EL TELECLUB I

En este primer post de 2024 os vamos a contar cómo se crearon los Teleclubs en España y cómo llegamos a tener uno en Arbeteta.

A mediados del siglo XX, la llegada de la televisión ocasionó un cambio social en toda la humanidad. No era sólo un medio de información y entretenimiento a nivel familiar, era un medio de comunicación de masas, y, como tal su utilización ofrecía diferentes posibilidades en función del objetivo que se persiguiera. La televisión fue un extraordinario medio de propagación de ideas y de formación de opiniones, de ahí que todos los gobiernos quisieran tener su control. 

Se hicieron ensayos controlados del uso de la televisión y la organización de los Teleclubs, en países como Canadá, Francia, Japón y en la India, con la colaboración de la UNESCO. En España siguieron el modelo francés, se hizo a través de Ministerio de Información y Turismo que estaba al frente de su cartera D. Manuel Fraga Iribarne. En el consejo de ministros, celebrado el 27 de noviembre de 1964, informó de la puesta en marcha de una Red Nacional de Teleclubs, para hacer llegar al mundo rural los valores tradicionales con el invento del momento que era la televisión.

«Los Teleclubs aspiran a acostumbrar a las gentes sencillas a contemplar las maravillas que ofrecen las imágenes, al propio tiempo que descubren mundos lejanos e insospechados(…) El Ministerio lo va lograr mediante ayudas económicas y la entrega de un televisor, facilitando al Teleclub otros medios de difusión de la cultura: receptor de radio, pequeña biblioteca revistas (según sus palabras).

D. Manuel Fraga Iribarne quiere que todos los españoles puedan beneficiarse de este nuevo invento. Es intención del Ministerio que todos los valores culturales que posibilita la televisión puedan ponerse al alcance de todos, una autentica educación popular.

La Red Nacional de Teleclubs fue, inicialmente, el intento político de expansión de la televisión en el mundo rural. Pretendía estimular el estilo de vida de este sector de la sociedad española, enormemente perjudicado por las consecuencias de la emigración de su juventud a las grandes ciudades de España y del extranjero, sobre todo a Alemania, Suiza y Francia, en busca de mejores condiciones de vida.

Noticia en el ABC de la inauguración de los nuevos Teleclubs en España. 28 de noviembre de 1964

El primer Teleclub de la Red Nacional abrió sus puertas el 25 de noviembre de 1964 en Matilla de la Seca, provincia de Zamora. Todos los pueblos de Españas tuvieron su Teleclub, llegaron a crearse unos seis mil y, como era de esperar, Arbeteta no iba a ser la excepción.

Como vemos en el documento de abajo aparecemos con el número 1.243 y, creemos por los datos manejados y la información que nos han dado los vecinos, que la televisión se debió traer al Teleclub entre los años 1967 y 1968, aunque el local ya estaba utilizado con anterioridad para fines docentes.

Manuel Fraga Iribarne, inagurando un Teleclub. 1964

La iglesia, con los curas párrocos al frente, fueron la cabeza visible en la creación de estos centros y una excusa para poner la televisión gratis. En el caso de Arbeteta fue Don Benjamin, el cura que estaba en esos años en el pueblo, el encargado de poner en funcionamiento este proyecto. En el año 1964 había empezado haciendo una labor pedagógica, impartiendo clases a los chicos que no habían podido ir a la escuela, pastores que no sabían leer y escribir o chicos que iban retrasados en sus tareas.

También fue Don Benjamin el encargado de solicitar la televisión a la Delegación de Información y Turismo de la provincia y el encargado de ir a recogerla. En ese momento estaba de Alcalde de Arbeteta, Gregorio Herraíz Costero «el Moreno», aunque no sabemos la participación que tuvo en este proyecto porque no tenemos documentos que lo acrediten.

La otra televisión la trajeron años después y pertenecía a Vicente Alonso del Amo, que se la regalaron sus hijas, porque trabajaban en la Werner, empresa alemana de televisiones.

La primera televisión que hubo en Arbeteta, era de Benito Costero Martínez, «el tío gasolina», que se la trajo su hijo Saturnino que era sacerdote. El tío gasolina cobraba la entrada a una peseta, para ver las corridas de toros. La gente tenía que llevar su silla, no hacía ninguna excepción, aunque fuesen de su familia. Aquí vieron cómo era corneado Manuel Benitez el Cordobés, en mayo de 1964. 

El local donde estaba el Teleclub pertenecía al Ayuntamiento, anteriormente había sido la escuela de la chicas y mucho años atrás fue la cárcel. Vemos como ha ido evolucionando este edificio para terminar ahora siendo la casa rural de Arbeteta.

Casa rural de Arbeteta

El Teleclub es un espacio público (por eso los locales eran de los ayuntamientos) y abierto, un lugar de reunión para que todo el pueblo pudiera ir a ver la televisión. En esos años adquirir una televisión era un lujo al alcance de muy pocos. Allí acudían hombres, mujeres y niños, para compartir las veladas nocturnas con sus vecinos, esto se fue convirtiendo en un hábito, imágenes en blanco y negro retrasmitidas en dos canales, rostros que se hicieron familiares a todos. Los hombres podían fumar pero estaba prohibido beber, eran ellos los que se encargaban de barrer el local. También enviaban el diario Arriba, un periódico de la época.

En navidades se llenaba todos los días. La gente llevaba un brazado de leña y cada cual llevaba su asiento, aunque también había bancos corridos. A los niños no les dejaban ver las películas de dos rombos y los encargados de echarlos eran las personas mayores que estaban en ese momento. Vieron obras de teatro en el programa cultural «Estudio 1«, series como «Historias para no dormir« de Narciso Ibañez Serrador, pero sin duda la serie estrella fue «Crónicas de un pueblo». Cada semana esperaban a que llegase un episodio porque se sentían identificados con sus habitantes. Aunque, en honor a la verdad, era una serie un tanto edulcorada que nada tenía que ver con la realidad de los pueblos de la época.

Continuará…

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2 Responses to EL TELECLUB I

  1. Avatar de Amparo Machado Amparo Machado dice:

    En el teleclub de Arbeteta, en un rincón de la sala, había unas repisas donde languidecían los pocos libros olvidados por un maestro que en este pueblo había enseñado, dejando a su paso un embrión de biblioteca pública.

  2. Pingback: EL TELECLUB II | Villa de Arbeteta

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