1811: El Mambrú fusilado

En este nuevo  post del mes de febrero  nos vamos a trasladar al fatídico 13 de mayo de 1985, cuando una terrible tormenta descargó un rayo sobre la torre de Arbeteta, coronada, como todos sabéis, por una veleta con la figura de un granadero, popularmente conocida como el Mambrú, emblema de nuestro pueblo.

Tenemos la suerte de contar con este viejo recorte del periódico LA PRENSA ALCARREÑA que nos describe con todo lujo de detalle la noticia  después de este trágico accidente.

En la foto de más abajo nos encontramos con un vecino que ya no está con nosotros y  que muchos de nuestros lectores reconocerán, Hilario Tellez, “el tío Perchos” que con ojos de tristeza nos señala como ha quedado la torre después del incendio.


Pero volvamos a la historia que nos ocupa,  una vez apagado  el incendio que provocó el rayo y repuestos del susto, los vecinos que se encontraban en ese momento en el pueblo  pudieron ver  la auténtica desgracia de la torre. ” El Mambrú” estaba en el suelo destrozado,   de nuestro granadero sólo quedaba la cabeza, como vemos en la foto,   el rayo consiguió lo que no pudieron los hombres.

Cabeza del viejo Mambrú bajo la mirada atenta del nuevo.

Hemos de decir que el Mambrú era  y es el alma de Arbeteta y que sus vecinos siempre lo han llevado en su corazón, hasta el punto que los naturales de Arbeteta han sido motejados como “mambrús” por los habitantes de los pueblos comarcanos. Por ello los enemigos del pueblo era lógico que la tomasen con él.

En medio de los lamentos de los vecinos, José Pèrez Alonso  con su innata curiosidad,  se acerca a los restos y descubre que hay en la cabeza  unas pequeñas bolas incrustadas en la madera forrada con chapa, que han pasado  desapercibidas al resto de los  vecinos  y como si de  un cirujano se tratase,  las  saca  con mucho cuidado  con la ayuda de un destornillador. Al ser de plomo, pensó que podían ser balas, así que se las quedó a modo de recuerdo. Cuando nos las mostró no tardamos en identificarlas:  eran balas de fusil de ánima lisa.  

Balas deformadas después de sacarlas de la cabeza de Mambrú.

En la última guerra civil nos cuentan que el Mambrú fue tiroteado, pero los fusiles de entonces utilizaban balas como las que conocemos hoy, al ser los fusiles de ánima rayada. Entonces para desentrañar el problema, procedimos a su medición, comprobando y concluyendo que las balas, pese a encontrarse deformadas, eran de un fusil con un calibre de 17’5 mm. ¿Qué tropas utilizaban un fusil de ánima lisa con un calibre de 17’5 mm?.

Desde la construcción de la torre e instalación de la veleta del Mambrú,  las tropas que pasaron por el pueblo que pudieron portar este tipo de armas fueron los franceses y los carlistas; descartados los segundos, sólo nos queda la intervención de los franceses, máxime cuando tenemos noticias del saqueo y ocupación de Arbeteta el 27 de noviembre de 1811. Los franceses tenían motivos para invadir y saquear Arbeteta, al ser uno de los centros de almacenamiento de municiones y bastimentos de la 5ª División del 2º Ejército, llamada también División del Empecinado.

El ejército español utilizaba el fusil modelo 1802 de 18 mm. Los fusiles ingleses que se utilizaron en la Guerra de la Independencia eran del calibre 19 mm., salvo el famoso rifle Baker que era de 15’6 mm y cañón rayado. Descartados estos fusiles sólo nos queda el fusil del ejército francés con el que estaban dotadas sus tropas, conocido como modelo 1777 y calibre 17’5 mm. Las características técnicas del fusil eran las siguientes:

Fusil francés . Mod 1777

Longitud del arma: 1.520 mm. Peso con bayoneta: 5,079 Kg. Munición: bala redonda de plomo de 16,5 mm aproximadamente, con un peso de unos 22 gramos.Velocidad media de disparo: 3 disparos por minuto.Alcance con precisión: 200 metros.Alcance máximo: 1.000 metros.

Balas para fusiles del calibre 17’5. Casa fuerte de Reignac. Perigord

En uno de los viajes que hemos  realizamos por el corazón de  Francia encontramos en la casa fuerte de Reignac, en el Perigord, las ya famosas balas para fusiles del calibre 17’5,  que os las presentamos en la fotografía adjunta. Recomendamos a los lectores, si alguna vez viajan a Francia, esa región francesa en sus varias denominaciones turísticas: Perigord Verde, Blanco, Negro y Púrpura. Toda la región se encuentra llena de cuevas prehistóricas y fabulosos castillos.

 

 

José Pérez Alonso con las balas

Una de las mayores satisfacciones que tenemos en este blog es contar con  colaboradores  desinteresados  que nos cuentan sus experiencias y nos presentan sus descubrimientos. Para este viaje en el tiempo  vamos a poner unas líneas de agradecimiento a  José Pérez Alonso  que ha hecho posible este pequeño capítulo de la historia de Arbeteta.

 

 

 

 

 

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Carlos Torres y las andanzas de un universitario. 1770

En este primer post del año os vamos a contar las andanzas y peripecias   de un paisano nuestro, estudiante en la universidad de Alcalá , allá por el siglo XVIII.  Podemos hacer memoria de la gran cantidad de paisanos con estudios universitarios que han nacido en el pueblo, aumentando su número con la primera generación que nació en la emigración. Siempre se han sacrificado los padres para que sus hijos pudiesen estudiar,  algo que ellos por desgracia  no pudieron hacer, que “fuesen alguien”. Pero no vamos a mencionar los contemporáneos, enumeraremos los que estudiaron en la Universidad de Alcalá de Henares, como homenaje a todos ellos; no son todos, pero son los que hemos encontrado.

Fachada de la Universidad de Alcalá de Henares.

Hasta comienzos del siglo XIX la universidad de referencia para los estudiantes de Arbeteta era la de Alcalá de Henares, y allí se dirigían nuestros paisanos con “posibles” y el correspondiente, e imprescindible, certificado de limpieza de sangre. Los primeros estudiantes de que tenemos noticias son Andrés del Amo (1577), Gaspar de Mazuelas (1598), Amador Sánchez (1604), Juan del Amo (1619), José Zapata Carrillo (1658), Juan Martínez de Lope (1667), José Molina Carrillo (1681), Antonio Carrillo (1713), Manuel Carrillo de Toro (1716), Domingo López (1722), Julián Carrillo (1732), Manuel Bayo Arribas (1759), Miguel Acero González (1759), Carlos Torres (1770), Santiago Mazarío (1819) y Tomás Montón (1833). En los años posteriores los estudiantes de Arbeteta, al desaparecer la de Alcalá de Henares, irán a la Universidad Central o al Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos, ambos en Madrid.

En esta ocasión comentaremos la desagradable aventura que le ocurrió a uno de estos estudiantes, Carlos Torres, (AHN. UNIVERSIDADES, 325, Exp 3) y seguiremos sus pasos por la actual provincia de Madrid. Antes diremos que los estudiantes de esta universidad eran personas aforadas y amparados por el fuero universitario, tanto profesores como estudiantes, y tenían como privilegio que sus delitos sólo podían ser conocidos y enjuiciados por parte de órganos universitarios competentes. Este sometimiento al fuero universitario, provocaba en la práctica que la pena que se imponía como castigo a la comisión del delito, fuera inferior a la impuesta por el mismo delito a otros sujetos no amparados por dicho fuero. Por tanto, lo relevante es que las sentencias condenatorias a miembros del fuero universitario, destacaban por su benevolencia.

Colegio San Dionisio y Colegio Aragón.

Carlos Torres como todos los estudiantes empezó el curso académico el día 18 de octubre, día de san Lucas, (a Alcalá putas, que llega San Lucas, decía el célebre refrán) en ese año de 1769, cuando comenzaba el nuevo curso, contando 16 años. Era estudiante  en el Colegio de San Dionisio de la Universidad de Alcalá de Henares, donde estudiaba “física tomista” con su catedrático el Dr. Valero y colegial en el de Aragón. En este colegio se hizo amigo de Eugenio Bermejo, natural de Horcajuelo (Madrid), “Diócesis de Toledo”, de 19 años de edad, estudiante de “física escotista” en el mismo colegio. Pero dejemos que nos lo atestigüe el propio Carlos Torres en una declaración que hizo en la cárcel escolástica el 24 de enero de 1770 en Alcalá de Henares, ante el Juez D. Alfonso Lucas Xareño Villaseñor, que le mandó comparecer, con asistencia de su defensor José Parra Verde. Después de recibirle juramento, y a una señal de la cruz en forma de Derecho, prometió decir verdad en lo que supiere y fuere preguntado. El Juez le preguntó lo siguiente:

“Preguntado cómo se llamaba, de donde es natural, qué edad y estado tiene, dijo llamarse Carlos Torres, natural de la Villa de Arbeteta, de la Diócesis de Cuenca (…).

Carlos Torres nació en Arbeteta,  y aunque no tenemos noticias de su nacimiento porque falta ese Libro de Bautismos, sabemos por otros documentos que hemos consultado que en 1770, Carlos tenía 17 años , luego calculamos que nació en el año 1753.  Sabemos que en 1770 su padre se encontraba ocupando la plaza de médico en Jadraque aunque anteriormente ocupó la plaza  de médico de Arbeteta.

Preguntado si sabe la causa de su prisión, dijo la ignora, por no haber dado alguna, y que habiendo pasado en compañía de Eugenio Bermejo a la Villa de Madrid  para practicar varias Diligencias encargadas por el padre de dicho Bermejo. Evacuadas que fueron por considerar haber tiempo en el de vacaciones que entonces era, resolvieron ir al Lugar de Horcajuelo, de donde es natural el dicho Bermejo.  Y en efecto, salieron de la Corte para dicho Lugar (Horcajuelo), y en uno que se halla antes (Prádena del Rincón) se detienen, hospedándose en casa de un vecino conocido de dicho Eugenio (hemos de decir que Horcajuelo dista media legua de Prádena), y en la noche que llegaron a dicho Lugar le acompañó para ir a hablar, según le expresó, a una sobrina del Cura que según ha oído decir se llama D. Domingo. Y también le acompañó otra noche que fue la del 4 de este mes de enero.

Iglesia de Sto Domingo de Silos. Prádena del Rincón. Madrid

Y estando el referido Bermejo hablando por una reja baja con una mujer que se le expresó llamarse Dª Bárbara, y el declarante sentado en una piedra inmediata a dicha reja, llegaron diferentes personas y los prendieron, y llamando a la puerta de la casa salió la dicha Dª Bárbara y dijo a los que llamaron y tenían agarrado al declarante y su compañero, que por Dios los dejasen, y que su tío no lo supiese. E insistiendo las dichas personas en llamar al Cura, salió éste diciendo qué es eso, y respondiéndole haber preso dos hombres, a lo que replicó si estaban bien asegurados, y respondiéndole que sí, dijo que no obstante sacasen unos cordeles que había traído de Buitrago, lo que se ejecutó. Y con ellos ataron al citado Eugenio, lo que no hicieron con el declarante por decir que estaba bien seguro. Y así los condujeron a la cárcel, y puestos en el cepo los registraron, y no hallaron a uno ni a otro arma ofensiva ni defensiva alguna, y sólo si a dicho Eugenio una carta que tenía en dicha cartera y la guardaron, y se mantuvieron aquella noche en el cepo custodiados de varias personas. Y al siguiente día los condujeron a la cárcel pública de la Villa de Buitrago, en donde permanecieron hasta que se les ha conducido a esta cárcel escolástica, y responde. Y en este estado se cesó esta Declaración para proseguirla siempre que convenga…”

Cepo de pies para dos personas

En Prádena dejamos a nuestro paisano Carlos en el cepo. No sabemos si este cepo era de pies o de manos, en cualquiera de los casos nos hacemos una idea de lo caro que pagaron nuestros dos protagonistas el ir de noche a ver a las sobrinas del cura de Prádena ante la reja de su casa. La noche del 4 de enero y las siguientes fueron muy frías en estos pueblos serranos y nos imaginamos la temperatura en el cepo de Prádena y en la cárcel de Buitrago. Se quedaran la noche del día 3 en Prádena en casa de Juan García,  sin ir a Horcajuelo, distante media legua, parece ser que Dª Bárbara tenía una hermana y esa noche del día 4, entre las 8 y las 9, se acercaron a la reja como si de un nuevo balcón de Julieta se tratara “por el conocimiento que tenía el dicho Eugenio con las sobrinas de dicho Cura y para despedirse de ellas”. Los vecinos de Prádena, como gente de orden,  los aprehendieron como personas sospechosas por rondar de noche por sus calles, “se les hacía presos por estar insidiando la casa del Cura para efecto de asaltarle”.

Ayuntamiento de Pradena del Rincón. Madrid

Los Alcaldes pedáneos de Prádena los remiten el día 5 de enero al Corregidor de Buitrago, D. Juan Bautista Porrero, como regente de la Jurisdicción. Éste se informa que los presos son estudiantes de la Universidad de Alcalá de Henares y que están matriculados en ella como “colegiales artistas”, por lo que están sujetos a fuero especial, por los privilegios apostólicos y reales concedidos a la Universidad. Suspende  el formar Autos hasta dar parte  al Rector de dicha Universidad el día 16 de enero para que determine lo que tenga por conveniente. Aun así les forma la Sumaria en la que justifica el motivo de la captura de los dos estudiantes que retiene en la Real Cárcel de Buitrago. El Corregidor considera a Eugenio Bermejo “el causante y origen de la travesura muchachal (…) constándome fue (Carlos) seducido del primero (…) por lo que no contemplo más culpa que su inadvertencia y docilidad”.

Comienza los Autos el Corregidor el 15 de enero con Diligencias de Declaración de Testigos de los vecinos de Prádena. Declaran 5 vecinos: Julián Sanz, de 38 años, José Martínez, de 55, Baltasar González, de 50, Domingo Martínez, de 52, y Manuel González, de 48. Todos ellos dicen lo mismo, por lo que reflejaremos, para no repetir, lo declarado por Baltasar González, ante el escribano que le recibió juramento de decir verdad en lo que supiese y le fuese preguntado, en razón de nuestros dos presos, y dijo:

“Que el día 4 por la noche, yendo en compañía de los señores Alcaldes del expresado Lugar de Prádena y otros vecinos a reconocer si hacia la casa del señor Cura había gente o no; y viendo allí a dos hombres arrimados, deliberaron repartirse unos por un lado y otros por otro, los cogieron sin que pudiesen hacer fuga. Y el uno estaba arrimado a la reja y ventana de la casa y el otro en un canto asentado. Y después llamando dichos señores Alcaldes al señor Cura saliese a la calle, y manifestándoselo dijo si estaban bien asegurados, diciéndole que sí. Sin embargo trajeron un cordel y los ataron y condujeron a la Casa de Concejo, en la que a tiempo de ponerles en el cepo, que es la prisión que en ella hay, reconoció el declarante a uno de ellos, y dijo éste es hijo de Manuel Bermejo, vecino de Horcajuelo, dejándoles en prisión, y al siguiente día el que declara sabe los condujeron a esta Villa (Buitrago) y su cárcel pública donde se hallan.”

El día 17 de enero, D. Felipe Antonio Fernández de Vallejo, Prior de la Real Casa de Santuy, Rector y Juez Apostólico Ordinario del Estudio y Universidad de Alcalá, en vista de la carta del Corregidor de Buitrago y de lo que en ella se expresa, mandó se librase Despacho al Notario Apostólico del Tribunal Escolástico para que pasase a Buitrago y recibiese los dos reos presos en la Real Cárcel.

El día 19 de enero el Notario Apostólico de la Audiencia Escolástica, Marcelo Palomar,  llega ante el Corregidor de Buitrago con su Despacho para conducir los reos. El Corregidor se lo encomienda a su alcaide Juan Martín para que los entregue y acompañe hasta fuera de los muros de la Villa para evitar “que se pasen por sagrado”. El Notario, acompañado de Pedro Segura y Juan Sánchez, soldados del Regimiento del Príncipe de Caballería, salen sobre las 10 de la mañana con los dos presos en dos cabalgaduras mayores (mulas) y llegan el día 21 a Alcalá, ingresando en la cárcel escolástica, quedando a cargo de su alcaide Pedro Peralta. Los gastos, según Manuel Palomar, ascienden a 332 reales en razón de sueldos y manutención de él, su criado y los dos soldados, por los 4 días que emplearon en ir y volver a Buitrago.

El día 25 de enero el abogado defensor de los reos, José Parra Verde, nos dice que por Auto de ese día se levantó la Carcelaria, realizando Manuel Bermejo, padre de Eugenio, Escritura de Fianza Carcelera, con lo que quedaron libres y para “que puedan continuar el curso de filosofía que tienen comenzado, y eviten este daño”. El defensor alega que de todo lo sucedido “resultaba la difamación pública a mis partes, por haberles tratado como reos facinerosos, conducidos atados desde su cárcel a la de Buitrago, con escándalo universal de su tierra, y aun de esta Universidad. Para que se les reintegre en su buen nombre, crédito y opinión”, pidiendo se libre Despacho con nuevas Declaraciones.

Aunque los hemos dejado en libertad bajo fianza y continuando sus estudios, no nos cabe duda que el Juez Apostólico Ordinario del Estudio y Universidad de Alcalá decretó la libertad definitiva y cargaría las costas, como mínimo, a la Justicia y vecinos de Prádena por su exceso de celo en aprehender a personas sospechosas y ponerlas en el cepo, por el mero delito de hablar con una moza a través de la reja de una ventana. Ese año Carlos pudo concluir el curso con aprovechamiento. Lo hemos localizado aprobando dicho curso con dos AA (con una R), el día 26 de junio de 1770 (ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL. UNIVERSIDADES 503, expediente 132).

Pasan 214 años, y el que esto escribe conoce en Prádena del Rincón a la que hoy es su mujer, descendiente de los vecinos aprehensores de nuestro protagonista Carlos Torres. El mundo es un pañuelo.

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Navidad 2017

Icono Copto de la Natividad


Que nunca falte un sueño por el que luchar, 

un proyecto que realizar,

algo que aprender,

un lugar a donde ir y alguien a quien querer

                    

                    ¡ Feliz Navidad  ! 

 

    

       

  


  

 

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Accidente en el puente de la Cuesta de la Arena 1.948

Puente de la Cuesta de la Arena. Arbeteta 2017

Han pasado 69 años y casi todo el mundo  ha oído hablar del trágico suceso que rompió la monótona tranquilidad de aquel verano de 1948 . Los vecinos se hallaban inmersos en las labores de recolección, acarreo y trilla de las mieses, todo el pueblo se movía frenéticamente en torno a esa actividad. En este post  vamos a intentar explicar lo sucedido.

Pero comencemos con la historia, Juan López Rubio era natural de Piqueras[1], provincia de Guadalajara, maestro nacional, casado con Blasa Guerrero Alonso, natural y vecina de Valtablado, hija de Olallo Guerrero Recio, que desempeñó el cargo de secretario de los Ayuntamientos de Arbeteta y Valtablado por espacio de 20 años. Olallo, “el tío Olallo”, como le recuerdan los mayores, estaba casado con Rufina Alonso Cobeta[2], natural de Arbeteta. Juan López ocupaba el empleo de secretario de Valtablado que anteriormente había ocupado su suegro,  Olallo acababa de morir el 2 de abril de ese año 1948.

La relación de la familia Guerrero de Valtablado con Arbeteta era estrecha[3]. A lo ya expuesto, añadiremos que unos años antes, en la inmediata posguerra, Manuel Guerrero Alonso[4], hijo de Olallo, estuvo de maestro de niños,  desasnando a la chiquillería de Arbeteta, siendo en buena parte el responsable de muchos conocimientos que tienen nuestros mayores.

Bicicleta años 40

Pero volvamos al jueves 29 de julio 1948, festividad de santa Marta. Ese día se inauguraron los Juegos Olímpicos de Londres, suceso lejano a Arbeteta, que no estaba para juegos. También ese día, Juan López volvía de Guadalajara en el coche de línea y se apeó en la Casilla de Peralveche. Allí tomó su bicicleta con la que esperaba presentarse en Valtablado sin tardar mucho tiempo, transitando por la carretera en construcción de Arbeteta a Valtablado. El camino es fácil y favorable con la cuesta abajo. Llega a Arbeteta sin novedad, tomando el desvío de Valtablado. La bicicleta va aumentando la velocidad por el tramo recién construido de la carretera y al llegar a la curva del puente de la Cuesta de la Arena frena, pero su falta de destreza, el exceso de velocidad, y el mal estado de la bicicleta, hacen que chocase con unos bloques del malecón, siendo despedido de la bicicleta, y cayendo a tierra puente abajo, a una altura de unos 5 metros aproximadamente.

El estruendo de la caída lo oyó Pilar del Amo del Amo, moza que se encontraba regando el huerto de sus padres, en las proximidades del puente. Tras ver el herido en el suelo pidió socorro y acudieron varios vecinos que le atendieron. Como quiera que diese señales de vida, los vecinos lo trasladaron al domicilio de su cuñado Crispín Costero Costero en Arbeteta, donde fue asistido, previo requerimiento, por el médico titular de El Recuenco, D. Juan Cólera Martí, quien certificó, previo detallado reconocimiento, la existencia de una intensísima conmoción cerebral, con probable fractura de la base craneal y dos heridas que no describiremos, y con pronóstico gravísimo.

*Adjuntamos la declaración de la testigo Pilar del Amo del Amo y  el informe médico del Doctor D. Juan Cólera Martí.  Pinchando en estos adjuntos podrá el interesado lector tener unos testimonios de primera mano.

Inspección ocular y diligencias del Juez de Paz Salvador Pérez

Como consecuencia de las heridas falleció a las 4 de esa madrugada. El Juez de Paz, Salvador Pérez López, instruyó Diligencias ese día 30 de julio, sacando hasta el momento la conclusión de haber sido un accidente casual. Estas Diligencias se envían ese día al Juzgado de Cifuentes, que acuerda la formación del correspondiente Sumario, para la comprobación del hecho y circunstancias ocurridos.

Emite dicho Juzgado de Cifuentes una carta orden al Juez de Paz de Arbeteta para que practique cuantas Diligencias sean necesarias para el esclarecimiento del hecho, y “se persone referido Juzgado de Paz en el lugar donde aquél ocurrió, acompañado del médico titular de aquél Municipio (Arbeteta), y proceda al reconocimiento definitivo y levantamiento del cadáver, previo las anotaciones consiguientes, y se traslade al depósito municipal, donde se le practicará la autopsia”.

Diligencia de autopsia y de inhumación.

Continúa que se comunicará al Juzgado de Cifuentes y se procederá después a la inhumación del cadáver en el cementerio municipal, extendiendo la correspondiente Diligencia. Salvador Pérez, como Juez de Paz, es acompañado en todo momento por el secretario Juan Julián Peiró y practican las Diligencias con rapidez en ese mismo día 30, de manera que el día 31 se le envían al Juez Instructor de Cifuentes.             

    Providencia del Juez de Paz:

Sello del Juzgado de Paz de Arbeteta (Guadalajara)

“En la Villa de Arbeteta, a 29 de julio de 1948, el Juez de Paz suplente que suscribe, teniendo noticia sobre las 17 horas del día de hoy, de que en el puente situado en este término municipal en el sitio denominado Cuesta de la Arena, en la carretera que se encuentra en construcción, desde esta localidad a Sigüenza, había ocurrido un accidente en ocasión de ir en una bicicleta el vecino de Valtablado del Río, D. Juan López Rubio, de 35 años de edad, casado, natural de Piqueras de esta provincia, maestro nacional y en la actualidad desempeñando el cargo de secretario del Ayuntamiento de Valtablado del Río, me trasladé al sitio indicado, encontrando en el trayecto a varios vecinos que trasladaban al referido D. Juan López a uno de los domicilios de vecinos de esta localidad, al cual se apreciaban ciertas heridas en la cabeza con privación del sentido, y por las cuales manaba abundante sangre. Una vez el herido en el domicilio de Crispín Costero Costero, por mi autoridad fue ordenado el requerimiento del médico titular de El Recuenco que sirve a esta localidad, a fin de prestarle asistencia facultativa, procediendo acto seguido a verificar las Diligencias siguientes, de todo lo cual el secretario habilitado certificó. Firma el Juez de Paz y el Secretario Judicial :  Salvador Pérez. Juan Julián Peiró”.

Una triste historia que ha quedado en la memoria de los vecinos  de Arbeteta,  unos porque  lo vivieron y los demàs porque nos lo han contado.

 

 

 

 

 

 

[1] Archivo Histórico Provincial de Guadalajara. AHPGU. J-533.

[2] Rufina Alonso Cobeta era hija de Antonio Alonso de la Llana, “el tío Lechuguino”, dueño de la casa que conocemos como de “los Olallos”.

[3] Hacía poco tiempo que Crispín Costero Costero, al quedarse viudo, se había casado con María Guerrero Alonso, hija de Olallo.

[4] Vivía en la casa de su padre, en la calle Mediodía, la del escudo de la Inquisición.

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La Plaza

Las plazas son el centro por excelencia de la vida urbana, es  donde se celebraban todos los acontecimientos importantes de los pueblos;  las fiestas, los mercados, los juegos , etc . En este nuevo  post  después del periodo estival os  vamos a relatar los principales acontecimientos ocurridos en Arbeteta durante el siglo XX y como nexo de unión de estas historias vamos a tener de protagonista a “La plaza”.

Nos situamos en el año   1921   y vamos a contaros  que paisanos   vivían en   las casas de la plaza, así como las rentas que pagaban , no eran como las conocemos en la actualidad. Las casas  números 4 y 5,  se encontraban sin partir, y la número 6 recién partida. También se echará en falta el edificio del Ayuntamiento, que es construcción moderna, y el corral del Concejo, ocupado también por el nuevo Ayuntamiento. Tampoco figuraba la fragua que se encontraba en el lugar que ocupa el Ayuntamiento. Vamos a describir los edificios por sus números: Las fotos  de las viviendas son actuales  porque no conservamos la antiguas.

Casa nº 1

Número 1: casa de Patricio Martínez García. Valorada en 320 pesetas y adquirida por compra privada. Linda por frente la Plaza, derecha Eustoquio Alonso, izquierda y espalda, otra de Pedro Alonso Martínez. Consta de planta baja y recámara. Renta anual 16 pesetas.

Casa nº 2

Número 2: casa de Eustoquio Alonso García. Valorada en 600 pesetas y adquirida por herencia de sus padres. Linda por frente la Plaza, derecha Francisco Montón, izquierda, otra de Patricio Montón, y a espalda un callejón. Consta de planta baja, principal y cámara. Renta anual 30 pesetas.

 

Número 3: casa de Francisco Montón. Valorada en 600 pesetas y adquirida del Estado por débitos de contribuciones, según escritura pública. Linda por frente la Plaza, derecha Pedro Montón, izquierda, otra de Eustoquio Alonso, y a espalda otra de Mónica Pérez. Consta de planta baja, principal y cámara. Renta anual 30 pesetas.

Casa nº 3

Número 4: casa de Santiago Montón López y otros a partes iguales. Valorada en 600 pesetas y adquirida por herencia de su abuelo materno. Tiene otra entrada por la calle del Pósito. Linda por frente la Plaza, derecha casa de Antonio Martínez, izquierda, otra de Francisco Montón, y a espalda otra de Crispín Costero. Consta de planta baja, principal y cámara. Renta anual 30 pesetas.

Casa nº 4

Número 5: casa de Antonio Martínez. Valorada en 600 pesetas y adquirida por herencia de Isidoro Martínez. Tiene puerta de entrada por calle del pósito número 8. Linda por frente la Plaza, derecha travesía, izquierda, otra de Francisca López, y a espalda calle del Pósito. Consta de planta baja, principal y cámara. Renta anual 30 pesetas.

Casa nº 5

Número 6: casa de Mariano del Amo García (vive en Cereceda). Valorada en 500 pesetas y adquirida por herencia de sus padres. Linda por frente la Plaza, derecha otra de María del Amo, izquierda, otra de Isidoro Costero, y a espalda otra de Felipe López Herráiz. Consta de planta baja, principal y cámara. Renta anual 25 pesetas.

Número 6 duplicado : casa de María del Amo García. Valorada en 500 pesetas y adquirida por herencia de su padre Mariano del Amo. Linda por frente la Plaza, derecha Justina Herráiz, izquierda, otra de Mariano del Amo, y a espalda otra de Felipe López Herráiz. Consta de planta baja, principal y cámara. Renta anual 25 pesetas.

Casas nº 6 y 6 duplicado

Casa nº 7

Número 7: casa de Justina Herráiz Belinchón. Valorada en 500 pesetas y adquirida por compra privada a Máximo Herráiz. Linda por frente la Plaza, derecha callejón, izquierda, casa de María del Amo García, y a espalda calle del Perchel. Consta de planta baja, principal con 4 habitaciones, 2º piso con 2 habitaciones y cámara. Renta anual 30 pesetas.

Número 8: Iglesia Parroquial, propiedad del clero. Su valor 2.000 pesetas. Linda por frente la Plaza, derecha, izquierda, y a espalda vía pública. Sólo consta de planta baja.

 

Casa nº 8: Iglesia Parroquial, .

 

Vamos a contar un acontecimiento ocurrido en   la Fiesta del Cristo de 1961 que al igual que yo, no habrá olvidado ninguno de los lectores mayores de 60 años que estuviese presente en Arbeteta ese día.   Ese año la fiesta del Cristo tuvo lugar  en jueves, y todo el pueblo acudió a la plaza, no cabía un alma. Mi recuerdo es muy claro a pesar de  que todavía no había cumplido los 5 años y  del tiempo que ha pasado.  Estaba sentado en el balcón de Pedro Alonso Martínez “el tío Periquillo”,   me sentía como  el rey de la plaza y desde esta privilegiada barrera pude contemplar en primer plano la cogida del vaquero Domingo Estín Vena .  

Domingo Estín era natural de El Centenillo (Jaén) y trabajaba como vaquero en la ganadería de Mariano Sorando, acreditado ganadero originario de Checa, y que tenía reses bravas pastando en Óvila. A esta finca se dirigieron los vecinos de Arbeteta con el fin de ajustar el toro para las fiestas. Vieron un novillo grande, de más de 3 años, llamado Botijero. No tenía mucha estampa y no abundaba en cornamenta, era despistado y rezagado de la manada y un poco “resabiao”. Su fama le precedía. Algunos decían que el nombre se lo debía al haber embestido  a uno de los trabajadores de Óvila, que llevaba un botijo en la mano con  agua para dar de beber a otros trabajadores, el botijo se lo rompió, y él a duras penas pudo salvar la vida. Con esas historias y leyendas que le precedían llegó a Arbeteta. En el pueblo no se hablaba de otra cosa y todo el mundo lo esperaba con impaciencia,  llegó a Arbeteta  por el campo, acompañado por unos mansos y el vaquero a caballo.

Nota de Prensa de la Revista Flores y Abejas. 19 de septiembre de 1961

Cuando llegó a la plaza se le intentó meter en el toril (situado en el actual Ayuntamiento) sin que entraran los mansos. En esas labores Domingo Estín, el vaquero, como más experto, colaboró, pero el toro le hizo hilo y le acometió en la puerta de “Hilario el Perchos”, al parecer se escurrió con sus botas en el cemento. Allí en el rincón lo revolcó, y como si le tuviese inquina y le conociese, le golpeó en repetidas ocasiones y le llenó de babas. Al herido se lo llevaron a la casa de teléfonos, donde acudieron vecinos para infundirle ánimo, a la espera de ambulancia que le trasladase al Hospital Provincial de Guadalajara. La cogida solo quedó  en un susto pero ha quedado en la memoria de Arbeteta.

 

Para las fiestas del Cristo en otras ocasiones, nos consta, que se traían los novillos de Checa o del caserío Vega de Arias, en Tierzo, cerca de Taravilla.

Plaza de Arbeteta . Años 70

Donato y la chiquilleria. Arbeteta 1967

También en ocasiones se toreaba en la plaza aunque no fuesen con novillos, había en Arbeteta un personaje entrañable y muy conocido no solo por sus paisanos  sino por toda la provincia de Guadalajara. “Donato y su famoso cordero” , iba toreando por los pueblos para  poder sacar unas perrillas para sobrevivir. Hizo pasar buenos momentos tanto a los niños como a los mayores.

En una fiesta que se precie no pueden faltar “los músicos”  que la amenicen, por eso no podemos hablar de la plaza sin dedicarles un entrañable recuerdo. En los años 40-60 los voluntariosos músicos provenían de los pueblos del entorno, no había que ir lejos para contratarles: Azañón, Carrascosa de Tajo o Alcohujate eran los lugares más habituales. Los vecinos no requerían grandes orquestas, la alegría la ponían ellos, se conformaban con un par de instrumentos: auténticos “unpuggled”.  En los duros años 40-46 venían de Azañón dos cuñados llamados ambos Julián, únicamente con tambor y clarinete, que se encargaban de animar las fiestas de san Antonio y el Cristo. Alternaban algunos años, llegando a la década de los 50, con los músicos de Carrascosa, capitaneados por el célebre “Chaparro”, que alternaba el tambor con la guitarra, e iba acompañado por otro paisano que tocaba el laúd. Sucedía, y es para maravillarse,  que en ocasiones este último se quedaba dormido tocando el laúd, recibiendo las bromas y risas de las mozas.   A continuación hicieron presencia los músicos de Alcohujate, a cuyo frente se encontraba el célebre Primitivo, virtuoso del acordeón, acompañado siempre con un violín y un tambor con platillos. No había éxito o pasodoble de entonces que se les resistiera, provocando el jolgorio de la concurrencia.

Iglesia Parroquial. 1960

A la salida de la iglesia se hacían corros y se charlaba entre los vecinos, también se  jugaba a la pelota, hecha con trapos,  sobre la pared de la Iglesia porque los chicos no tenían otra cosa. De los chicos destacaba jugando “el Zocato” (Francisco del Amo del Amo) que jugaba mucho y bien y no tenía rival, era  hijo de “la tía Ignacia” y tenía mucha afición.  En los días de invierno las mujeres se ponían a coser al sol en el rincón del osario.

En el rincón del Perchos ponían el Judas el Sábado Santo, al que previamente habían rellenado unos pantalones y una camisa vieja con paja y lo quemaban. Esta tradición se sigue realizando todavía en Arbeteta, aunque se ha cambiado la ubicación . Vemos  las fotos de abajo con el judas quemandose en la plaza.

Quema de Judas. Año 1977

En la casa nº 3 que hemos visto más arriba estaba la tienda de  “la tía Pepa”,  Josefa Costero Martínez, abuela de Fernando Montón . Era nieta de uno de los antepasados que más descendientes tuvo en el pueblo: Santiago Rito Costero. Estaba casada con Juan Cerrato con el que llevaban la tienda. Esta tienda tenía las cosas más útiles e imprescindibles a los vecinos. En ella no faltaba una zafra de aceite y una alcuza para despachar por libras (antes de la guerra). Allí los vecinos cuando tenían un rato jugaban a las cartas y bebían con sus amigos, un lugar de reunión para poder sobrellevar la dureza de la tierra.

*Los datos de 1921 los hemos obtenido del Archivo Histórico Provincial de Guadalajara, en el Registro Fiscal de Edificios y Solares.

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Rafael López : Castigo y temor a la Justicia. Arbeteta 1.790 – 1.795

Pequeño prisionero. Francisco de Goya. Año 1778-1818

En este nuevo post que os presentamos trataremos sobre la dureza con que se aplicaba la ley en el Antiguo Régimen. Para aclararlo nos servirán unos ejemplos que mostraremos de Arbeteta. Decía el Corregidor de Guadalajara, Jerónimo Castillo de Bovadilla (1547-1605), que “la ejecución de la justicia engendra miedo, y el miedo aparta los malos pensamientos y refrena las malas obras”.

En esa época la aplicación de la ley tenía como objeto el castigo del culpable y el escarmiento del inocente. Con estos casos comprobaremos el temor a la ley y la ausencia de proporcionalidad entre la culpabilidad y el castigo o pena impuesta. Otro aspecto a destacar es la publicidad de la pena, requisito indispensable para que ésta produjese el efecto intimidatorio. La prisión por deudas era una de las penas privativas de libertad más frecuentes en el Antiguo Régimen. Esta pena suponía el ingreso  en la cárcel,  (como se verá, con cadena y grilletes) por el impago de una pequeña deuda.

Cuando el curioso lector pone en el buscador Google “villadearbeteta” nos aparece en los primeros resultados de búsqueda el titulado Rafael López, vecino y labrador de la Villa de Arbeteta, ubicado en el Portal de Archivos Europeos, procedente del Archivo Histórico Nacional.  ¿Pero quién era Rafael López?  Intentaremos aclararlo.

Rafael López nació en Arbeteta en torno a 1730 y fue dos veces Alcalde de Arbeteta.   Fue nombrado, como “sujeto de probidad en 1795 por el Intendente de Cuenca, para ejercer de Comisario de Gobierno de Puestos Públicos, es decir, inspector de las tiendas y tabernas municipales, para controlar su administración.  España en ese periodo en el que vivió nuestro paisano estuvo gobernada por   Carlos IV.

Hemos localizado a Rafael López en el Padrón del Vecindario de Arbeteta referente al Cuaderno de Abonos que se forma en el pueblo para el repartimiento de las Reales Contribuciones Ordinarias de 1787. En él figura como labrador, con unos ingresos anuales de 1.050 reales de vellón, y 2.200 reales de su rendimiento industrial. De ello se infiere que Rafael es un regular labrador y tiene ingresos superiores al compaginar la agricultura con la arriería.

Espoleados por la curiosidad hacia nuestro paisano visitamos el  Archivo Histórico Nacional para averiguar su historia. En él localizamos el documento de referencia (AHN. CONSEJOS, 27678, Exp 73) en el que se nos dice que en los primeros días de 1790,  Rafael se dirige a Trillo y allí, ante el escribano y 3 testigos otorga un Poder a Jorge Gil Junco y a Francisco Cipriano de Ortega, ambos del Supremo Consejo de Castilla, para que en su nombre soliciten una Real Provisión de dicho Consejo para poder aplazar el pago de granos que adeuda. Solicita poder pagar la mitad con la recogida de la cosecha en agosto de ese año 1790, y la otra mitad el mismo mes de 1791. Dice ser labrador de yunta y media de mular  (3 mulas), con tierras propias y arrendadas, y que “con la serie sucesiva de hielos y otras calamidades en aquellas tierras han sido muy escasas las cosechas de sus granos, y ha contraído algunas deudas”. ¿Cuáles eran las deudas? El Protocolo nos lo dice. Obsérvese la geografía de sus acreedores:

  • A Agustín Sáez, de Salmerón, 700 reales del resto del pago por dos mulos que le compró.
  • A Francisco Vicente Serrano, de Zaragoza, 910 reales y 30 maravedís, procedentes de una porción de suela (cuero vacuno curtido) que le condujo con sus caballerías.
  • A herederos de Gabriel Herráiz, de El Recuenco, 937 reales y medio, producto de 4 cargas de vidrieras.

El total de la deuda asciende a 2.548 reales, y como los plazos han cumplido, se teme Rafael la ejecución forzosa, que conllevaría su ingreso en prisión y el embargo de sus bienes. Aunque dice que tiene con qué pagar, “el compelerle a ello le traería graves desacomodos y notables atrasos en sus labores de campo, y faltarle para los precisos alimentos de su mujer y familia”, no quiere les cause perjuicio a sus acreedores y estén de acuerdo con el aplazamiento.

Una escena de la prisión. Francisco de Goya .1808-1814

El 19 de abril de 1790, el Supremo Consejo de Castilla contesta y emite la Real Provisión en la que se afirma la satisfacción de los acreedores por el aplazamiento y la concesión de la moratoria, mandando a la Justicia de Arbeteta haga cumplir y guardar la Real Provisión.

Hemos visto que las deudas de Rafael proceden de sus negocios de arriería. Para los préstamos de grano los vecinos de Arbeteta tenían el Real Pósito. Mirando en los libros del Pósito vemos que Rafael solicitó en el año agrícola 1786-87, 17 fanegas de trigo, y en el año 1787-88, 19 fanegas.

Hemos de suponer que Rafael López pagó a sus acreedores en los plazos establecidos, pero no pasan muchos años, cuando en 1795 se ve implicado en una pequeña deuda de 43 reales a un vecino de Castilforte, de manera que uno de los alcaldes ordinarios de Arbeteta, Julián García Asenjo, le pone en la cárcel de la Villa con cadena y grilletes, y lo demás que leeréis pinchando en las dos hojas adjuntas.

Pero ¿por qué ese tratamiento del Alcalde a Rafael? Nos inclinamos a dos motivos: uno, por ser inspector de los abastos; y el otro, lo encontramos en un pleito de 1798 (Baltasar Antonio Carrillo, sobre huecos y parentescos para oficios de república y otras cosas. Archivo Histórico Nacional. CONSEJOS, 31141, Exp 13). Nos cuenta nuestro vecino Baltasar A. Carrillo: “Que de algunos años a esta parte, y principalmente en los últimos, han amañado y dispuesto las cosas tan conforme a sus ideas de mando, dominación y particulares fines e intereses, algunos vecinos de la misma Villa, que han conseguido reunir y estancar en sí y sus parciales, para lograrles todos los oficios de república en las familias de los Molinas, Garcías y Mazaríos, y algunas otras que se conforman servilmente con las insinuaciones y designios de ellas, resultando de esta reprobada coligación y monopolio el verse subyugados los demás vecinos […] de que dieron la mejor prueba hará tres años, poco más o menos, en el recurso que hicieron a la Chancillería del territorio (Granada) Rafael López y consortes, vecinos de dicha Villa para que se mandase observar en ella la Ley del Reino, que prohíbe sirvan los oficios de república los que sean entre sí parientes dentro del 4º grado.”   

Antigua cárcel. Edificio del Ayuntamiento. En la actualidad casa rural .

 

 

 

 

 

 

 

Como hemos podido ver, los vecinos de Arbeteta se encontraban muy divididos y de ahí que algunos ejercieran la justicia de manera vengativa, como sufrió nuestro protagonista Rafael López.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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El protocolo de 1.589

Vamos a entrar  en   un capitulo fundamental de la historia de nuestro pueblo, lo  hemos titulado El protocolo de 1.589 .  El hallazgo de este documento se lo debemos a la amabilidad de nuestro paisano Luis Costero Alonso, hijo de Daniel Costero y Primitiva Alonso y nieto de Pedro Alonso Martinez “el  Tío Periquillo”. Gracias a su espíritu de colaboración enviándonos una copia digitalizada,  hemos podido realizar este post.

De como lo consiguió os vamos a contar ahora la historia: estaba Luis de maestro en Cifuentes allá por los años 80,  cuando el párroco de esa Villa  Eduardo Garcia Parrilla,  buscando en el Archivo Municipal documentos relacionados con la historia de su pueblo, encontró por casualidad este Protocolo. Sabiendo de su importancia le entregó una copia a Luis de forma desinteresada, ya que sabía que era de Arbeteta.  Este hombre pasó de párroco de Cifuentes a  Vicesecretario en la  Conferencia Episcopal Española y está ahora como Vicario general de la diócesis de Siguenza.

Retrato de Felipe II . Sofonisba Anguissola

Pero vayamos al tema que nos ocupa dando un salto al año 1.589. En España gobierna  Felipe II, y la Corona Española  está en pleno apogeo, es la primera potencia Europea. Se encuentra embarcada en numerosas guerras y necesita financiación para las mismas. Uno de los recursos para conseguir ese dinero era conceder  Privilegios de Villazgo, o sea, elevar a categoría de Villa lo que antes era Aldea o Lugar. Los pueblos pagaban bien caro este privilegio, pero eso no les desanimaba, y así lo consiguieron muchas localidades. Arbeteta no quería ser menos y estaba dispuesta a enajenar patrimonio municipal por conseguirlo. Lo intentó, pero  no lo consiguió hasta 100 años después. Hemos visto muchas citas de sesudos historiadores y cronistas que tratan a Arbeteta de Villa en los siglos XV y XVI, pero no les hagamos caso:  fue   el  4 de octubre de 1.672 cuando lo consiguió , como hemos visto en el primer post  de este blog   De cómo Arbeteta se convirtió de Aldea en Villa

Hemos de advertir previamente que nuestros conocimientos en paleografía son limitados, así que amigo lector, enmienda lo errado, corrige lo que no te agrade, perdona lo que falta, aprende lo que quieras y calla lo superfluo, que todo lo tenemos sujeto a corrección.

Consta el protocolo de siete páginas con letra procesal de finales del siglo XVI, habitual en esa época, con las dificultades añadidas de su lectura, como podéis comprobar en el documento que adjuntamos.  El curioso lector se preguntará porqué este protocolo no se encuentra sobre papel sellado, hemos de decir, que fué en 1632 cuando las Cortes de Castilla aprobaron los estancos de tabaco y de papel sellado. Su uso quedó definido por Real Pragmática en 1636, siendo a partir del 1 de enero de 1637 obligatorio su uso, sin el cual no tendría valor el documento que no llevase sello. Los sellos  se clasificaron en seis tipos, de mayor a menor importancia del documento: 1º, 2º, 3º, 4º, de oficio, y de pobres de solemnidad.

El protocolo lo realiza un escribano al que no hemos podido identificar, y que levanta Acta de lo acordado en una junta del Concejo, el día 23 de enero de 1589, reinando Felipe II, el Concejo da un Poder a los Procuradores Pedro de Pedraza y Francisco de Cobeña.  Pero leamos el encabezamiento y fijémonos en los apellidos usuales en el pueblo en esa época:

*Transcripción realizada por Juan Luis López Alonso

Pedro de Pedraza                                                                23 de enero de 1589

Francisco de Cobeña                                                                             

1

“Sepan cuantos esta carta de Poder vieren, como nos, el Concejo, Justicias, Alcaldes, Regidores, Oficiales y hombres buenos, vecinos e moradores del Lugar de Arbeteta, Tierra y Jurisdicción de la Ciudad de Cuenca. Estando juntos e congregados en Concejo abierto y a campana repicada en las casas de nuestro Concejo, como lo tenemos de uso e costumbre de nos juntar para conferir e tratar sobre cosas tocantes de este dicho Lugar y el bien común e utilidad de él. Estando presentes en el dicho Ayuntamiento e congregación los vecinos nombradamente: Juan de Martín López e Pedro de Oter, Alcaldes; Pedro del Amo, Regidor; Diego Crespo y Diego López, Vocales Jurados; Blas Martínez, Miguel López el viejo, Diego Martínez, Alejandro López, Martín López, Miguel de Toro, Juan García, Pedro Maçarío, Juan López el mozo, Francisco de Oter, Pedro del Val, Pedro López, Juan de Medina, Juan Espeja de Maçuela, Gaspar López de Maçuela, Francisco de Molina, Alonso Fernández, Juan de Baños, Miguel Carrillo, Andrés Martínez, Miguel Costero, Francisco García, Juan Herráiz de Gil Herráiz, Alonso del Amo, el viejo, Miguel Martínez, Juan Martínez Francés e  Juan de Tuy, todos oficiales del Concejo e vecinos del dicho Lugar de Arbeteta.

2

Y así todos juntos, como nombradamente somos, (…) damos nuestro Poder fiado so expresa Obligación que hacemos de nuestros propios bienes e nuestras personas e bienes habidos e por haber (…) que damos e otorgamos todo nuestro poder cumplido (…) a vos, Pedro de Pedraça, vecino e residente en la Villa de Madrid, e a Francisco de Cobeña, vecino de la Villa de Sigüenza (…) y en nuestro nombre sustituyáis e especialmente para que podáis pedir e solicitar a su Majestad, nos haga merced de eximir a este Lugar citado de la Jurisdicción de la Ciudad de Cuenca, e que sea Villa por si, e que de ella los vecinos den dos alcaldes ordinarios que conozcan de todas las Causas que sucedieren en este Lugar e su término e Jurisdicción Real sea (…) como  agora conoce e puede conocer el Corregidor de la Ciudad de Cuenca (…) por estar de este Lugar a la dicha Ciudad de Cuenca 12 leguas de distancia e de tierra montuosa e fragosa, donde los inviernos caen grandes nieves y en dicho camino hay muchos ríos e parajes peligrosos (…) las gentes e vecinos de dicho Lugar pasan grandes trabajos e peligros, costas e desasosiegos”.

3

Para evitar las incomodidades de tener que ir  Cuenca a pedir justicia, los vecinos estaban dispuestos “que se ha de servir al Rey Nuestro Señor por haber de eximirlos y que sea Villa sobre si (…) al precio e precios que concertare de él, nosotros lo pagaremos e pagaremos por ello, según de la forma y manera que lo concertaren (…) para hacer este Lugar Villa, y para ello se dé efecto (…) e demandar al Rey Nuestro Señor nos conceda Licencia para tomar a censo la cantidad de 3.000 ducados, y más si fuese necesario (…) os damos Poder cumplido para que en nombre de este dicho Concejo y por nosotros mismos…” dan Poder a los procuradores para que puedan disponer del censo o hipoteca de 3.000 ducados (33.000 reales, cuando en 1672 se pagaron 16.223 reales)  “y más si es más necesario” para realizar las gestiones ante la  Corte.

4

Para afianzar el censo necesario el Concejo hipotecará unos bienes que le pueden servir para ello: “las casas que este Concejo tiene y un horno de poya que están detrás de la iglesia de este Lugar, que alindan por todas partes con llecos[1] del Concejo y calle pública, y  la calle de dicho Lugar  que todas las dichas casas e horno de poya hipotecamos para ello…” Por si no es bastante, hipotecan también 500 almudes de tierra de “dicha dehesa y que alinda con los términos de la Villa del Recuenco (…) que este dicho Concejo e vecinos de él tienen e poseen e son suyos, que están deslindados e amoxonados con los términos arriba declarados (…) obligando a este dicho Concejo, y a nosotros en su nombre, y a nuestras personas e bienes a la paga de él”.

5

6

 

Prosigue el protocolo con las condiciones y términos que se suelen expresar en este tipo de protocolos, finalizando: “En este Lugar de Arbeteta, a 23 días del mes de enero del año de 1589, siendo testigos Francisco de Oter, Miguel de Molina, vecinos del Lugar y Francisco López Rebollo. Firmaron los otorgantes que supieron e por los que no, a su ruego firmó un testigo, porque dijeron no saber firmar.”

7

Hemos visto como en 1589 el Ayuntamiento  estaba ya donde se le ha conocido en el siglo XX, en lo que hoy es El Rincón de Doña Juana, y el horno en los bajos del edificio. También podemos ver que en 1589 Arbeteta estaba dispuesta a pagar más del doble, 3.000 ducados, de lo que pagó 83 años después, 1.483 ducados.

 [1] Lleco: se aplica a la tierra o campo que nunca se ha labrado ni roto para sembrar.

 

 

 

 

 

 

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