FLORES SILVESTRES II

Estamos acostumbrados a andar por el campo de Arbeteta y nos fijamos poco en sus tesoros botánicos, porque muchas de estas flores que presentamos las consideramos vulgares e insignificantes, como ocurre con la achicoria; pero luego la vemos en fotografía, y descubrimos su auténtica belleza. Esperamos que, con este post, el lector aprecie mejor Arbeteta y su flora. Son flores que hemos localizado desde marzo hasta noviembre.

ACER MONSPESSULATUM. Arce de Montpellier. Es un árbol muy apreciado en jardinería y para hacer bonsáis. Su madera densa y muy dura se utilizó en tornería y ebanistería en el pasado. En Arbeteta lo encontramos acompañado de quejigos y encinas, en ambientes algo húmedos, resistiendo las duras condiciones de sequedad del verano. Lo hemos encontrado a lo largo de la Rambla y a orillas del Tajo. La tradición dice que el caballo de Troya se construyó con la madera de este árbol.

ACER MONSPESSULATUM

APHILLANTES MONSPELIENSIS. Clavellina, junquillo, hierba de las ganas de comer. Esta flor se la comía el ganado, y dicen que también los pastores, por su sabor dulce. La encontramos en el Pie Medio.

APHILLANTES MONSPELIENSIS

ASPHODELUS ALBUS. Gamón, vara de san José (en la iconografía se ha representado a san José con una azucena o con esta flor). Es la flor de una planta muy conocida y utilizada en Arbeteta. La planta se recogía para cocerla y alimentar a los cerdos. La raíz se utilizó un tiempo como comida, pero contiene el alcaloide asphodelina, por lo que su consumo no es recomendable.

ASPHODELUS ALBUS

ASTERISCUS AQUATICUS. Ojo de buey, escoba de castañuela. Se encuentra en zonas secas y pedregosas. Apreciada por las abejas y con usos medicinales y culinarios.

ASTERISCUS AQUATICUS

CENTAUREA MELITENSIS. Abre puños, llamado también cardo escarolado. Se la ha considerado siempre una mala hierba. Florece en verano y a finales de la primavera. La encontramos en barbechos y márgenes de caminos. Tiene usos medicinales.

CENTAUREA MELITENSIS

CICHORUM INTIBUS. Achicoria silvestre. Muy común. Destacan sus flores de azul intenso durante todo el verano. Tiene propiedades gastronómicas y medicinales, tanto diuréticas como depurativas, conteniendo numerosas vitaminas. Su raíz se usó como sucedáneo del café en épocas de escasez.

CICHORUM INTIBUS

COLEOSTEPHUS MYCONIS Y HALIMIUM UMBELLATUM. Doblón y jaguarcillo. El Coleostphus se encuentra en terrenos de cultivo y baldíos. La encontramos en el Pie Medio. Tiene unos 50 centímetros de alta y florece en mayo y junio. Ha sido utilizada como alimento para el ganado. Su nombre koleos (vaina), stephos (corona), myconis (Miconos, isla del Egeo, de donde procede). El halium florece en mayo y junio y se encuentra en terrenos pobres y baldíos. Flor ornamental muy apreciada por las abejas, y que sirve de alimento a las cabras.

COLEOSTEPHUS MYCONIS Y HALIMIUM UMBELLATUM

CRATAEGUS MONOGYNA. Espino blanco. Arbusto de cuyo fruto ya hemos tratado en este blog . Florece en mayo y tienen sus flores en ramilletes, con un olor agradable. Planta con numerosos usos farmacológicos. Sus flores se tomaban en infusiones. Flores muy utilizadas por las abejas.

CRATAEGUS MONOGYNA

ECHIUM VULGARE. Chupamiel o miel de viborera. Planta bienal cubierta de pilosidad, que alcanza hasta 150 centímetros. La flor sale al segundo año y es de color azul morado. Chupando la flor se accede al néctar con sabor parecido a la miel, de ahí su nombre.

ECHIUM VULGARE.

*(Villadearbeteta.com no se hace responsable de los efectos de un uso irresponsable de la plantas que aquí se presentan)

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III ENCUENTRO DE ETNOLOGIA DE GUADALAJARA

Mediante la colaboración entre la Asociación de Amigos del Museo de Guadalajara, la Diputación Provincial de Guadalajara y la Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha, se ha puesto en marcha el tercer Encuentro de Etnología de la provincia de Guadalajara, que ha tenido lugar en Guadalajara y Atienza, los días 20, 21, 22 y 23 de octubre de 2022.

En este Encuentro me he animado a participar. Para ello elegí un tema de Arbeteta que pensé podía resultar interesante : LOS HORNOS DE MIERA DE ARBETETA

El Encuentro comenzó la tarde del jueves 20, a las 7 de la tarde, con la inauguración de la exposición temporal que tiene lugar en el Centro Multiusos del centro San José. La exposición se denomina “Líbranos de todo mal”, y a continuación se pasa a la ponencia inaugural “La protección y las creencias en la cultura tradicional de Guadalajara”, que expone José Antonio Alonso Ramos, al que algunos recordaréis su actuación con su guitarra en la Asociación Cultural de Arbeteta.

José Antonio Alonso Ramos

El viernes 21, por la tarde, en el salón de actos del Palacio del Infantado, comienzan los comunicantes a exponer sus trabajos, para lo que disponen de 20 minutos. Son trabajos que previamente se han entregado, y que, posteriormente, todos ellos se publicarán por la Diputación, en la serie de Cuadernos de Etnografía de Guadalajara.

Palacio del Infantado. Guadalajara

El primer comunicante fue Ángel Romera Martínez, hermano de uno de los últimos maestros de Arbeteta: Feliciano Antonio Romera Martínez, en los primeros años 60. Ángel Romera nos presentó su trabajo “Oficios artesanales de Guadalajara desaparecidos”. A Ángel Romera le siguieron en su exposición esa tarde Isidoro Moreno Martín, María Barca Baldominos, Eulalia Castellote Herrero, Luis Manuel García Muñoz y Miguel Ángel Cuadrado Prieto.

Ángel Romera
Ángel Romera Martínez

El sábado 22, por la mañana, no pudimos asistir, por lo que nos perdimos seis exposiciones. Por la tarde de ese día comenzó la tercera sesión de comunicaciones, siendo el primero en exponer Antonio Berlanga Santamaría, y a continuación, el que esto escribe, Juan Luis López Alonso, con “Los hornos de miera de Arbeteta”. Siguieron Laura Gómez García, Israel Jacobo Alcón García, Francisco Pérez Torrijos y Daniel Guinea Recuero.

Antonio Berlanga Santamaría
Juan Luis López Alonso

El Encuentro se concluyó el domingo 23 en Atienza, donde los comunicantes fuimos recibidos por el Alcalde, y se nos hizo una visita guiada por el casco histórico de Atienza. Por la tarde, en el museo de la Posada del Cordón, Ambrosio Sánchez de Ribera Pecci, expuso la ponencia de clausura. A continuación, los presentes hicieron una puesta en común de conclusiones.

Visita por Atienza. Guadalajara

A lo largo de estos días han surgido varias cuestiones importantes, que se enumeran a continuación, como conclusiones de esta tercera edición de los Encuentros de Etnografía:

·         Demanda a las distintas administraciones públicas de adquirir un mayor compromiso en la supervisión, conservación y mantenimiento del patrimonio cultural etnográfico de nuestra provincia, tanto material como inmaterial.

·         Creación de nuevos itinerarios y rutas turísticas que incluyan la visita de bienes etnográficos, entre ellos bodegas, molinos, chozos, fuentes, etc. y la señalización de los despoblados, conjuntos etnográficos y lugares de interés del patrimonio inmaterial (topónimos populares, lugares legendarios, etc.).

·         Preocupación por el futuro de este patrimonio, por lo que se habló de la importancia de intentar involucrar en los Encuentros a nuevos investigadores, a universidades y gente joven en general.

·         Importancia de canalizar las iniciativas individuales de protección y difusión del patrimonio etnográfico a través de asociaciones culturales y un mayor contacto y colaboración entre las asociaciones ya existentes.

·         Gran aceptación por parte de los participantes de las actividades relacionadas con la cultura musical.

·         Sugerencia de introducir la cultura gastronómica en las siguientes ediciones del Encuentro.

·         En vista de la buena acogida de los Encuentros, se propone explorar otras experiencias relacionadas con la difusión del patrimonio etnográfico a desarrollar en los años que no se convoquen, como la celebración de seminarios y viajes culturales.

En relación con Arbeteta nos ha quedado claro que, para hacer una declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) o Bien de Interés Patrimonial (BIP), con vista a la protección de los hornos de miera y del tejar de Arbeteta, se requiere que una entidad lo proponga a la Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha, ya que de esta manera es más ágil, si alguien lo propone, que si se hace de oficio, como manifiesta en la inauguración del Encuentro Ángel Fernández Montes, Delegado en Guadalajara, de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha.

Desde esta líneas proponemos al Ayuntamiento de Arbeteta que solicite a la Junta de Comunidades de Castilla – La Mancha la declaración BIC o BIP de los hornos de miera y del tejar.

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MUERTE EN TOULOUSE

En este nuevo post hablaremos de otro paisano de Arbeteta, que aunque no tenemos muchas noticias suyas, sabemos que él y su familia emigraron a Francia sobre el año 1919. Nos encontramos esta noticia buscando como siempre temas de Arbeteta y sus vecinos. En un principio dudamos si publicarla o no, dado el tema tan escabroso del que trata, pero había tanta información en la prensa francesa de la época , que no nos hemos podido resistir en compartirla con todos vosotros.

Centro de la ciudad. Toulouse. Francia

Francia había terminado la Primera Guerra Mundial con 1’4 millones de muertos y 1’5 millones de heridos, de los cuales 900.000 quedaron inválidos. Por ello necesitaban mano de obra para reducir las regiones devastadas, suplir las bajas, y fomentar la agricultura por todo el país. Fueron años de mucho trabajo.

Son varios los vecinos de Arbeteta que emigraron a Francia en esos años: unos, volvieron más tarde; otros, se quedaron para siempre en Francia. Ramón del Amo, hijo de Ramón, el tío Peliblanco, se presentó a unas pruebas para acceder a un puesto de Guardia Municipal de Cuenca. Una de las cosas que le sirvió para entrar fue que sabía “el idioma francés”. ¿Por qué iba a saber francés un vecino de Arbeteta en esta época? Llegamos a la conclusión que también había estado en Francia. Se casó con una hija del tío Patillas. Después de la Guerra Civil hubo exiliados en Francia, pero ese es otro capítulo.

Nos consta que Emilio López Cortés, (el tío Rubio) estuvo un tiempo, pero se volvió pronto al pueblo. También estuvo Zoilo López de la Presa (el tío Zoilo) trabajando en los montes de Francia, demostrando su habilidad con el hacha. Eustasio Segovia, del que ya hemos hablado en este blog, emigró sobre 1918, viviendo en Toulouse, donde seguramente se formó una “colonia” de paisanos de Arbeteta, donde vivió nuestro protagonista Justo Alonso Martínez.

Los sucesos ocurridos en Toulouse los encontramos en los periódicos franceses de 1930.

Justo Alonso Martínez nació en Arbeteta, el 19 de diciembre de 1895. Era hijo de Julián Alonso del Amo y de Encarnación Martínez Layna, que se habían casado en Arbeteta el 4 de septiembre de 1886. Fueron sus abuelos paternos Gervasio Alonso y María del Amo; y los maternos, Pablo Martínez y Luciana Layna.

En 1916 encontramos a Justo Alonso entre los quintos que se tallaron ese año en Arbeteta. En la talla dio una altura de 157 centímetros. No sabemos cuando emigró a Francia, creemos que fue al terminar la Primera Guerra Mundial, en 1919. Pero vayamos con lo que nos dice la prensa francesa.

El periódico de Toulouse LADÉPECHE, del 16 de julio de 1930, nos narra que dos días antes, el 14 de julio, día de la fiesta nacional, en la casa número 47 de la calle Recollets, de Toulouse, por la noche, un obrero español, Justo Alonso, ha matado a su mujer de seis tiros de revólver, en el transcurso de una discusión. Después del crimen, se dirige a la comisaría de policía y se entrega, informando del crimen que acaba de cometer. Cuando llega la policía a su casa, se encuentra a su mujer muerta, y a su hijo de 6 meses, Justin-Henri-André Alonso, en su cuna. No vamos a entrar en los detalles del crimen.

Justo se había casado el año anterior, el 4 de abril de 1929, con una de sus compatriotas, Pilar Font, de 23 años, nacida en Espot, provincia de Lérida, el 24 de noviembre de 1906. Vivía en esa época con sus hermanos y su madre Encarnación. Él había trabajado anteriormente como obrero en Saint Lary, Pamiers y Boussens, lugares éstos situados al sur de Toulouse, había conocido a Pilar Font por medio del hermano de ella y de sus compañeros de trabajo.

Desde la boda, Pilar vino a vivir con su marido a la casa común, con su suegra y cuñados, pero desde el principio tuvieron incompatibilidad de caracteres nuera y suegra. La madre de Justo no tenía precedentes similares con otra de sus nueras. En vista de la discordia, Justo alquiló un pequeño apartamento para su familia, en la planta baja del mismo edificio, y él continuó viviendo en la primera planta con su mujer.

El nacimiento del bebé no sirvió para mejorar la relación de ambas mujeres, es más, las empeoró. La madre se marchó un tiempo a Montauban, distante unos 50 kilómetros, con otro de sus hijos.

Llega el 14 de julio y el matrimonio Alonso decide festejarlo en compañía de sus amigos, Francisco Arnal, su esposa y sus tres hijos, pasando todo el día juntos. Comieron caracoles y conejo. Después de la comida Pilar le dice a Justo, que esa noche se pondrá para salir un vestido nuevo, a lo que Justo le dice, que con el niño y la hierba de la pradera donde verán los fuegos artificiales, se debe poner otro vestido más modesto. Con ello comienza una disputa, en la cual Pilar injuria en español a Justo, delante de sus invitados, llamándole “cabrón” y “maricón”, a la vez que le abofetea tres veces, la discusión termina y Justo y su amigo salen a tomar una copa, mientras las mujeres se quedan en casa. La cena transcurre sin incidencias, y ambos matrimonios salen a ver los fuegos artificiales a la pradera “Des Filtres”, a orillas del río Garona. Después de los fuegos Justo va a acompañar a su casa al matrimonio Arnal, y a la vuelta, a las dos de la madrugada, se reanuda la discusión y se levantan las voces. Se envenena la disputa:

“-Tu veux donc que je te tue, lui dit-il. (Tú quieres entonces, que yo te mate, le dice él )

Fais-le si tu oses, replica la femme(hazlo si te atreves, replica la mujer)

Pradera “Des Filtres”, lugar de los fuegos artificiales a orillas del río Garona. Toulouse

Justo se dirige a un baúl del que extrae un revólver y descarga seis tiros sobre la pobre Pilar, que muere instantáneamente.

Pasan unos meses, en el mismo periódico LA DÉPECHE de Toulouse, del 23 de octubre de 1930 , y en el periódico L’EXPRESS DU MIDI, también del 23 de octubre de 1930, nos narran el desarrollo y desenlace del juicio contra Justo. En él declaran, entre otros, vecinos, el médico, la policía, la madre y el hermano. Justo, a decir de sus vecinos y patronos, era persona seria y buen obrero- Los numerosos testimonios le son favorables en su mayor parte ante el juez, quizás por ese motivo le imponen una condena tan leve, ante el delito tan grave que comete.

El jurado popular delibera y emite su veredicto:

En consequence, la cour condamne Alonso la peine de cinq (5) ans de reclusión”. (En consecuencia, el tribunal condena a Alonso a la pena de cinco (5) años de prisión”) .

No hemos localizado más noticias de la familia Alonso. El bebé Justin-Henri-André que nació el 16 de enero de 1930, y fue entregado a la hermana de Pilar, falleció en Toulouse, el 15 de febrero de 2008 (Acta nº 50).


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II ENCUENTRO DE HISTORIADORES DEL ALTO TAJO.

PEÑALÉN, 25 DE JUNIO DE 2022

El año pasado se hizo el I Encuentro de Historiadores del Alto Tajo, la localidad elegida fue Peralveche. Como era el primer año , Juan Luis López, historiador de nuestro blog, sólo acudió de oyente. Se quedó que este año se celebraría en Peñalén, y como era de esperar, Juan Luis fue como ponente, el tema elegido ha sido la Guerra de la Independencia en Arbeteta , él es un especialista de ese momento histórico tanto de Arbeteta como de la provincia de Guadalajara. Desde este blog queremos agradecer su dedicación y estudio para seguir compartiendo con todos nuestros lectores sus conocimientos.

Este II encuentro tuvo lugar en la iglesia parroquial de San Juan Bautista, desde la que se divisa el pueblo y desde la que hay unas vistas espectaculares. Comprobamos que el paisaje es uno de los principales atractivos de Peñalén.

II Encuentro de Historiadores del Alto Tajo

Comienza el encuentro la alcaldesa de Peñalén, Dª Esther Rubio, con unas palabras de bienvenida a todos los asistentes y participantes. Con esas palabras quedaba inaugurado el Encuentro.

A continuación, D. Francisco Viana Gil, de Peralveche, y Presidente del Encuentro, da una conferencia sobre las tormentas en el medio rural de estos pueblos, contándonos las tribulaciones y supersticiones que tenían los vecinos con dichas tormentas.

La primera ponencia la expone el arqueólogo conquense, D. Santiago David Domínguez – Solera, que nos habla del interesante Castro de la Hoya del Villar en Villanueva de Alcorón, y el comienzo de sus excavaciones. Nos explica que se ha llevado a cabo la exhumación de parte de la muralla circundante, y la excavación de una estancia interior, con el descubrimiento de numerosos restos arqueológicos, cerámica principalmente.

D. Santiago David Domínguez – Solera

A continuación, estaba prevista la ponencia de D. Antonio Herrera Casado, Cronista Provincial, que iba a tratar sobre las cuevas eremíticas de Peralveche, pero este año tampoco pudo venir, y nos privó de su presencia.

La segunda ponencia fue la de D. Ángel Sanz Megino, de Peralejo de las Truchas, que hizo una aproximación histórica a la religión en el referido Peralejo de las truchas.

D. Ángel Sanz Megino

D. Francisco Viana Gil, nos presentó, a continuación, sendas ponencias sobre las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada, en 1752, en las villas de Vindel y Castilforte.

D. Francisco Viana Gil

Corresponde a la microfilmación que se encuentra en PARES, sobre las Respuestas Generales depositadas en Simancas e individualizada por pueblos según el Catastro

A continuación, D. Juan Luis López Alonso, el que esto escribe , presenta la ponencia “Arbeteta en la Guerra de la Independencia”.

D. Juan Luis López Alonso

Este trabajo estudia los sucesos acaecidos, y de los que tenemos noticia, en Arbeteta durante la Guerra de la Independencia (1808-1814), así como de las unidades militares en las que estuvieron alistados sus vecinos. Montes escabrosos, correos, postas, postillones, arrieros, reclutas, soldados, guerrilleros, apostados que informan de los movimientos del enemigo, y penitenciados por el Santo Oficio. Junto a ellos, unos protagonistas que organizaron la resistencia, e hicieron que unas partidas guerrilleras se convirtieran en la 5ª División, armada y equipada. Arbeteta estuvo en primera línea de la resistencia contra el invasor aportando su gente, siendo refugio de perseguidos y participando activamente en el triunfo final.

Seguidamente, D. Alfonso Calle García, de Carrascosa de la Sierra (Cuenca), antiguamente denominada Carrascosa del Pinar, en dos ponencias nos presenta los efectos de las desamortizaciones del siglo XIX, en el área del Alto Tajo.

D. Aurelio García López nos hace una reseña sobre la antigua minería de Peñalén, centrándose en el “ocre superior de Peñalén”, antes conocido también como “ocre de Arbeteta”, como podemos ver en este anuncio que adjuntamos de La Correspondencia de España, del 10 de noviembre de 1860.

La Correspondencia de España, del 10 de noviembre de 1860.

A continuación, D ª Rosa María Rojo Sanz, de Peñalén, expuso su amena ponencia sobre el caolín, el mineral del Alto Tajo.

D ª Rosa María Rojo Sanz

Concluyó D. José Antonio Herranz Costero, de El Recuenco, exponiendo el proceso de la formación de la Federación de Asociaciones del Alto Tajo.

D. José Antonio Herranz Costero

Concluye el acto citándonos para dentro de dos años en Villanueva de Alcorón.

¡En Villanueva de Alcorón nos vemos!

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EL HUERTO DEL TÍO MARCHAMALO

En este post os vamos a presentar unos retazos de la historia de Arbeteta a través de un huerto y de la familia que lo ha poseído a lo largo de los años. No vamos a comentar ahora quienes son sus actuales propietarios. Hemos de tener en cuenta que, en 200 años, el huerto ha sido partido y repartido en numerosas herencias. Habíamos oído a personas mayores mencionar al tío Marchamalo y a su huerto y nos entró la curiosidad sobre quien sería este personaje, y nos dispusimos a investigarlo.

El huerto, que todos conocen, está situado junto al puente de la Cuesta de la Arena, se halla rodeado todo él de un muro de piedra seca. Hoy se encuentra partido en varias parcelas, pero hace 200 años fue una única parcela, delimitada por el muro circundante. La tierra de este huerto es tierra sustanciosa y muy a propósito para el cultivo de hortalizas Como el riego es muy importante, se regaba con el sobrante de la fuente de la Jarra.

Huerto del tío Marchamalo con Arbeteta y la Cuesta de la Arena.

Con relación a los huertos, ya hemos tratado en este blog el capítulo de las norias, e incluso el caso de las judías, que nos hacían ver la importancia que tenían estas legumbres en la alimentación de los vecinos del pueblo, así como el gran consumo que había de ellas en Arbeteta.

Huerto del tío Marchamalo

El huerto del siglo XVIII no distaba mucho de los que hoy conocemos. El pepino y el tomate ya eran comunes. El alimento más usual hasta entonces eran las judías y los nabos. El cambio sucedió con la sustitución del nabo por la patata. La introducción de esta raíz tuvo que vencer grandes dificultades para eliminar la preocupación de ser una planta venenosa y nociva, de la familia de las solanáceas, al igual que el estramonio o la belladona. El cultivo masivo de la patata supuso un adelanto en la alimentación de los vecinos con estos saludables y nutritivos tubérculos.

El terreno del huerto era arado con mulas o cavado con azadón y se abonaba con estiércol . Se disponía en tablares de unos 3 metros de ancho, con un surco cada 50 centímetros, aproximadamente, que facilitaban el riego, aunque nuestros antepasados lo hacían a ojo. La siembra de la patata se realizaba en abril. Se hacía con azadón, enterrando la patata de simiente en lo alto de los surcos. La patata de simiente, previamente se había troceado, cuidando que cada trozo tuviera 2 yemas. Se ponían a 40 centímetros una de otras. La recolección tenía lugar en julio las más tempranas, prolongándose hasta octubre. Se sacaban cuidadosamente con azadón, cavando los golpes para no dejar ninguna, y limpias de tierra se llevaban a casa, donde se apilaban, reservándolas de la luz y humedad.

Las patatas se comían asadas, fritas, cocidas, etc., siendo un alimento saludable y de mucho sustento. Los cerdos disfrutaban también de este alimento, porque les daban cocidas las pequeñas y las mondas, a lo que se le añadía salvado.

Arbeteta a pesar de ser tierra de garbanzos el cultivo importante en el huerto a parte de las patatas, eran las judías, pero por su gran consumo y escasez de tierra y agua, no se producían las suficientes para el suministro de Arbeteta. Había que comprarlas fuera, bien mediante dinero en metálico, o bien mediante trueque.

Otros productos de huerto eran los tomates, lechugas y cebollas. El cultivo de ellos requería hacer un semillero a finales de invierno, para poder plantarlos en mayo, en terreno sustancioso y abonado con estiércol. Para la siembra del pepino, frecuente en las ensaladas, era preciso que las semillas se guardasen en un paño mojado, para que antes de sembrarse, las pepitas se hallasen apitonadas. Su siembra se realizaba en golpes, a unos 60 centímetros unos de otros. En cada golpe se ponían 2 o 3 pipas a primeros de abril, y cuando se cosechaban se dejaba algún buen ejemplar sin coger, que sirviese para la semilla del año siguiente.

Se sembraban también, si había lugar, berzas, remolachas y calabazas, pero estas hortalizas eran más bien para consumo animal. Tampoco faltaba en el huerto la consabida parra, alegría de los dueños al comienzo del otoño, y que, colgados los racimos, podían durar hasta la Navidad.

Uno de los personajes más importantes nacidos en Arbeteta fue el capitán D. Vicente Joaquín Blasco López (Arbeteta, 21-VIII-1786 / 21-X-1856). Era hijo del médico titular de Arbeteta, D. Vicente Blasco Aparicio, que se casa en Arbeteta con Teresa López, natural del pueblo, ejerciendo algún año en Yélamos de Arriba y bastantes en Valdeolivas, donde le nacen 4 hijos, para terminar ejerciendo en Arbeteta.

Detalle del dintel de la casa de Vicente Blasco. Año 1798

Han pasado 11 años desde que terminó la Guerra de la Independencia, en la que destaca el capitán D. Vicente Blasco. Ahora se encuentra destinado en Valencia, y lo encontramos de permiso en Arbeteta, en casa de su madre, Dª Teresa López, por “satisfacción de verla y estar en su amable compañía, y deseoso de efectuarlo por algunos días”. Durante su estancia en Arbeteta solicita, el 14 de marzo de 1825, que al tener un hermano que ejerce de médico en Marchamalo, poder ir a ese municipio a curarse del cólico que padece. Estos datos los hemos localizado en el Archivo General Militar de Segovia.

Ya encontramos la palabra Marchamalo del propietario del huerto. Sólo tenemos que seguir a la familia Blasco. En efecto, uno de los hijos del médico D. Vicente Blasco, llamado Eusebio, ejerció de médico en ese pueblo.

Eusebio Blasco López había nacido en Yélamos de Arriba y se casó con Brígida Merchante, natural de Auñón. De ese matrimonio nació Julián Blasco Merchante, que se viene a Arbeteta desde Marchamalo, donde tiene propiedades familiares, es el personaje de nuestro huerto, de ahí el mote. Se casa en Arbeteta, el 5 de noviembre de 1856, con Manuela Montón López, hija de José Montón y de Isabel López. De este matrimonio nace una hija, Lorenza Blasco Montón, que se casará con Francisco del Amo. Lorenza y Francisco serán padres de Máximo del Amo Blasco (quinto en 1919), y al que algunos hemos conocido. Máximo era propietario de uno de los huertos en los que se había dividido el huerto primitivo, denominado del tío Marchamalo.

Casa de D. Vicente Blasco Aparicio
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Con grillos y cadena. 1º parte

«Si es delincuente que muera presto». Grabado de Goya

En anteriores entradas hemos contado como Arbeteta se convirtio en villa en 1672, esto significaba que la justicia en primer grado la regentaban los alcaldes y que podían tener rollo jurisdiccional . Uno de los símbolos de la justicia empleada por ellos eran los grillos y la cadena. Y sobre ellos trataremos en este capítulo.

Rollo jurisdiccional . Caracena. Soria

Cuando vemos los grabados Francisco de Goya en donde representan presos encadenados, nos parecen en principio un poco exagerados, pero cuando el lector termine de leer este post, se dará cuenta de lo realista que era Goya.

. Prisionero encadenado .Grabado de Goya
Cárcel de Arbeteta

Al vecino de Arbeteta que cometía delitos más graves le esperaba la cárcel del Corregidor de Cuenca, o de la Inquisición de Cuenca si eran delitos contra la fe. Si, por el contrario, eran pequeñas faltas o delitos, le esperaba la Real Cárcel de Arbeteta.

En los bajos del edificio del antiguo Ayuntamiento de Arbeteta había un auténtico calabozo, sin higiene ni comodidad alguna, donde la vida del preso transcurría en su atormentada existencia, daba igual cual hubiera sido su delito, el alcalde de turno decidía. La alimentación del preso corría a cargo de su familia. Su detención suponía el abandono de su casa y de las labores del campo; y si duraba mucho la detención, la ruina de su casa.

Grillo

Pero ¿qué eran los grillos? El diccionario nos dice que es un “género de prisión con el que se aseguran los reos; y consiste en dos arcos de hierro en que se meten las piernas, por cuyas extremidades se pasa una barreta, que por una parte tiene una cabezuela, y en la opuesta un ojal, que se cierra remachando en él una cuña de hierro”.

Hemos visto como había pueblos que no tenían cárcel, lo vimos en el caso de Prádena del Rincón, con Carlos Torres, pero tenían cepo, que no era mejor que los grillos y la cadena.

Los grillos se aplicaban, no según el riesgo de fuga, si no según el grado de rencor con que era visto el acusado por el alcalde: podía ser por unos reales, arrobas o fanegas de deuda, unas palabras contra la autoridad, o una falta de orden público.

A algunos reos los grillos les causaban terribles llagas, como veremos; y que en esa época eran poco menos que incurables, dándose el caso de que algún reo terminó por ello en el cementerio.

Hemos oído en Arbeteta el dicho de “cazar grillos”, como sinónimo de perder el tiempo. Pues bien, no se refiere al grillo animal, sino a cazar los grillos de hierro, es decir, caer en la cárcel.

Para ilustrar lo que hemos dicho, contaremos tres historias de sucesos acaecidos en Arbeteta a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Hemos de decir que alcaldes y reos son, con toda seguridad, antepasados nuestros. Antonio Alonso Alonso es antepasado de mis cuatro abuelos, naturales de Arbeteta.

La primera historia ocurre en Arbeteta, en 1782, con uno de nuestros protagonistas » Antonio Toribio Cuesta» natural de la Villa, hijo de Antonio Cuesta, de Peralveche, y de Ángela Cobeta, de Arbeteta. Estaba casado con María Santullán, natural de Escamilla, hija de Juan de Santullán, de Priego, y de Micaela Ramírez, natural de Escamilla. En 1780 tienen un hijo llamado Luis Ramón.

El otro protagonista es Antonio Alonso, natural de Arbeteta. Este año de 1782 había sido elegido Alcalde Ordinario de Arbeteta. Era hijo de Antonio Alonso Toledano y de Josefa Alonso. Vivía en “una casa en esta población, que es la que habito, que linda al saliente con Josefa Alonso, al mediodía con la calle Real que va a la Iglesia; y al poniente, otra calle que va a la Cuesta de la Arena”.

Casa de Antonio Alonso , antigua casa de la tía Quila

Antonio Toribio Cuesta fue nombrado por el Ayuntamiento de Valtablado del Río para el reconocimiento y valoración de los daños que se habían ocasionado en los montes de Valtablado por un exceso en la corta de pinos . Estos daños fueron la causa de la denuncia contra Antonio Alonso . En esta Causa Antonio Toribio hizo su declaración “con la cual quedó sumamente desazonado y desabrido dicho Alonso, prorrumpiendo contra él amenazas y expresiones de que se acordaría (y vaya si se acordó) y se lo pagaría…”.

Y en efecto, la venganza no tardo en llegar , sin otro motivo que el haber proferido algunas palabras, Antonio Toribioen ocasión que se hallaba privado de razón por el vino que bebió sin tomar alimento alguno”, el Alcalde Antonio Alonso le formó Causa de Oficio a él y a sus padres, con embargo de sus bienes; le condujo preso a la cárcel, acusándole de haber proferido palabras ofensivas a otros vecinos. A Antonio Toribio lo trasladó a la cárcel de Cuenca con grandes medidas de seguridad, como si fuese criminal, y en Cuenca permaneció.

Todo ello ocasionaba a la familia gran escándalo y gravísimos perjuicios por el embargo de sus bienes, no pudiendo trabajar porque eran pobres labradores. El Alcalde Antonio Alonso condujo presa también a Ángela Cobeta, madre de Antonio Toribio, a la Real Cárcel de Arbeteta, con gran escasez de ropa y un par de grillos en los pies, donde permanecerá más de dos meses.

Cárcel de Arbeteta

El Alcalde Antonio Alonso no se conformó con vengarse de Antonio Toribio , sino que la venganza trascendió a los hermanos, poniendo presa con grillos en la cárcel de Arbeteta a María Cruz Cuesta, con embargo de bienes y los de su marido. María Cruz se encontraba con grandes llagas ocasionadas por los grillos.

Estos hechos arruinaban a las familias, por lo que Ángela Cobeta, Simón Canales, María Cruz Cuesta y consortes, se dirigen con un Poder que dan, al Corregidor de Cuenca, para que intervenga en estas injusticias, y le solicitan, el 12 de agosto de 1782, que les sea levantado el embargo de bienes y les sea concedida la libertad. No sabemos el resultado de la solicitud, queremos creer que llegó a buen fin.

La segunda historia ocurre en Arbeteta, en 1795. Su protagonista es Rafael López. En este caso el Alcalde Ordinario es Julián García Asenjo. El Domingo del Sacramento (el siguiente al Corpus), se presenta en casa de dicho Alcalde, un vecino de Castilforte, que le dice que el vecino de Arbeteta, Rafael López, le debe 43 reales[1], y no se los paga.

El Alcalde manda llamar a Rafael para que acuda a su casa, y ya en ella, le insta a que pague la citada deuda. A ello Rafael le responde, que no puede pagar “por lo calamitoso del año”, pero que le pagaría tan pronto como pudiese.

Sin otro motivo, el Alcalde mandó a Rafael que se fuese para la cárcel pública de Arbeteta, donde quedaría preso, enviando dicho Alcalde recado con su criada al alguacil, para que le pusiese un par de grillos y la cadena, lo que hizo el alguacil con toda diligencia, en cuanto Rafael se presentó en la cárcel.

Grabado de un preso.

En la prisión estuvo tres días, sin que bastase el que María Alonso, nuera de Rafael, fuera a suplicarle al Alcalde, ofreciendo ser su fiadora de la deuda, o que daría una prenda equivalente a la deuda. El corazón del Alcalde no se ablandó.

Romana con la Peña de la Puerta al fondo.

Habiendo observado la mujer del alguacil el estrago, que con la opresión y el mucho peso de los grillos le causaban a Rafael en las piernas, se lo comunicó al Alcalde, que al cabo de tres días mandó quitarle los grillos y cadena, pero que permaneciese preso en la cárcel. Ahí estuvo días, hasta que le llevaron al Alcalde una pequeña romana y un calentador, en pago de la deuda, con lo que salió de la cárcel y se fue a su casa. Pero, con el daño que le ocasionaron los grillos “se le inflamaron las piernas y ha sido necesario sangrarle y aplicarle varios medicamentos, habiendo estado postrado en cama sin ningún movimiento (…)  hallándose actualmente imposibilitado de hacer los ministerios de su ejercicio de labrador”. Para irse a su casa fue preciso que un hijo suyo lo llevase a cuestas.

Calentador de cama

Estos padecimientos de Rafael causaron gran lástima en Arbeteta, al ser un hombre de 65 años (muy anciano para entonces), honrado labrador, y haber sido nombrado por el Intendente de Cuenca Comisario para el Gobierno de los Puestos Públicos[2], un posible motivo por el que el Alcalde se portó así con Rafael.

El tema no quedó ahí, Rafael López recurrió a la Real Chancillería de Granada[3] sobre el nombramiento de Alcaldes de Arbeteta, pero eso es otro tema.

La tercera historia ya la contaremos en el siguiente capitulo …………………………….


[1] Hoy no serían más de 400 euros.

[2] El puesto público era una tienda de alimentación donde se vendían legumbres, aceite, vinagre, pescado, aguardiente, vino, etc. Era propiedad del Ayuntamiento. El puesto salía a remate anualmente, estando los precios muy controlados por el Ayuntamiento, así como calidades, pesas y medidas. Al Ayuntamiento lo controlaba el Intendente de Cuenca.

[3] Recordemos que a Arbeteta no le correspondía la Real Chancillería de Valladolid, sino la de Granada, al estar al sur del Tajo, frontera entre ambas.

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La Universidad de Alcalá de Henares contra Juan López Costero, alcalde de Arbeteta. 1680

Portada del pleito criminal contra Juan López Costero. Año 1680

En este nuevo post hablaremos de unos antepasados muy lejanos en el tiempo. Quizás nuestros lectores, opinen que estos temas jurídicos son un poco pesados, no les quitamos la razón, pero tenemos que contar todas las noticias, nuevas y antiguas, sobre todo cuando encontramos una joya como este documento. Juan López Costero nació en Arbeteta en 1622, son ya 400 años de los López, los Martínez, y los Costeros en Arbeteta. Tenemos pocas noticias de él, sólo las que encontramos en este pleito que os presentamos (AHN UNIVERSIDADES, 313, Exp.31), y que seguro que os resultará sorprendente el hecho de que pleitee la Universidad de Alcalá con el alcalde de Arbeteta:

Fachada Universidad de Alcalá de Henares. Madrid

RESUMEN DEL PLEITO

Juan López Costero, alcalde de Arbeteta, debe una cantidad de maravedís al bachiller Juan Martínez de Lope, vecino también de Arbeteta. Como no le paga, Juan Martínez de Lope le denuncia al Rector de la Universidad de Alcalá, acogiéndose al fuero universitario. El Rector envía una notificación a Juan López Costero, y el encargado de entregársela en mano es el propio bachiller. Nuestro alcalde rechaza la notificación de malas formas. Por ello, el Rector comisionará al cura de Arbeteta, D. Andrés Rufatto, para que lleve la Causa. Toma declaraciones a los testigos, se incautan los bienes del acusado y tiene que ir a Alcalá, donde se le mete en prisión preventiva hasta la sentencia, en que saldrá libre, previo pago de la deuda, multa y costas.

«Pleito criminal de la Universidad de Alcalá contra Juan López Costero, vecino y alcalde ordinario de Arbeteta por menosprecio e inobediencia a la Jurisdicción de esta Universidad al rechazar con malas maneras y amenazas las letras despachadas por su tribunal escolástico a pedimento de Juan Martínez de Lope, bachiller y clérigo de menores en dicha localidad, para que le pagasen la cantidad que le debía. Año»1680″.

Denuncia con la que comienza el pleito contra Juan López Costero. Año 1680

Debido a la autonomía jurídica que poseía la Universidad de Alcalá, hemos de aclarar, que el poder del Rector era tal, que podía excomulgar y embargar bienes. Era la única persona que tenía capacidad para juzgar a un estudiante o profesor, aunque hubiese cometido el delito fuera de la ciudad de Alcalá de Henares, como ya vimos en el caso de Carlos Torres.

Escudo de la Universidad de Alcalá de Henares. Madrid

A Juan Martínez de Lope lo encontramos unos años antes en otro pleito, y por algo dirá el alcalde que Juan Martínez “es un embustero enredador, que tiene enredada a esta Villa y a la del Recuenco”:

«Pleito ejecutivo del bachiller Juan Martínez de Lope, estudiante en la Universidad de Alcalá, como cesionario de María Martínez, su madre, contra Sebastián Cano, vecino de El Recuenco (Guadalajara) por una deuda de 980 reales de varios préstamos para desembargo de unos bienes.»  1666/1669. (AHN UNIVERSIDADES, 267, Exp. 74).

También lo encontramos estudiante en la Universidad de Alcalá:

«Martínez de Lope, Juan, natural de Arbeteta (Guadalajara). Asiento de grado de Bachiller en Cánones por la Universidad de Alcalá». 1667. (AHN UNIVERSIDADES, 267, Exp.74).

Pero pasemos a nuestro protocolo, que nos irán contando sus personajes:

COMISIÓN AL CURA DE ARBETETA D. ANDRÉS RUFATTO

Firma de Juan López Costero

El mismo día de la notificación, el Reverendo Licenciado D. Andrés Rufatto, Juez en virtud de la Comisión del Rector, mandó se notificase a Gerónimo de Toro, Martín García, Francisco Martínez, Eugenio García y Mateo Pareja, sacristán, pena de excomunión mayor, para que viniesen a decir sus deposiciones y lo que les fuese preguntado, a tenor de la Querella dada por el Síndico de la Universidad de Alcalá. Y si no viniesen a declarar se les declara por públicos excomulgados y se les mandará publicar como tales, evitándoles las horas canónigas y oficios divinos hasta que hayan merecido la absolución.

El mismo día 17 de junio de 1680 el escribano Juan de Elvira, por mandato del Juez Juan Andrés Rufatto, comunica personalmente el Auto anterior a los testigos Gerónimo de Toro, Martín García, Francisco Martínez, Eugenio García y Mateo Pareja, sacristán de la Parroquial de la Villa.

DECLARACIONES DE LOS TESTIGOS

Al día siguiente, 18 de junio, el Licenciado D. Andrés Rufatto, Juez en virtud de la Comisión del Rector de la Universidad, mandó se notificase a Andrés Costero, Alcalde Ordinario de Arbeteta (es el otro Alcalde, son dos en el pueblo), pena de excomunión mayor, pidiendo el auxilio del brazo seglar: Hará su merced embargo de los bienes que se hallaren en las casas de Juan López Costero, asimismo Alcalde, y se depositarán en persona lega y abonada que dé de manifiesto cada y cuando que le sea mandado de Juez competente lo cumpla, pena de dicha excomunión mayor latae sententiae ipso facto incurrenda. Y constando de la notificación y no cumplimiento, su merced le mandará publicar por tal público excomulgado y le quitará las horas canónicas y oficios divinos hasta que lo haya cumplido y merezca absolución.”

Ese día 18 el notario notifica este Auto a Andrés Costero, el otro Alcalde, “Y habiéndolo oído y entendido dijo que impartía e impartió el auxilio del brazo seglar, y que está pronto a cumplir lo que por dicho Auto se ha mandado.”

A continuación, se procede al embargo. Andrés Costero, el otro Alcalde, acompañado del escribano fueron a la casa de Juan López Costero y se embargaron los bienes siguientes:

“Primeramente una cama de pino. Un jergón. Unas cabeceras con su lana. Dos sábanas. Una frazada. Un paño blanco de lana. Una almohada. Un arca de pino. Dos calderos medianos. Un caldero. Dos sartenes. Un cazo.

(…) Y habiendo registrado dicha casa, no se hallaban más bienes que lo declarado, los que depositaron en Mateo de Pareja, vecino de esta Villa, el cual se dio por entregado de ellos, y se obligó a tenerlos y darlos de manifiesto cada y cuando que por Juez competente le sea mandado.”

 El mismo día 18 de junio de 1680, el Licenciado D. Andrés Rufatto, Juez en virtud de la Comisión del Rector de la Universidad, mandó se notificase a Juan López Costero que compareciese personalmente ante el Rector de la Universidad de Alcalá, “pena de excomunión mayor” dentro de esta Causa. Se le notifica “Y habiéndolo oído y entendido dijo que lo oía, y que está pronto a cumplir lo que en él se manda.”

Pasan los días y nuestro Juan López Costero tiene que ir a Alcalá de Henares. En esta Villa, el 9 de julio de 1680, cumpliendo con lo mandado, lo tenemos “preso en la Villa por cárcel”. Ante el escribano Diego Sánchez, realiza la declaración de lo que se le pregunta:

DECLARACIÓN DE JUAN LÓPEZ COSTERO

SENTENCIA: “Fallamos, atento los actos y méritos de este proceso a que nos referimos, que debemos amonestar y amonestamos a Juan López Costero,  Alcalde Ordinario de la Villa de Arbeteta, que de aquí adelante sea obediente a los Mandamientos de este   Tribunal y se los deje notificar, con apercibimiento que será castigado con todo rigor y por la culpa que de esto resulta, se le condena en 1.000 maravedís (26 reales) aplicados según la Real Reforma, e impone las costas y salarios, cuya tasación nos reservamos y conteniendo eso, sentencia y pagando dicha condenación y costas, se le haga carcelaria (fianza) y se dé absolución. Y por esta sentencia así lo pronunciamos y mandamos.” Dada y pronunciada esta sentencia por el Licenciado Andrade, en Alcalá, a 10 de julio de 1680.

Ese mismo día 10 de julio el escribano Diego Sánchez le notifica la sentencia a Juan López Costero, que firma el enterado. Suponemos que paga la multa impuesta, además de las costas para volver pronto a Arbeteta sin perder tiempo, que empezaba la época de la siega.

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Las gallinas

Aunque hayan pasado unos días de la celebración de la fiesta de San Antón, y como no podía ser menos, nos acordamos de un animal entrañable que ha vivido entre nuestros antepasados, dándoles sus huevos y su carne. Nos referimos a la gallina. Nuestros abuelos sentenciaban: “por San Antón, gallinita pon, y si no, retortijón”. No había piedad con la que dejaba de poner. La gallina solía tener cinco o seis años productivos.

La gallina exigía poco trabajo y poco gasto para su mantenimiento, pudiéndoles echar alimentos y desperdicios, que quedarían perdidos sin ese uso. Se les echaba poco y a menudo, para que estuviesen con ganas y lo comiesen todo. Requerían más vigilancia que trabajo. La raza más apreciada en Arbeteta era la castellana negra.

Entre todas las aves, han sido las gallinas las más apreciadas en Arbeteta por su producción, ya que las gallinas y los huevos han sido alimentos provechosos y estimados en todo tiempo. El cuidado de estas aves era en época de nuestros abuelos una labor propia de las mujeres, y era considerada por los hombres como impropia de su sexo. Decía Paladio en su Tratado de Agricultura, hace casi 2000 años, que “la cría de las gallinas, ninguna mujer, con tal que sea un poco trabajadora, la desconoce”. Las gallinas eran fieles a su casa y conocían a su dueña, acudiendo a la carrera cuando las llamaban: “pitas, pitas, pitas”. No obstante, algunas gallinas iban marcadas con un hilo de lana de color para identificar a su propietaria, o para controlar si ponía.

Por las mañanas, antes de su suelta, todas las gallinas pasaban por la revisión anal que su dueña les hacía con el dedo meñique, al objeto de saber si habían puesto, y que no se fueran a poner a otro sitio fuera de su gallinero.

En ocasiones, una gallina dejaba de comer. Entonces la dueña la cogía y le abría el pico y le miraba debajo de la lengua a ver si tenía “pepita”, algo que a los chicos nos resultaba curioso, y mirábamos con interés como se la quitaba su dueña. Ya lo explicaba Paladio en la obra mencionada: “suele salirles la pepita, que reviste la extremidad de su lengua con una película blanca; esta se levanta con cuidado con las uñas”. Otra enfermedad de la gallina es la dureza de buche, enfermedad que les causaba la muerte. El tratamiento que les daban era introducirles por el pico una cantidad de aceite, y si no curaba, he visto como la dueña de una, la operó, abriéndole el buche, le vació todo lo que tenía en él, y se lo cosió con aguja e hilo. Sanó muy bien y puso muchos huevos, siendo el orgullo de su dueña.

Hemos de decir para los no entendidos en la materia, que para la postura de huevos no son necesarios los gallos, ya que las gallinas ponen naturalmente, pero infecundos, sin “engalladura”, a cuyo fin es necesario el gallo. Lo ideal era un gallo por cada 12 o 15 gallinas. Periódicamente la gallina salía llueca y a una de ellas se le ponían huevos de buena calidad en un nidal. Se la apartaba de las demás, para que no la distrajeran, y los engueraba durante 21 días. En este tiempo se le ponía comida y agua cerca para que abandonase poco tiempo el nidal. El tiempo de echarla llueca era el invierno. A los 8 días de nacidos, a los pollos se les daba de comer con libertad grano molido.

En Arbeteta hemos conocido las gallinas en dos tipos de gallineros: los pequeños edificios que hay alrededor del pueblo y que fueron construidos exprofeso para las gallinas, y exclusivo para ellas; y los que compartían en las cuadras con las mulas. Estas últimas dormían en unos palos elevados detrás de las mulas, a los que subían por otro palo acondicionado para tal fin. Estas gallinas de las cuadras se encontraban más cálidas que las de los pequeños gallineros del exterior. En ambos casos se les solía poner algún cesto viejo con paja, a manera de nidal. En él se les ponía un huevo que previamente había sido vaciado y rellenado con yeso y guardando su apariencia. Este huevo le servía a la gallina de reclamo para poner, y para que la gallina viciosa dejase de picar los huevos y romperlos. Si no se le quitaba ese vicio, se quitaba, porque era más perjudicial que útil.

Pollo tomatero
Gallina en la eras. Años 50

El grano que se utilizaba primero con las gallinas era el recogido al barrer la era, que llevaba mucha tierra. Todas las mañanas, antes de soltarlas, se les echaba un puñado de cebada, el resto de la alimentación lo tenían que buscar ellas escarbando todo el día. Por eso en todas las calles y alrededores del pueblo había gran concurrencia de gallinas. Iban buscando en los muladares, cuadras y corrales, semillas en los excrementos de mulas y ovejas, así como insectos, gusanos, lombrices y algún pequeño animal. Nosotros llegamos a ver como una gallina atrapó un ratón, y tirando entre varias, lo hicieron pedazos y se lo comieron. Hay una anécdota que se ha contado por numerosos vecinos en que otro vecino iba al Picazo con urgencia y bajándose los pantalones. Las gallinas al verlo acudieron corriendo, y él les dijo: “- Andad, p…, como no traigáis cuchara, hoy no coméis”.

Al frente del gallinero se encuentra el gallo, que es polígamo, es decir, que va rodeado de 12 o 15 gallinas, como un sultán. No abandona nunca a sus gallinas, se muestra vigilante, y advierte de los peligros que puedan acechar. Si encuentra algún gusano, llama a las gallinas y se lo cede con satisfacción. Copula diariamente con todas las gallinas.

Gallo joven

Los huevos eran un alimento de primera necesidad, sobre todo en los años de postguerra. En los años cuarenta había vecinas de Arbeteta, como Manuela López Costero, que recogía los huevos de sus gallinas, y algunos más que adquiría en el pueblo, los metía en dos cestas, subía con ellas a la Casilla, cogía la Flora Villa e iba a Madrid, donde vendía los huevos a buen precio. En Madrid había más escasez que en el pueblo. Con el producto de los huevos compraba retales y prendas textiles, y se volvía a Arbeteta, donde podía vender lo adquirido en Madrid. Eran tiempos de supervivencia que nos hacen ver lo emprendedora que era Manuela, con más de 70 años.

Con estas líneas hemos querido hacer un homenaje a este animal y a las mujeres que las cuidaron, que han ayudado al mantenimiento de nuestros antepasados.

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Navidad 2021

Adoración de los pastores.1612 – 1614. El Greco.
Museo del Prado

Después de estos años difíciles que nos ha tocado vivir, necesitamos una chispa de magia para recrear nuestras vidas, la Navidad es esa chispa.

Un tiempo para dar,

un tiempo para amar,

y un tiempo para compartir

Desde Villa de Arbeteta queremos compartir con tod@s vosotr@s esa chispa para que sigan llegando las historias de nuestro pueblo a vuestr@s corazones.

Os deseamos

¡Feliz Navidad !

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La balanza de pesar monedas

En este post mostraremos a los lectores un pequeño objeto que hemos encontrado en Arbeteta. Procuraremos describirlo y mostrar su utilidad. Animamos a los lectores a que nos muestren otros objetos similares para poderlos compartir, ya sean muebles, herramientas, etc., que nos ayudarán a entender un poco mejor nuestra historia local.

En la cámara o desván se hallan cacharros y muebles con una gran carga sentimental, que a veces apreciamos poco. Entre ellos hay algunas piezas de verdadero valor etnográfico, aunque el valor económico sea bajo. Entre ellos hemos encontrado el objeto que da título a este post.

Caja metálica donde se guarda la balanza

Pesos de bronce

Este objeto es una caja metálica de 16 x 8 x 3 centímetros, que en su interior conserva una pequeña balanza con tabla de pesas. Hemos averiguado que el uso de dicha balanza era para pesar moneda. Según indicación que hay en el interior de la tapa, fue fabricada en Sevilla por Pedro Miguel Guerrero[1] “maestro armero, cerrajero y romanero”. La caja es original, conserva 4 pesos de bronce y otros dos añadidos. Los 4 pesos se hallan guardados en depósito habilitado del estuche, y otros dos sueltos. Hemos podido comprobar que fue fabricada en torno a 1770.

Caja abierta donde se guarda la balanza y los pesos con el fondo de la Iglesia de San Nicolás de Bari. Arbeteta
Tapa de la caja con el nombre del maestro romanero «Pedro Miguel Guerrero»

En el siglo XVIII ¿quién podía tener entre sus enseres en Arbeteta este tipo de balanza? La respuesta, después de haber visto numerosos protocolos notariales, la tenemos en las personas que se dedicaban al comercio: fabricación y comercio del vidrio, arrieros y comerciantes en géneros de botica principalmente. Esta balanza de pesar monedas era más habitual en Arbeteta de lo que en un principio podemos creer, siendo los que se dedicaban a las mercadurías, quienes por sus manejos monetarios eran más cercanos a esos menesteres de pesar moneda.

Balanza o romanilla

En todas esas transacciones comerciales se pagaban los productos en moneda de oro, plata o vellón, siendo la principal de ellas el “real de a ocho”, moneda de plata que era llamada también “peso fuerte” o “peso duro”, por tener un valor de 8 reales, y al que se le llamó también dólar español. Encontramos también pesos de oro, de plata de a dos, segovianos, cortados, medios pesos, reales de plata de a dos, medios reales de plata, cinco reales dobles de oro; en fin, una gran diversidad de monedas que no son objeto de este artículo. Hemos de tener en cuenta que las transacciones comerciales se solían pagar “en efectivo, en monedas usuales y corrientes en estos Reinos”: oro, plata y vellón.

En 1772 se modifica el contenido de plata de las monedas acuñadas. Las acuñaciones de América tenían 10 dineros y 20 “granos” (902´7 milésimas). Las acuñadas en la Península, 9 dineros y 18 “granos” (812´5 milésimas).

Una balanza o “romanilla” como ésta le sirvió a Rafael López, en 1795, para poder salir de la cárcel de Arbeteta, en la que se hallaba con un par de grillos y cadena, por no haber pagado una deuda de 43 reales. El escribano José Alcántara, de Salmerón, nos informa sobre el caso: “…y ha estado (en la cárcel) hasta el día 14 del corriente mes, que llevó una romanilla y un calentador, en pago de la deuda, con lo que salió de la cárcel y se fue a su casa”.

Balanza o romanilla con el fondo de la Peña de la Puerta. Arbeteta

Como ya va dicho, varios vecinos tenían importantes negocios que requerían grandes pagos en moneda (véase en este blog el capítulo de los arrieros de Arbeteta en el siglo XVIII). En las tres últimas décadas de ese siglo, además de Baltasar Carrillo, (propietario del horno de vidrio, que surtía de ese material a lugares alejados de toda la Península, surtiéndose a su vez de miles de arrobas de barrilla de Murcia), encontramos comerciantes muy diversos. He aquí algunos ejemplos:

En 1771 Manuel Calixto Rochina, vecino de Arbeteta, surte a Juan Antonio Gil, vecino de Cifuentes, de 11 arrobas (126 kilos) de pescado abadejo, a razón de 42 reales cada arroba.

Antonio Alonso Toledano, padre de Antonio Alonso Alonso, es comerciante de géneros de botica. Su importancia económica la vemos en las misas que en su testamento manda se digan por su alma, luego que fallezca: 590 misas. Y los deudores que tiene en 1778: Juan de Cabredo, boticario de Berlanga de Duero, 71 reales de género; el boticario de Mora, 14 reales; el boticario de Bordalba, 20 reales; el boticario de Deza, 52 reales; Diego Gutiérrez, de Santa María de Huerta, 64 reales; y Juan González, boticario de Soria, 7 reales. Tiene también cuenta pendiente con Nicolás García por “traerme de Barcelona 9 libras de coca”. Con estos datos vemos el ámbito geográfico en que trabaja Antonio Alonso Toledano. Como curiosidad he de decir que ambos Antonio Alonso son antepasados de mis cuatro abuelos, y seguramente del 80 % de los vecinos de Arbeteta.

El cambista y su mujer, contando y pesando las monedas . Marinus van Reymerswale .Museo del Prado .1539.

Tiburcio Mazarío manda en su testamento, luego que fallezca, se digan por su alma y el de su mujer, 750 misas. Tiburcio, al igual que su padre, también comercia con géneros de botica desde Arbeteta, es un próspero agricultor, y no desdeña comerciar con la madera. En 1770 vemos unas anotaciones de cantidades y lugares donde tiene deudores: en Santibáñez de Ayllón, 373 reales; en Fuentespina, 100 reales; en Villada, 114 reales; en Peñafiel, 40 reales; en Fuentelcésped, 20 reales; en Villadiezma, 138 reales; en Quintana, 48 reales; en Valencia de Don Juan, 75 reales; en Villadiego, 150 reales; en Amusco, 135 reales; en Carrión de los Condes, 119 reales y en Herrera de Pisuerga, 7 reales. La hija de Tiburcio, Isabel, se casó con Tomás Montón (hermano del cura de Arbeteta José Manuel Montón), descendiendo de ese matrimonio todos los vecinos de Arbeteta que tienen el apellido Montón, y que heredarán las propiedades de Tiburcio.

Miguel Herráiz es un hombre industrioso y decidido, es Mayordomo de la Iglesia de Arbeteta en mayo de 1771. Por sus negocios deja como Mayordomo interino a su cuñado Luis López Molina, porque Miguel “se halla en Portugal por tráfico de arriería”.

«El patio de la aduana» (detalle), de Nicolás-Bernard Lépicié. Museo Thyssen-Bornemisza.1.775.

Tanto Tiburcio Mazarío como Antonio Alonso Alonso llegaron a tener negocios juntos. En uno de ellos, una corta de pinos y su traslado por el Tajo a Aranjuez, fueron demandados y se les requirió por la Justicia afianzar con sus bienes. Esto sucedió años más tarde, en 1797. Cada uno de ellos aporta 115.000 reales de fianza, para que no les detengan la madera en Villamanrique de Tajo. Para hacernos una idea de lo que significaban estas cantidades, diremos que la construcción de la torre del Mambrú en 1786, costó a los vecinos de Arbeteta la cantidad de 27.800 reales, como ya se contó en otro capítulo de este blog.

Además de los hombres de negocios referidos, nuestros arrieros compraban y vendían sus mercancías con monedas, y a falta de inspectores de mercado, el valor de la moneda dependía exclusivamente  de su peso. La gente se fiaba poco de las monedas, y ese era el motivo por el que este tipo de balanzas fuera muy común en Arbeteta. Esperamos que al lector le haya parecido la balanza tan interesante como a nosotros.


Plano y diseño del Giraldillo. Pedro Miguel Guerrero. 1770. Sevilla

[1] Encontramos a Pedro Miguel Guerrero como director de  la restauración del Giraldillo que hay en lo alto de la Giralda de Sevilla, en 1770. Encontramos planos y diseño de la veleta que sirvió seguramente de modelo a la construcción del Mambrú 16 años después.

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