En este nuevo post traemos a los lectores un expediente del Tribunal de la Inquisición de Cuenca[1]. Hemos de decir que la jurisdicción de este Tribunal de Cuenca alcanzaba el Obispado de Cuenca, el Obispado de Sigüenza, y el Priorato de Uclés.
Fueron varios los viajes que tuve que realizar a Cuenca. En el Archivo Diocesano siempre estuvo durante las largas horas de investigación D. Marcelino Angulo, archivero, mostrándome lo que le pedía, e indicándome lo que desconocía, siempre con amabilidad. El COVID se lo llevó, descanse en paz.
Hoy Arbeteta pertenece a la diócesis de Sigüenza, pero hasta el 1 de octubre de 1955 perteneció a la diócesis de Cuenca. Los pueblos de Atienza y Campisábalos siempre han pertenecido al Obispado de Sigüenza, estando dentro de la jurisdicción del Tribunal de la Inquisición de Cuenca.
Hemos examinado varios expedientes de la Inquisición en Arbeteta. Éste, aunque no tiene lugar en Arbeteta, lo protagoniza un importante personaje nacido en Arbeteta. Como periódicamente ha aparecido y aparecerá el nombre de Baltasar Carrillo en este blog, creemos oportuno aclarar futuras confusiones, que con este nombre aparecen un padre y un hijo. El padre será D. Baltasar Antonio Carrillo Sicilia (1732-1805), del que ya hemos tratado en este blog. Era natural y vecino de Arbeteta, en cuya iglesia está enterrado, junto con su mujer Dª Brígida Lozano Manrique. Era familiar del Santo Oficio de la Inquisición.

El hijo de ambos, D. Baltasar Mariano Carrillo Lozano Sicilia Manrique (1770–1846). Aunque nace en Arbeteta, en su juventud se traslada a Atienza y Campisábalos, y con el tiempo se irá quitando apellidos. Primero el Sicilia, que no tiene privilegio de hidalguía, más tarde el Lozano, para quedarse en la Guerra de la Independencia, y hasta el final de sus días, como D. Baltasar Carrillo Manrique. Sale de Arbeteta en 1783 para ingresar en el elitista Seminario de Nobles de Madrid. En él aprenderá el francés, que tanto le servirá en el futuro. Es el protagonista de este expediente,

A Baltasar lo encontramos a la sombra de su tío D. Juan Antonio Lozano Manrique, propietario de una cabaña ganadera de lanar trashumante de varios miles de cabezas. Reside en Campisábalos, de donde es Procurador Síndico General en 1790 y Alcalde por el Estado Noble en 1792. En 1796 sucede a su tío en el cargo de Regidor Perpetuo de Atienza, por lo que establece su residencia en Atienza.

D. Baltasar se casa con su prima carnal Francisca de Torres y Lozano, hija de Ana Lozano Manrique, por lo que heredan toda la hacienda del tío de ambos, Juan Antonio Lozano Manrique, que había testado en 1789, y fallecido en 1796. En este testamento (revista digital Atienza de los Juglares, nº79, de febrero de 2016) encontramos de testigo a Félix Palafox, personaje importante en este expediente, como veremos, y muy ligado a la familia.
Antes de la Guerra de la Independencia es ya un importante ganadero de la Mesta, con una cabaña trashumante de miles de cabezas de ganado lanar, que pastan en La Serena y en el valle de Alcudia en sus pastos de invierno, y con agostaderos en las sierras de Campisábalos y Atienza.
Durante la Guerra de la Independencia es uno de los tres vocales (1809-1811) que ponen en marcha la Junta Superior de Gobierno, Armamento y Defensa de Guadalajara, siendo el responsable de que Juan Martín Díez, El Empecinado, venga a la provincia de Guadalajara a desarrollar en ella la lucha contra los franceses. En Atienza lo encontramos como Alcalde Constitucional en 1813. Ese año es elegido Vocal de la Diputación Provincial de Guadalajara, que se constituye y empieza a funcionar ese año. Pese a las grandes pérdidas en su cabaña ganadera durante la guerra, la va recuperando en pocos años. En 1816 es nombrado Caballero de la Real Orden de Carlos III.
Antes de entrar en el expediente diremos que el Índex librorum prohibitorum (índice de libros prohibidos) fue una lista de aquellas publicaciones que la Iglesia catalogó como heréticas, inmorales o perniciosas para la fe, y que los católicos no estaban autorizados a leer. Las obras de Rousseau estaban entre ellos.

DELACIÓN:
El 10 de octubre de 1818, D. Antonio Serrano, cura párroco de la iglesia de la Trinidad de Atienza, escribe desde Atienza a D. Ignacio Rodríguez Fonseca, Jefe Político de Cuenca, y Secretario del Santo Oficio:
“Para calmar la inquietud de mi conciencia y proceder con seguridad en materias tan delicadas como las que corresponden al Santo Tribunal de la Inquisición, y para guardar el sigilo que corresponde, y que podría violarse consultando con otro sujeto, me ha parecido lo mejor el preguntar a Vm. si debe delatarse al Santo Tribunal cierto sujeto que tiene en su poder un libro o tal vez una obra intitulada Filosofía de J.J. Rousseau. Espero tenga Vm. la bondad de contestarme, y para que por ahora no pueda infundir sospechas en los correos del asunto de Inquisición el contenido en la respuesta de Vm. Puede Vm. Poner en ella como un particular, sin poner en el sobrecito sello ni otra cualquiera cosa que lo pueda insinuar, que en el caso de que diga Vm. Que es delatable, y hayamos de seguir algunas contestaciones, yo avisaré el sujeto y pueblo donde las ha de remitir, pues por ahora basta que me escriba Vm. (aunque sin sello, como dejo dicho), según el nombre de la firma y al pueblo que dice la fecha, añadiendo para su dirección Por Sigüenza. Dios guarde a Vm. muchos años”.
El 26 de marzo de 1819, Antonio Serrano envía una segunda carta al Santo Oficio de la Inquisición de Cuenca:
“Señor: para cumplir con las santas y sabias órdenes de tan Santo Tribunal, pongo en noticia de V, que D. Baltasar Carrillo, vecino y Regidor Perpetuo de la Villa de Atienza, en el Obispado de Sigüenza, tiene la obra intitulada Filosofía de J.J. Rousseau, para que con el sigilo que es propio de tan venerable Tribunal, practique las diligencias que acostumbra en semejantes casos y sigilo, la gravedad de la materia. Dios Nuestro Señor…”
Como no aparece en la anterior carta el lugar en que se escribe, ni la autoría de la carta, en la que sólo pone sus iniciales, el 7 de abril, Antonio Serrano envía una tercera carta al Santo Oficio de la Inquisición de Cuenca:
Señor: habiendo recibido una carta de D. Ignacio Rodríguez de Fonseca para que exprese o dé razón del pueblo de mi residencia, y de mi nombre, debo decir que resido en la Villa de Atienza, obispado de Sigüenza, y mi nombre es D. Antonio Serrano. El Señor conserve tan Santo Tribunal, tan necesario para la pureza de la fe y la doctrina”.
(Continuará…)
[1] Archivo Diocesano de Cuenca: ADC, Leg 777, ex. 2083



Como siempre interesantísimos tus escritos. Una gran fuente donde ver manar la historia de Arbeteta. Magnífica labor la que haces Juan Luis.
Interesantísimo artículo y gran trabajo de Lurdes y Juan Luis en la necesaria difusión de nuestro pasado, siempre un desconocido y tan lleno de aprendizaje y sorpresas.
Gran trabajo, deseando el continuara….