Abastos de carne

Ahora que esta tan de moda la alimentación,  en este post otoñal os vamos a contar como era el  abastecimiento de la carne para la alimentación de nuestros antepasados y quien se encargaba de su distribución y venta. Hemos conseguido un protocolo que se otorga el 28 de septiembre de 1789, en el que se expresa que Manuel López Costero pretende hacerse cargo del puesto de abasto de carnes de Arbeteta,  pero finalmente se lo quedó  Luis López,  que pujaba en nombre de los dos alcaldes, Tiburcio Mazarío y Antonio Alonso,  un chanchullo en toda regla.

El abasto de carne para la alimentación de los vecinos era una de las principales competencias y preocupaciones del Ayuntamiento de Arbeteta. Para asegurar  unos  consumos básicos como el pan, la carne, el vino, el pescado, el aguardiente, el aceite, el tocino, las velas, etc., el Concejo de Arbeteta monopolizaba su abastecimiento y venta, para conseguir unos precios más razonables, especialmente para beneficio de los más desfavorecidos. Estos productos se vendían en el puesto público, un local municipal de 25 metros cuadrados propiedad del Concejo, que se situaba en la calle Real. Desconocemos su ubicación exacta, aunque en el Amillaramiento de 1863  nos dice que el “puesto público” estaba en la calle Real ,lindando a saliente con Santiago Costero, mediodía Mariano Herráiz, poniente calle Real, y norte Manuel Rojo. Así que  nos atrevemos a decir que estaba en el nº 25 de la calle Real. Su actual propietaria es  Lorenza del Amo   “La Lorenza “.

Todos los años salía el puesto a subasta, y se lo llevaba  el vecino que  pujaba más, que se llevaba un porcentaje sobre lo vendido. La reina de las carnes era el carnero, “de la mar el mero, y de la tierra el carnero”, decía el refrán. Nuestros antepasados no comían corderitos recién nacidos o lechales insípidos, como se cocinan actualmente; apreciaban la carne del animal adulto, carneros, machos (cabríos) y sus respectivas madres. Hemos de hacer constar que nuestros antepasados apreciaban en gran manera la casquería y lo podemos ver en el elevado precio de las cabezas, livianos (hígado, bazo, bofes y corazón) y menudos. Otro producto muy apreciado era el sebo,  que se vende a precio de carnero, ya que se utilizaba para uso culinario, para hacer jabón y para hacer velas.  El cerdo no se vende en la carnicería porque los vecinos crían los suyos. A este animal y a su sacrificio le vamos a dedicar mas adelante  un  post.

La función básica del carnicero, si no era ganadero, era la compra del ganado,  su sacrificio, despiece y venta. El Concejo solía tener una zona de pastos reservados para las reses destinadas a la carnicería de la Villa. No se podían esquilar las reses 15 días antes del sacrificio. Se mataba dos días en semana: el domingo por la tarde para despachar el lunes, y el miércoles, y nadie más pueda vender carne en la Villa.

En ocasiones el sacrificio de las reses lo hacían   los vecinos por riguroso turno. El que mata se queda con el menudo, las patas y la sangre. Cuando estaba a punto de vencer el arrendamiento de la carnicería, se iban presentando otras pujas por el puesto de carne por vecinos interesados, que eran presentadas al Concejo.

En ocasiones se añadían otras condiciones: “Que no venda ninguna carne mala ni podrida, ni enferma, ni que sea muerta”, “Que a los carneros no se les quite el sebo”.

En este tipo de remates o pujas , cuando había más de un postor, se empleaba un curioso sistema de puja: “una candela de sebo encendida hasta el último pábilo de ella caído, era la señal para adjudicar la venta al mejor postor”.

Abajo presentamos la historia  de nuestro paisano Manuel López Costero , labrador que vivía con cierto desahogo y ganadero dispuesto a quedarse con el puesto  de la carniceria de Arbeteta , emparentado por amistad con el hidalgo de Arbeteta , Baltasar Carrillo,   para el lector que lo desconozca tenemos su  sepultura en el presbiterio de nuestra iglesia. 

Pinchar para leer la historia completa

 

 

 

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La Hermandad San Antonio

Imagen de San Antonio de Padua. Iglesia de San Nicolás de Bari. Arbeteta

Todos los años esperamos con anhelo que llegue el mes de junio para celebrar la fiesta de San Antonio. En este post os vamos a contar  cuándo se constituyó esta Hermandad  y cómo ha ido evolucionando hasta llegar a la celebración actual.

Al parecer nos viene de antiguo la devoción al santo. Hemos encontrado en las crónicas de Fray de Gregorio de Sacedón, un milagro realizado por San Antonio en Arbeteta. Está fechado el 29 de julio de 1758. La Hermandad de San Antonio  se constituyó el 14 de junio de 1942, solo habían pasado tres años de la terminación de la Guerra Civil,  y a pesar de estar en plena posguerra y  haber pasado muchas penalidades, nuestros abuelos decidieron que era el momento de celebraciones y de poner por escrito todos los estatutos de la Hermandad. No tenemos documentos que acrediten si antes de la Guerra Civil también se celebraba. Lo que sí tenemos constancia es de su devoción.

Estatutos de la Hermandad de San Antonio. 1942

Como veréis es un documento sencillo escrito a máquina en el que aparecen los nombres de los 20 miembros  que fundaron esta Hermandad,  se detalla los compromisos que tienen los hermanos.

  • Para entrar en la Hermandad  y a fin de engrosar los fondos de la misma se hacía un pago de 1 peseta , pero el que quisiera retirarse sin causa justificada pagaría 5 pesetas. 
  • Todo el que solicite la entrada a esta Hermandad lo haría a los mayordomos que hubieran de ser al año siguiente, los cuales se les confería atribuciones para decidir si el peticionario era merecedor de ser componente de la citada Hermandad. 
  • Los hermanos se comprometían a asistir a todos los entierros de los hermanos que fallecieran,  bajo la multa de 10 pesetas, salvo causa de fuerza mayor. También tenían la obligación de asistir a las funciones religiosas de los días de San Antonio, la octava, el día del Señor  y del Santo Cristo, bajo multa de 2 pesetas. 

Gastos de la Hermandad de San Antonio . 1942

  • Si la Hermandad se deshiciera por algún motivo, el mayordomo que tuviera en su poder los  fondos los entregaría para funciones religiosas  o en otro caso al Sr. Alcalde, siempre bajo el oportuno recibo, pues de no ser así sería responsable de la cantidad que se hizo cargo.
  • Todas las obligaciones de los mayordomos serían completamente gratuitas y unos quince días antes de la fiesta avisarían a todos los hermanos para decidir su organización.

Fabriciano López Blasco nos cuenta con todo detalle cómo los días antes de la fiesta los mayordomos  contrataban a los músicos  y se encargaban y traían los tostones de Escamilla, que tenían fama de ser los mejores. La víspera llegaban los músicos y por la tarde se daba una vuelta al pueblo con ellos, sin pedir, manifestando que empezaba la fiesta. Después de cenar se echaba una lumbre en la plaza  y con los músicos se hacía baile en ella. Algún año que hacía frío se agradecía la lumbre. La fiesta suponía alegría, ilusión y cambio de la rutina cotidiana para todos. Por la mañana se daba una vuelta al pueblo con los músicos por donde iba la ronda, se pedía por las casas y los vecinos daban algo, solían ser roscos, tortas, huevos o trigo. Dinero no se solía dar.

Después de la ronda, la misa y la procesión con el santo y estandarte por el recorrido habitual, y al término de ésta, la subasta de las andas en la plaza. El subastador de los años 40 y 50 fue el tío Cabrera, Máximo García, que era el alguacil. En los últimos tiempos hacía esta función Eladio Costero, al que todos recordamos. Por la tarde se hacía la subasta. Se sacaban bancos de la iglesia. Hubo algún año de lluvia que hubo que hacerlo en el Pósito. Se subastaba debajo de la galería del Perchos lo que se había sacado en la ronda. Mientras la Hermandad se encargaba de que no parara la bota de vino entre los asistentes, que previamente se había comprado al tío Pepe de Sacedón. Se repartía a todos asistentes una jícara de tostones que iban sacando de una espuerta de esparto en la que los traían.

Los músicos continuaban con su labor de ambientar la fiesta: unos años venían dos cuñados de Azañón, ambos de nombre Julián y que tocaban el clarinete y el tambor. Otros años venían los de Carrascosa comandados por El Chaparro, que tocaba el acompañamiento con tambor o guitarra, y el otro miembro tocaba laúd y clarinete. En los últimos años venían tres músicos de Alcohujate que tocaban batería, acordeón y violín. Algún año la fiesta se alargaba 2 ó 3 días, y   se les pagaba más a los músicos. Además  se simulaba una corrida de toros en la que disfrutaban los niños.

En los años 80 estuvo a punto de deshacerse la Hermandad, solo quedaban cuatro  hermanos, pero gracias a la iniciativa de hijos del pueblo que vivían en Guadalajara, Madrid, San Sebastian y Logroño se aumentó a 23 hermanos llenos de ilusión por mantener la tradición. En los años 90 se incorporaron mujeres dentro de la Hermandad, algo novedoso dentro de esta institución, y paulatinamente se han ido sumando la gente  joven, dando así un nuevo empuje.

En la actualidad seguimos con la misma tradición de nuestro abuelos. Los mayordomos de ese año van acompañados de una rondalla y van parándose por las casas, los vecinos les sacan rosquillas, dulces, café… y se han incorporado recientemente aperitivos y  cervezas. La cuota en la actualidad es de 20€ para los herman@s  y además la gente del pueblo realiza donativos, que permite mantener las fiestas y hacer donaciones a la iglesia.

Procesión de San Antonio. 2019

Después de la misa se saca  en procesión al santo por todo el pueblo y cuando termina se sigue haciendo como antiguamente, la subasta de los estandartes y de las andas del Santo.  La persona que   lleva más de una década  encargándose es Fernando Montón, aunque este año nos ha amenazado que era el último, esperemos que cambie de opinión.

Subasta de las andas y palos de San Antonio. 2019

En la plaza ya el día anterior han colocado mostradores con grifos con cerveza y refrescos, una aportación que han hecho la familia de Pablo Costero, “Los Pablillos”.  Este  impulso catapultó  la fiesta a lo que es hoy en día.

Es un día muy especial para toda la gente de Arbeteta,   una  fiesta que esperamos de un año a otro. Hay una comida popular  unos años con aperitivos, otros paella, dependiendo de la gestión de los mayordomos correspondientes. Por la tarde se sacan los bancos de la iglesia para hacer la almoneda. Se subastan huevos, vino, tortas, etc y se reparten como siempre los famosos tostones. Esos que no falten.  Todo el mundo está alegre y feliz, se dejan a un lado los problemas y las diferencias, todo el mundo confraterniza. La gente baila, canta, no hay  preocupaciones…. Somos felices y así a esperar al siguiente año.

  ¡VIVA SAN ANTONIO!

 

 

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Arbeteta en el Ducado de Medinaceli

En este nuevo post de primavera vamos a meternos en una época convulsa de la historia de España y por extensión de Arbeteta. Una historia  de matrimonios de conveniencia , con  adulterios, traiciones  y trueques de villas.  ¿Pero que relación puede tener la villa de Arbeteta con Huelva?.

En  esta  apasionante  historia vamos   a  contaros  como el principe Alfonso   de Castilla ofrece a Luis  de  la  Cerda,  duque de Medinaceli : “Arbeteta y sus aldeas” en ” troque e cambio” de la villa de Huelva y  como el alcaide del castillo, Alfonso Bordello entregó el castillo de forma traicionera a Álvaro Carrillo el 3 de octubre de 1469.   Pero empecemos por el principio.

Agrupación de pueblos del Común de Cuenca.

Ya os hemos contando en numerosas ocasiones que Arbeteta en la Edad Media y Moderna pertenecía al Común de Cuenca, pero hubo un paréntesis de 32 años en el siglo XV en qué perteneció al Ducado de Medinaceli .

En el siglo XV  los Medinaceli dominan al norte del Tajo.  Arbeteta y su castillo desde la reconquista desempeñaron una importante función defensiva del Común de Cuenca, dado su su alto valor estratégico, al ser lugar fronterizo del Común. A los pies del castillo pasaba uno de los caminos que unían Cuenca con Soria, por el que se transportaba gran cantidad de lana de la cabaña ganadera de la Sierra de Cuenca que se llevaba a Bilbao y a los puertos del Cantábrico, para embarcarla con destino a Flandes e Inglaterra”. Tema interesante que lo trataremos más adelante.

Llegamos a 1434, y nos vamos  lejos, muy lejos  de Arbeteta. En ese año Enrique de Guzmán, conde de Medinasidonia casa a su hijo Juan de Guzmán (será duque desde 1445) con María de la Cerda, hija de Luis de la Cerda, Conde de Medinaceli. 

Un matrimonio   de conveniencia que  no funciono desde el principio, no hubo herederos pero si muchos amantes por ambas partes, desembocando al final en  separación . En 1448 María huyó a Huelva con Fernando Despensero, criado de la casa del Duque y fue demandada por adulterio. Tras la separación de los cónyuges, María se considera dueña de Huelva, como parte de su dote. Al saber su culpabilidad probada no compareció, quedándose  Juan de Guzmán la villa de Huelva.  María durante la minoría de edad de su sobrino , el ya V conde de Medinaceli , es nombrada administradora y gobernadora de los estados de Medinaceli.

Capitulaciones matrimoniales de Juan de Guzman (Duque de Medina Sidonia) con María de la Cerda (hija del Conde de Medinaceli). 

Pichar para leer con más detalle :

Luis de la Cerda  y de la Vega, V conde de Medinaceli  era consejero de Enrique IV, pero después de la segunda batalla de Olmedo, cambió de bando. Aprovechando el cambio y la muerte de María de la Cerda, su tía, reclamó la devolución de Huelva al Príncipe Alfonso. El Príncipe se vio en un serio aprieto, pues no era oportuno oponerse al de Medinaceli, ni ofender al de Medinasidonia. Se buscó una solución y se encontró la de ofrecer la de Arbeteta e sus aldeas” en “troque e cambio” de la villa de Huelva.

El 8 de noviembre de 1467 en Cogolludo, Luis de la Cerda realiza una aclaración sobre el trueque efectuado con el Príncipe Alfonso de la villa de Huelva “Estaba despojado por fuerça e contra su voluntad de la posesyon de las villas de Puerto de Santa María e de Huelva, las quales las tenía ocupadas e tomadas don Iohan de Guzman, duque de Medyna Sidonia, contra toda razón e justicia”. 

El 10 de noviembre de 1467 desde Segovia, el Príncipe Alfonso concede, mediante Real Provisión, a Luis de la Cerda 700 vasallos en tierra de Cuenca a cambio de su renuncia sobre Huelva . Esta carta de merced será el motivo de la segregación del realengo y de la ocupación de Arbeteta durante 32 años (1469-1501) por la casa de Medinaceli. Este es uno de los principales documentos de la historia de Arbeteta, por lo que se reproduce íntegramente. El lector lo valorará, aquí lo adjuntamos.

El 5 de julio de 1468 muere el príncipe Alfonso en Cardeñosa, después de haber comido una trucha (se dice que envenenada), y sus partidarios irán tomando partido por su hermano Enrique IV, y por su hermana Isabel, llegando a la concordia de los Toros de Guisando, el 19 de septiembre de 1468.   A la segregación se opuso el Común de Cuenca, con el que no se había contado, pero Luis de la Cerda envía a su capitán Álvaro Carrillo con tropa que entró en Arbeteta y su fortaleza “por fuerza de armas”. Lo primero que hizo fue instalar horca y picota para que sus nuevos vasallos supiesen que ahora la Jurisdicción corría a cargo de Luis de la Cerda. El alcaide del castillo, Alfonso Bordello entregó el castillo de forma traicionera a Álvaro Carrillo el 3 de octubre de 1469[7].

Los RRCC confirmaron a Luis de la Cerda en 1477 la merced vitalicia que le habían hecho de la Villa de Arbeteta. Por eso, cuando muere en 1501, Arbeteta pasara a la Jurisdicción del Común de Cuenca.

Los vecinos de Arbeteta, como municipio realengo del Común, tenían en  sus manos el nombramiento de todos los cargos y actividades: alcaldes, regidores, procurador, boticario, tabernero, pastos, fiscalidad, repartimientos, etc. Al pasar a ser aldea del señorío de Medinaceli, todo lo anterior debe ser aprobado por el duque, que delegaba en el alcaide del castillo de Arbeteta perdiendo así su poder de elección.

 

 

[1] AMCU. Leg 1, Exp.1

[2] La aldea ya se encontraba despoblada en el siglo XVI

[3] ESPOILLE DE ROIZ, MARIA EMMA. Repoblación de la Tierra de Cuenca. Siglos XII-XVI. Actas del primer simposio internacional de Historia de Cuenca. Cuenca y su territorio en la Edad Media. CSIC. 1982.

[4] ADMS. Leg. 918. (24 de abril, Medinaceli). Citado por GARCÍA-ARRECIADO BATANERO, AUXILIADORA. La Villa de Huelva en tiempos de los Reyes Católicos. Ediciones El Alfar. Sevilla 1992.

[5] ADM. Sección Cogolludo, leg. 2, nº 45En Medinaceli, 6 de mayo de 1.462.

[6] LUIS SUAREZ.. Enrique IV de Castilla. Barcelona 2.001. Ed. Ariel. Pág. 372

[7] Archivo Municipal de Cuenca, leg. 198, exp 3, fol. 70

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Reales Provisiones de Arbeteta en el siglo XVIII : El vino

CARLOS III. Anton Rafael Mengs (1774). Museo del Prado.

En este primer post del año 2019  hemos elegido un tema mas  serio,  pero no por ello menos interesante. Os vamos a contar que impuestos tenían que pagar  nuestros  tatarabuelos y  en que  productos  recaían . Lo vamos a dividir en 3 partes

Pero vayamos a la primera: La Real Provisión sobre el cobro del impuesto del vino. Es de Carlos III, del año 1772  y la hemos encontrado en el Archivo Histórico Nacional (AHN CONSEJOS, 27662, EXP 1).

 

 *Transcripción por Juan Luis López Alonso

En primer lugar hemos de decir que la Real Provisión era un documento de los más solemnes, que emanaban de la autoridad Real, y que se mandaban desde la Corte a diversos puntos del Reino, en este caso a Arbeteta. Se usaba generalmente para otorgar los títulos de nombramientos, concesiones de gracias, mercedes, ordenanzas, títulos de villa, ciudad, nobleza, etc. Tienen un origen medieval, y se seguirán utilizando durante el siglo XVIII sin cambios significativos.

El encabezamiento de la Real Provisión contenía la intitulación, es decir, la presentación del respectivo Rey con todos sus títulos, precedido del tratamiento de “Don”, el cargo (rey), y la enumeración de sus reinos y señoríos, siempre en el mismo orden. Después de éstos venían las fórmulas de salutación “salud y gracia” o “a vos…salud y gracia”. Proseguía con el asunto tratado, y concluía con la validación de todo ello por el secretario real o escribano de cámara. En ocasiones figura la firma real, no es el caso de las que presentamos.

Tinaja de vino con  una cuartilla

Antiguo botillo de vino

 

Recordará el lector que para la construcción de la torre de la iglesia se decretó un impuesto de 4 maravedís por azumbre de vino para recaudar dinero para la edificación de la torre, incluido el Mambrú.

Los pleitos entre los vecinos de Arbeteta han sido muy numerosos, esto   es lo que nos ha permitido disponer de documentos para poder hacer este blog, con el rigor histórico con el que lo hacemos.

Esta Real Provisión ofrece algunos datos interesantes de Arbeteta: no había cosecha de vino, y los vecinos tenían que ir diariamente a por él a la taberna. Tenemos que tener presente que el vino era entonces un producto de primera necesidad, casi a la altura del pan. También nos dice que en el horno de vidrio (tema que trataremos próximamente)  trabajaban 20 o más personas, que comían en el trabajo. Por ello, Baltasar Carrillo, propietario del horno, había acordado pagar una especie de iguala de 700 reales anuales en concepto del impuesto de sisa (de ahí lo de sisar) por el vino al Ayuntamiento, y de esa manera poder traer vino en gran cantidad para su consumo. El resto de los vecinos se tenían que abastecer diariamente de la taberna.

Giacomo Ceruti, “La spillatura del vino” (dett.), circa 1730.

La taberna era municipal, y salía anualmente a remate por el Concejo. El vecino, o forastero en quien recaía el remate se comprometía al abastecimiento del vino de buena calidad, que debía ser probado y comprobado, para ver su calidad, antes de que los arrieros transportistas lo descargaran en la taberna. En el remate se especificaba el origen del vino que vendería el tabernero y el precio al que tenía que venderlo al público.

El vino era la bebida más ordinaria del hombre de la época, y al mismo tiempo la más variada, además de ser tónico, fortificante y nutritivo. Bajo estos aspectos, no puede dejar de ser saludable. Los antiguos le atribuían la facultad de fortalecer el entendimiento, pero a su vez, los excesos del vino han excitado en todos tiempos la censura de los legisladores.

La Era, o el Verano, (detalle). Francisco de Goya. 1786. Museo del Prado.

En el siglo XVIII era normal que el Concejo contara con un vecino que ejercía el oficio anual de escanciador. Cuando se hacían los diversos remates del Concejo, solía entrar en el pago alguna arroba de vino, para “refresco” de los vecinos, acompañado de algunos panes, y algún queso en ocasiones. El Concejo contaba incluso con los vasos del concejo. En estos “alboroques”  decía  el Ayuntamiento a menudo, que sólo “se diera a cada vecino sólo dos veces de beber”, encargándose del reparto el escanciador. Era la ocasión de que los pobres comieran y bebieran ese día con gran algazara; para ellos cualquier ocasión era buena.

 

 

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Navidad 2018

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Adoración de los Magos. El Bosco, 1485-1500

El mejor mensaje de Navidad es el que sale del silencio de nuestros corazones y calienta con ternura los corazones de los que nos acompañan en nuestro viaje por la vida.  

La fidelidad, colaboración y buena voluntad de nuestros lectores es la base del éxito de nuestro blog, y por ello, es un verdadero placer en estas fiestas, desearos una Feliz Navidad y un año lleno de felicidad y prosperidad. 

                                

                              ¡FELIZ NAVIDAD!

                              

 

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De las mulas y otras historias

Llevamos muchos post en los que hemos tratado diferentes temas, pero sentimos una ternura especial al tratar a este inteligente animal, la mula parda de carga, a la que algunos intentaron educarla a palos. Lo malo de España, como decía Umbral, nunca han sido los mulos, sino los muleros, como lo malo del caballo de Pavía no era el caballo, sino Pavía.LA MULA-4

De vosotros los lectores dependen que se puedan conocer y conservar estas historias y tradiciones de Arbeteta, antes de que el paso del tiempo los borre para siempre “…todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”, como decía el replicante Roy Batty. Pocos son los que ignoran la importancia que tuvo en Arbeteta un precioso animal como la mula. ¿Qué hubieran hecho nuestros antepasados sin las mulas?

La mula es un animal que nace del apareamiento del asno con la yegua, o del caballo con la burra: en el primer caso resulta un verdadero mulo; y en el segundo, el burdégano o macho romo. Han sido más utilizadas las que provienen de asno y yegua. Su cría no se producía en Arbeteta.

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Muletero de Maranchón

 

Lo habitual era comprarlas a los muleteros de Maranchón, que eran los comerciantes tradicionales de estos animales, como podemos ver en el  grabado adjunto y en el contrato de venta de un macho a Pascual Alonso Herraiz , marido de Angela Cortes. Después de la guerra civil las traía un vecino de Sotoca y le sucedieron sus hijos.

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Contrato de compra venta de una mula de Pascual Alonso Herraiz. Año 1.929

Tuvo la mula una gran aportación a la agricultura de Arbeteta por ser incansable cara al trabajo duro. Parece ser que la mula, aunque tiene una larga historia de convivencia con el hombre, no es fácilmente domesticable y parece ir por libre. Si eran bien tratadas eran cariñosas, especialmente con las mujeres, se decía. Fueron un signo de riqueza en función de los pares de mulas que mantenían los vecinos, llegando a ser signo de ostentación.

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Juan Luis López Alonso a lomos de una mula. 1966

Es un animal que tiene ventajas sobre sus progenitores: se mantiene en todos los climas, es más sobria que el caballo, soporta mejor el hambre, es menos delicada en el alimento, vive más tiempo. Tiene del burro la seguridad de sus patas, su buena salud, soporta más peso que el caballo, rara vez tropieza por sendas tortuosas y estrechas, por lo que es idónea para el acarreo de cargas viajando por terrenos montuosos y difíciles, sin ser tan cobarde como el burro. Es animal obstinado, terco y astuto. “terco como una mula”, se suele decir. Aunque los machos y las hembras dan algunas veces signos manifiestos de celo, se les considera a ambos estériles.

Al igual que con las cabras, en Arbeteta las mulas tenían su dula. A ella se llevaban junto a caballos y burros los días que no trabajaban y los días de fiesta. En época de trilla las llevaban de noche con el pastor. En primavera se guardaban las eras para que pastaran las mulas en mayo, pasando después las ovejas.

Se recuerdan como pastores de la dula a Genaro Alonso, “El Genarillo”, y su hermano Mariano Alonso. También lo fueron Eusebio “El Zaborro”, de Valtablado del Río, y sus hijos Sebastián y Juan. En Arbeteta se han utilizado las mulas para las labores agrícolas como el arado, trillado, acarreo de la mies, así como la arriería y el arrastre de maderas.

Arando

Arando

Ya tratamos en otro post sobre los arrieros. Mencionaremos aquí a Manuel Miguel Rojo Alonso (bisabuelo de Gregorio Blasco Rojo, 1869–1913), que nació en 1776 y fue Alcalde de Arbeteta en 1827. Estaba casado con María Ana Alonso Carrillo, hija de Antonio Alonso Alonso y Tomasa Carrillo Costero. Lo encontramos al frente de un grupo de arrieros que con un gran número de mulas traían mercancías, armas y municiones para la 5ª División (del Empecinado) desde el puerto de Alicante hasta tierras de Guadalajara, llevando una recua de más de 20 mulas en marzo de 1812. En mayo de ese año lo volvemos a encontrar ya en Alicante con sus mulas. La Junta Superior de Gobierno, Armamento y Defensa de Guadalajara tiene que satisfacer “a Manuel Roxo y compañeros el débito que tienen a su favor de esta y anterior remesa importante 16.000 reales”. Cantidad muy respetable para entonces. La Junta tiene que “oficiar al Gobernador de la Plaza de Alicante con el citado Roxo y compañeros, para que si la Real Hacienda tiene existencias de tabaco de perfecta calidad, les entregue la cantidad que puedan cargar, y que para adquirir las clases que allí falten o no tengan a aquel precio, les permita pasar a bordo a verificar la compra de dicho género”. Como vemos, Miguel Rojo, las mulas y los muleros no paraban, teniendo que eludir a los franceses que ocupaban muchas zonas hasta la conclusión de la guerra.

Cuando escaseaban las labores agrícolas, los industriosos vecinos de Arbeteta seguían dedicando sus mulas a la arriería por lejanas tierras, como hacía Santiago Costero, que vendía una joven mula en Orense y le “desapareció”, como vemos en el Boletín Oficial de la Provincia de Orense de 5 de junio de 1851.

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Boletin Oficial de la provincia de Orense con la noticia de la desaparición de una mula propiedad de Santiago Costero. 1851

Otra actividad de las mulas era el arrastre de la madera, bien acercando los pinos hasta el Tajo, (hay un paraje denominado El Arrastradero), por donde los conducían los gancheros; o bien para sacarlos del Tajo en Aranjuez. A finales de primavera bajaban las maderadas dela sierra por el Tajo hasta Aranjuez, donde terminaba el trayecto. Muchos vecinos de Arbeteta, mientras llegaba la faena de la siega, bajaban con sus mulas a Aranjuez a lo que denominaban “la saca”.

Pues a la saca se dirigieron con sus mulos una cuadrilla de vecinos de Arbeteta. Era la primavera de 1909. Entre ellos iba Bartolomé Rojo Aguado (1867-1925) y su hija Leonor Rojo Costero (1895-1977), abuela materna del que esto escribe, y mocita de 14 años. Mientras Bartolomé y los demás hombres y mulas trabajaban duramente en la saca de la madera, Leonor se encargaba de prepararles el rancho en el campamento. Le llevaron un cesto con cangrejos.

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Leonor Rojo Costero-. 1919

Leonor no se había visto en otra, no conocía los cangrejos. Se acercó un paisano al campamento, y bromeando, le dijo a Leonor, que si se ponían rojos es que estaban malos. Los echó a la sartén, y como se pusieron rojos, los tiró con la sartén al río. Luego fue motivo de las bromas y risas del grupo.

Me contaba Leonor que el Aranjuez de 1909 le parecía un pueblo muy grande y maravilloso, un mundo muy distinto a su Arbeteta. Vio cosas que nunca había visto hasta entonces. Lo que más le impresiono fue el recién construido Mercado de Abastos, bien surtido de numerosos y variados productos, al que acudía con su padre a comprar los productos para sus guisos. Antes de subir a Arbeteta recuerda que su padre le compró unos zapatos. En el viaje de vuelta se llevaron a Arbeteta plantas de fresas de Aranjuez. Yo las probé con Leonor en la reguera del huerto que tenía debajo del castillo. Otros vecinos de Arbeteta también se traían plantas de fresas, por lo que algunos de vosotros seguro que las habréis probado sin saber su origen. Leonor volvió a Aranjuez en 1973 y recordó perfectamente el Mercado y me contaba estos sucesos.

Al lector le proponemos una adivinanza: la mula es hija de burro y yegua; el burro rebuzna y la yegua relincha. ¿Qué hace la mula?

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Eustasio Segovia ” el francés”

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En este post estival nuestro protagonista es un paisano de Arbeteta que después de muchas peripecias tuvo que emigrar con su familia a Francia. No tenemos casi información de su vida , sólo pequeñas pinceladas, pero suficientes para poder contaros esta historia y y lo duro que era vivir en Arbeteta en esa época. España durante muchos años fue un país emisor de emigración, antes de convertirse en los años 80 en país receptor. Pero en este post no vamos a tratar un tema tan amplio. Solo vamos a reconstruir un etapa de la vida de nuestro protagonista antes de su periplo francés.

En los años 20 aumentó notablemente la presencia de españoles en Francia. Había acabado la 1ª Guerra Mundial y Francia había tenido 1’4 millones de muertos y 1’5 millones de heridos, de los cuales 900.000 quedaron inválidos. Por ello necesitaban mano de obra para reducir las regiones devastadas y fomentar la agricultura por todo el país. Fueron años de mucho trabajo y en 1927, con la Ley de Extranjería, se facilitó el acceso a la nacionalidad francesa: sólo se necesitaban 3 años de residencia en Francia para comenzar los trámites de la nacionalización. A partir de 1931, con la crisis económica se puso fin a estas facilidades y se endurecieron las medidas. Muchos españoles ante las dificultades decidieron volver, claro que aquí les esperaba la Guerra Civil.

Eustasio Segovia García nació en Arbeteta el 29 de marzo de 1891. Sus padres Julián Segovia y Toribia García eran naturales de Arcos de la Sierra (Cuenca). Habían llegado a Arbeteta desde Arcos de la Sierra en la década de 1870, posiblemente para trabajar de pastores o jornaleros. Tuvieron varios hijos antes de tener a Eustasio. Sus abuelos paternos fueron Dámaso Segovia, de Valsalobre (Cuenca) y Bernarda López, de Armallones. Sus abuelos maternos, Gregorio García, de Arbeteta y María Villanueva, de Albalate de las Nogueras (Cuenca).

El último viernes de febrero de 1909 Eustasio en compañía de tres jóvenes deciden darse un homenaje saltándose los preceptos de la Iglesia, que prohíbe comer carne los viernes de cuaresma. Para ello decidieron comerse dos corderos, y consideraron que los mejores serían los de Felipe López (el “tío Felipón”, padre de María López y abuelo de Primitiva).

BOLETIN PROVINCIAL 9-III-1910P

Sabemos que Felipe era hombre con economía desahogada y los mozos pensaron que dos corderos menos no le harían mucho trastorno. Sacaron los corderos de la paridera y se los comieron. Las crónicas no nos dicen si fueron capaces de terminarlos, pero sí que el festín fue descubierto por la Guardia Civil, que detuvo a los alegres comensales y los condujo a la cárcel para hacer más agradable la digestión. El juez municipal los condena a 5 días de arresto menor y al pago de costas. Dos de los mozos, que creemos forasteros por tener el apellido Camarasa, no se presentan, por lo que se publica en el Boletín Provincial de Guadalajara.

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Dos años después, el 26 de septiembre de 1911, encontramos a nuestro Eustasio ejerciendo de carretero camino de Molina. Cuando pasa por Aragoncillo se cruza con el automóvil de D. Calixto Rodríguez, hombre importante de la época y de la provincia, diputado a Cortes por Molina y único automóvil en aquella región. Las mulas que no han visto nunca una máquina semejante se espantan. El vehículo vuelca y Eustasio resulta herido y es trasladado a Molina. Sus heridas no resultaron graves y se repuso pronto.

BOLETIN PROVINCIAL 24-XI-1911P

El juez municipal de Aragoncillo publica en el Boletín Provincial de Guadalajara la cédula de citación a Eustasio Segovia y a Fernando del Amo, “chaufeur”, de D. Calixto Rodríguez, para el juicio que tendrá lugar el 28 de noviembre de ese año en el Ayuntamiento de Aragoncillo.

Se casó Eustasio con Florencia (Verges), nacida el 11 de mayo de 1896 en Huertapelayo y emigran a Francia, no sabemos el año, donde tienen dos hijos: Eustache, nacido el 22 de julio de 1919, y Madeleine, que nacerá el 15 de octubre de 1929. Eustasio trabajará de “terrassier”, es decir, de peón, o peón caminero.

La familia se encuentra integrada en Francia. Viven en Toulouse y en España las cosas marchan mal, están en plena guerra civil. Antes de la guerra ya solicitaron la ciudadanía francesa, la que consiguen el 24 de enero de 1937, como lo podemos ver en el Journal Officiel de la Republique del día mencionado, donde el Presidente de la Republique decreta que son “naturalisés français”.

JOURNAL OFFICIEL 24-I-1937P

Además de Eustasio, en el periodo de entreguerras emigraron a Francia otros vecinos de Arbeteta. Nos consta que Emilio López Cortés estuvo un tiempo y se volvió pronto al pueblo. También estuvo Zoilo López de la Presa (el tío Zoilo) trabajando en los montes de Francia, que era hombre muy hábil con el hacha. Ramón del Amo, hijo de Ramón, el tío Peliblanco, se presentó a unas pruebas para acceder a un puesto de Guardia Municipal de Cuenca. Una de las cosas que le sirvió para entrar fue que sabía “el idioma francés”. ¿Por qué iba a saber francés un vecino de Arbeteta en esta época? Llegamos a la conclusión que también había estado en Francia. Se casó con una hija del tío Patillas. Nos consta que hubo más vecinos. Después de la Guerra Civil hubo exiliados en Francia, pero ese es otro capítulo. Ya en los años 50 y 60 siguieron emigrando algunos vecinos a Francia. De entonces recordamos a Aniceto del Amo López, hermano de Feliciana, otros, como Francisco Costero Rojo, fueron a Francia en los años 50 y allí murieron lejos de su pueblo.

Hemos querido hacer en este post un pequeño homenaje a todos nuestros paisanos que como Eustasio, nuestro protagonista tuvieron que salir del pueblo para buscarse la vida y salir de la pobreza .

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