La balanza de pesar monedas

En este post mostraremos a los lectores un pequeño objeto que hemos encontrado en Arbeteta. Procuraremos describirlo y mostrar su utilidad. Animamos a los lectores a que nos muestren otros objetos similares para poderlos compartir, ya sean muebles, herramientas, etc., que nos ayudarán a entender un poco mejor nuestra historia local.

En la cámara o desván se hallan cacharros y muebles con una gran carga sentimental, que a veces apreciamos poco. Entre ellos hay algunas piezas de verdadero valor etnográfico, aunque el valor económico sea bajo. Entre ellos hemos encontrado el objeto que da título a este post.

Caja metálica donde se guarda la balanza

Pesos de bronce

Este objeto es una caja metálica de 16 x 8 x 3 centímetros, que en su interior conserva una pequeña balanza con tabla de pesas. Hemos averiguado que el uso de dicha balanza era para pesar moneda. Según indicación que hay en el interior de la tapa, fue fabricada en Sevilla por Pedro Miguel Guerrero[1] “maestro armero, cerrajero y romanero”. La caja es original, conserva 4 pesos de bronce y otros dos añadidos. Los 4 pesos se hallan guardados en depósito habilitado del estuche, y otros dos sueltos. Hemos podido comprobar que fue fabricada en torno a 1770.

Caja abierta donde se guarda la balanza y los pesos con el fondo de la Iglesia de San Nicolás de Bari. Arbeteta
Tapa de la caja con el nombre del maestro romanero «Pedro Miguel Guerrero»

En el siglo XVIII ¿quién podía tener entre sus enseres en Arbeteta este tipo de balanza? La respuesta, después de haber visto numerosos protocolos notariales, la tenemos en las personas que se dedicaban al comercio: fabricación y comercio del vidrio, arrieros y comerciantes en géneros de botica principalmente. Esta balanza de pesar monedas era más habitual en Arbeteta de lo que en un principio podemos creer, siendo los que se dedicaban a las mercadurías, quienes por sus manejos monetarios eran más cercanos a esos menesteres de pesar moneda.

Balanza o romanilla

En todas esas transacciones comerciales se pagaban los productos en moneda de oro, plata o vellón, siendo la principal de ellas el “real de a ocho”, moneda de plata que era llamada también “peso fuerte” o “peso duro”, por tener un valor de 8 reales, y al que se le llamó también dólar español. Encontramos también pesos de oro, de plata de a dos, segovianos, cortados, medios pesos, reales de plata de a dos, medios reales de plata, cinco reales dobles de oro; en fin, una gran diversidad de monedas que no son objeto de este artículo. Hemos de tener en cuenta que las transacciones comerciales se solían pagar “en efectivo, en monedas usuales y corrientes en estos Reinos”: oro, plata y vellón.

En 1772 se modifica el contenido de plata de las monedas acuñadas. Las acuñaciones de América tenían 10 dineros y 20 “granos” (902´7 milésimas). Las acuñadas en la Península, 9 dineros y 18 “granos” (812´5 milésimas).

Una balanza o “romanilla” como ésta le sirvió a Rafael López, en 1795, para poder salir de la cárcel de Arbeteta, en la que se hallaba con un par de grillos y cadena, por no haber pagado una deuda de 43 reales. El escribano José Alcántara, de Salmerón, nos informa sobre el caso: “…y ha estado (en la cárcel) hasta el día 14 del corriente mes, que llevó una romanilla y un calentador, en pago de la deuda, con lo que salió de la cárcel y se fue a su casa”.

Balanza o romanilla con el fondo de la Peña de la Puerta. Arbeteta

Como ya va dicho, varios vecinos tenían importantes negocios que requerían grandes pagos en moneda (véase en este blog el capítulo de los arrieros de Arbeteta en el siglo XVIII). En las tres últimas décadas de ese siglo, además de Baltasar Carrillo, (propietario del horno de vidrio, que surtía de ese material a lugares alejados de toda la Península, surtiéndose a su vez de miles de arrobas de barrilla de Murcia), encontramos comerciantes muy diversos. He aquí algunos ejemplos:

En 1771 Manuel Calixto Rochina, vecino de Arbeteta, surte a Juan Antonio Gil, vecino de Cifuentes, de 11 arrobas (126 kilos) de pescado abadejo, a razón de 42 reales cada arroba.

Antonio Alonso Toledano, padre de Antonio Alonso Alonso, es comerciante de géneros de botica. Su importancia económica la vemos en las misas que en su testamento manda se digan por su alma, luego que fallezca: 590 misas. Y los deudores que tiene en 1778: Juan de Cabredo, boticario de Berlanga de Duero, 71 reales de género; el boticario de Mora, 14 reales; el boticario de Bordalba, 20 reales; el boticario de Deza, 52 reales; Diego Gutiérrez, de Santa María de Huerta, 64 reales; y Juan González, boticario de Soria, 7 reales. Tiene también cuenta pendiente con Nicolás García por “traerme de Barcelona 9 libras de coca”. Con estos datos vemos el ámbito geográfico en que trabaja Antonio Alonso Toledano. Como curiosidad he de decir que ambos Antonio Alonso son antepasados de mis cuatro abuelos, y seguramente del 80 % de los vecinos de Arbeteta.

El cambista y su mujer, contando y pesando las monedas . Marinus van Reymerswale .Museo del Prado .1539.

Tiburcio Mazarío manda en su testamento, luego que fallezca, se digan por su alma y el de su mujer, 750 misas. Tiburcio, al igual que su padre, también comercia con géneros de botica desde Arbeteta, es un próspero agricultor, y no desdeña comerciar con la madera. En 1770 vemos unas anotaciones de cantidades y lugares donde tiene deudores: en Santibáñez de Ayllón, 373 reales; en Fuentespina, 100 reales; en Villada, 114 reales; en Peñafiel, 40 reales; en Fuentelcésped, 20 reales; en Villadiezma, 138 reales; en Quintana, 48 reales; en Valencia de Don Juan, 75 reales; en Villadiego, 150 reales; en Amusco, 135 reales; en Carrión de los Condes, 119 reales y en Herrera de Pisuerga, 7 reales. La hija de Tiburcio, Isabel, se casó con Tomás Montón (hermano del cura de Arbeteta José Manuel Montón), descendiendo de ese matrimonio todos los vecinos de Arbeteta que tienen el apellido Montón, y que heredarán las propiedades de Tiburcio.

Miguel Herráiz es un hombre industrioso y decidido, es Mayordomo de la Iglesia de Arbeteta en mayo de 1771. Por sus negocios deja como Mayordomo interino a su cuñado Luis López Molina, porque Miguel “se halla en Portugal por tráfico de arriería”.

«El patio de la aduana» (detalle), de Nicolás-Bernard Lépicié. Museo Thyssen-Bornemisza.1.775.

Tanto Tiburcio Mazarío como Antonio Alonso Alonso llegaron a tener negocios juntos. En uno de ellos, una corta de pinos y su traslado por el Tajo a Aranjuez, fueron demandados y se les requirió por la Justicia afianzar con sus bienes. Esto sucedió años más tarde, en 1797. Cada uno de ellos aporta 115.000 reales de fianza, para que no les detengan la madera en Villamanrique de Tajo. Para hacernos una idea de lo que significaban estas cantidades, diremos que la construcción de la torre del Mambrú en 1786, costó a los vecinos de Arbeteta la cantidad de 27.800 reales, como ya se contó en otro capítulo de este blog.

Además de los hombres de negocios referidos, nuestros arrieros compraban y vendían sus mercancías con monedas, y a falta de inspectores de mercado, el valor de la moneda dependía exclusivamente  de su peso. La gente se fiaba poco de las monedas, y ese era el motivo por el que este tipo de balanzas fuera muy común en Arbeteta. Esperamos que al lector le haya parecido la balanza tan interesante como a nosotros.


Plano y diseño del Giraldillo. Pedro Miguel Guerrero. 1770. Sevilla

[1] Encontramos a Pedro Miguel Guerrero como director de  la restauración del Giraldillo que hay en lo alto de la Giralda de Sevilla, en 1770. Encontramos planos y diseño de la veleta que sirvió seguramente de modelo a la construcción del Mambrú 16 años después.

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LA DOTE

En este post no hablaremos de hornos ni de quintos, os contaremos lo que trajo a Arbeteta como dote Ramona Azañón, natural y vecina de Cifuentes, cuando contrajo matrimonio con el médico titular  de Arbeteta, D. Vicente Lazcano y Molina[1].

Corre el año 1770, y la torre del Mambrú todavía no se ha levantado. Al recibir la dote de su mujer, Vicente emite una  Escritura de Recibo de Dote,  para certificar el haberla recibido como marido. La Escritura es una interesante fuente de información, tanto social, como económica y etnográfica.

Escritura de Recibo de Dote. Cifuentes1.770

En la sociedad del siglo XVIII  el primer aporte económico al matrimonio era la dote, armazón sobre el que se sostenía este nuevo matrimonio y ayudaba a su sostenibilidad económica.

La dote es el caudal que llevaba la mujer cuando tomaba estado. En el Libro de Las Siete Partidas, cuerpo normativo redactado durante el reinado de Alfonso X (1252-1284), concretamente en la Partida IV, Título XI, Ley I, se define la dote como….”algo que da la mujer al marido por razón de casamiento y como una donación con la condición de mantener el ayuntamiento con ella. Esto es como propio patrimonio de la mujer”. La ley protegía los bienes de la dote de la mujer, de manera que el marido no los podía vender ni enajenar. Sólo podía utilizar las rentas producidas en esos bienes. Si el hombre hacía mal uso de la dote, la mujer podía denunciarlo ante la justicia. Pero vayamos con la dote de Ramona.

Nos encontramos en Cifuentes, el 2 de diciembre de 1770, ante el escribano Tomás Javier Recuenco y los testigos Diego Yagüe y Alejo Cubero, vecinos de Cifuentes, y Simón Alonso, vecino de Arbeteta, compareció D. Vicente Lazcano Molina, médico titular de Arbeteta, marido de Ramona Azañón, y dijo: que por Juan de Azañón, natural de Cifuentes e Isabel Martín, padres de Ramona, se le han dado diversos bienes para que entren al matrimonio, por lo que otorga Escritura de Recibo de Dote a favor de su mujer Ramona Azañón. Los bienes que le han dado, y ha recibido, y sus valores, son los siguientes:

El notario público . 1876 .Albert Anker
Firma de Vicente Lazcano , medico de Arbeteta y receptor de la dote.
  • Dote de Ramona:

1 Colchón en 110 reales.

Más otros dos nuevos, 357 rs.

Más 3 fundas, en 30 rs.

Más 2 jergones nuevos en 95 rs.

Calderos

Más otro a medio andar en 20 rs.

Más 6 sabanas de lino en 324 rs.

Más 6 almohadas de cáñamo en 30 rs.

Más 4 almohadas de lino, de vara en ancho, 28 rs.

Más 6  de crea[2], 36 rs.

Mantel de lino

Más 2 de true[3], 20 rs.

Más 6 sábanas de cáñamo en 216 rs.

Más 2 toallas de cáñamo, 15 rs.

Más 2 toallas de lino, 20 rs.

Más 4 tablas de manteles de lino, 96 rs.

Más 2 tablas de manteles de cáñamo, 40 rs.

Más docena y media de servilletas de lino, 90 rs.

Más otra docena de servilletas de cáñamo con encaje, 50 rs.

Más un cobertor de palmilla[4] nuevo, 66 rs.

Más una colcha manchega a medio andar, 30 rs.

Más otra colcha de lino pintado, 66 rs.

Más 2 mantas de Palencia, 66 rs.

Más 2 mantas de la tierra, 22 rs.

Talegas

Más 1 cortina de bayeta de 3 varas, 30 rs.

Más 5 varas y media de lino pintado para frío, 40 rs.

Más 2 pares de maseras[5] de 6 varas, 24 rs.

Más 2 mantas de horno de paño, 48 rs.

Más 1 cernaguero[6] de 3 varas de lienzo, 10 rs.

Más 2 talegas de 8 varas las dos, 28 rs.

Más 1 calentador de azófar[7], 40 rs.

Cazos de azófar

Más 1 velón[8], 30 rs.

Más 1 perola de azófar, 20 rs.

Más 1 cazo de azófar, 16 rs.

Más otro cazo, 12 rs.

Más otros 2 cazos, en 10 rs.

Caldero

Más una caldera y caldero, 87 rs.

Más 1 chocolatera, 12 rs.

Más 1 tartera, 12 rs.

Más 1 cuchillo de cocina, 13 rs.

Picador

Más 1 picadora, 5 rs.

Más 1 alcuza, 3 rs.

Más 1 candil, 3 rs.

Más 1 vaquero[9], de telilla[10], 120 rs.

Más 1 mantilla de bayeta, 30 rs.

Más 1 casaca de griseta[11], negra, 66 rs.

Candil

Más 1 basquiña[12] de tafetán[13], 200 rs.

Más 1 zagal[14] de sargueta[15] blanca comprado, 30 rs.

Más otro de lienzo comprado y pintado, 20 rs.

Más otro de lo mismo, nuevo, 30 rs.

Más otro de serafina[16] nuevo, 56 rs.

Más 1 marco, 46 rs.

Más 1 casaca, 50 rs.

Candil

Más otra de muselina[17], 43 rs.

Más otra de bombasí[18], 30 rs.

Más 4 pañuelos de true, 22 rs.

Más otro bordado nuevo, 30 rs.

Más otro de gasa, 12 rs.

Más unos vuelos bordados, 75 rs.

Más otros de encaje, 16 rs.

Más 1 manteleta de seda, 30 rs.

Más 2 delantales de true, 50 rs.

Más 2 delantales de morlés[19], 20 rs

Más otro de lienzo pintado, 10 rs.

Más un aderezo de piedras, 40 rs.

Más unas pulseras, 26 rs.

Más un abanico, 11 rs.

Camisa de lino

Más unos mitones[20] de seda, 15 rs.

Más 3 petos, 30 rs.

Más 2 pares de medias de algodón, 20 rs.

Más 1 pañuelo de seda, 20 rs.

Más 2 rosarios con sus medallas de plata, 30 rs.

Más 1 cofia, 15 rs.

Más 1 collar de aljófar, 75 rs.

Más 1 par de zapatos, 10 rs.

Más 6 camisas de lino, 144 rs.

Camisa lino

Más 6 pares de enaguas con fleco, 126 rs.

Más 8 justillos[21], 40 rs.

Más 6 pares de calcetas, 42 rs.

Más 2 saleros, 3 rs.

Más 1 cuchillo, 4 rs.

Más 1 toalla de lienzo pintado, 12 rs.

Más 2 baúles, 130 rs y medio.

Más 1 arca de pino, en 15 rs.

Más unas trébedes, 7 rs.

Más 1 asador, 3 rs.

Más 12 varas de lino, 72 rs.

Más 1 brasero, 50, rs.

Más 1 almirez, 40 rs.

Más 2 jergones de cotonía[22], 60 rs.

Más 2 tendidos de horno, 52 rs.

Cedazo

Más 1 bufete de nogal con su cajón, 40 rs.

Más 1 tabla de escarpias para la espetera, 6 rs.

Más de vidriado, 30 rs.

Más 1 ollero, 12 rs.

Más 2 pares de cedazos, 12 rs.

Más 6 peludos[23], 12 reales.

Más 1 cama de cordeles, 15 rs.

Más de cintas, 12 rs.

Más 8 cuadros, marcos dorados, 30 rs.

Más 1 basquiña de telilla, 50 rs.

Más 3 fanegas de harina, 90 reales

Más en dinero, 340 rs.

Más 4 libras de chocolate, 32 reales.

Más 2 taburetes  de nogal, 10 rs.

Más 1 par de zapatos, 11 rs.

Más 1 delantal de muselina, 40 rs.

Más de tocino 60 rs.

Más otras 6 libras de chocolate, 48 rs.

Más unas cucharas de peltre[24], 15 rs.

Más de lienzo pintado y morlés, 13 rs.

Más unas sartenes, 20 rs.

Más para comprar las galas, 1.200 rs.

Más en dinero, 113 rs”.

Todos estos bienes suman y montan 6.524 reales, los mismos que Juan de Azañón e Isabel Martín, padres de Ramona, le han entregado a Vicente Lazcano, junto con 475 reales de aumento de dote, comprende todo 6.989 reales. Vicente Lazcano da la dote por entregada y se obliga a mantenerlos y devolverlos a su mujer, o persona que la represente, en el caso de que “el matrimonio sea disuelto por muerte o divorcio, u otro de los permitidos en derecho”, o en su caso, el importe de los bienes consumidos como bienes dotales. Por ello otorga Carta de Pago y Recibo de Dote a su mujer. Él la dota además con 200 ducados (2.200 reales), obligándose con sus bienes, muebles y raíces, al cumplimiento de la Escritura otorgada ante el mencionado escribano y los citados testigos, que dan fe y firman.


[1] Vicente Lazcano Molina, natural de Cifuentes. Consigue la certificación de estudios en la Universidad de Alcalá en los años 1759-1765 (AHN. UNIVERSIDADES, 472, Exp. 155). Localizamos la Información para recibir el grado de medicina en la  Universidad de Alcalá  (AHN. UNIVERSIDADES, 73, Exp. 203). El  pueblo donde comenzó a ejercer la medicina fue Arbeteta.

[2] Crea: cierto lienzo entrefino que se hace mucho uso.

[3] True: especie de tela de lienzo muy delgado y blanco.

[4] Palmilla: cierto género de paño que se labraba en Cuenca.

[5] Masera: lienzo en el que se amasaba.

[6] Cernaguero: bolsa de lienzo donde se metía la ceniza para hacer la colada en el tinillo. No confundir con cenaguero.

[7] Azófar: latón.

[8] Velón: lámpara metálica de aceite, con uno o varios mecheros, que se sostiene sobre un pie y termina con un asa por la parte superior.

[9] Vaquero: especie de bata ceñida que llevaban las mujeres y los niños.

[10] Telilla: tejido de lana más delgado que el camelote.

[11] Griseta: cierto género de tela de seda con flores, u otro dibujo de labor menudo.

[12] Basquiña: ropa o saya que traían las mujeres desde la cintura hasta los pies, con pliegues para ajustarla a la cintura.

[13]Tafetán: tela delgada de seda muy unida.

[14] Zagal: el guardapiés interior que usaban las mujeres inmediato a las enaguas.

[15] Sargueta: o sarga, tela de seda que se hace con cordoncillo.

[16] Serafina: tela de lana de un tejido muy similar a la bayeta, aunque más tupida.

[17] Muselina: tela de algodón, muy fina y delicada.

[18] Bombasí: llamado también fustán. Tela gruesa de algodón.

[19]Morlés: tela de lino muy fina fabricada en Morlés (Bretaña, Francia).

[20] Mitones: guante que cubre la mano hasta el nacimiento de los dedos.

[21] Justillos: prenda interior sin mangas, que ciñe el cuerpo y no baja de la cintura.

[22] Cotonía: tela blanca de algodón tejida formando cordoncillo, que se hacía con fibras de algodón.

[23] Peludo: felpa o terciopelo.

[24] Peltre: aleación compuesta de estaño, cobre, antimonio y plomo.

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ARBETETA EN LOS ANUARIOS DE BAILLY-BAILLIÈRE (1879-1911)

Anuario de Bailly Bailliére. 1879.

El librero y editor madrileño Carlos Bailly-Baillière comienza a publicar en 1879 el primer volumen del “Anuario-Almanaque del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración”, que también era conocido como el “Almanaque de las 400.000 señas”.

Vamos a mostrar los datos de Arbeteta que se recogen en algunos años de su publicación. Cada año se publicaba un volumen que puede tener hasta 3.000 páginas. El volumen va estructurado por provincias; cada provincia, por partidos judiciales; y estos, por los municipios que los componen.

Esta es una publicación al estilo de otras que se publicaban en Europa en esos años y, según su editor, sigue el mismo plan del francés Annueire-Almanach, de Diderot-Bottin.

Pero dirijámonos a lo que nos interesa: Arbeteta. La información es menor de la que nos gustaría, pero nos presenta datos ciertamente importantes. Podríamos presentar los datos de los 32 años que se publicaron, pero para evitar prolijidades, vamos a elegir como representativos, los datos de 5 años: 1879, 1883, 1897, 1905 y 1911.

En los datos veremos cómo cambia la medición de las distancias de leguas a kilómetros, y hemos de tener en cuenta que entonces no existían las carreteras que conocemos, todos los caminos eran de herradura. Agradecemos a Fabriciano López su colaboración en las notas explicativas.

AÑO 1879:

En este año veremos que el Alcalde es Felipe Alonso Bachiller, que sería padre con su segunda mujer, de Manuel (“Manolillo”) y Eustasio (marido de la tía Quila). Vivía en la casa que sería del tío “Manolillo”, en la calle Unión. Destacamos la importancia que tenía en Arbeteta este año el transporte con carros, habiendo 9 carreteros.

“Arbeteta: Villa de 550 habitantes, situada a 5 leguas de Cifuentes.

Anuncio en el BOPGU para la adjudicación de pastos públicos. 1879

Casa de Felipe Alonso en la actualidad.

Alcalde: Felipe Alonso[1].

Secretario: Benito Velasco[2].

Párroco: Juan Mombrado.

Instrucción pública (profesora): Sotera Lafuente.

Estanco: Lázaro López.

Farmacéutico: Juan García.

Herrero: Julián Aldea.

Ganaderos: Guillermo Alonso, Blas Alonso, Hermenegildo Herráiz.

Panaderos: Antonio Alonso, Felipe Laína.

Transportes, carros de: Blas García, Esteban García, Mariano García, Guillermo García, Antonio José Herráiz, Antonio Herráiz, Saturio López, Cesáreo Parra y Mariano Vindel.

Veterinario: Eusebio Cucharero[3].

Vinos y licores: Valentín López”.

Convocatoria en el BOPGU de plaza vacante de médico-cirujano en Arbeteta. 1879.

AÑO 1883:

“Arbeteta: Villa con Ayuntamiento de 555 habitantes, situado a 31 kilómetros de Cifuentes. La estación más próxima, Matillas, a 50 kilómetros. Sus productos son cereales y ganados.

Alcalde: Zacarías Montón.

Secretario: Benito Velasco.

Juez municipal: Francisco Costero[4].

Fiscal: Juan Antonio García.

Secretario: Benito Velasco.

Párroco: Evaristo Millana.

Instrucción pública (profesor y profesora): Saturnino Crespo[5] y Sotera Lafuente[6].

Cartero: Julián García.

Cerrajero: Julián Aldea.

Estanco: Saturnino López.

Farmacéutico: Juan Antonio García[7].

Ganaderos: Guillermo Alonso, Blas Alonso, Hermenegildo Herráiz.

Herrero Julián Aldea.

Médico: Leandro Uruñuela.

Panaderos: Antonio Alonso y Felipe Laína.

Veterinario: León Giraldo”.

AÑO 1897:

“Arbeteta: Villa con Ayuntamiento de 531 habitantes, situado a 31 kilómetros de Cifuentes. La estación más próxima, Matillas, a 50 kilómetros. Sus productos son cereales y ganados.

Alcalde: Martín Alonso.

Secretario Pedro López[8].

Juez Municipal: Manuel Alonso.

Fiscal: Juan Antonio García.

Secretario: Pedro López.

Párroco: Aniceto Moya.

Instrucción pública (profesor y profesora): Victoriano Cuadrado y Concepción Dúctil.

Farmacéutico: Juan Antonio García.

Ganaderos: Antonio Alonso, Manuel Alonso, Pablo Alonso, Gregorio Cortés[9], Andrés Costero, Venancio Costero[10], Faustino Herráiz, Felipe López, Pedro Montón, Zacarías Montón, Gregorio Pérez[11].

Herrero Julián Aldea.

Médico: Santiago Mazarío[12].

Veterinario: Félix Mañas”.

AÑO 1905:

“Arbeteta: Villa con Ayuntamiento de 562 habitantes, situado a 31 kilómetros de Cifuentes. La estación más próxima, Matillas, a 50 kilómetros. Sus productos son cereales y ganados.

Alcalde: Francisco Costero.

Secretario Pedro López.

Juez Municipal: Zacarías Montón.

Fiscal: Eugenio Herráiz.

Secretario: Pedro López.

Cartero: Benito Aguado.

Párroco: Juan de Dios Díaz.

Instrucción pública (profesor y profesora): Macario García[13] y Concepción Dúctil.

Cosecheros de cereales: Antonio Alonso, Manuel Alonso, Faustino Herráiz[14], Pedro Montón, Zacarías Montón y Valentín Rodrigo.

Farmacia: Segundo Batanero.

Tratantes de ganados: Manuel Alonso, Gregorio Cortés, Andrés Costero, Venancio Costero, Faustino Herráiz, Felipe López, Pedro López, Francisco Montón, Patricio Montón, Pedro Montón, Zacarías Montón y Valentín Rodrigo.

Médico: Juan Béjar[15].

Veterinario: Félix Mañas”.

AÑO 1911:

“Arbeteta: Villa con Ayuntamiento de 588 habitantes, situado a 27 kilómetros de Cifuentes. La estación más próxima, Matillas, a 50 kilómetros. Sus productos son cereales y ganados. Fiesta mayor el 14 de septiembre.

Alcalde: Francisco Costero.

Secretario Pedro López.

Juez Municipal: Zacarías Montón.

Fiscal: Eugenio Herráiz.

Secretario: Pedro López.

Cartero: Benito Aguado.

Párroco: Juan de Dios Díaz.

Instrucción pública (profesor): Macario García.

Barbería: Aniceto del Amo.

Carnicería: Valentín Costero[16].

Carpintería: Abdón Herráiz[17] y Bartolomé Rojo[18].

Cosecheros de cereales: Antonio Alonso, Manuel Alonso[19], Faustino Herráiz, Pedro Montón, Zacarías Montón y Valentín Rodrigo.

Comestibles: Eugenio Herráiz.

Farmacia: Segundo Batanero.

Esquela del médico Juan Béjar. 1923.

Tratantes de ganados: Manuel Alonso, Gregorio Cortés, Andrés Costero, Venancio Costero, Faustino Herráiz, Felipe López, Pedro López, Francisco Montón, Patricio Montón, Pedro Montón, Zacarías Montón y Valentín Rodrigo.

Herrería y cerrajería: Luciano Aldea.

Médico: Juan Béjar.

Parador y mesón: Antonio Costero.

Principales contribuyentes: Francisco Costero, Venancio Costero.

Sastrería: Anastasio Alonso.

Expendeduría de tabacos: Francisco Costero[20].

Veterinario: Félix Mañas.

Zapatería: Antonio del Amo”.


[1] Felipe Alonso Bachiller nació el 2 de junio de 1833. Es hijo de Juana Bachiller y de Santiago Alonso. Sus abuelos paternos son Joaquín Alonso y Romualda López, los abuelos maternos Juan Manuel Bachiller y Juana Herráiz. Fue Alcalde en 1875, 1877, 1878, 1879, 1880 y 1881.

[2] Benito Velasco y Álvarez ya ejercía de secretario de Arbeteta en 1869. En 1884 se marchó a Salmeroncillos, donde permaneció varios años..

[3] Era natural de Viana de Mondéjar.

[4] Francisco Costero: Alcalde  en los años 1904-1905 y 1907-1909. Se trata de él en el capítulo del camposanto.

[5] Saturnino Crespo. Lo encontramos en Zaorejas en 1864.

[6] Sotera Lafuente Manchado comenzó a ejercer el 21 de julio de 1866 en Romancos. En 1889 la encontramos en Peñalver, en 1899 en Tomellosa y en 1902 en Romancos.

[7] Juan Antonio García Fraile ya ejercía en Arbeteta en 1877.

[8] Pedro López: padre de Esperanza, mujer de Agustín Aguado, el “tío Canela”. Hermano de Hilario López Costero, abuelo de Fabriciano. Se casó con Anacleta Costero y vivió en la casa del tío Agustín. Fue secretario de Arbeteta durante más de 30 años, desde 1884.

[9] Gregorio Cortés Gómez: Apodado “el Chiles”, el de la fuente de los Chiles. Padre de Mauricio, María y Ángela (abuela de Lourdes). Abuelo de Mariano López Cortés.

[10]Venancio Costero: su nombre se halla en el puente de la fuente de los Caños. Padre de Blasa, Concepción, Crispín, Paulino y Pablo. Alcalde en 1931-1936.

[11] Gregorio Pérez: Alcalde en 1894-1895. Padre de Salvador, que fue Alcalde en 1920.

[12] Santiago Mazarío Serrano: natural de Cereceda y originario de Arbeteta. Primo carnal y compañero de estudios del médico Félix Layna Brihuega, padre del que sería célebre Cronista Provincial de Guadalajara. Ejercerá 4 años de médico en Arbeteta, hasta 1901. Médico en Cifuentes en 1895,  y de 1900 a 1920. Hermano de Ruperto Mazarío Serrano, propietario de la tienda de “comestibles finos” de Cifuentes.

[13] Tenía fama de bruto. Los mayores hablaban mucho de él. Se casó con Águeda (viuda con hijos), madre de Mariano Fernández, el “Molinero” y Águeda, “Aguedilla”.

[14] Faustino Herráiz: Alcalde en 1897 y 1899.

[15] Juan Béjar Villaverde: en 1899 lo encontramos ejerciendo en Las Inviernas, trasladándose a Trillo en 1900, donde se casó y continuó hasta 1905. En 1915 e traslada a Cifuentes, donde continua ejerciendo en 1921.

[16] Valentín Costero, el “tío Cepas”, hermano de madre de Manuel Montón López. Hijo de Gil Costero, que fue asesinado junto con otras 5 personas en El Recuenco, el 17 de agosto de 1881 en el paraje Pinos Altos. Su hijo Valentín fue fusilado en 1940.

[17] Abdón Herráiz, el “tío Adón”.

[18] Bartolomé Rojo Aguado: Padre de Leonor. Lo hemos vito en el capítulo dedicado a las mulas. Hacía trillos y los reparaba.

[19] Manuel Alonso: Alcalde en 1913.

[20] Como ya dijimos era padre de Manuel Costero “el tío estanquero”. Ya sabemos el motivo del mote.

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El Tejar de Arbeteta

En este nuevo post vamos a tratar sobre un material de construcción muy antiguo, que no ha sufrido cambios en los últimos 2000 años, y que protege nuestras casas, naves y parideras de las inclemencias meteorológicas y atmosféricas: nos referimos a las tejas.

Tejado Arbeteta

A simple vista podemos comprobar que todos los tejados antiguos de Arbeteta tienen el mismo color, sus tejas provienen del mismo tejar y del mismo barrero, «el tejar de Arbeteta».

Una de nuestras primeras intenciones es localizarlo. Muchos saben de él, pero a la hora de la verdad no nos saben describir sus instalaciones. Ahora la vegetación lo cubre todo, se ha adueñado del tejar, por lo que su localización ha sido difícil.

Aclaramos para los que no lo sepan, que el tejar era un horno donde se fabricaban tejas, ladrillos y baldosas. Durante muchos siglos la ubicación del tejar ha sido la misma, porque se precisa que en su proximidad haya un terrero de tierra arcillosa y una fuente de agua, y en ese lugar lo hay.

Para localizarlo, el día 10 de junio de 2021, dejamos el vehículo en la pista que parte del kilómetro 23 de la carretera de Valtablado del Río en dirección este. Seguimos la pista bordeando el Pino Corona, a caballo entre los municipios de Arbeteta y Valtablado del Río. Después de 2 kilómetros llegamos al Collado del Yeso. En la pista vemos un panel informativo sobre los hornos del yeso, que están a 100 metros, en término de Valtablado. Frente al panel citado descendemos en dirección a Arbeteta por el barranco llamado del Tejar. No hay camino y descendemos entre pinos, romeros y aliagas.

Panel informativo de los hornos del yeso . Valtablado

Por este barranco ascendía el antiguo camino de Arbeteta a Valtablado por el Tejar, que partía del Peñón, frente a la Virgen, y subía a los Tilancos, como podemos ver en el mapa adjunto de 1899.

Mapa 1899

El barranco va seco, pero a medida que se desciende van apareciendo juncos, e incluso un chopo, que nos indican la humedad. Después de descender 600 metros, localizamos el horno y su edificio auxiliar, situados a 3 metros. Se encuentran en las coordenadas UTM (ETRS89) X: 551.667, e Y: 4.504.640.

Vemos los restos de una casa de unos 70 metros cuadrados con una puerta al sur y otra más pequeña al norte. Se ve que el edificio tenía dos funciones: alojar a los tejeros, por la puerta sur, y meter tejas sin cocer, por la puerta del norte, en caso de amenaza de lluvia. Esta puerta está a 3 metros del horno, y muy cerca de le era de secado.

El horno se encuentra lleno de vegetación sobre una pendiente próxima al barranco, hundido sobre el terreno y con pared de piedra revestida de barro en su interior. Tiene 290 cms de ancho, 240 de largo y 230 de alto. Estas medidas son las de la zona donde se colocaban las tejas para su cocimiento. Debajo de esta zona está el lugar donde se encendía el fuego, que tendría más de un metro de altura. En el exterior, en la cara que da al barranco,  se observa la hornilla de atizado. En la cara sur el horno tiene una puerta elevada por la que se introducían las tejas oreadas y se sacaban las cocidas.

Horno entre la maleza

La fabricación de las tejas se realizaba en los meses de verano, ya que el mal tiempo y la lluvia no permitían la elaboración de las tejas. No obstante los trabajos en el tejar comenzaban antes. Había que revisar, limpiar y reparar el horno y las instalaciones. Se acondicionaban las eras donde se secaban las tejas y se hacía una gran provisión de combustible, generalmente romeros y ramas de pino, que se almacenaban agavilladas en la cercanía del horno. El combustible debía estar bastante seco y no podía faltar durante la cocción. En ocasiones los tejeros encargaban esta labor de suministrar combustible a algunos vecinos, a los que luego pagaban en especie, es decir, con tejas. De igual manera, algunos vecinos pagaban las tejas a los tejeros con el grano de las eras.

Hornilla de atizado antes y después de limpiarla.

Los tejeros eran forasteros, generalmente de Valencia y Alicante, siendo contratados por el Ayuntamiento de Arbeteta. En los meses anteriores los vecinos iban comunicando al Ayuntamiento las necesidades que tenían de teja, y cuando se tenía un pedido suficiente, se contactaba con los tejeros. Ante un escribano se hacía una Escritura de Obligación entre el tejero y el Procurador del Ayuntamiento de Arbeteta. Generalmente el tejero se obligaba a lo siguiente (ponemos cantidades aproximadas):

  • A dar hechas en la Villa, para los vecinos de ella, 10.000 tejas (420 m² de tejado), a razón de 75 reales el millar, “labradas a toda satisfacción por oficiales que lo entiendan”.
  • Los tejeros han de venir a trabajar el tejar desde el día 1 de junio, y las ha de dar hechas y acabadas para el día de san Mateo (21 de septiembre).

El Procurador del Ayuntamiento de Arbeteta se obligaba en esta Escritura:

  • A que, acabadas que sean las 10.000 tejas, se le pagarán dentro de los 15 días siguientes a la entrega.
  • A que para empezar la obra de la teja, se le adelantan al tejero 400 reales el 1 de junio.
  • A que el tejero, todo el tiempo que estuviese en Arbeteta fabricando la teja, ha de ser horro y libre de cargas de vecino, sin que se le repartan tributos ni gabelas.

Además de otros pequeños flecos, ambas partes se obligan a cumplir la Escritura.

Preparado el almacenamiento de combustible, el tejero tenía que reparar el horno y las instalaciones. Especial cuidado requería la era de secado, situada al norte del horno. Esta era de unos 200 m² y debía estar sumamente limpia, alisada y con ceniza extendida y repasada con un rulo de piedra,  para evitar que se pegasen las tejas sin cocer.

Junto a la era se iba almacenando la arcilla que se extraía del barrero cercano, y se extendía para secarla, se la golpeaba con un pisón para deshacer los terrones. Después de unos días de secado se cribaba y se almacenaba para el amasado.

Barrero donde se extraía la arcilla.

Cerca de la era tenían una gran pila en la que se vertían unos 30 cántaros de agua de la cercana fuente. Sobre el agua se iba añadiendo la arcilla y se dejaba la mezcla toda la noche sin amasar y reposando. Por la mañana se amasaba, pisándola hasta tener una masa compacta, moviendo mucho las tortas de barro para que no quedaran dentro burbujas de aire.

Galápago

El siguiente paso lo realizaban dos personas sobre una mesa especial, en la que se colocaban los moldes para ir elaborando las tejas. Se iba espolvoreando ceniza (obsérvese la importancia de la ceniza) sobre la gradilla (molde), se llenaba de barro, se le pasaba el rasero, quitándole lo sobrante. De la gradilla se pasaba al “galápago” (previo espolvoreo de ceniza) que le daba la curvatura, para  después el otro operario  llevarlo a la era de secado. La posaba en el suelo junto a la anterior y le pasaba los dedos mojados por el lomo, lo que se puede ver en las tejas. En la era se secaban al sol durante varios días, antes de meterlas al horno.

Cuando estaban secándose en la era, la lluvia suponía un gran peligro porque arruinaba todo el trabajo. A veces las tenían que meter en el edificio auxiliar con mucha prisa, antes de que se arruinasen. La teja que se hacía en este horno era de 47 centímetros de larga, 22 de ancha por un extremo,  y 17 por otro, y 15 mm de grosor.

Las tejas crudas después se introducían en el horno, siendo muy importante su colocación vertical y bien ordenadas. Una vez llenado el horno, se tapaba la puerta de carga con piedras y barro. Encima de las tejas se ponía una capa de ladrillos cocidos y barro, dejando un pequeño orificio a manera de chimenea. Se encendía el horno por la hornilla. Sobre el fuego hay una bóveda con agujeros por donde subían las llamas. El horno se mantenía encendido unas 36 horas, atizándole continuamente hasta que el maestro tejero confirmaba por la parte superior que ya estaban cocidas de manera exitosa. Entonces tapaban con barro la hornilla y chimenea para que se mantuviese el calor, lo que ocurría al menos durante 10 días. Después se sacaban las tejas y se podían llevar en mulas al pueblo.

Hemos calculado cuantas tejas cabían en el horno. Su superficie aproximada era de 7 metros cuadrados. Las tejas bien colocadas de manera vertical caben 150 en un metro cuadrado, por lo que son unas 1.000 por capa. Con cuatro capas verticales, suman unas 4.000 tejas en cada cocido.

Tenemos noticias que este tejar funcionó de manera intermitente durante cientos de años, y se prolongó hasta los años 40 del siglo XX, según las necesidades de los vecinos. Los últimos tejeros se alojaron en la casa de Manuel Herráiz y Flora Blasco, que temporalmente se habían mudado a Peñalén durante unos años.

Trozos de ladrillos

En los alrededores del horno observamos que hay numerosos trozos de tejas, e incluso tejas pegadas producto de un mal cocimiento. Vemos que hay también trozos de baldosas, como las que hemos conocido en los suelos de la iglesia y numerosas casas de Arbeteta. También vemos trozos de ladrillos macizos, con unas medidas de 12 x 24 x 4 centímetros. Estos productos también se cocieron en el horno en distintas épocas.

Como en la visita vimos mucha vegetación, los mismos que lo visitamos la primera vez, José Pérez y Juan Luis López, volvemos el 22 de junio de 2021. El motivo no es otro que el de limpiar y adecentar el horno de tejas de toda la vegetación que lo cubre y lo rodea. Para ello llevamos las correspondientes herramientas. Con esfuerzo, sudor y una voluntad hacia lo que consideramos el patrimonio de Arbeteta, que debemos valorar y defender a ultranza, vemos por fin limpio el horno. Esperamos que las administraciones puedan llevar a cabo tareas similares.

Interior del horno

El 6 de julio de 2021 regresamos al horno y conseguimos asomarnos a su hornilla. Dentro se nos ofrece un espectáculo impresionante. Es la parte inferior del horno, el lugar donde se  encendía el fuego. Tiene la misma superficie  que la zona superior y una altura máxima de 180 cm. Sustentan la construcción tres arcos de piedra formando una cúpula, que habrán soportado el fuego cientos de años. Antes de irnos tapamos la boca de la hornilla con unas piedras para que no entren animales.

Nos resultó un triste espectáculo ver la situación en que se encontraban los hornos de la miera. La situación se ha repetido con el tejar. Estas construcciones forman parte de nuestro pasado histórico que sirvieron a nuestros antepasados. Las administraciones no han hecho nada por la recuperación de estos hornos, que están hundidos en el olvido que siempre ha existido de la cultura popular de estos pueblos.

Limpiando el horno

Vistas del horno ya limpio

Estos monumentos se podían reparar con un poco de preocupación y una mínima cantidad de dinero: los materiales de piedra y barro están allí, sólo se necesitaría un albañil mampostero. También se podrían poner señalizaciones y un panel informativo, indicando cómo funcionaban estos tipos de hornos, y como se obtenían los diferentes productos. Siempre existe la posibilidad de hacer un circuito por los distintos hornos, y cuyos visitantes participarían de los indudables valores paisajísticos y turísticos de Arbeteta, teniendo como objetivo principal la difusión de estas actividades industriales ya desaparecidas.

Juan Luis López Alonso y José Pérez Alonso » con la satisfacción del trabajo realizado.

Hemos de agradecer la valiosa y ejemplar colaboración de José Pérez Alonso en la localización y limpieza del horno, sin él no hubiésemos podido escribir este post.

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I Encuentro de Historiadores del Alto Tajo

El 26 de junio de 2021 ha tenido lugar en Peralveche el  primer Encuentro de Historiadores del Alto Tajo. Villadearbeteta.es, no presentó ninguna ponencia, pero estuvo representada por Juan Luis López Alonso , historiador de nuestra Villa y escritor de nuestro blog.

El encuentro ha sido gestionado y planificado por varias entidades, entre otras: el Ayuntamiento de Peralveche, la Mancomunidad de Municipios del Alto Tajo, la Federación de Asociaciones Alto Tajo y la Asociación para el Desarrollo de la Serranía Celtibérica.

Ayuntamiento Peralveche

Llegamos puntuales a las 10:00 horas de la mañana para estar presentes en las 15 ponencias, teniendo especial interés a priori en dos de ellas: “Arbeteta en el Catastro del Marqués de la Ensenada” y “La producción Artesanal del Vidrio Soplado en el Pueblo de El Recuenco”.

I Programa del encuentro de Historiadores del Alto Tajo
II Programa y ponentes del encuentro de Historiadores del Alto Tajo

El acto tiene lugar en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Remedios, con las consabidas medidas anti Covid. La apertura comienza a las 10:30 con unas palabras de bienvenida y presentación del Alcalde de Peralveche, Víctor García, del Delegado de la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha en Molina de Aragón, José Antonio Herranz, y del Presidente del Encuentro, Francisco Viana Gil.

Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Remedios

Cada ponencia cuenta con 15 minutos para resumir el trabajo presentado. Todo se realiza según lo previsto. No presentan su ponencia por incomparecencia, Antonio Herrera Casado, Cronista Provincial, y José Estrada Martínez.

Entre los presentes hay vecinos de Peralveche y algunos Alcaldes de pueblos comarcanos, como la Alcaldesa de Peñalén y Presidenta de la Mancomunidad de Municipios del Alto Tajo, Ester Rubio Sanz.

En lo respectivo a Arbeteta, no vemos que se presente nada nuevo que no conozcamos los lectores de villadearbeteta.es, Francisco Viana Gil y Paula Sansano exponen “Arbeteta en el Catastro del Marqués de la Ensenada”. Se limitan a transcribir las 40 Preguntas y sus correspondientes Respuestas Generales del Catastro. Lo que exponen y publican es algo que ya tenemos publicado en villadearbeteta.es (página de inicio en el margen derecho debajo del libro memorias de Arbeteta de Ambrosio López) desde hace 7 años. Además de las 40 Respuestas, hemos tratado ampliamente “los arrieros en el siglo XVIII” en Arbeteta, según el Catastro. Ahí están, y han estado, a disposición del curioso visitante. Si se hubiesen molestado en mirar en villadearbeteta.es, se habrían ahorrado tiempo y trabajo; o simplemente, preguntando a Google por Arbeteta y Catastro de la Ensenada, te lleva directamente a nuestra publicación.

No vamos a tratar aquí los numerosos errores, sirvan dos como ejemplo: a Magdalena López
la catalogan como “ORDEÑADORA”. La palabra exacta en el texto original sería “ENNENADORA”, que nosotros pusimos “ENMENADORA” (palabra desconocida actualmente, que podríamos definir como ENMENDADORA, REMENDADORA, es decir, costurera de viejo), nada más lejos del ordeño. “Un cohete llamado Manuel Díaz”, dicen en el segundo ejemplo, cuando debían haber puesto “cohetero”, es decir, el que tenía por oficio hacer cohetes y otros artificios de fuego. Han defraudado nuestras expectativas.

Alba Costero Teruel, en cambio,  no defrauda nuestras perspectivas sobre la producción artesanal del vidrio soplado de El Recuenco. Muestra optimismo, ganas de trabajar, y con proyectos futuros.

Antonia Ibáñez, de Armallones, nos presenta una tierra de bosques con sus productos de pez y aguarrás, especialmente su comercialización por toda España por sus paisanos.

En este Encuentro lo más positivo, desde nuestro punto de vista, son los intercambios de opiniones, los contactos para el futuro y los proyectos. Quedamos con nuestras buenas intenciones para el año que viene, que se celebrará en Peñalén.

Nos hacen entrega del libro que contiene las Actas impresas, y posteriormente nos agasajan con un refrigerio a la sombra del olmo de la plaza, como a los últimos hombres buenos.

¡¡En Peñalén nos vemos!!

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Los Quintos (1901-1921) (2ªparte)

Vamos a continuar en este nuevo post con la segunda parte de los quintos de principio del siglo XX, pero antes de comenzar el lector encontrará que nos faltan los quintos de los años 1900 y 1906 . Ello se debe a que los volúmenes en que se encuentran los quintos de esos años no se hallan en el Archivo Histórico Provincial de Guadalajara, donde se encuentran el resto de los años.

Talla y peso de reclutas

El reclutamiento de los quintos a principios del siglo XX mantenía el mismo patrón año tras año: a comienzos de año se repartía a cada mozo la citación para que acudiese al alistamiento en el Ayuntamiento. Allí se realizaría un sorteo con el número que ha sacado para su orden de reclutamiento, se medía su estatura, peso y  contorno torácico. El quinto tenía oportunidad de presentar sus alegaciones. Además de las medidas se anotaban los nombres de los padres, su alfabetismo, exenciones y observaciones finales.

Entre los quintos podréis ver que algunos no se presentaron y fueron dados por prófugos. Eran tiempos de la guerra de África, que comenzó en 1911. Esta guerra levantó un profundo descontento popular por lo injusto que resultaba el sistema de quintos con la sustitución y la redención en metálico. Los mozos que entraban en quintas y tenían posibles, podían costear un sustituto, o efectuar un pago en metálico, con lo que eludían el servicio militar. Una canción de quintos decía: “Si te toca te jodes / que te tienes que ir / que tu madre no tiene / para librarte a ti”.

En Arbeteta sólo hemos localizado una redención en metálico, la de Pedro Alonso Martínez, el tío “Periquillo” en 1910, que se libró de los tres años de servicio militar, tras pagar al estado 1500 pesetas, a través de la oficina que tenía en Guadalajara D. Antonio Boixareu y Claverol, como podéis ver en la fotografía adjunta. Esto terminaría con la Ley de Reclutamiento y Reemplazo de 1912. La podéis ver en este enlace:

http://www.bibliotecavirtualdefensa.es/BVMDefensa/i18n/catalogo_imagenes/grupo.cmd?path=9088

Listado de los mozos exentos del servicio militar por pago al Estado. 1910.

Detalle de la foto de arriba con el nombre de Pedro Alonso Martínez «el tío Periquillo»

Según van pasando los años iréis conociendo a alguno de vuestros abuelos y bisabuelos. Así que vamos con el listado de todos ellos. Después del nombre del recluta, ponemos la talla, las alegaciones expuestas , resultado de las alegaciones, resolución de las mismas, padres y si sabe leer y escribir.

1901:

Juan Alonso Martínez, 151 cm, físicas, excluido por corto de talla. Hijo de Manuel y Aniceta.

Jacinto García Arnao, 157, ninguna, soldado, hijo de Manuel y Remigia.

Escolástico Cortés del Amo, 155,5, padre sexagenario, exento, exceptuado, Juan e Inés.

Andrés José López Herráiz, 162, física, soldado, Julián e Inocenta.

Bernardino Costero López, 172, física, soldado, Gil y Marcela.

1902:

Santiago Montón López, 149, física, excluido, corto de talla, Pedro y María, sabe leer y escribir.

Antonio Segovia García, 159, soldado, Julián y Toribia, si (sabe leer y escribir).

Manuel Felipe Alonso Costero, 151, ninguna, excluido por corto de talla, Felipe y Antolina, sí.

Lorenzo del Amo del Amo, 168, física, excluido temporal, soldado, Francisco y Matilde, no.

Felipe del Amo Alcolea, 171, hermano sirviendo (Ramón 1898), soldado, Timoteo y Josefa, no.

Cándido Costero López, 155, hijo de viuda pobre, soldado, Mariano y Serapia, no.

Mariano Costero del Amo, 156, hijo de viuda pobre, exceptuado, Atanasio y Tomasa, no.

Vicente de Amo Pérez, 166, padre impedido, exceptuado, Toribio y Felisa, no.

1903:

Claudio de la Presa Segovia, 155, padre  impedido, exceptuado, Celestino y Marcelina, no.

Juan López Costero, 177, exceptuado, Luciano y Nemesia, si sabe leer y escribir.

Manuel López López, 151, ninguna, excluido por corto de talla, Guillermo y Fulgencia, no.

Hilarión Martínez Costero, 156, hermana huérfana, exceptuado, Damián y Ramona, no.

Claro Fernández Martínez, 152, hijo de viuda pobre, excluido, soldado en 1904, Baltasar y Águeda, no.

Joaquín García Moré, 159, física, excluido corto de talla, soldado en 1904, Patricio y Josefa, sí.

Bruno García Arnao, 155, padre impedido, exceptuado, Manuel y Remigia, no.

1904:

Eustaquio Alonso Costero, 156, ninguna, soldado, Felipe y Antolina, sí. (Era Eustasio).

Pedro del Amo Pérez, 152, hijo de viuda pobre, excluido por corto de talla, Basilio y Victoria, sí.

José Herráiz Costero, 166, padre impedido, exceptuado, Lucio y Elisa, sí.

Enrique Alonso Martínez, 157, ninguna, soldado, Manuel y Aniceta, sí.

1905:

Pedro Rojo Alonso, 162, ninguna, soldado, Bonifacio y Luciana, sí.

Candelas Santiago Alonso Costero, 147, ninguna, excluido corto talla, Felipe y Antolina, sí.

Tiburcio del Amo Laína, 147, ninguna, excluido corto talla, Aniceto y Antonia, sí.

Hilarión Costero Pérez, 162, ninguna, soldado, Valentín y Anastasia, sí.

Víctor Martínez Ruiz, 162, padre sexagenario, exceptuado, Ángel y Fausta, sí.

Pascual Alonso Herráiz, 157, soldado, excedente, Pablo y Evarista, si sabe leer y escribir.

Félix Casimiro Pazos Sobrino, fallecido, Críspulo y Pilar, sí.

Vicente Herráiz Pérez, 154, ninguna, soldado, Eugenio y Máxima, sí.

Genaro Alonso García, 159, física, excluido, Segundo y Tomasa, sí.

1907:

Gabriel Pérez López, 163, ninguna, soldado, Gregorio y Petra, si sabe leer y escribir.

Sabas Antonio del Amo del Amo, 164, ninguna, soldado, Francisco y Matilde, no.

Pedro García del Amo, 154, padre sexagenario, exceptuado, Tomás y Teresa, no.

1908:

Juan Benito Herráiz Pérez, 160, padre sexagenario, soldado, Eugenio y Mónica, sí.

Víctor Costero Martínez, 156, ninguna, soldado, Eusebio y Sebastiana, sí.

Florentino Costero Martínez, 155, padre impedido, exceptuado, Antonio y Petra, sí.

Isidoro Herráiz del Amo, 156, ninguna, soldado, Juan y María, sí.

Mariano del Amo Alcolea, 162, padre sexagenario, exceptuado, Timoteo y Josefa.

1909:

Pedro del Amo Pérez, 160, física, padre sexagenario, soldado, Pedro y Felisa, no.

Mariano Herráiz Martínez, 156, ninguna, soldado, Antonio y Margarita, sí.

1910:

Pedro Alonso Martínez, 156, ninguna, soldado, Manuel y Aniceta, sí.

Federico Herráiz Herráiz, 166, física, soldado, Faustino y Natalia, si sabe leer y escribir.

Martín del Amo López, 166, física, soldado, Mariano y Francisca, no sabe leer y escribir.

Ignacio Mañas Gil, 168, soldado, Félix y Ana, si sabe leer y escribir.

1911:

Casimiro Costero del Amo, 155, padre impedido, exceptuado, Gregorio y Lucía, sí.

Juan López López, 157, física, soldado, Mariano y Tomasa, sí.

Rufino Pérez López, 151, física, excluido por corto de talla, Gregorio y Petra, no.

Higinio Argilés Monguía, 159, ninguna, excluido, Quintín y Rufina, no.

Cipriano Mañas Gil, 169, voluntario, soldado en el Regimiento Asturias, Félix y Ana, sí.

1912:

Calixto Santiago Costero Martínez, 153, ninguna, excluido corto talla, Eusebio y Sebastiana, sí.

Eustasio Segovia García, fugado, Juan y Toribia.

Mariano Ramón Costero Alonso, fugado, Bernabé y Vicenta.

1913:

Casto Alonso Martínez, 156, ninguna, excluido, Manuel y Aniceta.

Joaquín Pérez López, 159, ninguna, soldado, Gregorio y Petra, sí.

Zoilo López de la Presa, 162, hijo de viuda pobre, exceptuado, Clemente y Marcela, sí.

1914:

Mónico López, llamado Mariano , «el tio Jaque». Padre de Benita, Fabriciano ,Ambrosio y Pedro.

Mónico López Cortés, 160, física, padre impedido, soldado, Hilario y María, sí.

Casto del Amo López, 165, padre impedido, exceptuado, Mariano y Francisca, sí.

Mariano Cortés, Cortés, 161, física, soldado, Antonio y Paula, sí.

Esteban Casto Alonso Martínez, 163, padre sexagenario, exceptuado, Martín y Anastasia, sí.

Víctor López López, 164, padre sexagenario, soldado, Mariano y Tomasa, sí.

Pascual Costero López, 167, ninguna, soldado, Vicente y Petra, sí.

1915:

Deogracias Saturnino López Herráiz, 154, exceptuado, juan y Juana, no sabe leer y escribir.

Pedro del Amo García, 155, soldado, Victoriano y María, sí.

Agustín Aguado Herráiz, 164, soldado, Benito y Saturnina, sí.

Ricardo Emilio del Amo Parrilla, 156, exceptuado, soldado, Antonio y Emilia, sí.

Nicolás Alonso del Amo, 156, exceptuado, soldado, Santos y Elena, sí.

Mariano Fernández Martínez, 160, soldado, Baltasar y Águeda, sí.

Mariano del Amo Costero, 147, excluido por corto de talla, José y Eulogia, sí.

1916:

Pascual del Amo Martínez, 160, excluido, Miguel y Liboria, sí.

Justo Alonso Martínez, 157, soldado, Julián y Encarnación, sí.

Miguel Costero Martínez, 163, soldado, Vicente y Petra, no.

Emilio López Cortés, 156, soldado, Hilario y María, sí.

Antonio del Amo López, 166, exceptuado, Manuel y Ambrosia, no.

1917:

Félix Alonso Rojo, 174, soldado, Juan Pablo y Casimira, sí.

Crispín Costero Costero, 164, soldado, Venancio y María, sí.

1918:

Isidoro Herráiz Martínez, 147, excluido por corto de talla, Anastasio y Margarita, sí.

Leandro Cortés Cortés, prófugo, Antonio y Paula, sí.

Antonio García López, 160, prófugo, Vicente y Vicenta, sí.

Hilario Costero del Amo, 164, Gregorio y Lucía, sí.

Damián Costero Alonso, 166, soldado, Bernabé y Vicenta, sí.

1919:

Máximo de Pedro del Amo Blasco, 161, exceptuado, Francisco y Lorenza, sí.

Juan Alejandro Herráiz Pérez, 171, soldado, Eugenio y Mónica, sí.

Evaristo Pascual Auge, 175, (nació en Beteta), soldado, Mariano y María, sí.

Paulino Costero Costero, 162, soldado, Venancio y María, sí.

1920:

Eleuterio Larrán Sacristán, prófugo, Ricardo e Ignacia.

Antonio Costero Martínez («el Mahoma») ,166, excluido, Isidoro y María. No sabe leer y escribir.

Eustasio García Guerrero, 175, soldado, Elías y Feliciana. No sabe leer y escribir.

Mariano del Amo Alonso, 150, soldado, Víctor y Jacoba, no sabe.

Daniel Alonso Martínez, 158, soldado, Julián y Encarnación, no.

Francisco del Amo Francisco, 166, exceptuado, Juan y María, no sabe.

Andrés García Rama, prófugo, Juan y Margarita.

1921:

Cesáreo Blasco López, 162, nada, soldado, Gregorio y Manuela, sí sabe leer y escribir.

Faustino del Amo del Amo, 158, nada, soldado, Gregorio e Isabel, no sabe leer y escribir.

Florencio Alonso del Amo, 164, nada, soldado, Santos y Elena, sabe.

Pablo Costero Costero, 163, nada, soldado, Venancio y María, sabe leer y escribir.

Zacarías Alonso del Amo, Excluido, Dámaso e Hipólita.

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Los Hornos de Miera (II)

En este nuevo post vamos a continuar con la arqueología industrial de Arbeteta, volvemos como os prometimos con la segunda parte de los hornos de miera o aceite de enebro.

No añadiremos nada sobre la elaboración de la miera, de su fabricación y utilidad, que son temas que ya tratamos en la primera parte. En aquella ocasión Ambrosio López Blasco mencionaba que frente a la Virgen de Lourdes, encima de los huertos del “tío Cuco”, había vestigios de otros hornos.

No hemos esperado mucho para comprobarlo, y en cuanto la pandemia lo ha permitido y han caído las barreras que separaban Madrid de Guadalajara, nos dirigimos a localizarlos el 13 de mayo de 2021, día primaveral y radiante.

Localización de los hornos

La primera dificultad es la localización de los huertos del “tío Cuco”. Nos informan que se hallan a la izquierda del barranco de los Tilancos, mirando desde la carretera. Para acceder cruzamos la Rambla frente a la Virgen y encontramos el antiguo camino de Armallones junto al Peñón. Este camino asciende suavemente por la ladera hasta los antiguos huertos, que a modo de bancales, ascienden hasta la poza de los Tilancos. Al llegar a las paredes de los primeros huertos observamos sobre el peñasco de en frente de la Virgen los restos de los hornos. Los reconocemos por sus “ventanas”.

El acceso a ellos es difícil hacerlo en línea recta, por lo que continuamos ascendiendo por los antiguos huertos hasta la poza de los Tilancos. Esta poza daba riego a los huertos próximos, el primero de ellos era de Juan Pablo Alonso, y en los últimos años lo cultivó Mariano del Amo Costero el “Coscolín”.

Desde esta singular poza de agua giramos al norte y culminamos la ascensión. Desde el alto nos orientamos bien y enseguida contemplamos el objeto de nuestra búsqueda: los hornos de miera.

Son dos hornos muy cercanos el uno del otro, que se hallan en las coordenadas UTM (ETRS89), X: 550919, e Y: 4503389. Ambos se encuentran sobre la piedra desde la que hay unas impresionantes vistas de la peña de los Concejos y de la Virgen, a tan solo 200 metros en línea recta. Creemos que se encuentran en Las Hijuelas, parcela 604 del polígono 3 del Catastro de Bienes Inmuebles de Naturaleza Rústica.

Se hallan situados ambos hornos sobre una gran roca plana que tiene una caída de aproximadamente el 25%. No se puede ver el acanalamiento en forma de raspa de pez que se hizo sobre la piedra para recoger la miera, porque todo su interior se encuentra lleno de piedra, barro y cascotes de teja. Esta teja, como se dijo anteriormente, se utilizaba para la construcción con barro de la “campana” interior.

Vista de los hornos

En el exterior de los hornos se han hallado trozos de cerámica vidriada, posiblemente perteneciente a recipientes utilizados en la fabricación.

Techo horno A
Horno A

Los dos hornos, que los hemos llamado A y B, son iguales de forma y tamaño . Tienen una fachada de 5 metros de ancho y 2´5 metros de alto, con un fondo de 3 metros. Cada uno cuenta con 3 “ventanas” adinteladas de 50 centímetros, situadas en la fachada. Las laterales son para atizar el fuego, y la central más baja, para la extracción de la miera.

Horno B
Techo horno B

Los hornos están en una zona poco accesible, lo que les ha favorecido para su conservación. En España hay pocos ejemplares de este tipo de construcciones, por lo que creemos muy importante su conservación. Y si, puestos a soñar, se les ocurriese a las administraciones su restauración, se realizaría con poco presupuesto, ya que los materiales están allí, y de esa manera tendríamos unas construcciones singulares que atraerían a algún curioso como nosotros. No obstante, creemos que merecen una protección especial, y desde este blog lo solicitamos a las administraciones.

Hornos con la carretera de Valtablado al fondo y el Peñón a la izquierda

El descenso lo hacemos más corto que la subida. Lo hacemos con mucho cuidado por la izquierda, según se mira a la Virgen. A mitad del descenso localizamos debajo de los hornos los huertos del “tío Cuco”, de los que sale una antigua senda que nos acompaña hasta la Rambla. Las distancias son muy cortas y no aconsejamos subir por este lado debido a la fuerte pendiente. Regresamos con la satisfacción de haber cumplido el objetivo.

FÁBRICA DE HUMO DE PEZ

Hubo un tiempo en que en Arbeteta se vendió humo. Hemos encontrado noticias de que hubo una “fábrica de humo de pez”. Lo descubrimos en el Amillaramiento de Arbeteta de 1863. El producto total imponible de esta fábrica era muy similar al horno de pan cocer del municipio. Su propietario resultó ser José Herráiz, que vivía en Arbeteta, en la calle Cantón, número 5, como podemos ver en las fotografías adjuntas.

Amillaramiento 1863.
Amillaramiento 1863. Riqueza urbana.

El humo de pez, denominado también “negro de humo” era el hollín que se obtenía de la pez al quemarse.  Era ideal para la fabricación de tinta y pintura para dibujar aguadas e iluminaciones.

Para la obtención del humo se empleaba un horno que recogía el negro de humo de la superficie de un cono metálico que tenía una polea para descenderlo y poder raspar el hollín de las paredes de la cámara y que se acumulara en el suelo. Era una especie de campana de chimenea.

Horno de humo de pez.

Nos gustaría tener más noticias del humo de pez, su comercialización y la localización del horno, pero no ha podido ser. Esperamos tener más suerte en el futuro.

El lector habrá observado que en el Amillaramiento de Arbeteta de 1863, además de la fábrica de humo de pez y del horno de pan cocer, había un molino harinero en funcionamiento. Este molino se encontraba aguas abajo del puente de la Cuesta de la Arena, y funcionaba estacionalmente en épocas que el arroyo llevaba suficiente caudal. De él sólo quedan vagos vestigios y el mote de “Molinero”.

Somos conscientes que nos quedan otros temas de la arqueología industrial de Arbeteta, y los iremos sacando según consigamos noticias, por lo que esperamos la colaboración de los lectores.

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Arbeteta ayuda a Filipinas.1863

España llevando a la gloria a Filipinas. JUAN LUNA, 1888. Museo del Prado

En esta ocasión iremos con Arbeteta lejos, muy lejos, nada menos que a Filipinas. Se preguntará el lector qué tiene que ver Arbeteta con Filipinas, y eso es lo que le contaremos en este post.

España y las Filipinas comparten una historia común por el hecho de que Filipinas fue parte del imperio español durante trescientos años y fue la única provincia española en Asia. El explorador español (nacido en  Portugal ) Fernando de Magallanes se encontró por primera vez en las Filipinas en 1521 en misión encomendada y financiada por el rey Carlos I de España. Magallanes bautizó aquel archipiélago con el nombre de Islas del Poniente, reclamando aquellas islas para la Corona Española.

En 1543, el explorador malagueño, Ruy López de Villalobos, llegaba hasta el archipiélago de las Islas del Poniente con el firme propósito de colonizarlas, para establecer una ruta comercial viable con los territorios españoles de América. Fue su expedición la que dio nombre a esas islas con el nombre de Islas Felipinas, en honor al entonces Príncipe de Asturias y futuro rey Felipe II. Con el tiempo se transformó el nombre de Felipinas a Filipinas.

Las Islas Filipinas pertenecieron a España hasta 1898, año en el que se perdieron un importante número de colonias debido a la guerra hispano-estadounidense que enfrentó a ambos países y por las que los españoles perdieron algunas de sus posesiones (entre ellas Cuba, Puerto Rico, Guam y la propia Filipinas).

A mediados del siglo XIX Arbeteta, como todos los pueblos de su entorno, se encontraba muy escasa de noticias del mundo exterior. Algunas llegaban con los arrieros, trajineros y viajantes; otras, por medios oficiales; y algunas, cantadas y contadas por los ciegos, que relataban crímenes tremendos y romances de todas clases en sus pliegos de cordel. Los vecinos de Arbeteta se arremolinaban en torno a ellos cuando llegaban al pueblo, esperando melodiosas noticias a cambio de unos céntimos.

Estamos en 1863. Llega uno de esos ciegos a Arbeteta del que no nos ha llegado su nombre. Los chicos y mayores le rodean en los peldaños del olmo, y como dice el romance, bien oiréis lo que dirá:

“¡Manila! la capital

Ciego con zafona

de la isla de Luzón

 y todas las Filipinas

 que posee el español.

Sepultada entre ruinas

yace a causa del furor

de un horrible terremoto

que todo lo destruyó.

Ciento y cuarenta mil almas

habitan la población,

siendo tres cuartos de legua,

de circuito su extensión.

Doce arrabales posee

en todo su rededor,

que comunican con puentes

por llegar a su interior.

Rica, fértil y abundante,

Lorenzo Rocha. Mujer Filipina. 1895 MBA Córdoba

posee allí el español

de la Corona de España,

un joyel de gran valor.

Mas esa preciosa joya

con que el cielo nos dotó,

hoy gime triste, afligida,

y sumida en el dolor.

Era el día tres de junio,

de triste recordación,

el que debía de ser

sólo de satisfacción.

En este día, a las siete

y media, al ponerse el sol,

oyeron sus habitantes,

un continuo temblor.

Que haciendo temblar las casas,

Grabado de Brambila, antes del terremoto. Catedral Manila.

de sur a norte pasó,

que más de treinta segundos,

su oscilación duró.

Dos o tres oscilaciones

de fuerte trepidación,

y vaivenes espantosos,

dio a todo su derredor.

Causaron en un instante

tan terrible confusión,

tal espanto y sobresalto,

tal pasmo y tal terror…”

Continuaba el ciego declamando ante los absortos oyentes las desgracias y destrucción que ocasionó el terremoto: la catedral de Manila, las iglesias, la Real Audiencia, el hospital militar, cuarteles, viviendas, etc.

“El número de los muertos

no se puede relatar,

pues muchos de las ruinas,

no se han logrado sacar.”

Intenta después despertar los corazones de los oyentes:

“Ahora se ha decretado

Binondo-Iglesia san Lorenzo Ruiz

una suscripción general,

en toda España que alivie

lo que se pueda aliviar.

Pues son tan grandes las pérdidas,

que sin mucho ponderar,

en cuatrocientos millones,

bien se pueden calcular.

¡Cuántos pobres infelices

hoy se encuentran sin hogar!

¡cuántos ayer eran ricos,

y hoy tendrán que mendigar!

Catedral de Manila. ya reconstruida. 1880.

Todos son nuestros hermanos,

y hoy debemos probar,

que a tan lejanas tierras,

llega nuestra caridad.

Permita Dios que el socorro

que les vamos a enviar,

su aflicción y su tristeza,

puedan en algo aliviar.”

Todos los asistentes se quedaron impresionados y dispuestos a ayudar con lo poco que tenían. Se realiza una suscripción nacional “para el alivio de los necesitados del terremoto ocurrido en la Islas Filipinas en el mes de junio último”. La lista de suscriptores de Arbeteta, con lo que aportó cada uno, es la siguiente:

Los que aportan más de un real: Ramón Martínez, 1 real y 42 céntimos; Juan Antonio García, 4 reales; Miguel Sacristán, 2 reales; Juan López. 2 reales 12 céntimos; Juan Cantero, 4 reales; Lázaro López, 1 real 42 céntimos; Juan Herráiz, 2 reales; Miguel Montón, 2 reales 18 céntimos;

Los que aportan sólo céntimos: Agustín Pérez, 24 céntimos, Santiago Costero 48, Miguel Sanz 48, Miguel Alonso 26, Apolinar Cobeta 72, Marcos Guerrero 12, Clemente Martínez 48, Feliciano Indarte 24, Julián Alonso 48, Demetrio Martínez 96, Antonio Alonso Blasco 96, Felipe López Saiz 24, José Alonso 48, Aquilino López 24, Victoriano Alonso 48, Juan García 72, Eleuterio Chiloeches 48, Antonio del Amo Sanz 72, Máximo Herráiz 24, Santiago Herráiz 72, Mariano del Amo 72, Manuel Costero 36, Gumersindo del Amo 48, Román Cortés 24, Antonio Rojo 24, Francisco Huici 96, Juan Ortega 24, Cesáreo Herráiz 72, Victoriano del Amo 48, Tomás López 48, Isidoro López 48, María Sacristán 24, Juan del Amo 48, Gervasio Alonso 24, José Navarro 24, Dámaso Costero 48, Mariano García 24, Juan Argilés 48, Mariano Lausa 48, Gregorio Parrilla 48, Tiburcio del Amo 24, José Lapresa García 84, Antonio Alonso de la Llana 48, José Rojo 96, Francisco López Muñoz 96, Justo Martínez 24, Juan Rodríguez 24, Galo del Amo 24, Antonio López 48, Ramón Costero 24, Elías Martínez 48, Justo del Amo 24 y Ruperto Ortega 24.

El listado de los vecinos puede resultar pesado, pero es una fotografía de los habitantes de Arbeteta en 1863, con los apellidos de la mayoría de los habitantes. Son generosos en su pobreza, como la viuda del Evangelio: “…Jesús entonces llamó a sus discípulos y les dijo: – Yo les aseguro que esta viuda pobre ha dado más que todos los otros. Pues todos han echado de lo que les sobraba, mientras ella ha dado desde su pobreza; no tenía más, y dio todos sus recursos”. (Marcos, 12, 43-44). Si bien es cierto que Filipinas sufrió una gran desgracia, no lo es menos que en esta ocasión Arbeteta mostró su generosidad con el cariño más profundo, como lo podía haber hecho con uno de los pueblos vecinos. En el mes de marzo de 1885, Arbeteta volverá a ser solidaria, en este caso con las víctimas del terremoto de Granada y Málaga, pero eso ya es otra historia.

“Y aquí se acaba el romance,

que en el pliego escrito está,

sólo dos céntimos cuesta,

a quien lo quiera llevar”.

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Los Quintos (1883-1921) y otras historias

(1ª PARTE)

En este nuevo post van a encontrar nuestros lectores seguramente los nombres de alguno de sus abuelos, bisabuelos o tatarabuelos. Ante la extensión del tema lo dividiremos en dos partes.

El servicio militar marcaba profundamente la vida de los jóvenes. Para ellos, el estar tres años fuera de casa no era un hecho que se pudiera olvidar fácilmente, a lo que se añade el hecho de que algunos de ellos no habían salido de la comarca.

Carta del hijo ausente. Máximo Peña Muñoz. Año 1887. Museo de Zaragoza.

El nombre de quintos procede de la “contribución de sangre”, o servicio militar que impuso Juan II de Castilla, según el cual uno de cada cinco varones debía servir en el ejército. Felipe V retomó esta disposición en 1705. Ahora nos encontramos en 1883. La tercera guerra carlista ha terminado en 1876 y se vive un periodo de paz. La Constitución de 1876 volvió a implantar el servicio militar obligatorio.

En Arbeteta la talla y el reconocimiento tenían lugar en el Ayuntamiento. El consistorio se llenaba de mozos y familiares. El sorteo se realizaba después en la Caja de Reclutas de Guadalajara. En esta época Cuba y Filipinas eran los peores destinos que le podía tocar al quinto, con el disgusto y pesar de familiares, novias y amigos.

Pasaremos por alto las celebraciones de los quintos y nos centraremos en los datos de la talla. Los quintos los enumeraremos por años de talla y orden de sorteo. Después del nombre de cada uno pondremos su talla, lo que alegó y el resultado final de tal alegación. Pondremos a continuación el nombre de los padres, si constan en ese año, que os serán útiles para vuestra genealogía.

¡ A la guerra ! . Año 1895. Alberto Plá Rubio. Museo del Prado

Hemos de destacar, como podéis observar, la cortedad de talla de todos ellos, siendo el más alto en estos 39 años Juan Pablo Alonso Alonso, que midió 1´80 m. Veréis cortos de talla y muchas alegaciones, en resumen, que nadie quería ir. Existía la creencia entre los mozos, que si alguno tenía 155 cms,  podía ir a la revisión a Guadalajara andando sin parar desde Arbeteta, y con eso encogía el centímetro que le sobraba, y así ser corto de talla y librarse del servicio militar. Alguno lo hizo, pero no encogió. Algún otro llegó a pagar redenciones en metálico, con lo que se libró. Pero eso ya lo trataremos en la segunda parte.

Hemos calculado la media de las tallas de los quintos de estos 39 años y obtenemos un resultado de 158,7 centímetros. A simple vista nos parecen más altos los quintos de los últimos años, por lo que hallamos la media de los años del siglo XIX, que resulta ser de 158 centímetros. La talla media de los 21 años del siglo XX es de 160 centímetros. Dos centímetros es mucho, debieron mejorar las condiciones de vida en Arbeteta. Pero ahora vayamos a los protagonistas:

Ilustración Artística 2 de agosto de 1897. Sargento de Sigüenza.

AÑO 1883

  • Anselmo Herráiz Alonso.157 cms. Hijo de viuda pobre. Exento. Vivía en Huertapelayo.
  • Francisco Cobeta López. 169. De la vista. Inútil.
  • Victorio García de la Presa. 160. Hijo de viuda pobre. Exento.
  • Gregorio Costero López. 168. Padre sexagenario. Exento.

AÑO 1884:

  • Victoriano del Amo Herráiz. 161. Padre impedido. Exento.
  • Prudencio de la Presa del Amo. 161. Padre impedido. Exento. Vivía en Armallones.
  • Cándido López Alonso. 163. Padre impedido. Soldado.
  • Abdón Herráiz del Amo. 159. Nada. Recluta.
  • Lucas Antonio Alonso. 154,9. Mal de orina. Recluta.

AÑO 1885: (son quintos de años anteriores que se vuelven a quintar).

  • Juan Pablo Alonso. 180. Padre impedido. Exento.
  • Eleuterio Laína del Amo. 146. Nada. Excluido por corto de talla.
  • Isidro del Amo Laína. 158. Hermano en el servicio. Exento.
  • Luis Eusebio Blasco Rojo. 166. Hijo de viuda. Exento.
  • Norberto Sacristán Fernández. 157. Padre impedido. Exento. Soldado en 1886.
  • Simón García Horcajo. 151. Nada. En reserva. Corto de talla.
  • Andrés Natalio de la Presa Alonso. No se talla. Preso “sufriendo 8 años de condena en el penal de Ocaña”. Ver documentos adjuntos.

AÑO 1885: (los propios de este año)

  • Isidoro Alonso Martínez. 154. Reúmas. Pendiente. Sorteable hasta 1888. Felipe y Ramona.
  • Estanislao Herráiz del Castillo. 154. Ninguna. Corto de talla. Sorteable. Pedro y Miguela.
  • Norberto García Rodríguez. 162. Del pecho. Inútil. Manuel y Josefa.

AÑO 1886:

  • Gumersindo Hilario López Costero. 163. Padre sexagenario. Exento. Donato y Mª Antonia.
  • Primo Feliciano Alonso López. 163. Padre sexagenario. Exento. Blas y Teresa.
  • Bartolomé Rojo Aguado. 157. Padre sexagenario. Exento. José y Rosa.
  • Patricio Martínez García. 148. Ninguna. Excluido por corto de talla. Manuel y Petra.

AÑO 1887:

  • Juan López López. 156. “Abuelo sexagenario”. Exento. Facundo y Manuela.

AÑO 1888:

  • Bernabé Costero López. 164. Padre sexagenario. Exento. Eugenio y Juliana.
  • Agapito Martínez Costero. 149. Ninguna. Excluido por corto de talla. Damián y Ramona.
  • Gregorio Blasco Rojo. 149. Ninguna. Excluido por corto de talla. Mariano y Sotera.

AÑO 1889:

  • Victoriano López Guerrero. 155. Ninguna. Sorteable. Braulio y María.
  • Patricio Agapito Montón López. 158. Ninguna. Sorteable. Pedro y María.
  • Isidoro Costero Pérez. 167. Ninguna. Sorteable. Valentín y Atanasia.
  • Eustaquio Alonso García. 164. Padre sexagenario. Exento. Vicente y Teresa.
  • Francisco Álvaro del Amo Pérez. 155. Hijo de viuda. Exento. Basilio y Victoria.
  • Francisco Guerrero González. 163. Padre sexagenario. Exento. Marcos y Manuela.

AÑO 1890:

  • Gabino Alonso Herráiz. 162. Padre sexagenario. Exento. Pablo y Evarista.
  • Vicente García del Amo. 157. Padre impedido. Exento. Tomás y Teresa.
  • Mariano Cortés del Amo. 167. Padre Impedido. Exento. Gregorio y Prudencia.
  • Pedro Laína del Amo. 161. “Abuelo pobre”. Exento. Mariano y Hermenegilda. En 1891 “sufre condena”, en 1892 “preso”, y en 1893 “inútil”.
  • Esteban Martínez Costero. 159. Ninguna. Sorteable. Damián y Ramona.
  • Marcos del Amo Yndarte. 154. Ninguna. Sorteable. Felipe y Gertrudis.

AÑO 1891:

  • Miguel Cortés del Amo. 141. Ninguna. Excluido por corto de talla. Juan e Inés.
  • Miguel Narciso del Amo López. 163. Hijo de viuda. Exento. Francisco y Teresa.
  • Félix Costero Alonso. 156. Ninguna. Sorteable. Isidoro y Juana.
  • Dámaso Alonso López. 154. Reúmas. Corto de talla. Blas y Teresa. En 1892 inútil y en 1893 sorteable.

AÑO 1892:

  • Baldomero Alonso Alonso. 165. Ninguna. Sorteable. Esteban y Genara.
  • Félix Alonso Alonso. 167. Ninguna. Sorteable. Guillermo y Valeriana.
  • José del Amo Alcolea. 158. Hernia. Inútil. Timoteo y Josefa.

AÑO 1893:

  • Elías García Rodríguez. 162. Ninguna. Sorteable. Manuel y Josefa.
  • Pedro Alonso Martínez. 148. Ninguna. Excluido por corto de talla. Felipe y Ramona.
  • Cecilio del Amo Yndarte. 154. Ninguna. Sorteable. Felipe y Gertrudis.

AÑO 1894:

  • Basilio del Amo Parrilla. 140. “Desviación de la columna vertebral”. Inútil total. Excluido. Antonio y Eusebia.
  • Gregorio del Amo Ortega. 162. Padre sexagenario. Exento. Fernando y Marta.
  • Víctor del Amo Pérez. 150. Ninguna. Excluido por corto de talla. Pedro y Felisa.
  • Luis Herráiz Alonso. 154. Corto de talla, pero en la revisión de 1897 sale como soldado. José Antonio y Manuela.
  • Demetrio Costero López. 155. Padre impedido. Aunque en principio fue corto de talla, en la definitiva salió sorteable. Mariano y Serapia.
  • Dionisio Alonso Alonso. 153’5. Ninguna. Corto de talla. En 1895 mide 155 y se le declara sorteable. Esteban y Genara.
  • Valentín Alonso López. 160. “Abuelo pobre”. En principio exente, pero después sorteable. Blas y Teresa.
  • Lázaro Alonso Alonso. 166. Ninguna. Sorteable. Guillermo y Valeriana. Estuvo en Cuba, ver foto adjunta.

AÑO 1895:

  • Pascual López Costero. 164. Ninguna Sorteable. Luciano y Nemesia.
  • Anacleto Rodríguez Herráiz. 155. De un brazo. Inútil. Inocente y Faustina.
  • Tiburcio Cortés del Amo. 155. Padre Impedido. Exento, pero en 1896, 1897 y 1898 sale sorteable. Gregorio y Prudencia.
  • Felipe López Herráiz. 149. Ninguna. Corto de talla. Excluido. Juan y Juana.
  • Mariano del Amo Yndarte. 161. Ninguna. Sorteable. Felipe y Gertrudis.

AÑO 1896:

  • Felipe Alonso Herráiz. 155. Padre sexagenario. Sorteable. Pablo y Evarista.
  • Felipe López Herráiz. 162. De la garganta. Sorteable. Julián e Inocenta.
  • Indalecio Francisco Montón López. 161. Ninguna. Sorteable. Pedro y María.
  • Francisco del Amo del Amo. 165. Ninguna. Sorteable. Francisco y Matilde.

AÑO 1897:

  • Eustaquio Alonso Herráiz. 157. Hermano sirviendo. Exento. Pablo y Evarista.
  • Jesús Costero López. 157. Viuda pobre. Exento, pero soldado en 1898. Mariano y Serapia.
  • Tomás Herráiz Pérez. 160. Padre impedido. Exento. Soldado en 1898. Eugenio y Mónica.
  • Manuel Costero López.163. Palpitaciones. Soldado. Francisco y Baldomera.
  • Luis Herráiz Alonso. 155. Viuda pobre. Exento, pero soldado en 1898. José y Manuela. Era quinto de 1894.
  • Gregorio del Amo Ortega. 162. Padre sexagenario. Exento. Facundo y Marta. Era quinto de 1894.
  • Víctor del Amo Pérez. 154. Excluido. Corto de talla. Pedro y Felisa.
  • Anacleto Rodríguez Herráiz. 163. De un brazo. Exento. Inútil. Inocente y Faustina. Era quinto de 1895.

AÑO 1898:

  • Ramón del Amo Alcolea. 166. Ninguna. Soldado. Timoteo y Josefa.
  • Carmelo Martínez López. 152. Ninguna. Corto de talla. Soldado en 1899. Nicolás y Bonifacia.
  • Manuel García Moré. 151. Física. Falleció en 1899. Patricio y Josefa.
  • Miguel del Amo Costero. 150. Física. Corto de talla. Soldado en 1900. Benito y Tomasa.
  • Mauricio Cortés del Amo. 170. Hermano sirviendo (Tiburcio, 1895). Exento, “exceptuado”. Gregorio y Prudencia.
  • Ángel García del Amo. 156. Padre sexagenario. Exento, exceptuado. Tomás y Teresa.
  • Víctor del Amo López. 162. Padre impedido. Soldado. Cesáreo y Clementa.
  • Dionisio del Amo Yndarte. 146. Cojo. Excluido. Felipe y Gertrudis.

AÑO 1899:

  • Felipe García Moré. 155. Ninguna. Soldado. Patricio y Josefa.
  • Ricardo García del Amo. 160. Ninguna. Soldado. Prudencio y Teresa.
BOPGU 11/11/1889
BOPGU 15/02/1889

Andrés Natalio de la Presa Alonso, “el Pachín”, quinto de 1885, no se talla por estar preso en el penal de Ocaña, condenado a 8 años por “corta y sustracción de maderos de pinos y resistencia a la autoridad”. Dura condena como podéis ver. A principios de 1889 se fuga de Ocaña, como podéis leer en la requisitoria del Juez de Ocaña que  adjuntamos. En noviembre de ese año todavía no había sido apresado, como dice la otra requisitoria del Juez de Cifuentes. No sabemos en qué fecha fue apresado, pero sí que se le alistó y destinó a Cuba. Allí encontró la muerte en 1898, como nos lo refiere el semanario Flores y Abejas. Un trágico destino para este infortunado paisano.

Semanario Flores y Abejas 2 /11/ 1898

Lázaro Alonso Alonso. Año 1898

Lázaro Alonso Alonso, quinto de 1894, también estuvo destinado en Cuba, no fue soldado raso aunque ignoramos su graduación, allí gano su dinerillo y cuando volvió a Arbeteta pudo comprar en el barco galletas y vino de Jerez para llevar a la familia. Se fotografió elegante en Santiago de Cuba con su habano en la mano, como podéis ver en la foto.

Se quedó muy pronto sin madre y le pusieron un ama de cría de Villanueva de Alcorón. De niño le enviaron al seminario. Adelantada la carrera abandonó los estudios y regresó a Arbeteta.

Era un hombre sociable y alegre con todo el mundo. Iba al campo con sus trabajadores y cantaba al sol…….»si tu fueras jornalero, te levantarías más tarde y te acostarías primero». Entonces se trabajaba de sol a sol. Cuentan que en una ocasión vino de Guadalajara un diputado a visitar el pueblo y fue Lázaro quién expuso los problemas que padecían los arbeteteros. El diputado mirándole le dijo: «que pena de hombre, que calce albarcas«. De apodo a la familia les llamaban «Los Serios», aunque nos cuenta una nieta «Nory López Alonso» que de serios no tenían nada. Se casó con Gregoria Alonso Cobeta. Falleció de repente sin saber la causa, dejando 3 hijas y un hijo en camino y a la viuda en una penosa situación. Gregoria perdió el hijo que esperaba y a una de las niñas ,quedando solamente Purificación y Angela Alonso Alonso.

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La calle Real

En este nuevo post trataremos sobre las viviendas de la calle Real. Para ello utilizaremos dos fuentes: el Registro Fiscal de Edificios y Solares de 1922, y el Amillaramiento de 1863. En ellos podremos ver quiénes eran los propietarios de esas viviendas en esos años concretos.

La calle Real que todos conocemos ha sufrido pocos cambios en los dos últimos siglos. No podemos olvidar que hasta 1833  Arbeteta perteneció a la provincia de Cuenca, y que su principal camino procedía de esta ciudad, que tras pasar por El Recuenco, llegaba a la peña de la Puerta, auténtica puerta de entrada a Arbeteta.

Camino de Cuenca

Lo primero que encontraba el viajero visitante eran los símbolos de jurisdicción de la villa. Retirada del pueblo estaba la horca, de la que queda la denominación del barranco de la Horca. A la entrada del pueblo se encontraba el rollo jurisdiccional o picota, y la ermita de Nuestra Señora de la Concepción. Sí, había una ermita a la entrada de Arbeteta hasta mediados del siglo XIX de la que no quedan restos, pero si  datos documentales. El camino entraba directamente en la calle Real pasando a la sombra del olmo.

El puesto público (tienda) de Arbeteta se encontraba en la calle Real. Era una tienda del Ayuntamiento que salía a remate todos los años y en la que se vendían principalmente  cinco géneros sumamente importantes para los vecinos: vino, vinagre, aceite, aguardiente y pescado. No hemos podido localizar todavía su ubicación.

Ahora nos olvidaremos de la numeración actual y seguiremos la que se impuso en Arbeteta a mediados del siglo XIX, y para no equivocarnos, tendremos en cuenta que  los números antiguos partían desde el olmo y terminaban en la calle Cantón.

PARTE DERECHA:

C/ Real 1 y 3

NÚMERO 1: En 1922 figura como propietario Hilario López Costero, el bisabuelo del que esto escribe. Es un error al confundir nombres, ya que su titular es Hilario Costero Pérez. Tiene un valor de 500 pesetas. Linda por la derecha con las eras, por la izquierda con casa de Antonio Martínez, y espalda Antonio Martínez. En 1863 su propietario es Feliciano Yndarte.

NÚMERO 3: En 1922 figura como propietario Antonio Martínez Herráiz, con un valor de 500 pesetas. Linda por la derecha con Hilario Costero, izquierda con Zacarías Montón y espalda con Zacarías Montón. En 1863 sus propietarios son los herederos de Bernardo Herráiz.

C/ Real 5

NÚMERO 5: En 1922 figura como propietario Zacarías Montón Herráiz, con un valor de 600 pesetas. Linda por la derecha con Antonio Martínez, izquierda una cerrada sin construir, y espalda las eras. Zacarías no tuvo hijos y dejó su casa al sobrino de su mujer, Salvador Pérez, y la cerrada contigua a su sobrino Manuel Montón, que construyó después vivienda en la cerrada.

C/ Real 7 y 9

NÚMERO 7: En 1922 figura como propietario Juan Pablo Alonso (el hombre más alto de Arbeteta en muchos años. Quinto en 1885, con una talla de 180 cms. No fue a la mili por tener padre impedido) con un valor de 500 pesetas. En 1863 su propietario es Juan Laina.

NÚMERO 9: En 1922 figura como propietario Pascual Alonso Herráiz,  adquirida por herencia de sus padres, con un valor de 600 pesetas. Linda por la derecha con casa de Juan Pablo Alonso, izquierda otra de Antonio Costero «el tío Guarranga», y espalda otra de Federico Herráiz. En 1863 su propietario es Mariano Castillo.

C/ Real 11 y 13

NÚMERO 11: En 1922 figura como propietario Antonio Costero » el tío Guarranga», ocupada luego por su hijo Florentino «el tío Coloraó» , con un valor de 500 pesetas. Linda por la derecha con Pascual Alonso, izquierda Felipe López, y espalda Pascual Alonso. En 1863 su propietario es Marcia García.

NÚMERO 13: En 1922 figura como propietario Felipe López “el tío Felipón”, suegro de Pedro Alonso Martínez, el “tío Periquillo”, con un valor de 600 pesetas. Linda por la derecha con Antonio Costero «el tío Guarranga», izquierda herederos de camilo Alonso, y espalda otra de Pascual Alonso y Eustaquio Alonso. En 1863 su propiedad es herederos de Isidoro Herráiz.

C/ Real 15 y 17

NÚMERO 15: En 1922 figura como propietario Vicente Alonso del Amo, con un valor de 500 pesetas. Linda por la derecha con casa de Felipe López, izquierda otra de Francisco del Amo Pérez, y espalda otra de Eustaquio Alonso. En 1863 su propietario es Norberto Herráiz.

NÚMERO 17: En 1922 figura como propietario Francisco del Amo Pérez, con un valor de 600 pesetas. Linda por la derecha con Vicente Alonso, izquierda calle de Mediodía y espalda Eustaquio Alonso. En 1863 sus propietarios son Lázaro López y Pablo Alonso.

C/ Real 19 y 21

NÚMERO 19: En 1922 figura como propietario Mariano del Amo Herráiz, con un valor de 500 pesetas. Linda por la derecha con casa de Manuela López, izquierda otra de Francisco Herráiz, y espalda Manuela López. En 1863 su propietario es Felipe Laina.

NÚMERO 21: En 1922 figura como propietario Francisco Herráiz Sanz, con un valor de 600 pesetas. Linda por la derecha con casa de Mariano del Amo, izquierda otra de Patricio Montón, y espalda Patricio Montón. En 1863 su propietario es Julián Blasco.

C/ Real 23 y 25

NÚMERO 23: En 1922 figura como propietario Patricio Montón López, con un valor de 600 pesetas. Linda por la derecha con casa de Francisco Herráiz, izquierda Andrea Costero y espalda calle de la Carnicería. Esta casa era la posada, con entrada posterior y cuadras donde metían las caballerías los huéspedes, como los maranchoneros tratantes de ganado o vendedores de cera y pimentón. En 1863 su propietario es Tiburcio Sanz.

NÚMERO 25: En 1922 figura como propietaria Andrea Costero Pérez, domiciliada en Alcocer,  con un valor de 600 pesetas. En esta casa vivió la “tía Petrilla”, que era sobrina de Andrea Costero. Linda por la derecha con casa de Patricio Montón, izquierda calle Cantón, y espalda otra de Vicente Herráiz.

PARTE IZQUIERDA:

C/ Real 2 y 4

NÚMERO 2: En 1922 figura como propietario Antonio del Amo del Amo, el “tío Toro”, que era de una familia de cabreros, con un valor de 500 pesetas. Linda por la derecha con casa de Victoriano del Amo, izquierda callejón y espalda Victoriano del Amo. En 1863 su propietario es Demetrio Martínez.

NÚMERO 4: En 1922 figura como propietario Victoriano del Amo, con un valor de 500 pesetas. Linda por la derecha con casa de Santos Alonso, izquierda Antonio del Amo, y espalda Petra López. En 1863 su propietario es Pedro Antonio Herráiz.

C/ Real 6 y 8

NÚMERO 6: En 1922 figura como propietario Santos Alonso López, Padre de Alejandro, con un valor de 400 pesetas. Linda por la derecha con Olallo Guerrero, izquierda Victoriano del Amo y espalda otra de Petra López. En 1863 su propietario es Tomás Guerrero.

NÚMERO 8: En 1922 figura como propietario Olallo Guerrero Regidor, con un valor de 400 pesetas. Linda por la derecha con calle de la Unión, izquierda casa de Santos Alonso, y espalda Petra López. En 1863 su propietario es Manuel de la Presa.

C/ Real 10 y 12

NÚMERO 10: En 1922 figura como propietario Pedro del Amo Pérez, con un valor de 500 pesetas. Linda por la derecha con otra de Natalia Herráiz, izquierda calle de la Unión y espalda casa de Santos Alonso. En 1863 su propietario es Isabel García.

NÚMERO 12: En 1922 figura como propietario Natalia Herráiz Costero, con un valor de 500 pesetas. Linda por la derecha con callejón, izquierda otra de Pedro del Amo, y espalda otra de Mariano Costero (hijo de Bernabé). En 1863 su propietario es Santiago Noal.

NÚMERO 14: En 1922 figura como propietario Bernabé Costero López (quinto de 1888, midiendo 164 cms. Sale exento del servicio militar por ser su padre sexagenario. Hijo de Eugenio y de Juliana), con un valor de 600 pesetas. Linda por la derecha con casa de Eleuterio Laina, izquierda otra de Natalia Herráiz, y espalda otra de Venancio Costero (alcalde que hizo el puente de la fuente de los Caños). En 1863 su propietario es Antonio Alonso Blasco.

C/ Real 14, 14 y duplicado ,16 y 18

NÚMERO 14 DUPLICADO: En 1922 figura como propietario Eleuterio Laina del Amo con un valor de 500 pesetas. Adquirida por compra a herederos de Felipe López Sanz. Linda por la derecha con casa de Mónica Pérez, izquierda otra de Bernabé Costero y espalda corral de Crispín Costero. En 1863 su propietario es Felipe López Sanz.

NÚMERO 16: En 1922 figura como propietaria Mónica Pérez Sanz,  con un valor de 500 pesetas. Linda por la derecha con casa de Pedro y Zacarías Montón, izquierda otra de Francisco López, y espalda otra de Francisco Montón. En 1863 su propietario es Miguel del Amo.

NÚMERO 18: En 1922 figuran como propietarios Pedro y Zacarías Montón y otros,  con un valor de 600 pesetas. Linda por la derecha con calle Real, izquierda casa de Mónica Pérez, y a espalda callejón. En 1863 su propietario es Pablo Martínez.

C/ Real 20 y 22

NÚMERO 20: Solar. En 1922 figura como propietario Felipe López, el “tío Felipón”, con un valor de 40 pesetas. Linda por la derecha con casa de Gregorio Cortés Gómez, izquierda casa de Pedro y Zacarías Montón, y espalda otra de Mónica Pérez. En 1863 su propietario es José Alonso, figurando como casa.

NÚMERO 22: En 1922 figura como propietario Gregorio Cortés Gómez, con un valor de 400 pesetas. Linda por la derecha con Vicente Alonso, izquierda solar de Felipe López y a espalda casa de Eustaquio Alonso. Adquirida por herencia de su tía Juliana Cortés.

C/ Real 24

NÚMERO 24: En 1922 figura como propietario Vicente Alonso, con un valor de 500 pesetas. Linda por la derecha con casa de Pedro Alonso, izquierda casa de Gregorio Cortés y espalda otra de Patricio Montón. En 1863 su propietario es Felipe López Mazarío.

C/ Real 26

NÚMERO 26: En 1922 figura como propietario Pedro Alonso Martínez, el “tío Periquillo”, con un valor de 600 pesetas. Linda por la derecha con la Plaza, izquierda calle Real y espalda casa  de Patricio Martínez “el Cachena”.

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