Cardillos & Collejas

Hay tradiciones  que efectivamente se pasan de padres a hijos o de abuelos a nietos, como es el caso del post de  hoy: el placer de salir al campo en primavera para coger collejas y cardillos. Están deliciosos en potajes con garbanzos, revueltos o en tortilla. Seguro que más de uno y de dos los conocéis y también los cogéis. Para los que no lo hacéis, os animamos a ello, y si no contáis con maestro que os enseñe, os adjuntamos unas fotografías que os ayudarán.

Los cardillos

Cardillo

Cardillo

El cardillo (Scolymus hispanicus L.) es una planta silvestre que podemos encontrar en Arbeteta en las orillas de los caminos y linderos de la Vega, no siendo rara verla en las Eras. Al igual que las collejas, antes abundaba en los campos de cereales, pero con el uso continuo de los herbicidas han desaparecido. Nos cuentan que antes los mejores se criaban en las avenas, porque este cereal se araba y sembraba más tarde. Generalmente eran los trofeos que traían las mujeres y niños que iban a escardar.

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Cardillo seco

El cardillo es uno de los alimentos naturales más tradicionales. Es una   planta que  nos suele pasar inadvertida cuando se encuentra entre la vegetación. Tiene un aspecto morado con las hojas pegadas al suelo y en el centro suele conservar el tallo seco del año anterior, lo que nos facilita su búsqueda, especialmente al principiante. La recolección de cardillos tiene varias satisfacciones: el ejercicio de andar por el campo, la satisfacción de encontrarlos y recolectarlos uno mismo, y por último, el placer de saborearlos. La parte aprovechable son las hojas basales, que se recolectan antes de que aparezcan los tallos  floríferos, en general durante los meses de abril y mayo, dependiendo de las lluvias del año. Este año es extraordinario por las lluvias.

HERRAMIENTAS

Herramientas

cardillo en flor

Cardillo en flor

Intentaremos que podáis identificarlos mediante las fotografías que os adjuntamos. Si frecuentáis el campo,  localizáis la zona donde abundan en el mes de junio, porque está florecido y se identifican sus vistosas flores amarillas. Localizado el lugar podéis volver en abril y mayo del año siguiente. Los mejores cardillos son los que crecen entre las hierbas porque con la competencia por la luz solar son más grandes y más tiernos y no están abiertos al ras de suelo. Os recomiendo utilizar guantes para evitar los pinchos, y una buena navaja muy afilada para limpiar el cardillo in situ y no llevar la tarea a casa. Se debe cortar la planta entera respetando la raíz para que pueda volver a brotar al año siguiente. Deben pelarse, es decir, quitar las partes verdes de las hojas y dejar sólo el peciolo y el nervio, lo que vulgarmente se conoce como penca. Esta operación se realiza con una cierta facilidad agarrando cada hoja con la mano izquierda, mientras vamos pasando la navaja por los lados de la penca para quitarle lo verde. Si se hace con un poco de práctica, los pinchazos son mínimos.

Una vez pelados, se lavan con agua para eliminar los restos de tierra, se cortan en trozos y se cuecen en agua con sal. A continuación se suelen preparar de diferentes maneras. Una de las más frecuentes es rehogarlos con aceite de oliva y ajo para servirlos como acompañamiento de los garbanzos en el cocido.

PLATOCARD TORTILLACARDILLOS

Pero lo que os mostramos hoy es en tortilla. Para ello se rehogan muy bien, que suelten el agua de la cocción y se hacen en tortilla o revueltos. Se les puede añadir jamón o chorizo, pero eso lo dejamos al gusto del cocinero.

Las collejas

Collejas

Collejas

Las collejas (Silene vulgaris-Moench) son otra de las especies comestibles silvestres ampliamente conocidas  y apreciadas en Arbeteta. Se puede decir que es la verdura más fina y exquisita de cuantas son aprovechables de las silvestres.

Crecen las collejas en los terrenos baldíos que no hayan sido tratados con herbicidas y en los bordes de los caminos de toda la Vega. Son plantas que gustan mucho a las ovejas por lo que es incompatible su búsqueda con la presencia de los ovinos.

Brotan las collejas a finales de abril y primeros de mayo,  teniendo un lustroso color verde manzana. Crecen en corros. Una norma elemental de cualquier buen aficionado es coger las últimas hojas de la planta, nunca tirar de ellas arrancándolas de raíz, porque se eliminan futuras plantas para la próxima temporada, debido al carácter subterráneo de sus tallos. De la planta se utilizan las hojas y el tallo tierno.PLATOCOLL

Una vez que las tenemos limpias, para prepararlas se deben de seguir unos cuidados sencillos, como son el lavarlas de tierra y polvo. Recomendamos no cocerlas, porque pierden sabor y beneficiosos elementos nutrientes. TORTILLACOLLEJASLa tortilla es como mejor saben, para ello se ponen en una sartén con aceite de oliva, un poco de sal  y a fuego bajo ir depositando las collejas y conforme se van haciendo, al mermar bastante el volumen inicial, se va aportando más verdura hasta tenerlas reducidas y haciéndose en su propia agua. Después se hacen en tortilla, resultando un sabor inolvidable. En Arbeteta las collejas se han utilizado también tradicionalmente con garbanzos tipo potaje, sustituyendo a las espinacas.

 

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Los Carteros en los siglos XIX y XX

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Cartero silbando

Vamos  a dedicar este   2º  post del año a un oficio que tiende a desaparecer  en casi todo el mundo, hablamos del oficio de “cartero” . La informatización de este siglo con la aparición de los ordenadores, el fax y los móviles ha hecho que el envío de cartas sea  cada vez menor. Ya casi nadie manda cartas personales y cada vez más los recibos del banco y notificaciones públicas (multas, avisos…) llegan por  email .

Pero nosotros vamos a   regresar  a una época en el que  nuestros protagonistas, “los carteros”, eran imprescindibles , su oficio era único. Un tiempo  en donde  la llegada de las cartas era todo un acontecimiento. Vamos a rendir un homenaje a nuestros paisanos que se dejaron la piel recorriendo los caminos,  superando todo tipo de peligros.

El año 1706 marcó el nacimiento de Correos en  España. Fue entonces, durante el reinado del primer Borbón,  Felipe V , cuando el servicio postal español pasó a ser gestionado por el Estado. En  1889 fue cuando se creó   el Cuerpo de Empleados de Correos en España, por lo que los carteros empezaron a tener cada vez más presencia en todas las poblaciones.

Desde que el correo se inventó, el cartero utilizaba una corneta o cornamusa, en términos más exactos, para anunciar su entrada en las poblaciones, ser reconocido, protegido y obtener la inmunidad. De ahí la utilización de la corneta en muchos países europeos como distintivo de correos.

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Emblema de correos en España. La cornamusa está debajo de la corona.

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En 1836 Arbeteta dependía de la Central de Valdeolivas.

En  Arbeteta el correo ha llegado desde distintos orígenes a lo largo de la historia. Sabemos que Arbeteta pertenecía a la provincia de Cuenca hasta 1833, y que hasta entonces la correspondencia oficial llegaba de Cuenca por El Recuenco. En 1836, en plena Guerra Carlista existe una disputa sobre la instalación del partido judicial en Priego o Valdeolivas.  Uno de los puntos a su favor que presentaba esta última era que en ella estaba situada la administración de correos de Salmerón, Arbeteta y El Recuenco.

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Oficios de la Junta de Armamento, Gobierno y Defensa de Guadalajara. Año 1811

Años después, con la adscripción al partido de Cifuentes, venía de esta villa a través de Carrascosa de Tajo. Entrado el siglo XX comienza el servicio desde la administración de Trillo, a través de la línea de Trillo a Zaorejas, encargándose el cartero rural de Arbeteta de acercarse a recogerlo a la casilla de Peralveche.

Desde aquí no podemos olvidar al entrañable administrador de correos de Trillo, Isidoro Ruiz López, hijo de Baltasara López, natural de Arbeteta y de Benjamín Ruiz Carrascosa, familia que siempre cultivó su amor por Arbeteta.

 

 

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Plaza vacante de cartero . Año 1874

La primera noticia que tenemos sobre el oficio de Cartero en Arbeteta es el anuncio de una vacante  en el Boletín Oficial  en el año 1874 , dotada con 100 pesetas, no tenemos noticias a quien se le adjudicó .

Del  primer cartero que si  tenemos  noticias es de Benito Aguado Écija , nacido en Alcocer y trasladado a  Arbeteta  como cartero oficial,   se casó en nuestro pueblo con nuestra paisana   Saturnina Herraíz Costero,  fundando así una dinastía de carteros .

Los Aguado son toda una estirpe de 3 generaciones en correos.

Pinchar abajo para ver la imagen.

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Tres generaciones de Cartero en Arbeteta. Árbol genealógico

En  1909  Benito Aguado Écija estando destinado en Arbeteta  se presentó para concejal en las elecciones para el ayuntamiento.  Aunque no salió elegido tuvo 25 votos de los vecinos del pueblo.

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Listado de los candidatos a las elecciones municipales para concejales. Año 1909

La segunda generación de carteros  aparece con   “Agustín Aguado Herraíz  ” El Canela “   hijo del anterior,  está todavía en la memoria de algunos de nuestros lectores subiendo con la bici a la Casilla. Padre e hijo trabajaban a la par aunque en diferentes pueblos . En el recorte que tenemos abajo fechado  el 2 de marzo de 1931,   solicitan una permuta para volver   Agustín a Arbeteta con su familia y Benito a Sacedón ,cerca de Alcocer, el pueblo  donde nació.

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Sello de Isabel II. Matasellos de Sacedón. Año de 1856

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Permuta de la plaza de cartero entre Benito Aguado y su hijo Agustín Aguado. Destinados en Sacedón y Arbeteta

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después de la permuta con su padre en 1931, Agustín Aguado Herraíz  estuvo en Arbeteta hasta que se jubiló y le sustituyó su hijo  Bernardo Aguado,    casado con Aniceta Benito , nacida en Valtablado, le ayuda en el oficio su hermano  Juan, casado con Eusebia Benito nacida también en Valtablado, (se casaron 2 hermanos con dos hermanas). Iban en bicicleta como su padre pero a partir de los  años 70 cambiaron la bici por una moto. CarteroSpain

Los demás hermanos también fueron carteros y estaban destinados   en Madrid. 1.-Benito Aguado, casado con Andrea Alonso Del  Amo  hija de la “Tía Quila”, En los años 40 hacía de sacristán en Arbeteta.  Había estado en los frailes de Teruel.  Según nos cuentan tenía muy buena voz y cantaba muy bien el gregoriano. Recuerdan los mayores las misas de Réquiem y en especial el “Dies irae” que les emocionaba y  helaba el corazón. 2.- Vicente    y 3.- Eustaquio , aunque era el pequeño de los hermanos fue el primero que ayudó a su padre a repartir las cartas  antes de irse a Madrid de cartero.

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Saca de Correos . Año 1953

Desde Arbeteta  se llevó el correo también a Valtablado del Río, a Armallones y Huertapelayo.  La distribución de las cartas se hacía diariamente y se encargaba  “El tío Agustín” de subir  con su bicicleta al coche correo a la Casilla de Peralveche  para recoger las cartas, tanto de Arbeteta como de Valtablado , y luego cada cartero repartía las cartas de los pueblos que tenían asignados.  Tenemos noticia de Dionisio Alonso   “El Conis” que  fue el cartero de Valtablado durante la guerra y comienzo de postguerra. Era mozo soltero y vivía con su hermano Baldomero y Juanita su mujer.

 A  Dionisio Alonso le sucedió en el puesto Benito Costero  Martinez, “El Gasolina”,   casado con Dorotea  Alonso  Del Amo, estuvo de cartero de Valtablado   hasta 1967, anteriormente su padre Isidoro Costero  Pérez, casado con María Martinez,   había sido también cartero de Armallones  y Pelayo en los años  20 y 30. Estamos ante otra familia de carteros

Las familias  ayudaban cuando por algún motivo, siempre justificado, no podían ir los titulares . En este caso  la mujer o los hijos, aunque fuesen pequeños,  iban a repartir el correo. Corrían tiempos difíciles  ya que   después de la guerra civil  “los maquis” merodeaban por la  zona y moverse de un pueblo a otro  entrañaba   algún susto que otro, afortunadamente  nunca hubo ningún incidente.

Cartero de Arbeteta en la actualidad . Marzo 2016

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Llaman a la puerta………….No han llamado dos veces, como cuando es alguien de casa. No es una llamada fría e impersonal de un extraño…..No; es una llamada familiar y de confianza… ¡Es el cartero!

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La Villa de Arbeteta rinde homenaje a Tomás Camarillo. 1947

Esta galería contiene 13 fotos

Comenzamos este nuevo año con ilusión y con muchas ganas de contaros nuevas historias. Vamos  a rendir un homenaje a un personaje fascinante que recorrió toda la provincia de Guadalajara con su famoso Ford y con una cámara colgada al hombro. Fotografió 287 … Seguir leyendo

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Navidad 2015

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Domenico Ghirlandaio.-1449-1494

Se aproxima la Navidad y con ella nuestras mejores y más sinceras intenciones de entregar lo mejor de nosotros a los que  nos rodean. Es un tiempo de compartir con ternura y alegría pero sobre todo con generosidad.  Os deseamos . 

¡ Feliz Navidad ¡

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Crónicas de La Guardia Civil en la Villa de Arbeteta

Cuando realizamos el post   de  Casas Cuartel de la Guardia Civil , no sabíamos el seguimiento que íbamos a tener. No obstante ante las peticiones de ampliar el tema con sucesos y anécdotas,  hemos decidido continuarlo.

Vamos a contaros noticias y actuaciones de la Guardia Civil del puesto de Arbeteta. Hemos elegido los años  finales del siglo XIX y primer cuarto del XX, porque estamos más alejados de sus protagonistas, al ser generalmente las noticias de sucesos trágicos y negativos.

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Sello de la Comandancia de la Guardia Civil de Arbeteta. 1941

Pero antes de empezar con las  anécdotas de nuestros personajes,   vamos a hacer un poco de historia y  a contaros  cómo  y cuándo  surgió este cuerpo.

Tras la Guerra de la Independencia contra Francia (1808-1814),    surgieron por los caminos todo tipo de ladrones y villanos dispuestos a convertir la agotada nación en una tierra intransitable. Tras varios intentos fallidos de crear nuevos cuerpos de seguridad y con un ejercito muy desgastado,  el mariscal Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II Duque de Ahumada, bajo el amparo de Isabel II como reina, creó el 28 de marzo de 1844  “La Guardia Civil“.   Unos 14 jefes, 232 oficiales y 5.769 agentes formaron la primera remesa de Guardia Civil de la Historia, dividida en 14 tercios en un homenaje a los ejércitos de los Austrias.

Se configuró un cuerpo sólido y eficaz que perteneciera solo a los españoles y estuviera fuera de los manejos políticos , dependiente solo  del ministerio de Gobernación y del de la Guerra.  El tricornio, de origen francés, se convirtió desde entonces en el símbolo distintivo de este cuerpo, al igual que el uniforme verde.

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Guardia civil a caballo . Pintura de Ferrer Dalmau. Siglo XX

El Duque de Ahumada no es solo el artífice de la constitución del cuerpo, sino también de todo el soporte moral de la Guardia Civil. El 20 de diciembre de 1845, crea la «Cartilla del Guardia Civil», un código moral para los agentes. Esta capacidad de servicio y sacrificio se cristalizó en el lema “el honor es mi divisa”.   La lealtad, el sacrificio, la austeridad, la disciplina, la abnegación y el espíritu benemérito son los principios clave que guían sus actuaciones. El férreo cumplimiento de estos compromisos permitió al cuerpo despejar los caminos y garantizar la seguridad de muchos ciudadanos.

Pero volviendo a nuestra historia  os vamos a relatar las aventuras de dos de nuestros  protagonistas: el cabo de la Guardia Civil  “Sr. Pino y el guardia “Sr. Martinez”  que merecieron una recompensa según cuentan los perjudicados.  Lo que no sabemos son sus lugares de nacimiento , porque ninguno era de Arbeteta.

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Guardias Civiles a caballo. Fotografia

El 28 de noviembre de 1925 llegaron noticias al puesto de Arbeteta del robo de ganado lanar perpetrado en el término de Villanueva de Alcorón a los vecinos Celestino y Mariano García Vicente.

Nuestros protagonistas cogen sus caballos y se dirigen al termino de El Recuenco  , visitan los sitios más ocultos, interrogan a pastores y labradores, obteniendo la averiguación de haber sido vendidas en Vindel, en aquellos días, 18  reses.     Sin pérdida de tiempo, el día 29 se personan en dicho pueblo, y comprueban que efectivamente un joven de unos 20 años, que decía ser de Peñalén, vendió a D. Lucio de la Muela, honrada persona de dicho pueblo, 18 ovejas, al precio de 35 pesetas cada una, que pagó  en el acto. Estas ovejas quedaron depositadas en el juzgado de Vindel.  En esos días reina un gran temporal de nieve en la sierra, y sin temor a él, marchan el día 30 a Villanueva de Alcorón, y combinando las noticias que tenían con otras nuevas, dirigen sus sospechas a un sujeto de Valsalobre, llamado Blas Sanz Segovia.

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Guardias Civiles de servicio

El temporal de nieve arrecia e impide la continuación del trabajo, pero ellos no desisten en su labor, y unidos a D. Lucio de la Muela, y acompañados de un guía de Villanueva, inician las seis horas de camino, con más de un palmo de nieve, con las ropas mojadas y las ramas de los pinos interceptando el camino. Iban a pie por no poder montar las caballerías por efecto del frío, y expuestos a perecer si les sorprendía la noche. Cansados y rendidos llegan por fin a Valsalobre. El Alcalde los auxilió y les indicó el  domicilio de Blas Sanz Segovia , el padre de éste al enterarse de que la Guardia Civil busca a su hijo se da a la fuga.  Esto no es obstáculo para ellos y con la ayuda de los vecinos  averiguan el paradero del sospechoso.   Le sorprenden a 5 kilómetros del pueblo y le detienen, confesando  su delito y   el lugar  donde tenía escondido el dinero de la venta de las 18 ovejas. Encontraron en  un pajar  cercano una cartera con 626 pesetas y 90 céntimos. D. Lucio de la Muela  reconoce al sospechoso sin género de dudas.   Asegurado el reo, reponen fuerzas, auxiliados por los vecinos de Valsalobre.  El día 2 de diciembre regresan con el detenido y el dinero a Villanueva, recorriendo de nuevo un duro camino con el temporal que no amainaba.  En Villanueva hacen entrega del correspondiente atestado, detenido y efectos al juez municipal.

El cabo Sr. Pino, y el guardia Sr. Martínez reciben mil felicitaciones por su trabajo. Han conseguido la tranquilidad de los perjudicados y sus familias, así como de los vecinos de dichos pueblos, que solicitan, como acto de estricta justicia, una recompensa para los dos. Con el deber cumplido regresan a Arbeteta el día 3 diciembre.

En las siguientes historias  que os vamos a relatar, nuestros agentes van a tener que investigar asuntos un tanto  escabrosos como eran  “los infanticidios”.  Delitos que se cometían con más frecuencia de lo que la conciencia   y la ley permitía.

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Noticia en el Periódico” Flores y Abejas “del infanticidio. 12 de noviembre de 1.899

El infanticidio  es tipificado por un móvil especial que es “el honor o honoris causa”, en el que las mujeres ante el miedo de verse con un  hijo ilegítimo  y perturbadas con la idea de la infamia que va a cubrirlas, o de la indignación de un padre severo o despechado, por el abandono en que un amante infiel que las ha dejado, se hallan en una espacio de locura atroz y se precipitan a exterminar y hacer desaparecer el fruto de su fragilidad .

El primero de ellos tiene lugar el 12 de noviembre de 1899, cuando  la Guardia Civil detiene a los vecinos de Arbeteta , José Antonio Martínez y Gervasia Rubio, quienes ocasionaron la muerte a un niño de corta edad. Ese mismo día ingresan en la cárcel de Cifuentes acusados de infanticidio. Desconocemos el veredicto de la causa judicial.

En  esta  segunda  historia nuestros protagonistas  van a ser un sargento y un guardia llamados “Antero Rubio “y  José  María Vinches .  Gracias a su investigación y perspicacia descubrieron el crimen,  que  hubiera permanecido oculto, habiendo burlado sus autores la acción de la justicia.  El periódico La Región del 24 de mayo de 1907 hace eco de la noticia contandola de esta manera:

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Noticia del periódico de “La Región” del infanticidio. 24 de mayo de 1.907

“Tenía conocimiento el citado sargento que en el pueblo había una joven que se hallaba en cinta y que hacía unos cuantos días había desaparecido este estado. Después de haberse informado de que nadie había visto ni sabía nada de la criatura , que forzosamente tenía que haber dado a luz  Cipriana  Jimenez Sanchez, que es su nombre, la sometieron a un detenido interrogatorio, en el que empezó a negar que hubiera estado en cinta, pero acabó por confesar en en la noche del 3 al 4 del actual había tenido un aborto dando a luz un niño muerto, cuyo cadáver tenía escondido entre la paja del jergón de su cama, sin que sus padres tuvieran noticia de ello. Procedieron al reconocimiento de la cama, encontraron el cadáver de la desgraciada criatura envuelto en unos trapos, y a pesar de lo manifestado por Cipriana,  la opinión de los médicos que practicaron la autopsia, es que había muerto por axfísia.   La madre que es soltera y cuenta 29 años es detenido y puesta a disposición del Juzgado de Cifuentes, que instruye diligencia,  junto con sus progenitores Ignacio y Vicenta, por suponerles encubridores del infanticidio”.

ALAMBIQUE

Alambique para la fabricación del aguardiente. Siglo XX

Otra de las actividades de la Guardia Civil era la persecución de” la venta ilegal de aguardiente.

El 11 de noviembre de 1908 el Administrador de Hacienda de Guadalajara, F. Javier Aparici, autoriza la “subasta de los efectos aprehendidos por la  Guardia Civil del puesto de Arbeteta”, que tiene lugar en Zaorejas el 16 del mismo mes. Consta de 3 lotes: 1º: 100 litros de aguardiente anisado y 4 barriles de madera, 2º: una burra cerrada de pelo cárdeno, y 3º: un burro cerrado de pelo negro.

El 23 de abril de 1910, el mismo Administrador, autoriza la subasta simultánea en la  Administración de Hacienda, y los Ayuntamientos  de Morillejo y Ocentejo, “de los efectos aprehendidos por la  Guardia Civil del puesto de Arbeteta” a Gregorio Sotodosos. Consisten en tres lotes: 1º: 96 litros de aguardiente, 2º: una mula negra de mediana edad, y 3º: un burro de pelo pardo, cerrado, de regular alzada.

Al igual que el aguardiente, la destilación de las bayas de enebro requerían autorización de la Administración de Hacienda, por ello, el 2 de junio de 1903, según narran las crónicas, la Guardia Civil del puesto de Arbeteta denunció a los vecinos de Huertapelayo , Pedro Salmerón, Eulogio Herráiz y Tomás Salmerón, los cuales se dedicaban a la fabricación de aguarrás sin la correspondiente licencia.

Son muchas las historias que protagonizaron nuestros personajes , algunas con final feliz y otras de una forma trágica pero siempre  con un gran sentido de la obligación y el deber.

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Los Racionamientos en la Postguerra y otras historias.

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Cartilla de racionamiento  1946

La Guerra Civil ha terminado y  Arbeteta,  al igual que otros pueblos, va recobrando poco a poco su rutina. En todo el país se había establecido el racionamiento, y Arbeteta no iba a ser  distinta.

En este post vamos a contaros  un suceso relacionado con el racionamiento del pan, ocurrido en febrero de 1952.  Un mes más tarde , el 22 de marzo de ese año, el Consejo de Ministros anunciaba  el fin del racionamiento que venía funcionando desde mayo de 1939. Con ello se inicia una liberalización de la economía. Desde entonces todas las personas incluidas en el régimen de racionamiento ordinario podían adquirir libremente, y sin necesidad de cortar el cupón, la cantidad de pan que deseen.

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Cartilla del Servicio Nacional del Trigo. Arbeteta  Ministerio de Agricultura. 1950

Hasta esa fecha, todos los labradores debían tener la cartilla del Servicio Nacional del Trigo, en la que se declaraba la superficie cultivada y lo cosechado. De ahí se estimaba lo que podía consumir la familia, y el resto se vendía al Servicio Nacional del Trigo con un precio fijado previamente. Cada vecino debía anotar en la cartilla el grano que llevaba a moler al molino. En todo ello siempre había sus trampas, que no trataremos en este momento. No todos los vecinos eran productores de cereal, y era preciso abastecerles de pan procedente del racionamiento. Estos vecinos eran las familias de la Guardia Civil, médico, veterinario, pastores, etc.

Para suministrar pan a este grupo de vecinos de Arbeteta,  Pedro Alonso Martínez (el tío Periquillo) traía la harina del racionamiento de la fábrica que los Ochaíta tenían en Trillo. El transporte lo solía realizar en un carro de mulas: iba un día y cargaba, quedándose esa noche en Trillo, en casa de su cuñada Baltasara López, natural de Arbeteta, para al día siguiente temprano emprender el viaje de vuelta a Arbeteta, lo que le llevaba todo el día. Su mujer, María López, amasaba la harina ejerciendo de panadera y cociendo el pan en el horno de Ángela Cortés (la tía Chusca).

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Racionamiento y normas para su distribución y precio. 13 de mayo de 1948

Ahora trataremos de otro singular personaje: el ordinario. Éste era un personaje que no era nada ordinario, era amable y servicial. El ordinario traía los “mandaos” que le encargaban. Era el recadero, al que algunos le llamaban “recaredo”, convirtiéndole en un nuevo rey godo. Este oficio lo desempeñaba a principios de los años 50  “Valeriano Martínez Alonso” natural de Arbeteta y vecino de Madrid. Transportaba los géneros que le encargaban desde Madrid hasta Zaorejas, con los pueblos comprendidos entre ambas localidades. Para el transporte se había comprado de segunda mano un camión marca Dodge, modelo K del año 1934, con matrícula CA-4642, y puesto a nombre de su mujer, Juana Tornero Criado.

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Camión Dodge Modelo-K, 1934. Como el de Valeriano

 El camión Dodge era uno de los camiones habituales de las carreteras de postguerra. También circulaban los Chevrolet, GMC, y Ford, todos ellos americanos. Todavía no había aparecido el primer Pegaso, al que cariñosamente se le denominaría “mofletes”. Pero en los casos que vamos a tratar, serán los Dodge los protagonistas. Sus conductores se consideraban los emperadores de la carretera, hasta tal punto que llevaban un ayudante de chófer.

Pero vamos a volver con  el protagonista de nuestra historia, ” El Valeriano “ , hombre servicial y un trabajador incansable.   Para ayudarle en el transporte contaba con el chófer Andrés de la Peña Sánchez,  natural de Madrid.

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Fabrica de harina de Trillo. Carretera CN-2115 de Gargoles de Abajo a Villanueva de Alcorón. Km 21,600

Nos encontramos en el viernes  22 de febrero de 1952, festividad de santa Leonor. Francisco Montón (el tío Manchao) había contactado previamente con Valeriano para llevar ese día el trigo sobrante de su cosecha, y el de otros vecinos, al Servicio Nacional del Trigo en Cifuentes. Con Valeriano y el conductor viajaban Esteban del Amo López (el Chete), que trabajaba como jornalero para  Francisco Montón, y Máximo Montón Montón,  propietario de parte de la carga. Realizaron el transporte de ida a Cifuentes  sin novedad.

Para aprovechar el viaje de vuelta cargan en la fábrica de harinas de Trillo 480 kilos de harina para Pedro Alonso Martínez. Suben al camión su hijo Benito Alonso López y su yerno Daniel Costero Cerrato. El camión sube renqueando por las curvas de Azañón y Solana. Son las 9 de la noche. Daniel y Esteban viajan en la caja arropados con sus mantas, los otros cuatro van en la cabina. Cuando entran en término de Peralveche circulan a 30 kilómetros por hora. Cerca de la cueva del Cerezo, a  la altura del kilómetro 16,800 y saliendo de una curva cerrada, (actualmente p.k 21,600, y no hay curva),  Andrés el conductor nota que el volante se encuentra loco, sin responder al giro, por lo que el Dodge se sale de la carretera, y dando varias vueltas cae al arroyo Solana.

Aquí los recuerdos nunca se desvanecen, siempre les acompañará el accidente, que milagrosamente no terminó en tragedia. Para narrar lo sucedido veamos los testimonios de todos ellos. Testimonios ante el Juez de Cifuentes  que llevará el sumario: para leerlo  es preciso pinchar sobre las dos páginas adjuntas de los testimonios.

DECLARACIONES DE LOS TESTIGOS ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE GUADALAJARA. J-524

 DECLARACION TESTIGOS 1DECLARACIÓN TESTIGOS 2

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Camión Dodge. 1940, Como el del Tío Pepe

Cuatro años después, el 18 de marzo de 1956, sobre las dos de la tarde, sucede un accidente a otro personaje entrañable y muy conocido en Arbeteta: José Ayllón Palomino, “el tío Pepe” de Sacedón, suministrador durante muchos años de vino y enseres de agricultor a los vecinos de Arbeteta. El hecho sucedió en las proximidades de Villanueva de Alcorón, cuando su camión, también Dodge, en que viajaba, matrícula GU-2021, (del año 1940), le sorprendió una gran tormenta de nieve con mucha ventisca que tapó los parabrisas, y en una curva cerrada se deslizó fuera de la carretera, dando una vuelta completa y causándose desperfectos en el vehículo  y derramándose el vino que transportaba, pero milagrosamente no resultó herido ninguno de los tres pasajeros. El camión era conducido por su chófer habitual Faustino Salvador Romo, y viajaban con él José Ayllón, el propietario, y el pasajero Santiago Andrea García. El camión lo tenían asegurado en la Caja de Previsión y Socorro de Guadalajara, por  lo que la reparación se pudo efectuar con prontitud, y el tío Pepe pudo seguir suministrando el vino a Arbeteta muchos  años, como pueden recordar los mayores.

Con estos relatos  queremos que las historias de las  gentes  de nuestra tierra no queden en el olvido.

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Los Arrieros en el siglo XVIII

En este nuevo  post vamos a hablar de   “Los Arrieros”,  hombres decididos  y valientes que practicaban un oficio  ya perdido, conducían bestias de carga  y trajinaban de un lugar a otro.  Un oficio  de los de antaño de nuestras gentes, de nuestros pueblos.   Reza el dicho popular  “Arrieros somos y en el camino nos encontraremos”.

¿Pero que sabemos ahora en el siglo XXI de este oficio?.  La palabra arriería, según define el Diccionario de la Lengua Española, se deriva del vocablo ‘arría’, que significa recua o conjunto de animales destinados al transporte de mercaderías;  a su vez, esta voz proviene, de la interjección ¡arre!, que se empleaba para avivar el paso de las bestias.

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Herrando los animales

En Arbeteta en el siglo XVIII  la arriería era el segundo sector profesional, el primero era la agricultura.

Según el Catastro de Ensenada, en Arbeteta la arriería tenía una producción anual de 84.395 reales de vellón, frente a los 240.700 de los labradores, teniendo en cuenta que muchos labradores simultaneaban ambos oficios. Las mercancías eran diversas , como podemos ver en los cuadros adjuntos confeccionados con los datos del Catastro de Ensenada de 1752. Para comparar el poder adquisitivo, hemos de tener en cuenta que un jornalero o pastor a duras penas llegaba a tener 400 reales de vellón al año.  El arriero solía quintuplicar esos ingresos. Ello hacía que algunos vecinos pudieran vivir de una manera más desahogada.

*Juan Luis López Alonso realizó estos cuadros con los datos del Catastro de Ensenada de 1752.

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Arrieros (1)

Transportando mercancías

 

 

 

 

 

Las mercancías que se transportaban eran, principalmente, vidrios de las fábricas de Arbeteta,  de Vindel y de las del Recuenco, lana merina de toda la sierra de Cuenca, sedas de Pastrana, géneros de botica y aceite de la Alcarria. De vuelta traían pescado cecial o en escabeche, cuero vacuno, frutos secos, queso, barrilla, etc.

Los arrieros solían salir de Arbeteta en pequeños grupos, con el fin de tener siempre un apoyo en caso de necesidad y también para mitigar la soledad del viaje. La lejanía del hogar suponía una dureza añadida, que hoy difícilmente podemos imaginar. Las posadas del camino servían para el alojamiento de hombres, animales y cargas.  En el camino coincidían con otros compañeros de los pueblos cercanos con los que reinaba  un gran compañerismo, sobre todo al verse en tierras lejanas. En ocasiones eran portadores de noticias a las familias de las incidencias ocurridas en el viaje. Los viajes  duraban   de 30 a 60 días, dependiendo del destino,  por ejemplo ir a Galicia  duraba  60 días la ida y la vuelta. Vamos a contaros un caso que les sucedió en el  mes de enero de 1722-1723 a tres arrieros de nuestro pueblo  en la Villa de Haro[1], hoy Comunidad de La Rioja.

Estos hechos se extraen del  protocolo que se denomina “Manuel de Toro, José del Amo y Julián López Martínez[2], vecinos de Arbeteta, con José Manuel de Quevedo, Recaudador General de la Renta de Tabaco de la provincia de Valladolid, sobre fraude y denuncia de tabaco.”

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Arrieros en el camino. Grabado

 A pesar de que era el mes de enero no fue de fríos extremos y además las labores del campo estaban paralizadas.  Así que nuestros paisanos  Manuel de Toro, José del Amo y Julián López Martínez se reúnen a finales de enero para  comenzar un viaje a Bilbao. Transportarán  lana o vidrio con 8 mulas, realizando el viaje de ida sin novedad. La ruta que han  seguido es la habitual: Arbeteta, Oter, Canrredondo, Medinaceli, Almazán, Soria, Logroño, Haro, Vitoria y Bilbao. Lógicamente no pasan por Burgos, como indica la moderna Ruta de la Lana. Para el viaje de vuelta cargan en Bilbao pescado escabechado en barriles o cubetos. Los días de finales de febrero  son más largos. La jornada se alarga y se hacen más leguas de camino.

PUENTE SOBRE EL RIO TIRON

Puente sobre el río Tirón en Haro- (Logroño)

Antes de llegar a Haro se une a ellos Antonio Jiménez, natural del Reino de Aragón, con un mulo y un burro, cargados de barriles similares a los que transportaban los arrieros de Arbeteta.

Antes de entrar en Haro tienen que pasar por el puente sobre el río Tirón. La Administración y Gobierno de la Renta General es la encargada de la vigilancia de las mercancías que pasan por él. El control lo realizan los Guardas de la Renta de Tabacos. Al ver a los guardas a lo lejos, Antonio Jiménez  abandona las caballerías en manos de nuestros arrieros y se da a la fuga, acogiéndose a sagrado en una iglesia de Haro.  Mientras, los Guardas juntan todas las caballerías y registran las cargas, encontrando en los barriles de Antonio Jiménez,  tabaco simulado en barriles de escabeche. Detienen y acusan a los arrieros, les incautan las caballerías con su carga, y les encarcelan. Es el día de san Gabino, 19 de febrero de 1723.

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Caballerías descansando

La Justicia de Haro comprueba que se han detenido 9 caballerías mayores y 1 menor. 8 mulas van cargadas con barriles de escabeche, pertenecientes a los vecinos de Arbeteta; la otra mula y el burro cargados de tabaco, son los propios de Antonio Jiménez.   Nuestros arrieros pasan los días encarcelados, hasta que la Justicia descubre la verdad, y el Juez determina su libertad, lo que ocurre el 28 de marzo de ese año. El Juez declara inocentes a los arrieros y condena a Francisco Antonio García de Obregón, como responsable de los Guardias del puente, por la negligencia de juntar las caballerías, y le multa con 100 reales, con los que se indemnizaran  a nuestros arrieros en razón de daños.

Se realiza la cuenta: son 37 días de cárcel, a 3 reales el día, suman 15.096 maravedís, que se pagan a los arrieros. A esa cantidad se añaden 29.713 maravedís que les habían costado las costas procesales, y que se las tienen que reintegrar.

En la sentencia el juez aprovecha para dar un tirón de orejas a los arrieros: “.…que en adelante atiendan más cuidadosos y vigilantes a saber y enterarse de las penas a los que conducen géneros prohibidos, y de mala entrada en los encuentros y ocurrencias que se les ofrecieren, así en los caminos, como en las entradas de los puertos, para que en otra forma, y siendo aprehendidos con ellos, serán castigados.”

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Arrieros en el camino

Desconocemos cuando pudo salir de la iglesia y el destino del contrabandista aragonés. Nuestros arrieros reanudaron su viaje a Arbeteta  con su escabeche el 4 de abril, día de san Isidoro de  Sevilla. Probablemente la noticia de su detención llegaría a Arbeteta antes que ellos, ya que en las posadas y mesones del trayecto coincidían arrieros de distintos pueblos que se conocían entre sí y hacían correr las noticias por todo el Reino. Pese a ello, nos imaginamos la preocupación de las familias por la tardanza. En este caso viajaban 3 arrieros con una recua, y entre ellos pueden solucionar los problemas que les van surgiendo en el trayecto.  No ocurre así cuando viaja uno solo, que aprovecha para unirse a otros arrieros para hacer juntos el camino, como veremos en el siguiente caso, con lo ocurrido al padre de Julián López Martínez, uno de nuestros tres arrieros.

Vamos a retroceder en el tiempo, estamos en 1710 en la ciudad de Guadalajara. Corren tiempos duros  por   la Guerra de Sucesión. Las tropas portuguesas y angloholandesas, partidarias del Archiduque de Austria, asolan Castilla y  Juan López  arriero de oficio y   vecino de Arbeteta, viene de León con un macho de 4 años y una carga de hilo, pero esta carga ni nuestro paisano llegarán  a Arbeteta.   El 27 de marzo de 1.710, festividad de san Ruperto, se encuentra enfermo en la cama de una posada de Guadalajara “de la enfermedad que Dios Nuestro Señor quiso servir dejarme”. Se siente con el pie en el estribo (que le llega la muerte), y sabe que ya no volverá a Arbeteta.  Por eso lejos de su casa  decide hacer testamento, nombrando herederos universales a sus pequeños hijos María y Julián, uno de nuestros arrieros protagonistas de la historia anterior, y tutora de ellos a su mujer Isabel Martínez.  Como albacea nombra a su suegro León Martínez. Entre las mandas destaca su deseo de ser enterrado en la iglesia de San Gil de Guadalajara y amortajado con el hábito de franciscano. Las demás mandas son las habituales en los testamentos de la época. El testamento se realiza en presencia del escribano de Guadalajara, Pedro Sánchez de Montoya, ante los testigos Gaspar Alonso, de Fuentelaencina,  Andrés Muñoz y José del Rincón, ambos de Guadalajara.

Esperamos con estos relatos que sirva para hacer ver al curioso lector la dureza de la arriería, en una época en que no había teléfonos móviles, y los caminos solían ser, en gran parte, de herradura, a lo que se agregaba la lejanía del hogar. A ellos y a su sacrificio se les debe en gran parte la prosperidad de Arbeteta en  el siglo XVIII.

[1] AHN. Consejos. Leg. 37652, exp.1820

[2] Julián López Martínez: Vamos a contar en la siguiente historia  como su padre,  murió en Guadalajara.  Julián tomaría la profesión del padre y continuaría muchos años con la arriería. En el Catastro de Ensenada de 1.752, figura como arriero, que con tres machos realiza 4 viajes anuales a Galicia, empleando 60 días en cada viaje, y sacando 960 reales por viaje. Prototipo de hombre laborioso de la época. En 1772 será uno de los testigos que aporte  Baltasar Carrillo para conseguir su Privilegio de Hidalguía.

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