Navidad 2019

El  espíritu de dar, expresar amor y gratitud y una celebración de la vida ayudan a hacer de la Navidad una época del año única. Que esta maravillosa época del año toque tu corazón de una manera especial.

Os deseamos mucha felicidad no solo en este momento, sino durante todo el año nuevo.

                             ¡Feliz Navidad!

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Plantas venenosas en Arbeteta

En este nuevo post no os vamos a contar ninguna historia, ni tampoco vamos a poner la transcripción de ningún documento original, solo vamos a salir al campo a pasear y vamos a descubrir que como dice el refrán “no todo el monte es orégano“, que en los alrededores del pueblo hay de todo, como en botica. Unas plantas son conocidas por todos, y han sido muy utilizadas; otras, son desconocidas por la mayoría de los lectores.

La evolución ha permitido que algunos animales, en especial los herbívoros, sean capaces de diferenciar las plantas que son adecuadas para ingerir y depurar su organismo, de las dañinas y mortales. En primer lugar hemos de deciros que no hagáis ningún tipo de uso de ellas, por más que en la red os expliquen sus utilidades. ¡Olvidadlo!, no hagáis caso. En la antigüedad estas plantas se usaron por personas expertas, con múltiples fines que hoy no están comprobados, salvo su uso en la industria farmacéutica.
En esta ocasión presentaremos tres plantas venenosas muy comunes en Arbeteta.

BELEÑO NEGRO

Beleño con los zapateros (pyrrhocoris apterus) a la entrada del pueblo.

La primera planta se denomina en Arbeteta y en toda la Sierra de Cuenca beniña, o beleño negro (hyoscyamus niger). El beleño negro destaca por segregar unos principios activos de elevada toxicidad que le protegen de los herbívoros. Ha sido relacionado con la magia y la brujería desde tiempos ancestrales, lo que provocó su persecución al considerar a esta planta aliada del mismísimo demonio. Tanto esta especie como la cicuta, que veremos más adelante, fueron protagonistas de conjuros y preparados misteriosos durante la edad media. “Al que come beleño no le faltará el sueño”, dice el refrán refiriéndose al poder de adormecimiento de la planta. Desde tiempos muy remotos se conocen sus propiedades para mitigar el dolor y se empleaba para aliviar los sufrimientos de los sentenciados a tortura y muerte, ya que tiene la ventaja de que no sólo alivia el dolor, sino que induce a un estado de completa inconsciencia. La planta crece en muros, junto a viviendas humanas, en corrales, escombreras, estercoleros, al borde de los caminos y en zanjas. En Arbeteta la encontramos por el Picazo y en el cementerio.

Plantas de beleño al lado de la tapia del viejo cementerio

Una seña de identidad inconfundible del Beleño negro es el color morado oscuro que tiñe el interior de las flores y las nervaduras de los pétalos.

Beleño negro

Semillas de beleño

Los niños de Arbeteta que las probaron decían que las semillas eran dulces. Tenemos una historia que nos ha contado Eulalia Herraiz Blasco, “La Eulalia” que le paso a ella, a su hermana Manolita y a sus primas “Las Chulas”. Estaban las 4 niñas jugando por el Picazo, cuando Eulalia vio como su hermana Manolita , que debía tener 4 años , estaba comiendo esta planta porque se le habían dado a probar sus primas, como cosa de chicas. “La Eulalia” que era más mayor, sabía que esta planta era peligrosa y no se podía comer, porque cuando la comían las cabras se volvían locas y se morían, por eso los vecinos las arrancaban. Ella fue corriendo hacia “La Manolita” que con su lengua de trapo le decía ” esta muy ricaaaaa y sabe duce ” . Se la llevaron corriendo al Recuenco, porque era donde había médico y además tenían familia para quedarse . Como ya se las había comido y digerido, el médico no pudo hacer nada para que las vomitase, así que solo se podía esperar y rezar. La niña iba perdiendo poco a poco la vista, se pusieron en lo peor . Pero afortunadamente pudo salvar la vida y solo se ha quedado en una anécdota para que podamos contarla en este blog.

Ahí están las hormigas buscando un sedante para hacer frente a la dureza de la vida.

CICUTA

Flores de cicuta

Plantas de cicuta

Plantas de cicuta

La cicuta (conium maculatum). Conium: nombre genérico que proviene del griego κώνειον (kṓneion), significa «cono» y hace referencia a la forma cónica de sus frutos, o también probablemente derivado de κωνάω conáo, alrededor, rotar, con referencia al vértigo debido a la ingestión de la cicuta. Maculatus-a-um, maculado, adjetivo latino que significa manchado, por las manchas del tronco. Es una planta perteneciente a la familia de las umbelíferas y aparece frecuentemente en setos, caminos, muros y corrales. En Arbeteta la hemos visto en la calle del Pósito, frente a las cocheras, por el Picazo y en los alrededores de la Fuente de los Caños.

Hojas de cicuta

Dado el parecido que tiene la raíz de esta planta con los nabos y las hojas con el perejil, se han producido muchos accidentes. Los casos más graves han mostrado la virulencia del veneno por parte de las víctimas que mostraban las lenguas cortadas o los dientes rotos. Un solo bocado de la misma puede resultar mortal para un adulto.

Tallo de cicuta

La cicuta es una planta que ha pasado a la historia como una bebida que dio muerte al filósofo Sócrates, quien fue condenado a la pena capital y la tomó como una infusión. Toda la planta es tóxica y puede conducir a la muerte debido a la presencia de cinco alcaloides diferentes: el coniína, la conidrina, la pseudoconidrina, la metilconicina y coniceina.

Posee un tallo hueco y estriado, manchado de color purpúreo en la base, como lo vemos en la fotografía. El ganado en el pastoreo ignora la planta y no la come. Las aves, por otro lado, son generalmente inmunes a ellas. El veneno también actúa indirectamente, es decir, conduce al envenenamiento incluso después de la ingestión de un animal que lo había comido previamente.

GORDOLOBO

El gordolobo (verbascum thapsiforme). verbascum: nombre genérico que deriva del vocablo latino barbascum (barba), refiriéndose a la vellosidad que cubre la planta. thapsus: epíteto geográfico que alude a su localización en Tapso (Sicilia, Italia). [El gordolobo o verbasco que con su gran porte, entre medio y dos metros, empieza a florecer bien entrada la primavera prolongando su floración hasta agosto. Por su abundancia lo encontraréis en todo el pueblo.

Gordolobo en flor

Característico por las grandes hojas de la parte baja, por el llamativo vástago donde saldrán los racimos de flores amarillas y por el aterciopelado de su tacto. Es una planta para tu higiene íntima en caso de emergencia.

Hojas de gordolobo

Pero la facultad que más llama la atención es el uso que le han dado los pescadores furtivos que trituran sus hojas o frutos echándolas en pozas de los ríos para atontar a los peces que se dejan capturar a mano. De ahí el nombre de matapeces. La Ley de 20 de febrero de 1942 de Pesca Fluvial, en su artículo 26, tercero, prohíbe tajantemente su uso con este fin: “Tercero. El empleo de toda sustancia venenosa para los peces y desoxigenadora de las aguas (torvisco, gordolobo, cicuta, beleño, coca, cloruro de cal, cal viva, carburo de calcio, etc.)”.

Hojas de gordolobo

Este es un artículo con una parte de contenido escatológico. Absténganse de leerlo los aprensivos y aquellos que nunca se han tenido que limpiarse el ano. Pongámonos en contexto. Te encuentras en el monte; “¡Quién de ustedes no ha sufrido /ese momento fatal/alguna vez en su vida/del apretón corporal? /Estás solo, desvalido/ llorando a todo llorar/y apretando vas las nalgas/que te impiden el andar”, como diría el entrañable Tip. Te has quedado sin papel. Lo primero que tenemos que hacer es otear en nuestros alrededores las plantas de las que disponemos. Si encuentras el gordolobo estás salvado. El gordolobo es quizá una de las mejores plantas que vamos a encontrar, la más deseada, ya que su amplia y ancha hoja muy suave al tacto, puro terciopelo, nos proporcionará una limpieza del orificio anal que más quisiera un papel de doble capa. La gente del campo le ha dado siempre esta utilidad a la planta. Además, estas plantas suelen tener propiedades medicinales, y el gordolobo en concreto era bueno para las hemorroides, por lo que el paisano que padecía esta enfermedad, conseguía dos objetivos beneficiosos a la vez con la utilización del gordolobo.

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Abastos de carne

Ahora que esta tan de moda la alimentación,  en este post otoñal os vamos a contar como era el  abastecimiento de la carne para la alimentación de nuestros antepasados y quien se encargaba de su distribución y venta. Hemos conseguido un protocolo que se otorga el 28 de septiembre de 1789, en el que se expresa que Manuel López Costero pretende hacerse cargo del puesto de abasto de carnes de Arbeteta,  pero finalmente se lo quedó  Luis López,  que pujaba en nombre de los dos alcaldes, Tiburcio Mazarío y Antonio Alonso,  un chanchullo en toda regla.

El abasto de carne para la alimentación de los vecinos era una de las principales competencias y preocupaciones del Ayuntamiento de Arbeteta. Para asegurar  unos  consumos básicos como el pan, la carne, el vino, el pescado, el aguardiente, el aceite, el tocino, las velas, etc., el Concejo de Arbeteta monopolizaba su abastecimiento y venta, para conseguir unos precios más razonables, especialmente para beneficio de los más desfavorecidos. Estos productos se vendían en el puesto público, un local municipal de 25 metros cuadrados propiedad del Concejo, que se situaba en la calle Real. Desconocemos su ubicación exacta, aunque en el Amillaramiento de 1863  nos dice que el “puesto público” estaba en la calle Real ,lindando a saliente con Santiago Costero, mediodía Mariano Herráiz, poniente calle Real, y norte Manuel Rojo. Así que  nos atrevemos a decir que estaba en el nº 25 de la calle Real. Su actual propietaria es  Lorenza del Amo   “La Lorenza “.

Todos los años salía el puesto a subasta, y se lo llevaba  el vecino que  pujaba más, que se llevaba un porcentaje sobre lo vendido. La reina de las carnes era el carnero, “de la mar el mero, y de la tierra el carnero”, decía el refrán. Nuestros antepasados no comían corderitos recién nacidos o lechales insípidos, como se cocinan actualmente; apreciaban la carne del animal adulto, carneros, machos (cabríos) y sus respectivas madres. Hemos de hacer constar que nuestros antepasados apreciaban en gran manera la casquería y lo podemos ver en el elevado precio de las cabezas, livianos (hígado, bazo, bofes y corazón) y menudos. Otro producto muy apreciado era el sebo,  que se vende a precio de carnero, ya que se utilizaba para uso culinario, para hacer jabón y para hacer velas.  El cerdo no se vende en la carnicería porque los vecinos crían los suyos. A este animal y a su sacrificio le vamos a dedicar mas adelante  un  post.

La función básica del carnicero, si no era ganadero, era la compra del ganado,  su sacrificio, despiece y venta. El Concejo solía tener una zona de pastos reservados para las reses destinadas a la carnicería de la Villa. No se podían esquilar las reses 15 días antes del sacrificio. Se mataba dos días en semana: el domingo por la tarde para despachar el lunes, y el miércoles, y nadie más pueda vender carne en la Villa.

En ocasiones el sacrificio de las reses lo hacían   los vecinos por riguroso turno. El que mata se queda con el menudo, las patas y la sangre. Cuando estaba a punto de vencer el arrendamiento de la carnicería, se iban presentando otras pujas por el puesto de carne por vecinos interesados, que eran presentadas al Concejo.

En ocasiones se añadían otras condiciones: “Que no venda ninguna carne mala ni podrida, ni enferma, ni que sea muerta”, “Que a los carneros no se les quite el sebo”.

En este tipo de remates o pujas , cuando había más de un postor, se empleaba un curioso sistema de puja: “una candela de sebo encendida hasta el último pábilo de ella caído, era la señal para adjudicar la venta al mejor postor”.

Abajo presentamos la historia  de nuestro paisano Manuel López Costero , labrador que vivía con cierto desahogo y ganadero dispuesto a quedarse con el puesto  de la carniceria de Arbeteta , emparentado por amistad con el hidalgo de Arbeteta , Baltasar Carrillo,   para el lector que lo desconozca tenemos su  sepultura en el presbiterio de nuestra iglesia. 

Pinchar para leer la historia completa

 

 

 

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La Hermandad San Antonio

Imagen de San Antonio de Padua. Iglesia de San Nicolás de Bari. Arbeteta

Todos los años esperamos con anhelo que llegue el mes de junio para celebrar la fiesta de San Antonio. En este post os vamos a contar  cuándo se constituyó esta Hermandad  y cómo ha ido evolucionando hasta llegar a la celebración actual.

Al parecer nos viene de antiguo la devoción al santo. Hemos encontrado en las crónicas de Fray de Gregorio de Sacedón, un milagro realizado por San Antonio en Arbeteta. Está fechado el 29 de julio de 1758. La Hermandad de San Antonio  se constituyó el 14 de junio de 1942, solo habían pasado tres años de la terminación de la Guerra Civil,  y a pesar de estar en plena posguerra y  haber pasado muchas penalidades, nuestros abuelos decidieron que era el momento de celebraciones y de poner por escrito todos los estatutos de la Hermandad. No tenemos documentos que acrediten si antes de la Guerra Civil también se celebraba. Lo que sí tenemos constancia es de su devoción.

Estatutos de la Hermandad de San Antonio. 1942

Como veréis es un documento sencillo escrito a máquina en el que aparecen los nombres de los 20 miembros  que fundaron esta Hermandad,  se detalla los compromisos que tienen los hermanos.

  • Para entrar en la Hermandad  y a fin de engrosar los fondos de la misma se hacía un pago de 1 peseta , pero el que quisiera retirarse sin causa justificada pagaría 5 pesetas. 
  • Todo el que solicite la entrada a esta Hermandad lo haría a los mayordomos que hubieran de ser al año siguiente, los cuales se les confería atribuciones para decidir si el peticionario era merecedor de ser componente de la citada Hermandad. 
  • Los hermanos se comprometían a asistir a todos los entierros de los hermanos que fallecieran,  bajo la multa de 10 pesetas, salvo causa de fuerza mayor. También tenían la obligación de asistir a las funciones religiosas de los días de San Antonio, la octava, el día del Señor  y del Santo Cristo, bajo multa de 2 pesetas. 

Gastos de la Hermandad de San Antonio . 1942

  • Si la Hermandad se deshiciera por algún motivo, el mayordomo que tuviera en su poder los  fondos los entregaría para funciones religiosas  o en otro caso al Sr. Alcalde, siempre bajo el oportuno recibo, pues de no ser así sería responsable de la cantidad que se hizo cargo.
  • Todas las obligaciones de los mayordomos serían completamente gratuitas y unos quince días antes de la fiesta avisarían a todos los hermanos para decidir su organización.

Fabriciano López Blasco nos cuenta con todo detalle cómo los días antes de la fiesta los mayordomos  contrataban a los músicos  y se encargaban y traían los tostones de Escamilla, que tenían fama de ser los mejores. La víspera llegaban los músicos y por la tarde se daba una vuelta al pueblo con ellos, sin pedir, manifestando que empezaba la fiesta. Después de cenar se echaba una lumbre en la plaza  y con los músicos se hacía baile en ella. Algún año que hacía frío se agradecía la lumbre. La fiesta suponía alegría, ilusión y cambio de la rutina cotidiana para todos. Por la mañana se daba una vuelta al pueblo con los músicos por donde iba la ronda, se pedía por las casas y los vecinos daban algo, solían ser roscos, tortas, huevos o trigo. Dinero no se solía dar.

Después de la ronda, la misa y la procesión con el santo y estandarte por el recorrido habitual, y al término de ésta, la subasta de las andas en la plaza. El subastador de los años 40 y 50 fue el tío Cabrera, Máximo García, que era el alguacil. En los últimos tiempos hacía esta función Eladio Costero, al que todos recordamos. Por la tarde se hacía la subasta. Se sacaban bancos de la iglesia. Hubo algún año de lluvia que hubo que hacerlo en el Pósito. Se subastaba debajo de la galería del Perchos lo que se había sacado en la ronda. Mientras la Hermandad se encargaba de que no parara la bota de vino entre los asistentes, que previamente se había comprado al tío Pepe de Sacedón. Se repartía a todos asistentes una jícara de tostones que iban sacando de una espuerta de esparto en la que los traían.

Los músicos continuaban con su labor de ambientar la fiesta: unos años venían dos cuñados de Azañón, ambos de nombre Julián y que tocaban el clarinete y el tambor. Otros años venían los de Carrascosa comandados por El Chaparro, que tocaba el acompañamiento con tambor o guitarra, y el otro miembro tocaba laúd y clarinete. En los últimos años venían tres músicos de Alcohujate que tocaban batería, acordeón y violín. Algún año la fiesta se alargaba 2 ó 3 días, y   se les pagaba más a los músicos. Además  se simulaba una corrida de toros en la que disfrutaban los niños.

En los años 80 estuvo a punto de deshacerse la Hermandad, solo quedaban cuatro  hermanos, pero gracias a la iniciativa de hijos del pueblo que vivían en Guadalajara, Madrid, San Sebastian y Logroño se aumentó a 23 hermanos llenos de ilusión por mantener la tradición. En los años 90 se incorporaron mujeres dentro de la Hermandad, algo novedoso dentro de esta institución, y paulatinamente se han ido sumando la gente  joven, dando así un nuevo empuje.

En la actualidad seguimos con la misma tradición de nuestro abuelos. Los mayordomos de ese año van acompañados de una rondalla y van parándose por las casas, los vecinos les sacan rosquillas, dulces, café… y se han incorporado recientemente aperitivos y  cervezas. La cuota en la actualidad es de 20€ para los herman@s  y además la gente del pueblo realiza donativos, que permite mantener las fiestas y hacer donaciones a la iglesia.

Procesión de San Antonio. 2019

Después de la misa se saca  en procesión al santo por todo el pueblo y cuando termina se sigue haciendo como antiguamente, la subasta de los estandartes y de las andas del Santo.  La persona que   lleva más de una década  encargándose es Fernando Montón, aunque este año nos ha amenazado que era el último, esperemos que cambie de opinión.

Subasta de las andas y palos de San Antonio. 2019

En la plaza ya el día anterior han colocado mostradores con grifos con cerveza y refrescos, una aportación que han hecho la familia de Pablo Costero, “Los Pablillos”.  Este  impulso catapultó  la fiesta a lo que es hoy en día.

Es un día muy especial para toda la gente de Arbeteta,   una  fiesta que esperamos de un año a otro. Hay una comida popular  unos años con aperitivos, otros con paella, dependiendo de la gestión de “Los Mayordomos”,  herman@s responsables de la organización de  la fiesta, se hace por parejas y  cada año van cambiando, ya que supone bastante trabajo  y dedicación.

Por la tarde se sacan los bancos de la iglesia para hacer la almoneda. Se subastan huevos, vino, tortas, etc y se reparten como siempre los famosos tostones. Esos que no falten.  Todo el mundo está alegre y feliz, se dejan a un lado los problemas y las diferencias, todo el mundo confraterniza. La gente baila, canta, no hay  preocupaciones…. Somos felices y así a esperar al siguiente año.

  ¡VIVA SAN ANTONIO!

 

 

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Arbeteta en el Ducado de Medinaceli

En este nuevo post de primavera vamos a meternos en una época convulsa de la historia de España y por extensión de Arbeteta. Una historia  de matrimonios de conveniencia , con  adulterios, traiciones  y trueques de villas.  ¿Pero que relación puede tener la villa de Arbeteta con Huelva?.

En  esta  apasionante  historia vamos   a  contaros  como el principe Alfonso   de Castilla ofrece a Luis  de  la  Cerda,  duque de Medinaceli : “Arbeteta y sus aldeas” en ” troque e cambio” de la villa de Huelva y  como el alcaide del castillo, Alfonso Bordello entregó el castillo de forma traicionera a Álvaro Carrillo el 3 de octubre de 1469.   Pero empecemos por el principio.

Agrupación de pueblos del Común de Cuenca.

Ya os hemos contando en numerosas ocasiones que Arbeteta en la Edad Media y Moderna pertenecía al Común de Cuenca, pero hubo un paréntesis de 32 años en el siglo XV en qué perteneció al Ducado de Medinaceli .

En el siglo XV  los Medinaceli dominan al norte del Tajo.  Arbeteta y su castillo desde la reconquista desempeñaron una importante función defensiva del Común de Cuenca, dado su su alto valor estratégico, al ser lugar fronterizo del Común. A los pies del castillo pasaba uno de los caminos que unían Cuenca con Soria, por el que se transportaba gran cantidad de lana de la cabaña ganadera de la Sierra de Cuenca que se llevaba a Bilbao y a los puertos del Cantábrico, para embarcarla con destino a Flandes e Inglaterra”. Tema interesante que lo trataremos más adelante.

Llegamos a 1434, y nos vamos  lejos, muy lejos  de Arbeteta. En ese año Enrique de Guzmán, conde de Medinasidonia casa a su hijo Juan de Guzmán (será duque desde 1445) con María de la Cerda, hija de Luis de la Cerda, Conde de Medinaceli. 

Un matrimonio   de conveniencia que  no funciono desde el principio, no hubo herederos pero si muchos amantes por ambas partes, desembocando al final en  separación . En 1448 María huyó a Huelva con Fernando Despensero, criado de la casa del Duque y fue demandada por adulterio. Tras la separación de los cónyuges, María se considera dueña de Huelva, como parte de su dote. Al saber su culpabilidad probada no compareció, quedándose  Juan de Guzmán la villa de Huelva.  María durante la minoría de edad de su sobrino , el ya V conde de Medinaceli , es nombrada administradora y gobernadora de los estados de Medinaceli.

Capitulaciones matrimoniales de Juan de Guzman (Duque de Medina Sidonia) con María de la Cerda (hija del Conde de Medinaceli). 

Pichar para leer con más detalle :

Luis de la Cerda  y de la Vega, V conde de Medinaceli  era consejero de Enrique IV, pero después de la segunda batalla de Olmedo, cambió de bando. Aprovechando el cambio y la muerte de María de la Cerda, su tía, reclamó la devolución de Huelva al Príncipe Alfonso. El Príncipe se vio en un serio aprieto, pues no era oportuno oponerse al de Medinaceli, ni ofender al de Medinasidonia. Se buscó una solución y se encontró la de ofrecer la de Arbeteta e sus aldeas” en “troque e cambio” de la villa de Huelva.

El 8 de noviembre de 1467 en Cogolludo, Luis de la Cerda realiza una aclaración sobre el trueque efectuado con el Príncipe Alfonso de la villa de Huelva “Estaba despojado por fuerça e contra su voluntad de la posesyon de las villas de Puerto de Santa María e de Huelva, las quales las tenía ocupadas e tomadas don Iohan de Guzman, duque de Medyna Sidonia, contra toda razón e justicia”. 

El 10 de noviembre de 1467 desde Segovia, el Príncipe Alfonso concede, mediante Real Provisión, a Luis de la Cerda 700 vasallos en tierra de Cuenca a cambio de su renuncia sobre Huelva . Esta carta de merced será el motivo de la segregación del realengo y de la ocupación de Arbeteta durante 32 años (1469-1501) por la casa de Medinaceli. Este es uno de los principales documentos de la historia de Arbeteta, por lo que se reproduce íntegramente. El lector lo valorará, aquí lo adjuntamos.

El 5 de julio de 1468 muere el príncipe Alfonso en Cardeñosa, después de haber comido una trucha (se dice que envenenada), y sus partidarios irán tomando partido por su hermano Enrique IV, y por su hermana Isabel, llegando a la concordia de los Toros de Guisando, el 19 de septiembre de 1468.   A la segregación se opuso el Común de Cuenca, con el que no se había contado, pero Luis de la Cerda envía a su capitán Álvaro Carrillo con tropa que entró en Arbeteta y su fortaleza “por fuerza de armas”. Lo primero que hizo fue instalar horca y picota para que sus nuevos vasallos supiesen que ahora la Jurisdicción corría a cargo de Luis de la Cerda. El alcaide del castillo, Alfonso Bordello entregó el castillo de forma traicionera a Álvaro Carrillo el 3 de octubre de 1469[7].

Los RRCC confirmaron a Luis de la Cerda en 1477 la merced vitalicia que le habían hecho de la Villa de Arbeteta. Por eso, cuando muere en 1501, Arbeteta pasara a la Jurisdicción del Común de Cuenca.

Los vecinos de Arbeteta, como municipio realengo del Común, tenían en  sus manos el nombramiento de todos los cargos y actividades: alcaldes, regidores, procurador, boticario, tabernero, pastos, fiscalidad, repartimientos, etc. Al pasar a ser aldea del señorío de Medinaceli, todo lo anterior debe ser aprobado por el duque, que delegaba en el alcaide del castillo de Arbeteta perdiendo así su poder de elección.

 

 

[1] AMCU. Leg 1, Exp.1

[2] La aldea ya se encontraba despoblada en el siglo XVI

[3] ESPOILLE DE ROIZ, MARIA EMMA. Repoblación de la Tierra de Cuenca. Siglos XII-XVI. Actas del primer simposio internacional de Historia de Cuenca. Cuenca y su territorio en la Edad Media. CSIC. 1982.

[4] ADMS. Leg. 918. (24 de abril, Medinaceli). Citado por GARCÍA-ARRECIADO BATANERO, AUXILIADORA. La Villa de Huelva en tiempos de los Reyes Católicos. Ediciones El Alfar. Sevilla 1992.

[5] ADM. Sección Cogolludo, leg. 2, nº 45En Medinaceli, 6 de mayo de 1.462.

[6] LUIS SUAREZ.. Enrique IV de Castilla. Barcelona 2.001. Ed. Ariel. Pág. 372

[7] Archivo Municipal de Cuenca, leg. 198, exp 3, fol. 70

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Reales Provisiones de Arbeteta en el siglo XVIII : El vino

CARLOS III. Anton Rafael Mengs (1774). Museo del Prado.

En este primer post del año 2019  hemos elegido un tema mas  serio,  pero no por ello menos interesante. Os vamos a contar que impuestos tenían que pagar  nuestros  tatarabuelos y  en que  productos  recaían . Lo vamos a dividir en 3 partes

Pero vayamos a la primera: La Real Provisión sobre el cobro del impuesto del vino. Es de Carlos III, del año 1772  y la hemos encontrado en el Archivo Histórico Nacional (AHN CONSEJOS, 27662, EXP 1).

 

 *Transcripción por Juan Luis López Alonso

En primer lugar hemos de decir que la Real Provisión era un documento de los más solemnes, que emanaban de la autoridad Real, y que se mandaban desde la Corte a diversos puntos del Reino, en este caso a Arbeteta. Se usaba generalmente para otorgar los títulos de nombramientos, concesiones de gracias, mercedes, ordenanzas, títulos de villa, ciudad, nobleza, etc. Tienen un origen medieval, y se seguirán utilizando durante el siglo XVIII sin cambios significativos.

El encabezamiento de la Real Provisión contenía la intitulación, es decir, la presentación del respectivo Rey con todos sus títulos, precedido del tratamiento de “Don”, el cargo (rey), y la enumeración de sus reinos y señoríos, siempre en el mismo orden. Después de éstos venían las fórmulas de salutación “salud y gracia” o “a vos…salud y gracia”. Proseguía con el asunto tratado, y concluía con la validación de todo ello por el secretario real o escribano de cámara. En ocasiones figura la firma real, no es el caso de las que presentamos.

Tinaja de vino con  una cuartilla

Antiguo botillo de vino

 

Recordará el lector que para la construcción de la torre de la iglesia se decretó un impuesto de 4 maravedís por azumbre de vino para recaudar dinero para la edificación de la torre, incluido el Mambrú.

Los pleitos entre los vecinos de Arbeteta han sido muy numerosos, esto   es lo que nos ha permitido disponer de documentos para poder hacer este blog, con el rigor histórico con el que lo hacemos.

Esta Real Provisión ofrece algunos datos interesantes de Arbeteta: no había cosecha de vino, y los vecinos tenían que ir diariamente a por él a la taberna. Tenemos que tener presente que el vino era entonces un producto de primera necesidad, casi a la altura del pan. También nos dice que en el horno de vidrio (tema que trataremos próximamente)  trabajaban 20 o más personas, que comían en el trabajo. Por ello, Baltasar Carrillo, propietario del horno, había acordado pagar una especie de iguala de 700 reales anuales en concepto del impuesto de sisa (de ahí lo de sisar) por el vino al Ayuntamiento, y de esa manera poder traer vino en gran cantidad para su consumo. El resto de los vecinos se tenían que abastecer diariamente de la taberna.

Giacomo Ceruti, “La spillatura del vino” (dett.), circa 1730.

La taberna era municipal, y salía anualmente a remate por el Concejo. El vecino, o forastero en quien recaía el remate se comprometía al abastecimiento del vino de buena calidad, que debía ser probado y comprobado, para ver su calidad, antes de que los arrieros transportistas lo descargaran en la taberna. En el remate se especificaba el origen del vino que vendería el tabernero y el precio al que tenía que venderlo al público.

El vino era la bebida más ordinaria del hombre de la época, y al mismo tiempo la más variada, además de ser tónico, fortificante y nutritivo. Bajo estos aspectos, no puede dejar de ser saludable. Los antiguos le atribuían la facultad de fortalecer el entendimiento, pero a su vez, los excesos del vino han excitado en todos tiempos la censura de los legisladores.

La Era, o el Verano, (detalle). Francisco de Goya. 1786. Museo del Prado.

En el siglo XVIII era normal que el Concejo contara con un vecino que ejercía el oficio anual de escanciador. Cuando se hacían los diversos remates del Concejo, solía entrar en el pago alguna arroba de vino, para “refresco” de los vecinos, acompañado de algunos panes, y algún queso en ocasiones. El Concejo contaba incluso con los vasos del concejo. En estos “alboroques”  decía  el Ayuntamiento a menudo, que sólo “se diera a cada vecino sólo dos veces de beber”, encargándose del reparto el escanciador. Era la ocasión de que los pobres comieran y bebieran ese día con gran algazara; para ellos cualquier ocasión era buena.

 

 

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Navidad 2018

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Adoración de los Magos. El Bosco, 1485-1500

El mejor mensaje de Navidad es el que sale del silencio de nuestros corazones y calienta con ternura los corazones de los que nos acompañan en nuestro viaje por la vida.  

La fidelidad, colaboración y buena voluntad de nuestros lectores es la base del éxito de nuestro blog, y por ello, es un verdadero placer en estas fiestas, desearos una Feliz Navidad y un año lleno de felicidad y prosperidad. 

                                

                              ¡FELIZ NAVIDAD!

                              

 

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De las mulas y otras historias

Llevamos muchos post en los que hemos tratado diferentes temas, pero sentimos una ternura especial al tratar a este inteligente animal, la mula parda de carga, a la que algunos intentaron educarla a palos. Lo malo de España, como decía Umbral, nunca han sido los mulos, sino los muleros, como lo malo del caballo de Pavía no era el caballo, sino Pavía.LA MULA-4

De vosotros los lectores dependen que se puedan conocer y conservar estas historias y tradiciones de Arbeteta, antes de que el paso del tiempo los borre para siempre “…todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia”, como decía el replicante Roy Batty. Pocos son los que ignoran la importancia que tuvo en Arbeteta un precioso animal como la mula. ¿Qué hubieran hecho nuestros antepasados sin las mulas?

La mula es un animal que nace del apareamiento del asno con la yegua, o del caballo con la burra: en el primer caso resulta un verdadero mulo; y en el segundo, el burdégano o macho romo. Han sido más utilizadas las que provienen de asno y yegua. Su cría no se producía en Arbeteta.

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Muletero de Maranchón

 

Lo habitual era comprarlas a los muleteros de Maranchón, que eran los comerciantes tradicionales de estos animales, como podemos ver en el  grabado adjunto y en el contrato de venta de un macho a Pascual Alonso Herraiz , marido de Angela Cortes. Después de la guerra civil las traía un vecino de Sotoca y le sucedieron sus hijos.

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Contrato de compra venta de una mula de Pascual Alonso Herraiz. Año 1.929

Tuvo la mula una gran aportación a la agricultura de Arbeteta por ser incansable cara al trabajo duro. Parece ser que la mula, aunque tiene una larga historia de convivencia con el hombre, no es fácilmente domesticable y parece ir por libre. Si eran bien tratadas eran cariñosas, especialmente con las mujeres, se decía. Fueron un signo de riqueza en función de los pares de mulas que mantenían los vecinos, llegando a ser signo de ostentación.

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Juan Luis López Alonso a lomos de una mula. 1966

Es un animal que tiene ventajas sobre sus progenitores: se mantiene en todos los climas, es más sobria que el caballo, soporta mejor el hambre, es menos delicada en el alimento, vive más tiempo. Tiene del burro la seguridad de sus patas, su buena salud, soporta más peso que el caballo, rara vez tropieza por sendas tortuosas y estrechas, por lo que es idónea para el acarreo de cargas viajando por terrenos montuosos y difíciles, sin ser tan cobarde como el burro. Es animal obstinado, terco y astuto. “terco como una mula”, se suele decir. Aunque los machos y las hembras dan algunas veces signos manifiestos de celo, se les considera a ambos estériles.

Al igual que con las cabras, en Arbeteta las mulas tenían su dula. A ella se llevaban junto a caballos y burros los días que no trabajaban y los días de fiesta. En época de trilla las llevaban de noche con el pastor. En primavera se guardaban las eras para que pastaran las mulas en mayo, pasando después las ovejas.

Se recuerdan como pastores de la dula a Genaro Alonso, “El Genarillo”, y su hermano Mariano Alonso. También lo fueron Eusebio “El Zaborro”, de Valtablado del Río, y sus hijos Sebastián y Juan. En Arbeteta se han utilizado las mulas para las labores agrícolas como el arado, trillado, acarreo de la mies, así como la arriería y el arrastre de maderas.

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Arando

Ya tratamos en otro post sobre los arrieros. Mencionaremos aquí a Manuel Miguel Rojo Alonso (bisabuelo de Gregorio Blasco Rojo, 1869–1913), que nació en 1776 y fue Alcalde de Arbeteta en 1827. Estaba casado con María Ana Alonso Carrillo, hija de Antonio Alonso Alonso y Tomasa Carrillo Costero. Lo encontramos al frente de un grupo de arrieros que con un gran número de mulas traían mercancías, armas y municiones para la 5ª División (del Empecinado) desde el puerto de Alicante hasta tierras de Guadalajara, llevando una recua de más de 20 mulas en marzo de 1812. En mayo de ese año lo volvemos a encontrar ya en Alicante con sus mulas. La Junta Superior de Gobierno, Armamento y Defensa de Guadalajara tiene que satisfacer “a Manuel Roxo y compañeros el débito que tienen a su favor de esta y anterior remesa importante 16.000 reales”. Cantidad muy respetable para entonces. La Junta tiene que “oficiar al Gobernador de la Plaza de Alicante con el citado Roxo y compañeros, para que si la Real Hacienda tiene existencias de tabaco de perfecta calidad, les entregue la cantidad que puedan cargar, y que para adquirir las clases que allí falten o no tengan a aquel precio, les permita pasar a bordo a verificar la compra de dicho género”. Como vemos, Miguel Rojo, las mulas y los muleros no paraban, teniendo que eludir a los franceses que ocupaban muchas zonas hasta la conclusión de la guerra.

Cuando escaseaban las labores agrícolas, los industriosos vecinos de Arbeteta seguían dedicando sus mulas a la arriería por lejanas tierras, como hacía Santiago Costero, que vendía una joven mula en Orense y le “desapareció”, como vemos en el Boletín Oficial de la Provincia de Orense de 5 de junio de 1851.

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Boletin Oficial de la provincia de Orense con la noticia de la desaparición de una mula propiedad de Santiago Costero. 1851

Otra actividad de las mulas era el arrastre de la madera, bien acercando los pinos hasta el Tajo, (hay un paraje denominado El Arrastradero), por donde los conducían los gancheros; o bien para sacarlos del Tajo en Aranjuez. A finales de primavera bajaban las maderadas dela sierra por el Tajo hasta Aranjuez, donde terminaba el trayecto. Muchos vecinos de Arbeteta, mientras llegaba la faena de la siega, bajaban con sus mulas a Aranjuez a lo que denominaban “la saca”.

Pues a la saca se dirigieron con sus mulos una cuadrilla de vecinos de Arbeteta. Era la primavera de 1909. Entre ellos iba Bartolomé Rojo Aguado (1867-1925) y su hija Leonor Rojo Costero (1895-1977), abuela materna del que esto escribe, y mocita de 14 años. Mientras Bartolomé y los demás hombres y mulas trabajaban duramente en la saca de la madera, Leonor se encargaba de prepararles el rancho en el campamento. Le llevaron un cesto con cangrejos.

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Leonor Rojo Costero-. 1919

Leonor no se había visto en otra, no conocía los cangrejos. Se acercó un paisano al campamento, y bromeando, le dijo a Leonor, que si se ponían rojos es que estaban malos. Los echó a la sartén, y como se pusieron rojos, los tiró con la sartén al río. Luego fue motivo de las bromas y risas del grupo.

Me contaba Leonor que el Aranjuez de 1909 le parecía un pueblo muy grande y maravilloso, un mundo muy distinto a su Arbeteta. Vio cosas que nunca había visto hasta entonces. Lo que más le impresiono fue el recién construido Mercado de Abastos, bien surtido de numerosos y variados productos, al que acudía con su padre a comprar los productos para sus guisos. Antes de subir a Arbeteta recuerda que su padre le compró unos zapatos. En el viaje de vuelta se llevaron a Arbeteta plantas de fresas de Aranjuez. Yo las probé con Leonor en la reguera del huerto que tenía debajo del castillo. Otros vecinos de Arbeteta también se traían plantas de fresas, por lo que algunos de vosotros seguro que las habréis probado sin saber su origen. Leonor volvió a Aranjuez en 1973 y recordó perfectamente el Mercado y me contaba estos sucesos.

Al lector le proponemos una adivinanza: la mula es hija de burro y yegua; el burro rebuzna y la yegua relincha. ¿Qué hace la mula?

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Eustasio Segovia ” el francés”

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En este post estival nuestro protagonista es un paisano de Arbeteta que después de muchas peripecias tuvo que emigrar con su familia a Francia. No tenemos casi información de su vida , sólo pequeñas pinceladas, pero suficientes para poder contaros esta historia y y lo duro que era vivir en Arbeteta en esa época. España durante muchos años fue un país emisor de emigración, antes de convertirse en los años 80 en país receptor. Pero en este post no vamos a tratar un tema tan amplio. Solo vamos a reconstruir un etapa de la vida de nuestro protagonista antes de su periplo francés.

En los años 20 aumentó notablemente la presencia de españoles en Francia. Había acabado la 1ª Guerra Mundial y Francia había tenido 1’4 millones de muertos y 1’5 millones de heridos, de los cuales 900.000 quedaron inválidos. Por ello necesitaban mano de obra para reducir las regiones devastadas y fomentar la agricultura por todo el país. Fueron años de mucho trabajo y en 1927, con la Ley de Extranjería, se facilitó el acceso a la nacionalidad francesa: sólo se necesitaban 3 años de residencia en Francia para comenzar los trámites de la nacionalización. A partir de 1931, con la crisis económica se puso fin a estas facilidades y se endurecieron las medidas. Muchos españoles ante las dificultades decidieron volver, claro que aquí les esperaba la Guerra Civil.

Eustasio Segovia García nació en Arbeteta el 29 de marzo de 1891. Sus padres Julián Segovia y Toribia García eran naturales de Arcos de la Sierra (Cuenca). Habían llegado a Arbeteta desde Arcos de la Sierra en la década de 1870, posiblemente para trabajar de pastores o jornaleros. Tuvieron varios hijos antes de tener a Eustasio. Sus abuelos paternos fueron Dámaso Segovia, de Valsalobre (Cuenca) y Bernarda López, de Armallones. Sus abuelos maternos, Gregorio García, de Arbeteta y María Villanueva, de Albalate de las Nogueras (Cuenca).

El último viernes de febrero de 1909 Eustasio en compañía de tres jóvenes deciden darse un homenaje saltándose los preceptos de la Iglesia, que prohíbe comer carne los viernes de cuaresma. Para ello decidieron comerse dos corderos, y consideraron que los mejores serían los de Felipe López (el “tío Felipón”, padre de María López y abuelo de Primitiva).

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Sabemos que Felipe era hombre con economía desahogada y los mozos pensaron que dos corderos menos no le harían mucho trastorno. Sacaron los corderos de la paridera y se los comieron. Las crónicas no nos dicen si fueron capaces de terminarlos, pero sí que el festín fue descubierto por la Guardia Civil, que detuvo a los alegres comensales y los condujo a la cárcel para hacer más agradable la digestión. El juez municipal los condena a 5 días de arresto menor y al pago de costas. Dos de los mozos, que creemos forasteros por tener el apellido Camarasa, no se presentan, por lo que se publica en el Boletín Provincial de Guadalajara.

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Dos años después, el 26 de septiembre de 1911, encontramos a nuestro Eustasio ejerciendo de carretero camino de Molina. Cuando pasa por Aragoncillo se cruza con el automóvil de D. Calixto Rodríguez, hombre importante de la época y de la provincia, diputado a Cortes por Molina y único automóvil en aquella región. Las mulas que no han visto nunca una máquina semejante se espantan. El vehículo vuelca y Eustasio resulta herido y es trasladado a Molina. Sus heridas no resultaron graves y se repuso pronto.

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El juez municipal de Aragoncillo publica en el Boletín Provincial de Guadalajara la cédula de citación a Eustasio Segovia y a Fernando del Amo, “chaufeur”, de D. Calixto Rodríguez, para el juicio que tendrá lugar el 28 de noviembre de ese año en el Ayuntamiento de Aragoncillo.

Se casó Eustasio con Florencia (Verges), nacida el 11 de mayo de 1896 en Huertapelayo y emigran a Francia, no sabemos el año, donde tienen dos hijos: Eustache, nacido el 22 de julio de 1919, y Madeleine, que nacerá el 15 de octubre de 1929. Eustasio trabajará de “terrassier”, es decir, de peón, o peón caminero.

La familia se encuentra integrada en Francia. Viven en Toulouse y en España las cosas marchan mal, están en plena guerra civil. Antes de la guerra ya solicitaron la ciudadanía francesa, la que consiguen el 24 de enero de 1937, como lo podemos ver en el Journal Officiel de la Republique del día mencionado, donde el Presidente de la Republique decreta que son “naturalisés français”.

JOURNAL OFFICIEL 24-I-1937P

Además de Eustasio, en el periodo de entreguerras emigraron a Francia otros vecinos de Arbeteta. Nos consta que Emilio López Cortés estuvo un tiempo y se volvió pronto al pueblo. También estuvo Zoilo López de la Presa (el tío Zoilo) trabajando en los montes de Francia, que era hombre muy hábil con el hacha. Ramón del Amo, hijo de Ramón, el tío Peliblanco, se presentó a unas pruebas para acceder a un puesto de Guardia Municipal de Cuenca. Una de las cosas que le sirvió para entrar fue que sabía “el idioma francés”. ¿Por qué iba a saber francés un vecino de Arbeteta en esta época? Llegamos a la conclusión que también había estado en Francia. Se casó con una hija del tío Patillas. Nos consta que hubo más vecinos. Después de la Guerra Civil hubo exiliados en Francia, pero ese es otro capítulo. Ya en los años 50 y 60 siguieron emigrando algunos vecinos a Francia. De entonces recordamos a Aniceto del Amo López, hermano de Feliciana, otros, como Francisco Costero Rojo, fueron a Francia en los años 50 y allí murieron lejos de su pueblo.

Hemos querido hacer en este post un pequeño homenaje a todos nuestros paisanos que como Eustasio, nuestro protagonista tuvieron que salir del pueblo para buscarse la vida y salir de la pobreza .

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De cabras y cabreros

En este nuevo post el protagonista no va a ser ningún vecino, ni ningún lugar,  va a ser un animal muy vinculado a la vida cotidiana de Arbeteta.  El animal al que nos referimos es “la cabra” , animal generoso como pocos, que nos ha ofrecido leche, carne, pieles y basura. Sirvan estas letras de homenaje a esos cabreros y cabreras que han tenido tan dura y sacrificada profesión de pastorear a las cabras.

La mayoría de los vecinos con una cierta edad debemos nuestra alimentación infantil a la cabra. Si exceptuamos la leche condensada o la leche en polvo,  algunos no probamos la leche fresca de vaca hasta que tuvimos, como en mi caso, 11 años. El refrán cabra muerta de hambre no la ha visto nadie, demuestra que es un animal fácil de mantener, encuentran el alimento que  necesitan en los montes, en los barbechos y en las tierras estériles, comen con gusto zarzas, aliagas,  espinos y otras malezas,  sin este  ganado hubiesen quedado los montes sin la utilidad competente.  Solo es necesario apartarlas principalmente de los parajes cultivados, impedir que entren en los trigos y en zona arbolada que se quiera preservar, porque los árboles roídos por estos animales suelen perecer.

Pero no  hablaremos aquí de un hato de cabras perteneciente a un solo propietario, sino que consideraremos más particularmente la cabra del humilde vecino, esta cabra que constituye todos sus recursos y riquezas; el alimento de los hijos cuando ya no puede su mujer alimentarlos . Por un precio  módico  se  compra,  ocupa poco espacio y  para su estancia necesita poco pienso, es en la  vivienda del pobre  donde se aprende a conocer el precio y estima de una cabra.

Por las atenciones y cuidados que exige, da cada año uno o dos cabritos, leche muy buena durante muchos meses, y cuando la edad obliga a sacrificarla o a deshacerse de ella, se saca partido de su carne: bien se secaba, o bien se hacía chorizos añadiéndole tocino de cerdo. ¿Qué hombre será tan cruel que no perdone a la cabra el daño que haya podido hacer, en recompensa de tantas ventajas?.   El sebo de las cabras es el mejor que se conoce para hacer velas, y sus pieles son muy útiles: de ellas se hacen los cordobanes, tafiletes, antes y otros diversos curtidos, odres y zaques para vino, aceite y otros licores; de la piel de las jóvenes se sacaban las cabritillas, tan apreciadas para guantes. Hemos de decir que Ángel García del Amo, el “tío Cucalilla”, el pastor de la dula de las cabras de Arbeteta, portaba a su espalda un singular zaque para llevar el agua, confeccionado con la piel de un cabrito, cosido con tanta perfección y primor, que causaba admiración a todo el vecindario de Arbeteta.

Rebaño de cabras

Hemos mencionado la dula, a la que recurrían la gran mayoría de los vecinos para llevar cada uno las dos o tres cabras de su pertenencia. Todas las mañanas las entregaban al pastor contratado y las recogían por la tarde cuando llegaban del monte, era la dula de las cabras paridas y de ordeño, que fueron pastoreadas entre otros, por el “tío Cucalilla”, Ángel Navarro Huete y Francisco Alonso Rojo; la otra dula, la de las cabras vacías o “de vacío”, fue pastoreada en los años de postguerra por  Baldomero Alonso del Amo “el tío Panchito”,  también por Víctor Costero y por Eustaquio Cortés. Estos pastores eran contratados por el Ayuntamiento con acuerdo de los propietarios.

Cabra preñada

El pastor que se encargaba del “vacío” estaba pendiente de los machos, unos 15 o 20, que se encontraban apartados de las cabras y pastaban solos por el Pie. Únicamente cuando el otoño estaba terminando se traían los machos al pueblo para que cumplieran con su cometido. La estación marcada por la naturaleza para el celo de las cabras es el otoño. Si están habitualmente con los machos, pueden entrar en celo todo el año y parir en cualquier estación, pues basta que estén poco al lado del macho para que se pongan en disposición de recibirle. Cuando se cubren en otoño retienen con más facilidad y son más seguras. Los meses más favorables son octubre y noviembre, porque en este caso paren en la primavera; las cabras cubiertas en aquella época, tienen más leche, y los cabritos encuentran, cuando se les desteta, yerba tierna que les conviene sobre manera. Están preñadas cinco meses y paren al principio del sexto.

Manta y garrota. Arbeteta. Guadalajara

Arbeteta ha sido pueblo de buenos cabreros, entre ellos destacaremos a Higinio Argilés Monguía, el “tío Zorro”. Nació en 1890 y se casó con María del Amo, también de Arbeteta. Tuvo muchos hijos y con el trabajo de las cabras sacó la familia adelante. Él, como otros pastores, empezaron cuidando cabras ajenas, pero poco a poco fueron consiguiendo animales hasta independizarse. Nos cuentan la anécdota, que viene al caso muy por los pelos, ocurrida en los años 50: un yerno suyo, vecino de Peralveche, andaba con su par de mulas del ramal, cuando comenzó una fuerte tormenta, cayendo  un rayo sobre las mulas y matándolas en el acto, dejándole a él con el ramal en la mano sin ser afectado,  al ser el ramal de esparto, lo que le sirvió de aislante. Ese día santa Bárbara tuvo trabajo en la comarca, la misma tormenta de Peralveche se dirigió a Villanueva y descargó otro rayo sobre un vecino que con el rastro recogía la parva de la era, de tal manera que el rayo le partió el rastro sin ocurrirle nada a él. Fueron sucesos muy comentados en los pueblos.

El hijo de Higinio Argilés, Julián, se casó con Norberta Costero Rojo, hija de Florentino Costero, el “tío Colorao”, también célebre cabrero. Estos hijos siguieron con la tradición familiar de tener sus propias cabras, llevándolas en invierno a Solana y en verano a Santa María del Espino. Norberta era mujer activa y para el reparto de la leche de sus cabras necesitó motorizarse, siendo, según creemos, la primera mujer de Arbeteta en sacarse el carnet de conducir.

Pastor de Chequilla (Guadalajara ) Diputación Provincial CEFIHGU

Otro afamado cabrero fue Francisco del Amo, marido de Sinforosa García del Amo, la “tía Sinforosa”, hermana del referido “tío Cucalilla”. Francisco era hermano  del también cabrero Antonio del Amo, el “tío Toro”, que se marchó a La Puerta. Francisco fue pastor del rebaño de Pedro López, secretario municipal de Arbeteta durante 45 años,  y poco a poco fue formando su propio rebaño. Murió pronto, antes de la guerra. Ahí vemos a Sinforosa sacando adelante a su familia con las cabras. Llega la guerra y sus dos hijos, Eleuterio y Julio, son llamados a las filas del ejército republicano, quedando ella con una hija y su pequeño rebaño de cabras. Otro de sus hijos, Marcelino, al igual que varios paisanos, se había marchado años antes a trabajar a Francia[1]. Va pasando como puede los días duros de la guerra, pastoreando diariamente sus cabras, alternando como puede con las labores de su casa, la que hoy habita Juana Cabrera “La Juani”. Las cabras las cierra todas las noches en una cueva, habilitada para tal fin en Las Cuestas, próxima a la fuente de La Cespedera, en la vertiente que mira a Morillejo, y cerca de ese término municipal. Una buena excursión para Sinforosa, como podrá imaginarse el atento lector, que ya contaba 59 años, había nacido en 1879.

A la guerra le queda poco tiempo. Nos encontramos en el día 13 de enero de 1939 (AHPGU J-527) cuando Clemente Vicente Retamares, cabo de la Sexta Compañía del 11 Grupo Urbano del Cuerpo de Seguridad (Guardia Nacional Republicana), como Jefe del Destacamento  de El Recuenco, se presenta en Arbeteta en servicio de Vigilancia, acompañado de Eustaquio Corrochano Neila, guardia del mismo destino. Son las 9 de la mañana cuando se presenta ante ellos Sinforosa, denunciando verbalmente que en la noche del 7 al 8 de enero de ese mes le robaron, violentando la puerta de la paridera de su propiedad en el lugar indicado de Las Cuestas, término de Arbeteta, y llevándose 6 cabras: 4 de ellas blancas, 1 hurraca y otra negra, con horquilla y muesca derecha 5 de ellas, y despunte en la derecha la otra. Que las echó de menos al ir a soltar el ganado que guarda en dicha paridera. Que el vecino de Morillejo, Nicolás Benito López, al hacer ella indagaciones le dijo que 2 soldados le habían dicho a él, que habían visto a otros 3 soldados que conducían 6 cabras del pelo señalado, pero no sabe en qué sitio. Sinforosa no tiene más que decir y como no sabe firmar la denuncia lo hace su hija Agapita del Amo García.

Acto seguido la pareja de guardias se dirigen a Morillejo donde interrogan al citado Nicolás Benito, de 20 años, que les informa que hallándose en Morillejo con un amigo suyo llamado Carlos Palos Ferrer, natural de Barcelona, soldado que había venido en otras ocasiones en busca de comida, el cual preguntó a Benito que donde podían encontrar de comer, contestándole que la cosa estaba peor que otras veces y entonces manifestó Carlos que al venir él desde el frente hacia Morillejo se tropezó él y otro compañero que le acompañaba con 3 militares que conducían una mula con serón y una cabra atada por los cuernos y tras de ésta 5 más, con dirección al frente de Esplegares, que les preguntaron que donde las habían comprado y “no acertaban a darle explicación clara ni concreta, los cuales dijeron entre sí manifestarle duda sobre su legítima procedencia”. Que los 3 militares, según Carlos y Rafael, pertenecían a la 138 Brigada Mixta  del ejército de la República, sita actualmente en el sector de Esplegares. Nicolás Benito se ratifica en su declaración y la firma.

Ese mismo día los guardias regresan a Arbeteta y entregan la denuncia al Juez Municipal. Comprenderá el lector que las cabras de Sinforosa no iban a aparecer. El Juez de Arbeteta remite la denuncia al Juzgado de 1ª Instancia de Cifuentes, haciéndose cargo de ella el Juez de Instrucción Francisco Mazarío Nieto. Ante la dificultad lógica de localizar las cabras, el Juez acuerda que se publique un anuncio en el Boletín Oficial de la Provincia de Guadalajara (fotografía adjunta) y en la Gaceta de la República, sin resultado alguno.

Termina la guerra. Cambia el Juez, ahora es Hipólito Castro Guerra, que el 21 de febrero de 1940 decide archivar el Sumario, sin perjuicio de su apertura si hubiese motivos para continuar. No se han tenido noticias de las cabras, aunque no es difícil imaginar su destino.

11 de septiembre de 2011, encontramos en el periódico El País una interesante noticia sobre Abánades:

“…Al arqueólogo Alfredo González Ruibal frente al puesto republicano, un corral de ovejas abandonado, donde el CSIC lleva seis días excavando. (…)

Gracias a la basura saben que el centenar de hombres del 249 batallón de la 138 brigada mixta que llegó de Cataluña a este corral de ovejas en enero de 1938 estaba “bien alimentado”. “Hemos encontrado incluso una delicatesen: una lata de anchoas”, explica el arqueólogo”.

En el estudio de la excavación de 2014 se dice que se encuentran “huesos de ovicápridos” ¿serían de las “ovicápridas” de Sinforosa? :

http://digital.csic.es/bitstream/10261/129847/1/arqueologia_guerra_civil_Taju%c3%b1a_2014.pdf

[1] Marcelino del Amo García se marchó a trabajar a Francia antes de la guerra. Allí se vio imputado en un delito, por lo que fue condenado a cumplir una condena en el penal de la Guayana Francesa. Por ese motivo, al no tener noticias durante años de él, su familia y el pueblo llegaron a considerarlo desaparecido. Pasan muchos años y en los años 60 se recibe en la Alcaldía un oficio de la Administración del Estado requiriendo información de la familia de Marcelino, que se encontraba ya en España y quería saber de su familia. En esa época su madre Sinforosa vivía en Trillo y recibió la noticia, al igual que su familia y el pueblo de Arbeteta, con mucha alegría, por recuperar al que se había dado por difunto. Se concertó su visita y llegó en el coche de línea encontrándose con su madre y hermanos con la alegría que uno se puede imaginar. Se avecindó en Trillo con su madre, donde estuvo de cabrero con las cabras de la dula de Trillo.

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