento y el abandono de las tierras por los cambios de cultivo, se pasó por los últimos amantes de la matanza, a la adquisición del cerdo criado en granjas industriales. Y ya, ni eso. Dejamos al cerdo engordando en su corte al cuidado del ama de casa. El cerdo ya ha engordado lo suficiente y se acerca el día de la matanza, pero eso ya es para  otra historia.

 

 

 

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Navidad 2019

El  espíritu de dar, expresar amor y gratitud y una celebración de la vida ayudan a hacer de la Navidad una época del año única. Que esta maravillosa época del año toque tu corazón de una manera especial.

Os deseamos mucha felicidad no solo en este momento, sino durante todo el año nuevo.

                             ¡Feliz Navidad!

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Plantas venenosas en Arbeteta

En este nuevo post no os vamos a contar ninguna historia, ni tampoco vamos a poner la transcripción de ningún documento original, solo vamos a salir al campo a pasear y vamos a descubrir que como dice el refrán “no todo el monte es orégano“, que en los alrededores del pueblo hay de todo, como en botica. Unas plantas son conocidas por todos, y han sido muy utilizadas; otras, son desconocidas por la mayoría de los lectores.

La evolución ha permitido que algunos animales, en especial los herbívoros, sean capaces de diferenciar las plantas que son adecuadas para ingerir y depurar su organismo, de las dañinas y mortales. En primer lugar hemos de deciros que no hagáis ningún tipo de uso de ellas, por más que en la red os expliquen sus utilidades. ¡Olvidadlo!, no hagáis caso. En la antigüedad estas plantas se usaron por personas expertas, con múltiples fines que hoy no están comprobados, salvo su uso en la industria farmacéutica.
En esta ocasión presentaremos tres plantas venenosas muy comunes en Arbeteta.

BELEÑO NEGRO

Beleño con los zapateros (pyrrhocoris apterus) a la entrada del pueblo.

La primera planta se denomina en Arbeteta y en toda la Sierra de Cuenca beniña, o beleño negro (hyoscyamus niger). El beleño negro destaca por segregar unos principios activos de elevada toxicidad que le protegen de los herbívoros. Ha sido relacionado con la magia y la brujería desde tiempos ancestrales, lo que provocó su persecución al considerar a esta planta aliada del mismísimo demonio. Tanto esta especie como la cicuta, que veremos más adelante, fueron protagonistas de conjuros y preparados misteriosos durante la edad media. “Al que come beleño no le faltará el sueño”, dice el refrán refiriéndose al poder de adormecimiento de la planta. Desde tiempos muy remotos se conocen sus propiedades para mitigar el dolor y se empleaba para aliviar los sufrimientos de los sentenciados a tortura y muerte, ya que tiene la ventaja de que no sólo alivia el dolor, sino que induce a un estado de completa inconsciencia. La planta crece en muros, junto a viviendas humanas, en corrales, escombreras, estercoleros, al borde de los caminos y en zanjas. En Arbeteta la encontramos por el Picazo y en el cementerio.

Plantas de beleño al lado de la tapia del viejo cementerio

Una seña de identidad inconfundible del Beleño negro es el color morado oscuro que tiñe el interior de las flores y las nervaduras de los pétalos.

Beleño negro

Semillas de beleño

Los niños de Arbeteta que las probaron decían que las semillas eran dulces. Tenemos una historia que nos ha contado Eulalia Herraiz Blasco, “La Eulalia” que le paso a ella, a su hermana Manolita y a sus primas “Las Chulas”. Estaban las 4 niñas jugando por el Picazo, cuando Eulalia vio como su hermana Manolita , que debía tener 4 años , estaba comiendo esta planta porque se le habían dado a probar sus primas, como cosa de chicas. “La Eulalia” que era más mayor, sabía que esta planta era peligrosa y no se podía comer, porque cuando la comían las cabras se volvían locas y se morían, por eso los vecinos las arrancaban. Ella fue corriendo hacia “La Manolita” que con su lengua de trapo le decía ” esta muy ricaaaaa y sabe duce ” . Se la llevaron corriendo al Recuenco, porque era donde había médico y además tenían familia para quedarse . Como ya se las había comido y digerido, el médico no pudo hacer nada para que las vomitase, así que solo se podía esperar y rezar. La niña iba perdiendo poco a poco la vista, se pusieron en lo peor . Pero afortunadamente pudo salvar la vida y solo se ha quedado en una anécdota para que podamos contarla en este blog.

Ahí están las hormigas buscando un sedante para hacer frente a la dureza de la vida.

CICUTA

Flores de cicuta

Plantas de cicuta

Plantas de cicuta

La cicuta (conium maculatum). Conium: nombre genérico que proviene del griego κώνειον (kṓneion), significa «cono» y hace referencia a la forma cónica de sus frutos, o también probablemente derivado de κωνάω conáo, alrededor, rotar, con referencia al vértigo debido a la ingestión de la cicuta. Maculatus-a-um, maculado, adjetivo latino que significa manchado, por las manchas del tronco. Es una planta perteneciente a la familia de las umbelíferas y aparece frecuentemente en setos, caminos, muros y corrales. En Arbeteta la hemos visto en la calle del Pósito, frente a las cocheras, por el Picazo y en los alrededores de la Fuente de los Caños.

Hojas de cicuta

Dado el parecido que tiene la raíz de esta planta con los nabos y las hojas con el perejil, se han producido muchos accidentes. Los casos más graves han mostrado la virulencia del veneno por parte de las víctimas que mostraban las lenguas cortadas o los dientes rotos. Un solo bocado de la misma puede resultar mortal para un adulto.

Tallo de cicuta

La cicuta es una planta que ha pasado a la historia como una bebida que dio muerte al filósofo Sócrates, quien fue condenado a la pena capital y la tomó como una infusión. Toda la planta es tóxica y puede conducir a la muerte debido a la presencia de cinco alcaloides diferentes: el coniína, la conidrina, la pseudoconidrina, la metilconicina y coniceina.

Posee un tallo hueco y estriado, manchado de color purpúreo en la base, como lo vemos en la fotografía. El ganado en el pastoreo ignora la planta y no la come. Las aves, por otro lado, son generalmente inmunes a ellas. El veneno también actúa indirectamente, es decir, conduce al envenenamiento incluso después de la ingestión de un animal que lo había comido previamente.

GORDOLOBO

El gordolobo (verbascum thapsiforme). verbascum: nombre genérico que deriva del vocablo latino barbascum (barba), refiriéndose a la vellosidad que cubre la planta. thapsus: epíteto geográfico que alude a su localización en Tapso (Sicilia, Italia). [El gordolobo o verbasco que con su gran porte, entre medio y dos metros, empieza a florecer bien entrada la primavera prolongando su floración hasta agosto. Por su abundancia lo encontraréis en todo el pueblo.

Gordolobo en flor

Característico por las grandes hojas de la parte baja, por el llamativo vástago donde saldrán los racimos de flores amarillas y por el aterciopelado de su tacto. Es una planta para tu higiene íntima en caso de emergencia.

Hojas de gordolobo

Pero la facultad que más llama la atención es el uso que le han dado los pescadores furtivos que trituran sus hojas o frutos echándolas en pozas de los ríos para atontar a los peces que se dejan capturar a mano. De ahí el nombre de matapeces. La Ley de 20 de febrero de 1942 de Pesca Fluvial, en su artículo 26, tercero, prohíbe tajantemente su uso con este fin: “Tercero. El empleo de toda sustancia venenosa para los peces y desoxigenadora de las aguas (torvisco, gordolobo, cicuta, beleño, coca, cloruro de cal, cal viva, carburo de calcio, etc.)”.

Hojas de gordolobo

Este es un artículo con una parte de contenido escatológico. Absténganse de leerlo los aprensivos y aquellos que nunca se han tenido que limpiarse el ano. Pongámonos en contexto. Te encuentras en el monte; “¡Quién de ustedes no ha sufrido /ese momento fatal/alguna vez en su vida/del apretón corporal? /Estás solo, desvalido/ llorando a todo llorar/y apretando vas las nalgas/que te impiden el andar”, como diría el entrañable Tip. Te has quedado sin papel. Lo primero que tenemos que hacer es otear en nuestros alrededores las plantas de las que disponemos. Si encuentras el gordolobo estás salvado. El gordolobo es quizá una de las mejores plantas que vamos a encontrar, la más deseada, ya que su amplia y ancha hoja muy suave al tacto, puro terciopelo, nos proporcionará una limpieza del orificio anal que más quisiera un papel de doble capa. La gente del campo le ha dado siempre esta utilidad a la planta. Además, estas plantas suelen tener propiedades medicinales, y el gordolobo en concreto era bueno para las hemorroides, por lo que el paisano que padecía esta enfermedad, conseguía dos objetivos beneficiosos a la vez con la utilización del gordolobo.

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Abastos de carne

Ahora que esta tan de moda la alimentación,  en este post otoñal os vamos a contar como era el  abastecimiento de la carne para la alimentación de nuestros antepasados y quien se encargaba de su distribución y venta. Hemos conseguido un protocolo que se otorga el 28 de septiembre de 1789, en el que se expresa que Manuel López Costero pretende hacerse cargo del puesto de abasto de carnes de Arbeteta,  pero finalmente se lo quedó  Luis López,  que pujaba en nombre de los dos alcaldes, Tiburcio Mazarío y Antonio Alonso,  un chanchullo en toda regla.

El abasto de carne para la alimentación de los vecinos era una de las principales competencias y preocupaciones del Ayuntamiento de Arbeteta. Para asegurar  unos  consumos básicos como el pan, la carne, el vino, el pescado, el aguardiente, el aceite, el tocino, las velas, etc., el Concejo de Arbeteta monopolizaba su abastecimiento y venta, para conseguir unos precios más razonables, especialmente para beneficio de los más desfavorecidos. Estos productos se vendían en el puesto público, un local municipal de 25 metros cuadrados propiedad del Concejo, que se situaba en la calle Real. Desconocemos su ubicación exacta, aunque en el Amillaramiento de 1863  nos dice que el “puesto público” estaba en la calle Real ,lindando a saliente con Santiago Costero, mediodía Mariano Herráiz, poniente calle Real, y norte Manuel Rojo. Así que  nos atrevemos a decir que estaba en el nº 25 de la calle Real. Su actual propietaria es  Lorenza del Amo   “La Lorenza “.

Todos los años salía el puesto a subasta, y se lo llevaba  el vecino que  pujaba más, que se llevaba un porcentaje sobre lo vendido. La reina de las carnes era el carnero, “de la mar el mero, y de la tierra el carnero”, decía el refrán. Nuestros antepasados no comían corderitos recién nacidos o lechales insípidos, como se cocinan actualmente; apreciaban la carne del animal adulto, carneros, machos (cabríos) y sus respectivas madres. Hemos de hacer constar que nuestros antepasados apreciaban en gran manera la casquería y lo podemos ver en el elevado precio de las cabezas, livianos (hígado, bazo, bofes y corazón) y menudos. Otro producto muy apreciado era el sebo,  que se vende a precio de carnero, ya que se utilizaba para uso culinario, para hacer jabón y para hacer velas.  El cerdo no se vende en la carnicería porque los vecinos crían los suyos. A este animal y a su sacrificio le vamos a dedicar mas adelante  un  post.

La función básica del carnicero, si no era ganadero, era la compra del ganado,  su sacrificio, despiece y venta. El Concejo solía tener una zona de pastos reservados para las reses destinadas a la carnicería de la Villa. No se podían esquilar las reses 15 días antes del sacrificio. Se mataba dos días en semana: el domingo por la tarde para despachar el lunes, y el miércoles, y nadie más pueda vender carne en la Villa.

En ocasiones el sacrificio de las reses lo hacían   los vecinos por riguroso turno. El que mata se queda con el menudo, las patas y la sangre. Cuando estaba a punto de vencer el arrendamiento de la carnicería, se iban presentando otras pujas por el puesto de carne por vecinos interesados, que eran presentadas al Concejo.

En ocasiones se añadían otras condiciones: “Que no venda ninguna carne mala ni podrida, ni enferma, ni que sea muerta”, “Que a los carneros no se les quite el sebo”.

En este tipo de remates o pujas , cuando había más de un postor, se empleaba un curioso sistema de puja: “una candela de sebo encendida hasta el último pábilo de ella caído, era la señal para adjudicar la venta al mejor postor”.

Abajo presentamos la historia  de nuestro paisano Manuel López Costero , labrador que vivía con cierto desahogo y ganadero dispuesto a quedarse con el puesto  de la carniceria de Arbeteta , emparentado por amistad con el hidalgo de Arbeteta , Baltasar Carrillo,   para el lector que lo desconozca tenemos su  sepultura en el presbiterio de nuestra iglesia. 

Pinchar para leer la historia completa

 

 

 

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La Hermandad San Antonio

Imagen de San Antonio de Padua. Iglesia de San Nicolás de Bari. Arbeteta

Todos los años esperamos con anhelo que llegue el mes de junio para celebrar la fiesta de San Antonio. En este post os vamos a contar  cuándo se constituyó esta Hermandad  y cómo ha ido evolucionando hasta llegar a la celebración actual.

Al parecer nos viene de antiguo la devoción al santo. Hemos encontrado en las crónicas de Fray de Gregorio de Sacedón, un milagro realizado por San Antonio en Arbeteta. Está fechado el 29 de julio de 1758. La Hermandad de San Antonio  se constituyó el 14 de junio de 1942, solo habían pasado tres años de la terminación de la Guerra Civil,  y a pesar de estar en plena posguerra y  haber pasado muchas penalidades, nuestros abuelos decidieron que era el momento de celebraciones y de poner por escrito todos los estatutos de la Hermandad. No tenemos documentos que acrediten si antes de la Guerra Civil también se celebraba. Lo que sí tenemos constancia es de su devoción.

Estatutos de la Hermandad de San Antonio. 1942

Como veréis es un documento sencillo escrito a máquina en el que aparecen los nombres de los 20 miembros  que fundaron esta Hermandad,  se detalla los compromisos que tienen los hermanos.

  • Para entrar en la Hermandad  y a fin de engrosar los fondos de la misma se hacía un pago de 1 peseta , pero el que quisiera retirarse sin causa justificada pagaría 5 pesetas. 
  • Todo el que solicite la entrada a esta Hermandad lo haría a los mayordomos que hubieran de ser al año siguiente, los cuales se les confería atribuciones para decidir si el peticionario era merecedor de ser componente de la citada Hermandad. 
  • Los hermanos se comprometían a asistir a todos los entierros de los hermanos que fallecieran,  bajo la multa de 10 pesetas, salvo causa de fuerza mayor. También tenían la obligación de asistir a las funciones religiosas de los días de San Antonio, la octava, el día del Señor  y del Santo Cristo, bajo multa de 2 pesetas. 

Gastos de la Hermandad de San Antonio . 1942

  • Si la Hermandad se deshiciera por algún motivo, el mayordomo que tuviera en su poder los  fondos los entregaría para funciones religiosas  o en otro caso al Sr. Alcalde, siempre bajo el oportuno recibo, pues de no ser así sería responsable de la cantidad que se hizo cargo.
  • Todas las obligaciones de los mayordomos serían completamente gratuitas y unos quince días antes de la fiesta avisarían a todos los hermanos para decidir su organización.

Fabriciano López Blasco nos cuenta con todo detalle cómo los días antes de la fiesta los mayordomos  contrataban a los músicos  y se encargaban y traían los tostones de Escamilla, que tenían fama de ser los mejores. La víspera llegaban los músicos y por la tarde se daba una vuelta al pueblo con ellos, sin pedir, manifestando que empezaba la fiesta. Después de cenar se echaba una lumbre en la plaza  y con los músicos se hacía baile en ella. Algún año que hacía frío se agradecía la lumbre. La fiesta suponía alegría, ilusión y cambio de la rutina cotidiana para todos. Por la mañana se daba una vuelta al pueblo con los músicos por donde iba la ronda, se pedía por las casas y los vecinos daban algo, solían ser roscos, tortas, huevos o trigo. Dinero no se solía dar.

Después de la ronda, la misa y la procesión con el santo y estandarte por el recorrido habitual, y al término de ésta, la subasta de las andas en la plaza. El subastador de los años 40 y 50 fue el tío Cabrera, Máximo García, que era el alguacil. En los últimos tiempos hacía esta función Eladio Costero, al que todos recordamos. Por la tarde se hacía la subasta. Se sacaban bancos de la iglesia. Hubo algún año de lluvia que hubo que hacerlo en el Pósito. Se subastaba debajo de la galería del Perchos lo que se había sacado en la ronda. Mientras la Hermandad se encargaba de que no parara la bota de vino entre los asistentes, que previamente se había comprado al tío Pepe de Sacedón. Se repartía a todos asistentes una jícara de tostones que iban sacando de una espuerta de esparto en la que los traían.

Los músicos continuaban con su labor de ambientar la fiesta: unos años venían dos cuñados de Azañón, ambos de nombre Julián y que tocaban el clarinete y el tambor. Otros años venían los de Carrascosa comandados por El Chaparro, que tocaba el acompañamiento con tambor o guitarra, y el otro miembro tocaba laúd y clarinete. En los últimos años venían tres músicos de Alcohujate que tocaban batería, acordeón y violín. Algún año la fiesta se alargaba 2 ó 3 días, y   se les pagaba más a los músicos. Además  se simulaba una corrida de toros en la que disfrutaban los niños.

En los años 80 estuvo a punto de deshacerse la Hermandad, solo quedaban cuatro  hermanos, pero gracias a la iniciativa de hijos del pueblo que vivían en Guadalajara, Madrid, San Sebastian y Logroño se aumentó a 23 hermanos llenos de ilusión por mantener la tradición. En los años 90 se incorporaron mujeres dentro de la Hermandad, algo novedoso dentro de esta institución, y paulatinamente se han ido sumando la gente  joven, dando así un nuevo empuje.

En la actualidad seguimos con la misma tradición de nuestro abuelos. Los mayordomos de ese año van acompañados de una rondalla y van parándose por las casas, los vecinos les sacan rosquillas, dulces, café… y se han incorporado recientemente aperitivos y  cervezas. La cuota en la actualidad es de 20€ para los herman@s  y además la gente del pueblo realiza donativos, que permite mantener las fiestas y hacer donaciones a la iglesia.

Procesión de San Antonio. 2019

Después de la misa se saca  en procesión al santo por todo el pueblo y cuando termina se sigue haciendo como antiguamente, la subasta de los estandartes y de las andas del Santo.  La persona que   lleva más de una década  encargándose es Fernando Montón, aunque este año nos ha amenazado que era el último, esperemos que cambie de opinión.

Subasta de las andas y palos de San Antonio. 2019

En la plaza ya el día anterior han colocado mostradores con grifos con cerveza y refrescos, una aportación que han hecho la familia de Pablo Costero, “Los Pablillos”.  Este  impulso catapultó  la fiesta a lo que es hoy en día.

Es un día muy especial para toda la gente de Arbeteta,   una  fiesta que esperamos de un año a otro. Hay una comida popular  unos años con aperitivos, otros paella, dependiendo de la gestión de los mayordomos correspondientes. Por la tarde se sacan los bancos de la iglesia para hacer la almoneda. Se subastan huevos, vino, tortas, etc y se reparten como siempre los famosos tostones. Esos que no falten.  Todo el mundo está alegre y feliz, se dejan a un lado los problemas y las diferencias, todo el mundo confraterniza. La gente baila, canta, no hay  preocupaciones…. Somos felices y así a esperar al siguiente año.

  ¡VIVA SAN ANTONIO!

 

 

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Arbeteta en el Ducado de Medinaceli

En este nuevo post de primavera vamos a meternos en una época convulsa de la historia de España y por extensión de Arbeteta. Una historia  de matrimonios de conveniencia , con  adulterios, traiciones  y trueques de villas.  ¿Pero que relación puede tener la villa de Arbeteta con Huelva?.

En  esta  apasionante  historia vamos   a  contaros  como el principe Alfonso   de Castilla ofrece a Luis  de  la  Cerda,  duque de Medinaceli : “Arbeteta y sus aldeas” en ” troque e cambio” de la villa de Huelva y  como el alcaide del castillo, Alfonso Bordello entregó el castillo de forma traicionera a Álvaro Carrillo el 3 de octubre de 1469.   Pero empecemos por el principio.

Agrupación de pueblos del Común de Cuenca.

Ya os hemos contando en numerosas ocasiones que Arbeteta en la Edad Media y Moderna pertenecía al Común de Cuenca, pero hubo un paréntesis de 32 años en el siglo XV en qué perteneció al Ducado de Medinaceli .

En el siglo XV  los Medinaceli dominan al norte del Tajo.  Arbeteta y su castillo desde la reconquista desempeñaron una importante función defensiva del Común de Cuenca, dado su su alto valor estratégico, al ser lugar fronterizo del Común. A los pies del castillo pasaba uno de los caminos que unían Cuenca con Soria, por el que se transportaba gran cantidad de lana de la cabaña ganadera de la Sierra de Cuenca que se llevaba a Bilbao y a los puertos del Cantábrico, para embarcarla con destino a Flandes e Inglaterra”. Tema interesante que lo trataremos más adelante.

Llegamos a 1434, y nos vamos  lejos, muy lejos  de Arbeteta. En ese año Enrique de Guzmán, conde de Medinasidonia casa a su hijo Juan de Guzmán (será duque desde 1445) con María de la Cerda, hija de Luis de la Cerda, Conde de Medinaceli. 

Un matrimonio   de conveniencia que  no funciono desde el principio, no hubo herederos pero si muchos amantes por ambas partes, desembocando al final en  separación . En 1448 María huyó a Huelva con Fernando Despensero, criado de la casa del Duque y fue demandada por adulterio. Tras la separación de los cónyuges, María se considera dueña de Huelva, como parte de su dote. Al saber su culpabilidad probada no compareció, quedándose  Juan de Guzmán la villa de Huelva.  María durante la minoría de edad de su sobrino , el ya V conde de Medinaceli , es nombrada administradora y gobernadora de los estados de Medinaceli.

Capitulaciones matrimoniales de Juan de Guzman (Duque de Medina Sidonia) con María de la Cerda (hija del Conde de Medinaceli). 

Pichar para leer con más detalle :

Luis de la Cerda  y de la Vega, V conde de Medinaceli  era consejero de Enrique IV, pero después de la segunda batalla de Olmedo, cambió de bando. Aprovechando el cambio y la muerte de María de la Cerda, su tía, reclamó la devolución de Huelva al Príncipe Alfonso. El Príncipe se vio en un serio aprieto, pues no era oportuno oponerse al de Medinaceli, ni ofender al de Medinasidonia. Se buscó una solución y se encontró la de ofrecer la de Arbeteta e sus aldeas” en “troque e cambio” de la villa de Huelva.

El 8 de noviembre de 1467 en Cogolludo, Luis de la Cerda realiza una aclaración sobre el trueque efectuado con el Príncipe Alfonso de la villa de Huelva “Estaba despojado por fuerça e contra su voluntad de la posesyon de las villas de Puerto de Santa María e de Huelva, las quales las tenía ocupadas e tomadas don Iohan de Guzman, duque de Medyna Sidonia, contra toda razón e justicia”. 

El 10 de noviembre de 1467 desde Segovia, el Príncipe Alfonso concede, mediante Real Provisión, a Luis de la Cerda 700 vasallos en tierra de Cuenca a cambio de su renuncia sobre Huelva . Esta carta de merced será el motivo de la segregación del realengo y de la ocupación de Arbeteta durante 32 años (1469-1501) por la casa de Medinaceli. Este es uno de los principales documentos de la historia de Arbeteta, por lo que se reproduce íntegramente. El lector lo valorará, aquí lo adjuntamos.

El 5 de julio de 1468 muere el príncipe Alfonso en Cardeñosa, después de haber comido una trucha (se dice que envenenada), y sus partidarios irán tomando partido por su hermano Enrique IV, y por su hermana Isabel, llegando a la concordia de los Toros de Guisando, el 19 de septiembre de 1468.   A la segregación se opuso el Común de Cuenca, con el que no se había contado, pero Luis de la Cerda envía a su capitán Álvaro Carrillo con tropa que entró en Arbeteta y su fortaleza “por fuerza de armas”. Lo primero que hizo fue instalar horca y picota para que sus nuevos vasallos supiesen que ahora la Jurisdicción corría a cargo de Luis de la Cerda. El alcaide del castillo, Alfonso Bordello entregó el castillo de forma traicionera a Álvaro Carrillo el 3 de octubre de 1469[7].

Los RRCC confirmaron a Luis de la Cerda en 1477 la merced vitalicia que le habían hecho de la Villa de Arbeteta. Por eso, cuando muere en 1501, Arbeteta pasara a la Jurisdicción del Común de Cuenca.

Los vecinos de Arbeteta, como municipio realengo del Común, tenían en  sus manos el nombramiento de todos los cargos y actividades: alcaldes, regidores, procurador, boticario, tabernero, pastos, fiscalidad, repartimientos, etc. Al pasar a ser aldea del señorío de Medinaceli, todo lo anterior debe ser aprobado por el duque, que delegaba en el alcaide del castillo de Arbeteta perdiendo así su poder de elección.

 

 

[1] AMCU. Leg 1, Exp.1

[2] La aldea ya se encontraba despoblada en el siglo XVI

[3] ESPOILLE DE ROIZ, MARIA EMMA. Repoblación de la Tierra de Cuenca. Siglos XII-XVI. Actas del primer simposio internacional de Historia de Cuenca. Cuenca y su territorio en la Edad Media. CSIC. 1982.

[4] ADMS. Leg. 918. (24 de abril, Medinaceli). Citado por GARCÍA-ARRECIADO BATANERO, AUXILIADORA. La Villa de Huelva en tiempos de los Reyes Católicos. Ediciones El Alfar. Sevilla 1992.

[5] ADM. Sección Cogolludo, leg. 2, nº 45En Medinaceli, 6 de mayo de 1.462.

[6] LUIS SUAREZ.. Enrique IV de Castilla. Barcelona 2.001. Ed. Ariel. Pág. 372

[7] Archivo Municipal de Cuenca, leg. 198, exp 3, fol. 70

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Reales Provisiones de Arbeteta en el siglo XVIII : El vino

CARLOS III. Anton Rafael Mengs (1774). Museo del Prado.

En este primer post del año 2019  hemos elegido un tema mas  serio,  pero no por ello menos interesante. Os vamos a contar que impuestos tenían que pagar  nuestros  tatarabuelos y  en que  productos  recaían . Lo vamos a dividir en 3 partes

Pero vayamos a la primera: La Real Provisión sobre el cobro del impuesto del vino. Es de Carlos III, del año 1772  y la hemos encontrado en el Archivo Histórico Nacional (AHN CONSEJOS, 27662, EXP 1).

 

 *Transcripción por Juan Luis López Alonso

En primer lugar hemos de decir que la Real Provisión era un documento de los más solemnes, que emanaban de la autoridad Real, y que se mandaban desde la Corte a diversos puntos del Reino, en este caso a Arbeteta. Se usaba generalmente para otorgar los títulos de nombramientos, concesiones de gracias, mercedes, ordenanzas, títulos de villa, ciudad, nobleza, etc. Tienen un origen medieval, y se seguirán utilizando durante el siglo XVIII sin cambios significativos.

El encabezamiento de la Real Provisión contenía la intitulación, es decir, la presentación del respectivo Rey con todos sus títulos, precedido del tratamiento de “Don”, el cargo (rey), y la enumeración de sus reinos y señoríos, siempre en el mismo orden. Después de éstos venían las fórmulas de salutación “salud y gracia” o “a vos…salud y gracia”. Proseguía con el asunto tratado, y concluía con la validación de todo ello por el secretario real o escribano de cámara. En ocasiones figura la firma real, no es el caso de las que presentamos.

Tinaja de vino con  una cuartilla

Antiguo botillo de vino

 

Recordará el lector que para la construcción de la torre de la iglesia se decretó un impuesto de 4 maravedís por azumbre de vino para recaudar dinero para la edificación de la torre, incluido el Mambrú.

Los pleitos entre los vecinos de Arbeteta han sido muy numerosos, esto   es lo que nos ha permitido disponer de documentos para poder hacer este blog, con el rigor histórico con el que lo hacemos.

Esta Real Provisión ofrece algunos datos interesantes de Arbeteta: no había cosecha de vino, y los vecinos tenían que ir diariamente a por él a la taberna. Tenemos que tener presente que el vino era entonces un producto de primera necesidad, casi a la altura del pan. También nos dice que en el horno de vidrio (tema que trataremos próximamente)  trabajaban 20 o más personas, que comían en el trabajo. Por ello, Baltasar Carrillo, propietario del horno, había acordado pagar una especie de iguala de 700 reales anuales en concepto del impuesto de sisa (de ahí lo de sisar) por el vino al Ayuntamiento, y de esa manera poder traer vino en gran cantidad para su consumo. El resto de los vecinos se tenían que abastecer diariamente de la taberna.

Giacomo Ceruti, “La spillatura del vino” (dett.), circa 1730.

La taberna era municipal, y salía anualmente a remate por el Concejo. El vecino, o forastero en quien recaía el remate se comprometía al abastecimiento del vino de buena calidad, que debía ser probado y comprobado, para ver su calidad, antes de que los arrieros transportistas lo descargaran en la taberna. En el remate se especificaba el origen del vino que vendería el tabernero y el precio al que tenía que venderlo al público.

El vino era la bebida más ordinaria del hombre de la época, y al mismo tiempo la más variada, además de ser tónico, fortificante y nutritivo. Bajo estos aspectos, no puede dejar de ser saludable. Los antiguos le atribuían la facultad de fortalecer el entendimiento, pero a su vez, los excesos del vino han excitado en todos tiempos la censura de los legisladores.

La Era, o el Verano, (detalle). Francisco de Goya. 1786. Museo del Prado.

En el siglo XVIII era normal que el Concejo contara con un vecino que ejercía el oficio anual de escanciador. Cuando se hacían los diversos remates del Concejo, solía entrar en el pago alguna arroba de vino, para “refresco” de los vecinos, acompañado de algunos panes, y algún queso en ocasiones. El Concejo contaba incluso con los vasos del concejo. En estos “alboroques”  decía  el Ayuntamiento a menudo, que sólo “se diera a cada vecino sólo dos veces de beber”, encargándose del reparto el escanciador. Era la ocasión de que los pobres comieran y bebieran ese día con gran algazara; para ellos cualquier ocasión era buena.

 

 

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