Con grillos y cadena. 1º parte

«Si es delincuente que muera presto». Grabado de Goya

En anteriores entradas hemos contado como Arbeteta se convirtio en villa en 1672, esto significaba que la justicia en primer grado la regentaban los alcaldes y que podían tener rollo jurisdiccional . Uno de los símbolos de la justicia empleada por ellos eran los grillos y la cadena. Y sobre ellos trataremos en este capítulo.

Rollo jurisdiccional . Caracena. Soria

Cuando vemos los grabados Francisco de Goya en donde representan presos encadenados, nos parecen en principio un poco exagerados, pero cuando el lector termine de leer este post, se dará cuenta de lo realista que era Goya.

. Prisionero encadenado .Grabado de Goya
Cárcel de Arbeteta

Al vecino de Arbeteta que cometía delitos más graves le esperaba la cárcel del Corregidor de Cuenca, o de la Inquisición de Cuenca si eran delitos contra la fe. Si, por el contrario, eran pequeñas faltas o delitos, le esperaba la Real Cárcel de Arbeteta.

En los bajos del edificio del antiguo Ayuntamiento de Arbeteta había un auténtico calabozo, sin higiene ni comodidad alguna, donde la vida del preso transcurría en su atormentada existencia, daba igual cual hubiera sido su delito, el alcalde de turno decidía. La alimentación del preso corría a cargo de su familia. Su detención suponía el abandono de su casa y de las labores del campo; y si duraba mucho la detención, la ruina de su casa.

Grillo

Pero ¿qué eran los grillos? El diccionario nos dice que es un “género de prisión con el que se aseguran los reos; y consiste en dos arcos de hierro en que se meten las piernas, por cuyas extremidades se pasa una barreta, que por una parte tiene una cabezuela, y en la opuesta un ojal, que se cierra remachando en él una cuña de hierro”.

Hemos visto como había pueblos que no tenían cárcel, lo vimos en el caso de Prádena del Rincón, con Carlos Torres, pero tenían cepo, que no era mejor que los grillos y la cadena.

Los grillos se aplicaban, no según el riesgo de fuga, si no según el grado de rencor con que era visto el acusado por el alcalde: podía ser por unos reales, arrobas o fanegas de deuda, unas palabras contra la autoridad, o una falta de orden público.

A algunos reos los grillos les causaban terribles llagas, como veremos; y que en esa época eran poco menos que incurables, dándose el caso de que algún reo terminó por ello en el cementerio.

Hemos oído en Arbeteta el dicho de “cazar grillos”, como sinónimo de perder el tiempo. Pues bien, no se refiere al grillo animal, sino a cazar los grillos de hierro, es decir, caer en la cárcel.

Para ilustrar lo que hemos dicho, contaremos tres historias de sucesos acaecidos en Arbeteta a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Hemos de decir que alcaldes y reos son, con toda seguridad, antepasados nuestros. Antonio Alonso Alonso es antepasado de mis cuatro abuelos, naturales de Arbeteta.

La primera historia ocurre en Arbeteta, en 1782, con uno de nuestros protagonistas » Antonio Toribio Cuesta» natural de la Villa, hijo de Antonio Cuesta, de Peralveche, y de Ángela Cobeta, de Arbeteta. Estaba casado con María Santullán, natural de Escamilla, hija de Juan de Santullán, de Priego, y de Micaela Ramírez, natural de Escamilla. En 1780 tienen un hijo llamado Luis Ramón.

El otro protagonista es Antonio Alonso, natural de Arbeteta. Este año de 1782 había sido elegido Alcalde Ordinario de Arbeteta. Era hijo de Antonio Alonso Toledano y de Josefa Alonso. Vivía en “una casa en esta población, que es la que habito, que linda al saliente con Josefa Alonso, al mediodía con la calle Real que va a la Iglesia; y al poniente, otra calle que va a la Cuesta de la Arena”.

Casa de Antonio Alonso , antigua casa de la tía Quila

Antonio Toribio Cuesta fue nombrado por el Ayuntamiento de Valtablado del Río para el reconocimiento y valoración de los daños que se habían ocasionado en los montes de Valtablado por un exceso en la corta de pinos . Estos daños fueron la causa de la denuncia contra Antonio Alonso . En esta Causa Antonio Toribio hizo su declaración “con la cual quedó sumamente desazonado y desabrido dicho Alonso, prorrumpiendo contra él amenazas y expresiones de que se acordaría (y vaya si se acordó) y se lo pagaría…”.

Y en efecto, la venganza no tardo en llegar , sin otro motivo que el haber proferido algunas palabras, Antonio Toribioen ocasión que se hallaba privado de razón por el vino que bebió sin tomar alimento alguno”, el Alcalde Antonio Alonso le formó Causa de Oficio a él y a sus padres, con embargo de sus bienes; le condujo preso a la cárcel, acusándole de haber proferido palabras ofensivas a otros vecinos. A Antonio Toribio lo trasladó a la cárcel de Cuenca con grandes medidas de seguridad, como si fuese criminal, y en Cuenca permaneció.

Todo ello ocasionaba a la familia gran escándalo y gravísimos perjuicios por el embargo de sus bienes, no pudiendo trabajar porque eran pobres labradores. El Alcalde Antonio Alonso condujo presa también a Ángela Cobeta, madre de Antonio Toribio, a la Real Cárcel de Arbeteta, con gran escasez de ropa y un par de grillos en los pies, donde permanecerá más de dos meses.

Cárcel de Arbeteta

El Alcalde Antonio Alonso no se conformó con vengarse de Antonio Toribio , sino que la venganza trascendió a los hermanos, poniendo presa con grillos en la cárcel de Arbeteta a María Cruz Cuesta, con embargo de bienes y los de su marido. María Cruz se encontraba con grandes llagas ocasionadas por los grillos.

Estos hechos arruinaban a las familias, por lo que Ángela Cobeta, Simón Canales, María Cruz Cuesta y consortes, se dirigen con un Poder que dan, al Corregidor de Cuenca, para que intervenga en estas injusticias, y le solicitan, el 12 de agosto de 1782, que les sea levantado el embargo de bienes y les sea concedida la libertad. No sabemos el resultado de la solicitud, queremos creer que llegó a buen fin.

La segunda historia ocurre en Arbeteta, en 1795. Su protagonista es Rafael López. En este caso el Alcalde Ordinario es Julián García Asenjo. El Domingo del Sacramento (el siguiente al Corpus), se presenta en casa de dicho Alcalde, un vecino de Castilforte, que le dice que el vecino de Arbeteta, Rafael López, le debe 43 reales[1], y no se los paga.

El Alcalde manda llamar a Rafael para que acuda a su casa, y ya en ella, le insta a que pague la citada deuda. A ello Rafael le responde, que no puede pagar “por lo calamitoso del año”, pero que le pagaría tan pronto como pudiese.

Sin otro motivo, el Alcalde mandó a Rafael que se fuese para la cárcel pública de Arbeteta, donde quedaría preso, enviando dicho Alcalde recado con su criada al alguacil, para que le pusiese un par de grillos y la cadena, lo que hizo el alguacil con toda diligencia, en cuanto Rafael se presentó en la cárcel.

Grabado de un preso.

En la prisión estuvo tres días, sin que bastase el que María Alonso, nuera de Rafael, fuera a suplicarle al Alcalde, ofreciendo ser su fiadora de la deuda, o que daría una prenda equivalente a la deuda. El corazón del Alcalde no se ablandó.

Romana con la Peña de la Puerta al fondo.

Habiendo observado la mujer del alguacil el estrago, que con la opresión y el mucho peso de los grillos le causaban a Rafael en las piernas, se lo comunicó al Alcalde, que al cabo de tres días mandó quitarle los grillos y cadena, pero que permaneciese preso en la cárcel. Ahí estuvo días, hasta que le llevaron al Alcalde una pequeña romana y un calentador, en pago de la deuda, con lo que salió de la cárcel y se fue a su casa. Pero, con el daño que le ocasionaron los grillos “se le inflamaron las piernas y ha sido necesario sangrarle y aplicarle varios medicamentos, habiendo estado postrado en cama sin ningún movimiento (…)  hallándose actualmente imposibilitado de hacer los ministerios de su ejercicio de labrador”. Para irse a su casa fue preciso que un hijo suyo lo llevase a cuestas.

Calentador de cama

Estos padecimientos de Rafael causaron gran lástima en Arbeteta, al ser un hombre de 65 años (muy anciano para entonces), honrado labrador, y haber sido nombrado por el Intendente de Cuenca Comisario para el Gobierno de los Puestos Públicos[2], un posible motivo por el que el Alcalde se portó así con Rafael.

El tema no quedó ahí, Rafael López recurrió a la Real Chancillería de Granada[3] sobre el nombramiento de Alcaldes de Arbeteta, pero eso es otro tema.

La tercera historia ya la contaremos en el siguiente capitulo …………………………….


[1] Hoy no serían más de 400 euros.

[2] El puesto público era una tienda de alimentación donde se vendían legumbres, aceite, vinagre, pescado, aguardiente, vino, etc. Era propiedad del Ayuntamiento. El puesto salía a remate anualmente, estando los precios muy controlados por el Ayuntamiento, así como calidades, pesas y medidas. Al Ayuntamiento lo controlaba el Intendente de Cuenca.

[3] Recordemos que a Arbeteta no le correspondía la Real Chancillería de Valladolid, sino la de Granada, al estar al sur del Tajo, frontera entre ambas.

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2 respuestas a Con grillos y cadena. 1º parte

  1. Amparo Machado dijo:

    Leo siempre con curiosidad e interes todos vuestros articulos sobre la historia de Arbetea. Gracias
    Amparo

  2. David del Amo dijo:

    Espectacular. Quizá de los que más me hayan gustado. No paro de imaginarme cómo sería la vida en nuestro pueblo en aquella época, con cárcel y todo…Hoy tan vacío, antaño tan bullicioso. Enhorabuena

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